{"id":529142,"date":"2023-05-08T09:42:07","date_gmt":"2023-05-08T09:42:07","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=529142"},"modified":"2023-05-08T09:42:07","modified_gmt":"2023-05-08T09:42:07","slug":"el-mercante-arriluze-atacado-por-el-crucero-franquista-almirante-cervera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-mercante-arriluze-atacado-por-el-crucero-franquista-almirante-cervera\/","title":{"rendered":"El mercante \u2018Arriluze\u2019 atacado por el crucero franquista \u2018Almirante Cervera\u2019"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><strong>Benito Sacaluga |<\/strong> En los primeros momentos de la sublevaci\u00f3n militar el crucero <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/desbandada-malaga-masacre-franquistas-republica-memoriahistorica-francoasesino\/20200506153126174532.html\">&#8220;Almirante Cervera&#8221;<\/a> se encuentra en <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/tags\/ferrol\">Ferrol<\/a>, en dique seco, siendo uno de los primeros buques facciosos alistado y operativo en esa zona. Al mando del capit\u00e1n de fragata sublevado Salvador Moreno pas\u00f3 a las costas asturianas, m\u00e1s concretamente a las costas de Gij\u00f3n, en apoyo de los sublevados del Cuartel de Simancas, sede entonces del Regimiento de Infanter\u00eda de Monta\u00f1a \u201cSimancas\u201d n.\u00ba 40. Su primer ataque a un barco de bandera republicana lo lanza contra el mercante \u201cArriluze\u201d de 3.200 toneladas, matricula de Bilbao, de la Cia. Mar\u00edtima Catalana S.A\u00a0 requisado en julio de 1936 por el Gobierno de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>El 20 de agosto de 1936, a la altura de Cabo Negro (Asturias), el mercante, totalmente desarmado, fue ca\u00f1oneado durante horas por el \u201cAlmirante Cervera\u201d y el bou \u201cTritonia\u201d, dej\u00e1ndolo partido en dos, quedando encallado sobre estribor.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan nos informa Sebastian Cabot (webmar):\u00a0\u00a0<\/p>\n<p><em>Parte de la tripulaci\u00f3n consigue llegar a tierra, el 2\u00ba Maquinista fallece a consecuencia de las heridas. El capit\u00e1n Policarpo Bara\u00f1ano Casta\u00f1o, natural de Sestao, el jefe de m\u00e1quinas Antelo M\u00fagica Mendieta, el Radio y el Inspector que estaba a bordo son detenidos. Sabemos que el jefe de m\u00e1quinas y el capit\u00e1n fueron llevados a Ferrol, ingresados en el penal de La Escollera y fusilados sin m\u00e1s el 29 de agosto. Del Inspector y el Radio no tenemos a\u00fan noticias. Eran civiles trabajando para ganar el sustento de sus familias.<\/em>\u00a0<\/p>\n<p>El pecio del mercante fue desguazado una vez acabada la guerra.<\/p>\n<p>Transcribo a continuaci\u00f3n el testimonio que sobre lo sucedido nos dej\u00f3 el Primer Oficial del \u201cArriluze\u201d, Santiago de Arriandiaga, en una entrevista concedida en Elantxobe (Asturias) a Diario Euzkadi, publicada el tres de septiembre de 1936.<\/p>\n<p><em>\u201cEl d\u00eda 12 de agosto sali\u00f3 de Valencia para Musel o Santander -donde pudiera- el vapor \u201cArriluze\u201d de tres mil doscientas toneladas, de la Compa\u00f1\u00eda Catalana Mar\u00edtima. Llevaba treinta y cuatro hombres de tripulaci\u00f3n y el siguiente cargamento: Diecis\u00e9is cure\u00f1as (carros de ca\u00f1\u00f3n), tres cajas de espoletas y cincuenta cajas de c\u00e1psulas de fusil m\u00e1user.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Antes de salir del puerto, el capit\u00e1n se\u00f1or Bara\u00f1ano, en su nombre y en el de la oficialidad, solicit\u00f3 de las autoridades el enrolamiento de algunos milicianos que defendieran el cargamento. Pero la situaci\u00f3n en aquellos momentos de la capital valenciana no permiti\u00f3 la distracci\u00f3n de combatientes ni para aquel importantes cometido. Lo que hizo el Frente Popular valenciano fue dotar al \u201cArriluze\u201d de un fusil, un rifle y otra arma. \u00a1Pobre defensa para un vapor que hab\u00eda de internarse en zona peligrosa en su servicio a la Rep\u00fablica!\u00a0 As\u00ed parti\u00f3 el \u201cArriluze\u201d camino de Musel con una tripulaci\u00f3n animosa. Y as\u00ed fue ganando millas y millas, con alguna dificultad por parte de las maquinas, que no produc\u00edan la necesaria fuerza debido a la mala calidad del carb\u00f3n.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>A la altura de San Vicente, en Portugal, el \u201cArriluze\u201d encontr\u00f3 vientos Norte, muy duros. El buque andaba poco, muy poco. Y la situaci\u00f3n qued\u00f3 comprometida a la altura de Berlingas, cala portuguesa, porque el carb\u00f3n era tan malo que su combusti\u00f3n no produc\u00eda la suficiente presi\u00f3n en las maquinas. El capit\u00e1n se\u00f1or Bara\u00f1ano, decidi\u00f3 convocar a la oficialidad y a la tripulaci\u00f3n. -\u00bfQu\u00e9 se hac\u00eda?- Se acord\u00f3 por unanimidad continuar en aquella forma hasta hacer d\u00eda. Afortunadamente, no hubo necesidad de esperar, ya que la capa mala de carb\u00f3n parec\u00eda haber desaparecido. El \u201cArriluze\u201d, ahora con las maquinas en presi\u00f3n, continuaba viaje\u2026 Despu\u00e9s de aquella capa de carb\u00f3n de excelente calidad que hizo concebir tan halag\u00fce\u00f1as esperanzas, nuevamente comenz\u00f3 a fallar el combustible. A la altura de Leixaes, en Portugal, el buque detuvo su marcha. El capit\u00e1n volvi\u00f3 a plantear a la oficialidad y tripulaci\u00f3n el interrogante: -\u00bfQu\u00e9 se hac\u00eda?-<\/em> <em>El primer maquinista, contestando a la pregunta que se le formulaba, contest\u00f3 que el \u201cArriluze\u201d ten\u00eda suficiente carb\u00f3n para llegar a puerto. El segundo y tercer maquinista contestaron que no. Pero la oficialidad y tripulaci\u00f3n adoptaron el acuerdo de que contra viento y marea era preciso continuar la ruta, y que en todo caso era preferible hundir el barco con su precioso cargamento antes de entregarse. Lo hicieron sin alardes, de esa manera callada a que el mar inmenso ha obligado al marino a pensar y a hacer.<\/em><\/p>\n<p><em>El \u201cArriluze\u201d navegaba a treinta millas de Cabo Pe\u00f1as. De pronto, como surgido del fondo marino, un buque de guerra: el \u201cEspa\u00f1a\u201d. Eran las nueve y media de la ma\u00f1ana. El pirata lanz\u00f3 a poca distancia dos ca\u00f1onazos de aviso. El \u201cArriluze\u201d se vio obligado a parar la m\u00e1quina y a esperar al \u201cEspa\u00f1a\u201d a que ganara una de las bordas de nuestro buque. Comenzaron a hablar: pero la descarga del vapor de las maquinas del \u201cArriluze\u201d imped\u00eda entenderles. El \u201cEspa\u00f1a\u201d comenz\u00f3 a dar vueltas alrededor de su presa. Por medio del tel\u00e9grafo de banderas pregunto: -\u00bfA d\u00f3nde van?- Se le contest\u00f3 concisamente: A Santander. -\u00bfQu\u00e9 cargamento?- volvi\u00f3 a interrogar, lastre de agua fue la contestaci\u00f3n. Ni salud\u00f3 siquiera. Cambio de rumbo y se perdi\u00f3 en el horizonte.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>El \u201cArriluze\u201d dio m\u00e1quina, y la tripulaci\u00f3n respir\u00f3 satisfecha. Hab\u00eda salvado un obst\u00e1culo. Pero dura poco la alegr\u00eda en casa del pobre, suele decirse. A la una y media de la tarde, a la altura de Cabo Pe\u00f1as, muy cerca de \u00e9ste, el \u201cArriluze\u201d avist\u00f3 en el horizonte un buque de gran porte. El capit\u00e1n dio una orden tajante: \u00a1Cerrar el tim\u00f3n! Se deseaba ganar a toda costa el puerto de Avil\u00e9s. El se\u00f1or Bara\u00f1ano, capit\u00e1n del \u201cArriluze\u201d, orden\u00f3 al mismo tiempo que fueran todos a la m\u00e1quina y apurasen los fuegos. El buque del horizonte, en el entretanto, dejaba percibirse m\u00e1s claramente. Primero, una torreta; luego, otra. Todav\u00eda detr\u00e1s de aquel buque que comenzaba a perfilarse apareci\u00f3 un \u201cbou\u201d. El \u201cArriluze\u201d, valientemente, forzando las maquinas, iba llegando a puerto. Solo faltaban tres millas de Avil\u00e9s, cuando el ca\u00f1\u00f3n de buque misterioso dejo o\u00edr el rugido de su voz. \u00a1Maquina adelante! Era la respuesta adecuada.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>El \u201cArriluze\u201d, sin medios de lucha, se echaba heroicamente a las rocas. Todo antes que entregarse al enemigo. Pero la maniobra fue observada a tiempo por el buque faccioso. Y fueron, uno tras otro, ocho ca\u00f1onazos que ca\u00edan cerca, cada vez m\u00e1s cerca. La gente de m\u00e1quinas subi\u00f3 a cubierta. El \u201cArriluze\u201d hab\u00eda parado maquinas muy cerca de las pe\u00f1as que dan tal nombre al citado cabo. Del \u201cAlmirante Cervera\u201d, pues tal era el buque misterioso, desplazaron un bote al \u201cArriluze\u201d. Lo tripulaban veinticinco hombres al mando de un oficial. Veinte subieron a bordo con los fusiles amartillados. -\u00a1Toda la tripulaci\u00f3n a nuestro barco! -bram\u00f3 el oficial-. \u00bfQui\u00e9n es el capit\u00e1n? Bara\u00f1ano se adelant\u00f3: -Yo soy- . A continuaci\u00f3n se desarroll\u00f3 un dialogo dram\u00e1tico: -\u00bfCu\u00e1ntos hombres tiene usted a sus \u00f3rdenes? &#8211; Treinta y cuatro y un pasajero. -Entregue usted toda la documentaci\u00f3n- exigi\u00f3 el oficial. -No tengo m\u00e1s que el rol- respondi\u00f3 dignamente el capit\u00e1n del \u201cArriluze\u201d. -\u00bfQui\u00e9n es el primer maquinista?, Antero de Luxua, de Portugalete, dio un paso al frente. -\u00bfQui\u00e9n es el pasajero?- volvieron a interrogar. El inspector de los \u201cGarc\u00edas\u201d, de Santander, avanz\u00f3. En el entretanto, el capit\u00e1n iba y volv\u00eda con el rol. A la vista de \u00e9ste, el oficial pregunt\u00f3: -\u00bfQu\u00e9 cargamento llevan?-\u00a0 Bara\u00f1ano repuso: -En el rol consta- . En la caseta del telegrafista, un marinero del \u201cCervera\u201d se comunicaba con banderas con el buque faccioso. Baj\u00f3 el marinero, hablo quedamente con el oficial y acto seguido se orden\u00f3 que toda la tripulaci\u00f3n fuera a popa&#8230; Temieron un fusilamiento. Dos fogoneros y un palero hubieron de bajar a las maquinas, siguiendo instrucciones de los asaltantes. Se cambiaron las siguientes \u00f3rdenes: Si el \u201cAlmirante Cervera\u201d pitaba dos veces, quer\u00eda decir; \u201cSeguidme\u201d. Si no se le pod\u00eda obedecer, el \u201cArriluze\u201d hab\u00eda de contestar con un toque de sirena. Si le segu\u00eda, el \u201cArriluze\u201d hab\u00eda de tocar tres pitadas. Y si el \u201cAlmirante\u201d hac\u00eda sonar por cuatro veces su sirena, ya pod\u00eda la tripulaci\u00f3n ganar los botes y alejarse r\u00e1pidamente, puesto que el \u201cArriluze\u201d iba a ser ca\u00f1oneado.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Mientras, el buque salido de Valencia, empujado por el mar, se iba peligrosamente a las pe\u00f1as. El oficial faccioso orden\u00f3 a los suyos embarcar en el bote. Ya con un pie en la escalerilla advirti\u00f3 que la<\/em> <em>desobediencia de las \u00f3rdenes dictadas supondr\u00eda la muerte del capit\u00e1n, se\u00f1or Bara\u00f1ano, maquinista Luxua y el pasajero que se llevaban con \u00e9l al buque pirata. La tripulaci\u00f3n, angustiada por la suerte de su capit\u00e1n, qued\u00f3 pendiente de los toques de sirena. Pendiente, pero dispuesta al mayor de los sacrificios, puesto que apenas se hab\u00eda separado unos metros el bote asaltante del buque leal, cuando los fogoneros sub\u00edan a bordo sin mantener el fuego en las maquinas. Al \u201cCervera\u201d no se le seguir\u00eda aunque ello supusiera la muerte.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pero la traici\u00f3n m\u00e1s negra anidaba en el buque de guerra sublevado. No hab\u00eda llegado el bote que se llevaba al pasajero, maquinista y capit\u00e1n del \u201cArriluze\u201d al \u201cAlmirante Cervera\u201d, y ya \u00e9ste dispara sobre el buque indefenso un ca\u00f1onazo. La tripulaci\u00f3n hubo de tumbarse sobre cubierta y arrojarse al agua. Santiago Arriandiaga, primer oficial del \u201cArriluze\u201d, con nombramiento de capit\u00e1n ingl\u00e9s y espa\u00f1ol, se dirigi\u00f3 a echar los botes, consiguiendo lanzar el peque\u00f1o de servicio. \u00a1Pero el bote era incapaz para todos! Arriandiaga lanz\u00f3 al agua varios botes salvavidas en medio de un furioso ca\u00f1oneo. -\u00a1Todo el mundo al agua!- grito el primer oficial en medio de aquel diluvio de metralla. Y el mar fue con todos. Iba delante el bote de servicio completamente lleno. Detr\u00e1s, casi sumergido, uno de los botes salvavidas\u2026. Se oy\u00f3 pedir \u00a1socorro! d\u00e9bilmente. La solidaridad de los hombres de mar es tan inmensa como el oc\u00e9ano mismo.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>A pesar de la necesidad de ganar tiempo, Santiago Arriandiaga par\u00f3 su bote y dedicose a recoger n\u00e1ufragos. De tierra, en las rocas, los vecinos de San Mart\u00edn de Podes ayudaban lo que pod\u00edan. El bote salvavidas recogi\u00f3 a dos tripulantes sin conocimiento. El \u201cArriluze\u201d, destrozado por la metralla y empujado por el mar, encallaba en las pe\u00f1as. Ya el \u201cAlmirante Cervera\u201d no ten\u00eda nada que hacer. Pero con una crueldad criminal dedicose a alcanzar con sus ca\u00f1onazos a los botes que a fuerza de remos intentaban ganar la costa. Tres valientes de San Mart\u00edn botaron una embarcaci\u00f3n peque\u00f1a y salieron al paso de los n\u00e1ufragos con el prop\u00f3sito de darles remolque. El gesto ten\u00eda un indudable valor en aquellos momentos dif\u00edciles.<\/em><\/p>\n<p><em>De pronto, cuando los marinos se encomendaban a la Virgen del Carmen, su Patrona, el \u201cCervera\u201d call\u00f3 y emprendi\u00f3 la huida. En el cielo sin nubes dos trimotores avanzaban r\u00e1pidamente. Pero a\u00fan no hab\u00eda desaparecido el peligro, puesto que el \u201cbou\u201d faccioso continuaba ca\u00f1oneando, sustituyendo al tristemente c\u00e9lebre buque pirata. La embarcaci\u00f3n de San Mart\u00edn alcanz\u00f3 el bote salvavidas y le dio remolque. Ya en tierra, se hizo un recuento. Faltaban tres tripulantes: un maquinista, un fogonero y un marmit\u00f3n.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Por la noche, todav\u00eda el \u201cAlmirante Cervera\u201d regres\u00f3 a ca\u00f1onear al \u201cArriluze\u201d encallado. No consigui\u00f3 destrozar el cargamento, con el que la Rep\u00fablica pudo luchar en tierra contra la soberbia fascista.\u00a0<\/em><\/p>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Crucero \u201cAlmirante Cervera\u201d<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Estos heroicos marinos del \u201cArriluze\u201d, este primer oficial del buque leal, que se ha prestado a relatar este in\u00e9dito episodio de la guerra civil, han quedado en una situaci\u00f3n desesperada. Todo: dinero, enseres, ropa, se ha quedado all\u00ed con el \u201cArriluze\u201d en la costa asturiana.\u00a0<\/em><\/p>\n<figure class=\"image\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/estaticas\/colabora-nuevatribuna.html\"><figcaption\/>\n<\/figure>\n<p>\n        <button class=\"read-more-btn\" on=\"tap:AMP.setState({ expand:'content-body', hiddenState: true })\"><br \/>\n          Leer m\u00e1s        <\/button>\n      <\/p>\n<\/p><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.nuevatribuna.es &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Benito Sacaluga | En los primeros momentos de la sublevaci\u00f3n militar el crucero &#8220;Almirante Cervera&#8221; se encuentra en Ferrol, en dique seco, siendo uno de los primeros buques facciosos alistado y operativo en esa zona. 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