{"id":512328,"date":"2023-03-26T04:21:20","date_gmt":"2023-03-26T04:21:20","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=512328"},"modified":"2023-03-26T04:21:21","modified_gmt":"2023-03-26T04:21:21","slug":"el-callejero-la-vida-es-un-largo-viaje-para-nacho-medina-por-fernando-minana-iferches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-callejero-la-vida-es-un-largo-viaje-para-nacho-medina-por-fernando-minana-iferches\/","title":{"rendered":"El Callejero | La vida es un largo viaje para Nacho Medina. Por Fernando Mi\u00f1ana (@iFerches)"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n                                                    <span class=\"noticia__fecha\"><br \/>\n                        26\/03\/2023\u00a0&#8211;\u00a0<br \/>\n                    <\/span><\/p>\n<div class=\"html-content\">\n<p>El sal\u00f3n de la casa de <strong>Nacho Medina<\/strong> tiene una gran pared blanca de la que no cuelgan cuadros, ni retratos. No hay libros, ni estanter\u00edas. All\u00ed, en esas cuatro paredes de blanco estucado, solo hay un gran mapamundi, un mapa del mundo enorme. Nacho mira mucho hacia all\u00ed porque es como un espejo m\u00e1gico que devuelve recuerdos de mil viajes y mil aventuras. Porque Nacho es, por encima de todo, viajero.<\/p>\n<p>Este valenciano de 47 a\u00f1os cube que no es lo mismo hacer turismo que viajar. Que si no pasas hambre y sed, por ejemplo, no es viajar, es turismo. Que si no hay dificultades, no es viajar, es turismo. Y explica estas cosas con el mapamundi a su espalda y los ventanales de la habitaci\u00f3n abiertos de par en par, dejando que entre la brisa de la tarde al remaining de la avenida Tarongers, el aire que viene del mar, su otra gran pasi\u00f3n, y otro motivo por el que se ha cruzado el globo, para sacar la tabla, remar un poco y flotar sobre olas fant\u00e1sticas.<\/p>\n<p>En una de esas incursiones en el mar, en una playa de El Salvador, cuando empezaba a remar para subirse a la ola, algo le pic\u00f3. Nacho es al\u00e9rgico a las picaduras y r\u00e1pidamente not\u00f3 c\u00f3mo se le paralizaba un brazo y se le hinchaba la garganta, as\u00ed que sali\u00f3 como pudo y, medio arrastr\u00e1ndose, lleg\u00f3 a la casa que compart\u00eda con un par de australianos al lado del mar. All\u00ed, en una \u00e9poca en la que todav\u00eda no exist\u00edan las inyecciones de adrenalina, consigui\u00f3 sacar la ampolla, la rompi\u00f3, volc\u00f3 el l\u00edquido y lo mezcl\u00f3 con un polvo, absorbi\u00f3 la mezcla con la jeringuilla, vaci\u00f3 el aire y se la pinch\u00f3. Todo eso s\u00f3lo con un brazo.<\/p>\n<\/div>\n<figure class=\"block-image\">\n            <amp-img layout=\"responsive\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/valenciaplaza.com\/public\/Image\/2023\/3\/20230313141W_NoticiaAmpliada.jpg\" class=\"image\" alt=\"\"\/> <\/p>\n<\/figure>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Aquello fue un gran susto, pero tambi\u00e9n una buena an\u00e9cdota. Porque Nacho cree que los malos momentos, los miedos, las penurias, con el tiempo maduran y se transforman en experiencias enriquecedoras que a \u00e9l le gusta recordar junto a su mapamundi. Quiz\u00e1 porque le acerquen a esas novelas que ley\u00f3 de adolescente sobre Shackelton, Amundsen y todos los antiguos aventureros que viajaron hasta los confines del planeta con medios muy rudimentarios. Y as\u00ed, de jovencito, llegaron sus primeros viajes: un tenting, una escapada a Cazorla, unos d\u00edas con la tabla en Zarautz&#8230; Y segu\u00eda leyendo libros, como aquel sobre un ciclista que se fue en bicicleta hasta Estambul que le marc\u00f3 y casi le empuj\u00f3 un a\u00f1o a comprarse una bicicleta h\u00edbrida por doscientos euros y marcharse a recorrer Centroam\u00e9rica a pedales.<\/p>\n<p>Pero eso fue m\u00e1s tarde. Lo primero que hizo, nada m\u00e1s acabar la carrera de Educaci\u00f3n F\u00edsica, fue pasarse un a\u00f1o en Londres. All\u00ed, callejeando, mirando los escaparates, ve\u00eda que algunas agencias de viajes anunciaban vuelos &#8216;Across the World&#8217;. Un viaje para dar la vuelta al mundo haciendo las escalas que uno desee. Al volver de Londres, se lo cont\u00f3 a su amigo <strong>Raimon<\/strong> y se gastaron todos sus ahorros en uno de esos billetes. Juntos volaron a Tailandia, Malasia y Australia. Luego regresaron por \u00c1frica y pasaron por Sud\u00e1frica, Mozambique, Namibia&#8230; &#8220;Y alucin\u00e9&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Aquella primera gran aventura lleg\u00f3 en 2002 y se atrevi\u00f3 despu\u00e9s de ver que muchos brit\u00e1nicos y australianos disfrutaban de lo que llamaban un &#8216;hole 12 months&#8217;, que no es otra cosa que pasar un a\u00f1o sab\u00e1tico en el extranjero. Nacho rememora aquellos inicios como trotamundos con su camiseta blanca de Bandido, un garito surfero de Bali, y los pies descalzos, despu\u00e9s de haberse quitado sus chanclas Hawaianas, para sentir las caricias de la alfombra. Los pies est\u00e1n llenos de tatuajes: una estrella, la silueta roja de \u00c1frica y una frase de Arist\u00f3teles partida en dos: &#8220;Considero m\u00e1s valiente al que conquista sus sue\u00f1os que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria m\u00e1s dura es la victoria sobre uno mismo&#8221;.<\/p>\n<h4>A Dakar en un Xsara Picasso<\/h4>\n<p>Nacho sonr\u00ede mucho y arrastra las eses cuando habla. Parece un tipo feliz pese a que nunca tuvo padre y a que rompi\u00f3 con su mujer, que primero se dej\u00f3 deslumbrar por aquel tipo fibrado con alma de viajero y luego acab\u00f3 harta porque comprob\u00f3 que primero estaban las aventuras y luego todo lo dem\u00e1s. &#8220;S\u00ed, no es f\u00e1cil&#8230; Aunque ahora nos llevamos muy bien&#8221;. Juntos tuvieron un hijo, que s\u00f3lo tiene seis a\u00f1os pero con el que Nacho se impacienta por meterle el veneno de los viajes. Este verano se lo quiere llevar a Galicia en furgoneta. Luego, no antes de que supere la frontera de los treinta kilos -por debajo no est\u00e1 permitido ponerle algunas vacunas-, vendr\u00e1n recorridos m\u00e1s lejanos y ex\u00f3ticos.<\/p>\n<p>A la vuelta de aquella experiencia &#8216;world wide&#8217;, Nacho pens\u00f3 que hab\u00eda llegado el momento de hacer un viaje &#8220;m\u00e1s potente&#8221;, y es entonces cuando prepara recorrer Centroam\u00e9rica en bicicleta. Desde Panam\u00e1 hasta M\u00e9xico, pasando por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador. &#8220;Llevaba la bicicleta y una tabla de surf para ir cogiendo olas. Ah\u00ed aprend\u00ed que cuantas menos posesiones cargas, m\u00e1s ligero viajas. En tres meses no llam\u00e9 a mi madre. Ese viaje fue s\u00faper duro y volv\u00ed pensando que no quer\u00eda salir de Espa\u00f1a nunca m\u00e1s. Pero se te pasa porque los recuerdos buenos se imponen&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<figure class=\"block-image\">\n            <amp-img layout=\"responsive\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/valenciaplaza.com\/public\/Image\/2023\/3\/20230313148W_NoticiaAmpliada.jpg\" class=\"image\" alt=\"\"\/> <\/p>\n<\/figure>\n<div class=\"html-content\">\n<p>El Nacho aventurero hab\u00eda nacido y ya nadie le iba a detener. Luego se fue a Dakar, en Senegal, en un Xsara Picasso. Primero engatus\u00f3 a <strong>Domingo<\/strong>, un compa\u00f1ero del instituto donde trabajaba como profesor, &#8220;un chico que pr\u00e1cticamente no hab\u00eda salido de Museros&#8221;, luego le quitaron los asientos de atr\u00e1s al veh\u00edculo y se adentraron en \u00c1frica por Marruecos, Mauritania, Senegal&#8230; Cinco mil kil\u00f3metros inolvidables&#8230; para los dos. &#8220;Los amigos que me llevo de viaje siempre se ponen malos, pero luego cuento las historias tan bien que siempre hay otro amigo que se quiere apuntar al siguiente viaje. Pero cuando vienen, ya no quieren volver&#8221;, cube antes de estallar en una carcajada.<\/p>\n<p>Es entonces cuando explica que viajar no es hacer turismo, que \u00e9l no busca un destino para hacer una cruz en cada punto tur\u00edstico. &#8220;Viajar es conocer a la gente, no tener prisa. Recuerdo que en la frontera entre Mauritania y Senegal te paran en el r\u00edo, donde s\u00f3lo hay una barcaza para cruzar. Si eres blanco, te quieren cobrar mucho m\u00e1s de lo que vale y me ped\u00edan cien euros. Yo siempre viajo con un libro muy gordo, tipo &#8216;Los pilares de la Tierra&#8217; o algo as\u00ed, y entonces te sientas al lado del barquero a leer y le demuestras que no tienes prisa. A la hora, entiende que no vas a viajar por m\u00e1s de diez euros y te sube a la barca&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Nacho asegura que el hambre y la sed son sus compa\u00f1eros de viaje. Por eso siempre intenta hacer un buen desayuno, porque nunca sabe cu\u00e1ndo va a poder volver a comer e intentar llevar siempre encima una botella de agua y unos pl\u00e1tanos o unas galletas. &#8220;Hay sitios en \u00c1frica donde da igual que tengas mil d\u00f3lares en la mano&#8230; En Malawi, cuando es la \u00e9poca de aguacates, s\u00f3lo hay aguacates. Es lo que da la tierra. Y llegas a un pueblo y no hay bebida o un sitio para dormir. Entonces tienes que estar relajado&#8221;.<\/p>\n<h4>Cruz\u00f3 \u00c1frica en una Vespa<\/h4>\n<p>Cuando ya ten\u00eda mucha experiencia, cuando ya hab\u00eda cruzado Europa en moto y un polic\u00eda de Dubrovnik le hab\u00eda obligado a ir a un cajero para que sacara dinero y se lo entregara, lleg\u00f3 2010. Nacho es futbolero y como sab\u00eda que el Mundial period en Sud\u00e1frica, decidi\u00f3 lanzarse a uno de sus desaf\u00edos m\u00e1s locos: ir hasta el sur del continente negro en una Vespa. La gente le mir\u00f3 como si estuviera loco. Y un poco lo estaba, pues ese tipo de viajes &#8216;overland&#8217;, sin aviones, se suelen hacer en un Land Rover, un Land Cruiser o una BMW, pero no en una Vespa Primavera como si fuera un pijo de C\u00e1novas.<\/p>\n<p>La moto la compr\u00f3 en Tarragona por mil euros. Luego fue a Severino, un mec\u00e1nico de la calle Finlandia especializado en Vespas, y la puso a punto. Despu\u00e9s la meti\u00f3 en un contenedor y un carguero la llev\u00f3 hasta Alejandr\u00eda, al norte de Egipto, donde empez\u00f3 su periplo. &#8220;El viaje es sencillo pero tiene algunos problemas. Viajas bien por Egipto hasta la presa de Asu\u00e1n. All\u00ed, para cruzar a Sud\u00e1n, hay un ferry que alucinas. En el barco va la gente rezando hacia la Meca. En Sud\u00e1n empieza el l\u00edo. Un pa\u00eds muy musulm\u00e1n, sin alcohol, s\u00f3lo hay hombres. All\u00ed vas sin camiseta y sin casco y s\u00f3lo puedes conducir de seis a diez de la ma\u00f1ana. El calor que hace aqu\u00ed en agosto es el que hace all\u00ed a las seis de la ma\u00f1ana. Ah\u00ed pas\u00e9 un par de d\u00edas malos. Hay d\u00edas que piensas que te vuelves. Pero luego viene Etiop\u00eda, que es el altiplano, un pa\u00eds muy pobre y muy duro, no hay muchas cosas que comer y te est\u00e1n pidiendo dinero todo el rato, te tocan mucho&#8230; Ah\u00ed atraviesas pasos que est\u00e1n a tres mil metros de altitud, pinchas un mont\u00f3n y la carburaci\u00f3n no funciona bien. Luego hay un punto muy complicado entre Etiop\u00eda y Kenia porque en \u00e9poca de lluvias se inunda la carretera, vuelcan los camiones, es un caos. All\u00ed, para hacer ochenta kil\u00f3metros, te tiras tres d\u00edas&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Aunque hab\u00eda d\u00edas que pensaba que no llegaba a su destino, la Vespa se comport\u00f3 y Nacho iba atravesando pa\u00edses de norte a sur. &#8220;Luego pasas a Kenia y todo mejora. Ya tienes parques naturales, hay mas\u00e1i por ah\u00ed sueltos. El l\u00edo se monta en las capitales, que es donde te roban. A Nairobi lo llaman Nairrobi&#8221;. Van cayendo los kil\u00f3metros y al fondo, en el horizonte, empieza a recortase ese cono blanco que es el Kilimanjaro, el techo de \u00c1frica. Cruz\u00f3 unos d\u00edas a Zanz\u00edbar, luego lleg\u00f3 a Zambia, &#8220;lo peor del viaje porque es dif\u00edcil encontrar algo para comer y para dormir&#8221;.<\/p>\n<p>Ah\u00ed es importante mantener la calma. Aunque en esta ocasi\u00f3n ten\u00eda una ventaja. &#8220;Si viajas solo, no hay culpables. Yo me he comprado galletas en una tienda que son cuatro maderas con cuatro cosas. Te comes una galleta, se deshace, pero tienes mucha hambre, as\u00ed que te comes la segunda, y entonces das la vuelta al paquete y descubres que hab\u00edan caducado en 1998 y est\u00e1s en 2010. Tampoco conoces la moneda de cada pa\u00eds, claro, y en este tipo de viajes asumes que algo te van a enga\u00f1ar. En Malawi, por ejemplo, me dieron los billetes antiguos, pero como tampoco cambias mil euros&#8230;&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<figure class=\"block-image\">\n            <amp-img layout=\"responsive\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/valenciaplaza.com\/public\/Image\/2023\/3\/20230313126W_NoticiaAmpliada.jpg\" class=\"image\" alt=\"\"\/> <\/p>\n<\/figure>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Nacho nunca se rinde. Y sigui\u00f3. Las cataratas Victoria anuncian la llegada a una zona m\u00e1s tur\u00edstica, el Parque Pure del Okavango. &#8220;A partir de ah\u00ed es todo m\u00e1s sencillo. En Botswana hay mucho diamante y por eso han asfaltado todas las carreteras. Antes, en tres meses, no hab\u00eda visto una gasolinera con nevera con bebidas y surtidores de gasolina, pero all\u00ed s\u00ed&#8221;.<\/p>\n<h4>Mata le daba entradas<\/h4>\n<p>Antes de viajar, un amigo le puso en contacto con <strong>Juan Mata<\/strong>, que period jugador del Valencia CF y formaba parte de la selecci\u00f3n espa\u00f1ola. Mata escuch\u00f3 su historia, se rio por dentro y le dijo: &#8220;Si llegas a Sud\u00e1frica en Vespa, yo me encargo de las entradas&#8221;. Acto seguido, se olvid\u00f3 de \u00e9l. Su sorpresa fue el d\u00eda que le llam\u00f3 Nacho y le solt\u00f3: &#8220;\u00a1Estoy en Durban!&#8221;. Mata, un hombre de palabra, le dejaba las entradas a su nombre en la recepci\u00f3n del resort donde estaban, luego pasaba Nacho con la Vespa, las recog\u00eda y se iba a ver a Espa\u00f1a. As\u00ed fue hasta octavos. Luego se qued\u00f3 sin dinero y comprob\u00f3 que las distancias de una sede a otra eran enormes.<\/p>\n<p>Cuando iba por Zambia, le contact\u00f3 una periodista de <em>20 Minutos\u00a0<\/em>que llev\u00f3 su fotograf\u00eda y su historia a la portada del peri\u00f3dico. \u00c9l no sab\u00eda nada y en los pueblos donde paraba no hab\u00eda web, as\u00ed que cuando volvi\u00f3 a abrir su correo electr\u00f3nico, dos o tres semanas despu\u00e9s, ten\u00eda decenas de mensajes de periodistas que quer\u00edan hablar con \u00e9l. Su historia period impactante: Nacho Medina parti\u00f3 el 15 de marzo y lleg\u00f3 a Sud\u00e1frica a finales de junio. No se afeit\u00f3 en todo este tiempo y, adem\u00e1s de quedarse sin blanca, perdi\u00f3 diez kilos de peso. No vio la remaining, pero se march\u00f3 con el recuerdo de unas jirafas cruzando la carretera o la imagen imborrable de veinte elefantes a un lado del camino. No eran el gol de Iniesta, pero no est\u00e1 nada mal&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Nacho trabaja en el instituto Conselleria y da clases en un ciclo superior de salvamento del mar. Lo cuenta y explica que tambi\u00e9n coge olas, y que por eso viaja con cierta frecuencia a destinos como Indonesia a Pap\u00faa Nueva Guinea. Despu\u00e9s del verano se coge uno o dos meses sin sueldo y se va a ver mundo. Ahora est\u00e1 meditando ir desde Chile hasta Centroam\u00e9rica. Pero no en Vespa, que ya la vendi\u00f3 y a\u00fan recuerda el dolor de mu\u00f1eca de ir todo el d\u00eda con la empu\u00f1adura del acelerador a tope.<\/p>\n<p>Siempre se ha pagado \u00e9l sus caprichos. Ahora con su sueldo de funcionario y antes con lo que fuera. Tres veranos los pas\u00f3 en California, en lugares como La Jolla, entre San Diego y San Francisco, trabajando y surfeando. El billete del avi\u00f3n se lo pag\u00f3 ganando primero algunos torneos de voley playa en la Comunitat. Nacho no tiene padre y su madre vend\u00eda ropa en el mercadillo. A \u00e9l le dio por el deporte y lleg\u00f3 a ser profesional del voleibol. Jugaba de l\u00edbero y alcanz\u00f3 la Divisi\u00f3n de Honor con el Conqueridor. Un d\u00eda de temporal estaba en Cullera. Todo el mundo sali\u00f3 corriendo hacia sus casas, pero, de repente, vio bajar a cuatro tipos de una furgoneta con la tabla bajo el brazo. Eran unos chicos que se hab\u00edan ido a vivir a Londres y que estaban de vacaciones en Espa\u00f1a. A Nacho le impact\u00f3 tanto verles salir a surfear que acab\u00f3 probando y compr\u00e1ndoles una tabla.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Con su trabajo, ahorra y en cuanto re\u00fane tres o cuatro mil euros, sabe que tiene para dos meses de viaje. &#8220;Yo, salvo esta casa, no tengo posesiones. Mi dinero me lo gasto en viajar. Y aqu\u00ed tengo lo justo y muebles de Ikea que me monto yo. Ahora tengo el techo abierto porque un amigo me est\u00e1 ayudando a instalar el aire acondicionado. No gasto mucho&#8221;. No todo son viajes de larga distancia. Muchos fines de semana viaja por Espa\u00f1a. Hace tres semanas estuvo en Bilbao. Alguna ma\u00f1ana que tiene libre se va a la Sierra de Irta y, si hace un d\u00eda propicio, se lanza el mar a pegarse con las olas. \u00c9l viaja con un coche ranchera porque cube que las furgonetas consumen mucho y suele volver a casa sin recuerdos. En su sal\u00f3n, tan despejado, solo hay cuatro: un par de figuras met\u00e1licas, un collar de los mas\u00e1i y y una figura que recuerda a una concha pero que cuenta Nacho que es una &#8216;moneda&#8217; de cobre que vale su peso en trigo.<\/p>\n<h4>Odia las redes sociales<\/h4>\n<p>Su hermano lleva quince a\u00f1os viviendo en Miami. Nacho cuenta que es homosexual y que lo pasaba muy mal en una Espa\u00f1a que a\u00fan period muy cavern\u00edcola en estos asuntos de g\u00e9nero, pero que lleg\u00f3 a Florida, vio que nadie le dec\u00eda nada y entendi\u00f3 que no quer\u00eda estar en otra parte. Su madre, <strong>Fernanda<\/strong>, ya se ha jubilado y vive muy cerca de su casa. A \u00e9l le gusta llev\u00e1rsela de viaje, pero despu\u00e9s de estar en Egipto al estilo Nacho Medina, dijo que a ella que no la sacaba m\u00e1s de Europa. Aunque tambi\u00e9n hay d\u00edas en los que no quiere salir de casa. &#8220;Entonces me llaman los amigos y les digo que estoy con la Sole, con la soledad, y me qued\u00f3 leyendo un libro o meditando&#8221;.<\/p>\n<p>Nacho no tiene Instagram, ni TikTok, ni le gusta mucho usar el WhatsApp. A \u00e9l le gusta guardarse las fotos de sus viajes para \u00e9l y refrescar los recuerdos, abrir los mapas de todo el mundo que tanto le gustan y revisarlos para rememorar los d\u00edas felices por Asia o \u00c1frica. Pero despu\u00e9s de haber visto muchos rincones del mundo, tiene claro que para vivir, lo que se cube vivir y tener un hogar, no cambia Val\u00e8ncia por ninguna parte. Aqu\u00ed se crio con su madre y con su abuela <strong>Fernanda<\/strong>, aqu\u00ed trabaja y aqu\u00ed coge cualquier d\u00eda y se va con un amigo al Mercado Central y despu\u00e9s a tomarse una cerveza fresquita. Porque le apasiona viajar, pero aprecia otros placeres m\u00e1s mundanos, como asomarse a su ventana y ver c\u00f3mo, seg\u00fan el mes que sea, el sol cae por un cubo diferente la Universitat Polit\u00e8cnica.<\/p>\n<\/div>\n<figure class=\"block-image\">\n            <amp-img layout=\"responsive\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/valenciaplaza.com\/public\/Image\/2023\/3\/20230313150W_NoticiaAmpliada.jpg\" class=\"image\" alt=\"\"\/> <\/p>\n<\/figure>\n<div class=\"html-content\">\n<p>Nacho, un hombre que sonr\u00ede con generosidad, que no parece encallar en problemas que no lo son, que se mantiene en forma a sus 47, no necesita mucho para vivir. Sabe lo que le hace feliz y moldea su vida para colmar esos placeres: una mochila, un coche ranchera y una carretera polvorienta.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes valenciaplaza.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>26\/03\/2023\u00a0&#8211;\u00a0 El sal\u00f3n de la casa de Nacho Medina tiene una gran pared blanca de la que no cuelgan cuadros, ni retratos. No hay libros, ni estanter\u00edas. All\u00ed, en esas cuatro paredes de blanco estucado, solo hay un gran mapamundi, un mapa del mundo enorme. 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