{"id":88286,"date":"2021-02-28T17:29:23","date_gmt":"2021-02-28T17:29:23","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=88286"},"modified":"2021-02-28T17:29:23","modified_gmt":"2021-02-28T17:29:23","slug":"por-que-la-autora-de-matar-a-un-ruisenor-no-escribio-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/por-que-la-autora-de-matar-a-un-ruisenor-no-escribio-mas\/","title":{"rendered":"por qu\u00e9 la autora de Matar a un ruise\u00f1or no escribi\u00f3 m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"content-body\" itemprop=\"articleBody\">\n<p>Diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s de haberse publicado su exitos\u00edsima novela <i>Matar a un ruise\u00f1or<\/i>, <b>Harper Lee<\/b> lleg\u00f3 a Alexander Metropolis (Alabama) dispuesta a investigar el caso de un sacerdote vud\u00fa asesino, para luego ponerse a escribir el que iba a ser su segundo libro. Con las ventas de una sola novela (y su adaptaci\u00f3n al cine y al teatro y a la radio) se hab\u00eda hecho multimillonaria y famosa, pero tambi\u00e9n se sent\u00eda abrumada por el temor de no estar \u201ca la altura\u201d de las expectativas de la cr\u00edtica y del p\u00fablico. Por eso tard\u00f3 tanto en elegir una nueva historia. <\/p>\n<p><b>Nelle Harper Lee<\/b> hab\u00eda nacido en otra localidad de ese estado sure\u00f1o llamada Monroeville (\u201cuna villa m\u00e1s bien aburrida\u201d) y, desde la infancia hasta la vejez, se consider\u00f3 una persona \u201crara\u201d. De peque\u00f1a sol\u00eda apartarse de los dem\u00e1s y tratar de inmiscuirse en el mundillo jur\u00eddico de su padre y de mayor fumaba en exceso, le gustaba jugar al futbol con los ni\u00f1os y dorm\u00eda con pijama de hombre. Su padre fue abogado y due\u00f1o del peri\u00f3dico de su pueblo y su c\u00f3mplice de travesuras (y de todo lo dem\u00e1s) period un peque\u00f1o extravagante, rubio y de ojos azules. Todos le dec\u00edan \u201cel se\u00f1orito Truman Capote\u201d. <\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el momento de elegir carrera, Lee se apunt\u00f3 a la Facultad de Derecho de la Universidad de Alabama s\u00f3lo para tener \u201cla disciplina que necesita todo escritor\u201d. Pronto le dieron una beca de intercambio en la Universidad de Oxford y ah\u00ed coincidi\u00f3 con su amigo Truman, que andaba de viaje por Europa y, c\u00f3mo no, hizo una escala para ver a su entra\u00f1able amiga. Para entonces, Capote ya estaba enfilado a convertirse en una celebridad internacional y viv\u00eda de lo que escrib\u00eda. Harper Lee, en cambio, se limitaba a estudiar.<\/p>\n<p>A los 23 a\u00f1os se fue a vivir a Manhattan y encaden\u00f3 varios empleos en agencias de viajes. Quer\u00eda escribir pero, entre su arraigado perfeccionismo y su constante desesperaci\u00f3n, pasaban los d\u00edas sin armar un buen texto. Truman, mientras tanto, se consolidaba como escritor y sus otros amigos formaban familias y consegu\u00edan trabajos estables y ella, en cambio, viv\u00eda atrapada en la precariedad. <\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1956, por fin, se anim\u00f3 a ir a una agencia literaria que le recomendaron. Lleg\u00f3 con un pu\u00f1ado de relatos bajo el brazo, pero de inmediato le dijeron que en el mercado editorial period m\u00e1s f\u00e1cil vender novelas que cuentos. Despu\u00e9s de una lectura \u201cen diagonal\u201d de sus textos, tambi\u00e9n le sugirieron que continuara escribiendo sobre \u201cesa gente\u201d de su pueblo que conoc\u00eda bien. <\/p>\n<p>Se acercaba la Navidad de aquel a\u00f1o y su amigo Michael Brown la invit\u00f3 a pasar la Nochebuena con su esposa e hijos. Harper Lee acept\u00f3, compr\u00f3 unos juguetes para los ni\u00f1os y un cuadro de un cl\u00e9rigo ingl\u00e9s para la pareja anfitriona. Pero el regal\u00f3 que esta familia decidi\u00f3 darle a su invitada fue la gran sorpresa de esa fecha tan se\u00f1alada: un cheque con una nota que dec\u00eda \u201ctienes un a\u00f1o para vivir sin trabajar y poder escribir lo que te apetezca\u201d. Ella, claro, aprovech\u00f3 el mecenazgo, renunci\u00f3 a su trabajo y se dispuso a escribir. <\/p>\n<p>En cuesti\u00f3n de semanas logr\u00f3 tener unas 50 p\u00e1ginas, las primeras de una novela sobre un pueblecito sure\u00f1o y un abogado que luego titular\u00eda con un fragmento del profeta Isa\u00edas: <i>Ven y pon un centinela<\/i>. En siete a\u00f1os no hab\u00eda escrito casi nada, pero en dos meses se convirti\u00f3 en una escritora superproductiva. Llev\u00f3 la novela a la Agencia Literaria de <b>Maurice Crain<\/b> y el agente fue sincero y directo: \u201cesto es una serie de an\u00e9cdotas m\u00e1s que una historia concebida de forma global, pero puli\u00e9ndola un poco se puede vender\u201d. Diez meses despu\u00e9s de recibir la ayuda econ\u00f3mica de su amigo, y con la habilidad de su agente, Harper Lee consigui\u00f3 una editorial interesada en su novela. <\/p>\n<p><b>Tay Hohoff<\/b>, al frente del sello literario que llevaba su apellido, le dijo que desde su punto de vista <i>Ven y pon un centinela<\/i> conten\u00eda dos libros. \u201cLos une un an\u00e1lisis del racismo sure\u00f1o. Pero primero c\u00e9ntrate en el punto de vista de la ni\u00f1a y luego en el de mujer adulta\u201d. Despu\u00e9s de hacer caso a otras observaciones, la escritora se dio cuenta de que, en efecto, ten\u00eda dos libros y opt\u00f3 por intentar \u201cconvertir a los lectores a la causa de la justicia racial a trav\u00e9s de la p\u00e9rdida de la inocencia de una ni\u00f1a y no a trav\u00e9s de la voz desilusionada de una hija adulta\u201d. Por eso guardar\u00edan buena parte del trabajo anterior y la versi\u00f3n trabajada se publicar\u00eda bajo el t\u00edtulo <i>Matar a un ruise\u00f1or<\/i> (muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en 2015, ya se sabe, <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/la-inesperada-secuela-del-ruisenor\">se publicar\u00eda <i xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xhtml\">Ven y pon un centinela<\/i><\/a><i\/>). <\/p>\n<p>Period noviembre de 1959, el libro ser\u00eda enviado a la imprenta y ella se tomar\u00eda un descanso. En eso estaba cuando su amigo <b>Truman Capote<\/b> le dijo que necesitaba ayuda. En un pueblo de Kansas hab\u00edan matado a una familia en su propia casa y \u00e9l quer\u00eda escribir para <i xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xhtml\">The New Yorker<\/i> un ambicioso texto que incluyera la descripci\u00f3n del crimen, el retrato de las v\u00edctimas y el perfil del pueblo entero. Pero para esa enorme tarea necesitaba una \u201cinvestigadora adjunta\u201d que le echara la mano para recabar el materials: \u201c\u00bfqui\u00e9n mejor que t\u00fa, querida?\u201d Harper Lee acept\u00f3 viajar con \u00e9l a Kansas. <\/p>\n<p>Fue una vuelta a la infancia. De nuevo los dos amigos fueron c\u00f3mplices, pero ahora ella ten\u00eda que allanarle el camino a \u00e9l pues, con su \u201cvoz rara y modo de vestir estrafalario\u201d, eran pocos los que quer\u00edan hablar con Capote. As\u00ed que ella ten\u00eda que encargarse de romper el hielo. \u201cLee era casi una c\u00e1mara de video humana: ten\u00eda un o\u00eddo excelente para los di\u00e1logos y buena memoria visual para escenas y escenarios. Lee se preocup\u00f3 de anotar c\u00f3mo vest\u00edan las personas, c\u00f3mo colocaban las manos o qu\u00e9 pon\u00edan en la televisi\u00f3n que sonaba de fondo, y tambi\u00e9n era Lee quien dibujaba esquemas, hac\u00eda listas, segu\u00eda itinerarios y constru\u00eda cronolog\u00edas a partir de m\u00faltiples fuentes\u201d, cuenta la periodista<b> Casey Cep<\/b> en <i>Fourious Hours: Homicide, Fraud and the Final Path of Harper Lee<\/i> (Penguin Random Home), una magistral y detallada investigaci\u00f3n sobre el caso del libro que la c\u00e9lebre autora no lleg\u00f3 a escribir.  <\/p>\n<p>El d\u00eda que Capote y Lee consideraron que ya ten\u00edan materials suficiente para el reportaje y period hora de volver a Nueva York, la polic\u00eda les avis\u00f3 que hab\u00edan detenido a los asesinos de la familia Litter en Las Vegas. Entonces Capote asumi\u00f3 que tambi\u00e9n tendr\u00edan que contar la historia de ellos y decidi\u00f3 prolongar la estancia en Kansas para entrevistarlos (y semanas despu\u00e9s hacer otro viaje, para asistir al juicio). La historia ya no ser\u00eda un solo reportaje sino <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1965\/09\/25\/in-cold-blood-the-last-to-see-them-alive\">una serie para la revista<\/a> y luego un libro, pues el escritor hab\u00eda llamado a su editor en Random Home para proponerle publicar \u201cel libro que revolucionar\u00eda la literatura de no ficci\u00f3n\u201d. Con todo el materials que recogi\u00f3, Harper Lee mecanografi\u00f3 150 p\u00e1ginas y se las entreg\u00f3 a su amigo (casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s, esa experiencia ser\u00eda elementary para concebir un nuevo proyecto de escritura). <\/p>\n<p><i>Matar a un ruise\u00f1or<\/i> se public\u00f3 en julio de 1960 y al instante fue un \u00e9xito de ventas. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, la oscarizada pel\u00edcula del libro, protagonizada por <b>Gregory Peck<\/b>, dispar\u00f3 sus regal\u00edas. Y tambi\u00e9n sus impuestos. Y, bueno, tambi\u00e9n la envidia de Truman Capote, que llevaba con retraso su <i>A sangre fr\u00eda<\/i> pues, al ser un relato verdadero, tuvo que esperar a que se resolvieran <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/1965\/10\/16\/in-cold-blood-the-corner\">todos los recursos judiciales presentados por los asesinos de los Clutter y su desenlace<\/a> (la ejecuci\u00f3n de ambos). <\/p>\n<p>Harper Lee hab\u00eda asistido a algunas firmas de libros y hab\u00eda dado algunas entrevistas, pero estar bajo los reflectores no period de su agrado. As\u00ed que en 1964, cuando ella ten\u00eda 37 a\u00f1os y su libro cuatro, decidi\u00f3 guardar silencio. Durante medio siglo, si les preguntaban por ella, tanto su hermana como su agente, dec\u00edan: \u201cest\u00e1 trabajando en su segunda novela\u201d. Pero la novela nunca se materializaba. Harper Lee, en realidad, estaba encerrada en s\u00ed misma o borracha o desesperada o todo a la vez. <\/p>\n<p> A partir de la publicaci\u00f3n de <i>A sangre Fr\u00eda<\/i>, los amigos sure\u00f1os que hab\u00edan sido inseparables durante la infancia empezaron a distanciarse. Pero, seg\u00fan la periodista Casey Cep, \u201clo que hizo Capote con <i>A sangre Fr\u00eda<\/i> suscit\u00f3 recelos en Lee y puso en peligro su amistad, pero tambi\u00e9n le plante\u00f3 un reto: \u00bfpodr\u00eda ella hacer el tipo de reportajes anticuados y puntillosos que admiraba y tendr\u00edan estos tanto \u00e9xito como los relatos de sucesos tergiversados que escrib\u00edan sus contempor\u00e1neos (como el propio Capote, Mailer, <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/gay-talese-falaz-atractivo-reportaje-viejo-gustaba-mirar\">Talese<\/a>, Didion)? Las historias que \u00e9stos hac\u00edan ten\u00edan sus cimientos en el periodismo, pero introduc\u00edan especulaci\u00f3n psicol\u00f3gica, exploraci\u00f3n sociol\u00f3gica, declaraciones pol\u00edticos o incluso di\u00e1logos inventados\u201d. <\/p>\n<p>Lo cierto es que Harper Lee ten\u00eda un caso en donde los prejuicios de la sociedad se filtraban en el sistema de justicia penal estadounidense y en el que los \u00fanicos personajes blancos eran los abogados y los polic\u00edas: a lo largo de siete a\u00f1os, seis personas del entorno del reverendo <b xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xhtml\">Willie Maxwell<\/b><b\/> murieron en circunstancias sospechosas y hasta sobrenaturales, al tiempo que \u00e9l se encargaba de cobrar los respectivos seguros de vida. El acquainted de una de las v\u00edctimas \u201cat\u00f3 cabos\u201d y, para vengarse, decidi\u00f3 matarlo. \u00bfLee ser\u00eda capaz de recabar el materials suficiente y, sobre todo, ser\u00eda capaz de ordenarlo, estructurarlo y sentarse a escribir la historia completa? <\/p>\n<p>La escritora lleg\u00f3 al lugar de los hechos, Alexander Metropolis, y procur\u00f3 no hacerse notar para \u201cobservar sin ser observada\u201d. No pudo entrar al juicio con su grabadora, pero convenci\u00f3 a la taqu\u00edgrafa de que le vendiera una copia de la transcripci\u00f3n. Durante casi un a\u00f1o, consigui\u00f3 documentos, ley\u00f3 todo lo que pudo sobre el vud\u00fa (la creencia del populacho dec\u00eda que, adem\u00e1s de comunicar la palabra de Dios, el reverendo practicaba ese tipo de magia) y habl\u00f3 con la gente que conoc\u00eda a los involucrados en el caso, pero\u2026 al remaining s\u00f3lo acumul\u00f3 \u201crumores, fantas\u00edas, ilusiones, conjeturas y mentiras descaradas\u201d. O sea: justo lo que no necesitaba para escribir un relato de no ficci\u00f3n.  Adem\u00e1s, claro, le hac\u00eda falta disciplina y a ella le gustaba acostarse tarde, ponerse a escribir un poco despu\u00e9s del mediod\u00eda, tomarse un descanso para la cena y luego hacer sobremesa bebiendo o leyendo. Y luego estaba la presi\u00f3n. <\/p>\n<p>En una de sus cartas al actor Gregory Peck, citada en la investigaci\u00f3n de Casey Cep, cont\u00f3 que mientras escrib\u00eda su primera novela \u201cno hab\u00eda nadie pendiente. Ahora, en cambio, es como si tuviera a toda la gente ech\u00e1ndome el aliento en el cogote, y me niego a darle el visto bueno a lo que hago hasta que alcance un cierto nivel de excelencia. A esto hay que agregarle que mi agente quiere sangre y autopsias a tutipl\u00e9n, mi editor quiere otro \u00e9xito de ventas y yo quiero tener la conciencia tranquila y no defraudar a los lectores\u201d. <\/p>\n<p>Para evitar toda esa zozobra, Harper Lee  fumaba y beb\u00eda. Whisky o vodka. Encerrada en su casa. Y as\u00ed, a lo largo de los a\u00f1os, su misterioso mutismo literario se convirti\u00f3 en leyenda: \u00bfEstaba escribiendo o no? \u00bfQu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfAcaso segu\u00eda viva la famosa autora? Pese a serios intentos, entre la depresi\u00f3n y el agobio,\u00a0<span style=\"font-family: var(--font-utopia5);\"\/><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/books\/page-turner\/harper-lees-forgotten-true-crime-project\"><span xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xhtml\" style=\"font-family: var(--font-utopia5);\">nunca logr\u00f3 escribir\u00a0<\/span><span xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/1999\/xhtml\" style=\"font-family: var(--font-utopia5);\">la historia del reverendo Maxwell<\/span><\/a><span style=\"font-family: var(--font-utopia5);\">. Aislada, Lee despreci\u00f3 la biograf\u00eda no autorizada que hicieron sobre ella, acept\u00f3 ir a la Casa Blanca <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=oJ6csNRMhoA\">para recibir la Medalla de la Libertad<\/a> de manos del presidente George W. Bush y dicen que le gust\u00f3 ser un personaje cinematogr\u00e1fico interpretado por <b>Catherine Kener<\/b> en <i>Capote<\/i> y por <b>Sandra Bullock<\/b> en <i>Notorious<\/i>. Lleg\u00f3 el momento, despu\u00e9s de un serio derrame cerebral, en que dej\u00f3 Nueva York para irse a vivir con su hermana mayor y, cuando \u00e9sta se muri\u00f3, se fue a un asilo para ancianos cerca de su pueblo natal. Ah\u00ed falleci\u00f3, a los 89 a\u00f1os, <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/murio-harper-lee-autora-matar-ruisenor\">el 19 de febrero de 2016<\/a>. Hace ahora un lustro.<\/span><\/p>\n<p>AQ<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/es_LA\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v7.0\" nonce=\"ZELF4oef\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes origin-www.milenio.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s de haberse publicado su exitos\u00edsima novela Matar a un ruise\u00f1or, Harper Lee lleg\u00f3 a Alexander Metropolis (Alabama) dispuesta a investigar el caso de un sacerdote vud\u00fa asesino, para luego ponerse a escribir el que iba a ser su segundo libro. 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