{"id":496436,"date":"2023-02-27T09:52:11","date_gmt":"2023-02-27T09:52:11","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=496436"},"modified":"2023-02-27T09:52:11","modified_gmt":"2023-02-27T09:52:11","slug":"viaje-a-delft-ciudad-natal-y-musa-de-vermeer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/viaje-a-delft-ciudad-natal-y-musa-de-vermeer\/","title":{"rendered":"Viaje a Delft, ciudad natal y musa de Vermeer"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Desde la plaza del Mercado de Delft, caminando por la calle que va paralela a la fachada de la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), se llega hasta un peque\u00f1o puerto fluvial donde un puente elevado permite cruzar hasta la otra orilla. Este es, casi con toda probabilidad, el recorrido que hizo Johannes Vermeer para pintar <em>Vista de Delft<\/em>. Observando el canal y las casas en la actualidad, es obvio que la ciudad ha cambiado radicalmente; apenas se intuyen algunas l\u00edneas formales de lo que fue el panorama urbano de la ciudad en el siglo XVII. Esa mirada desde la orilla del Hooikade, lejos de suponer una decepci\u00f3n, sirve como punto de partida para un viaje por el Siglo de Oro neerland\u00e9s en basic, y la vida del autor de <em>La joven de la perla<\/em> en explicit. En <em>Vista de Delft<\/em> est\u00e1 todo el periplo important del artista: a un lado del cuadro est\u00e1 la Nieuwe Kerk, donde fue bautizado; al otro la Oude Kerk (Iglesia Vieja), donde fue enterrado cuarenta y tres a\u00f1os despu\u00e9s.\u00a0<\/p>\n<aside class=\"subscription-highlighted\"\/>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Comparaci\u00f3n del cuadro &#8216;Vista de Delft&#8217; con su localizaci\u00f3n precise. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>Paralelamente a <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/viajes.nationalgeographic.com.es\/lifestyle\/amsterdam-reune-28-de-las-37-obras-de-vermeer-en-una-exposicion-irrepetible_19052\">la exposici\u00f3n que ha programado el Rijksmuseum<\/a> \u2014del 10 de febrero al 4 de junio\u2014, en la que se pueden ver 28 de las 37 obras del pintor, esta ciudad a una hora al sur de \u00c1msterdam ha puesto en marcha un ambicioso programa para homenajear a su hijo m\u00e1s common.<strong> El museo Prinsenhof ha recopilado, en una muestra llamada <em>El Delft de Vermeer<\/em>, m\u00e1s de un centenar de objetos que nos hablan de la vinculaci\u00f3n del pintor con su ciudad natal: <\/strong>obras maestras de los pintores de Delft, mapas, grabados y documentos personales, entre otros. Durante estos meses tem\u00e1ticos se podr\u00e1n adquirir productos especiales dedicados al artista, seguir el camino hist\u00f3rico de la cerveza, <strong>incluso probar la cerveza de edici\u00f3n especial <em>De parel van Delft <\/em>(La perla de Delft);<\/strong> tambi\u00e9n podremos ver la obra <em>One other Vermeer<\/em> del artista contempor\u00e1neo Ren\u00e9 Jacobs o la de Caroline Sikkenk en la Oude Kerk, <em>Perlas de luz<\/em>.<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Escultura de La Lechera en Delft. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>Pese a los siglos transcurridos, <strong>Delft sigue siendo una ciudad tranquila, con casas de ladrillo rojo que se alzan sobre una mara\u00f1a de canales y ventanas carentes de cortinas que nos permiten ver, tal como hizo Vermeer, los interiores dom\u00e9sticos<\/strong> y la vida cotidiana de sus habitantes. Volviendo a <em>Vista de Delft<\/em> y sus detalles, la sensaci\u00f3n de amplitud, la impresi\u00f3n de que los edificios del fondo y las nubes del cielo retroceden o ese primer plano que se acerca al observador, han llevado a hablar de <strong>las posibles herramientas \u00f3pticas que Vermeer utiliz\u00f3 o de las que conoci\u00f3 su efecto:<\/strong> la caja de perspectiva, la c\u00e1mara oscura, el distanci\u00f3metro o, el m\u00e1s possible en el caso de este lienzo, el telescopio invertido. En aquellos a\u00f1os se estaba viviendo un cambio en el modo de ver.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otro vecino de Delft, Antoni van Leeuwenhoek, revolucion\u00f3 las observaciones microsc\u00f3picas con aparatos que \u00e9l mismo fabricaba. Su obsesi\u00f3n fue conocer lo que vemos no lo que interpretamos que vemos. <strong>No hay constancia de que estas dos mentes tan brillantes compartieran ratos de taberna, pero seguramente se conocieron. Delft period una peque\u00f1a poblaci\u00f3n, de unos veinte mil habitantes, y ambos frecuentaban c\u00edrculos intelectuales.<\/strong> Leeuwenhoek, adem\u00e1s, acab\u00f3 siendo el albacea testamentario del pintor. Incluso hay una teor\u00eda, con tantos partidarios como detractores, que cube que el modelo para las obras <em>El astr\u00f3nomo<\/em> y <em>El ge\u00f3grafo<\/em> fue el propio Leeuwenhoek. Los trabajos desarrollados por ambos crearon una nueva conciencia de la mirada: ense\u00f1aron al mundo a ver.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Ayuntamiento de Delft reflejado en una queser\u00eda. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>En el pa\u00eds se daban las condiciones necesarias para el desarrollo de las cuestiones intelectuales.<\/strong> Period una de las naciones m\u00e1s avanzadas en comercio y poder militar, por lo tanto, un pa\u00eds rico. Su \u00e9tica del trabajo hab\u00eda traspasado fronteras: se negociaban derechos laborales, los sueldos permit\u00edan que en las casas entrara el pescado, la carne, la fruta y las verduras frescas; la mantequilla, los huevos y el queso tampoco faltaban en la mesa. Hab\u00eda voluntad de pagar impuestos que revert\u00edan, entre otras cosas, en educaci\u00f3n.<strong> La alfabetizaci\u00f3n period superior al cincuenta por ciento,<\/strong> la poblaci\u00f3n cre\u00eda que la lectura, el acceso al saber y el aprendizaje de lenguas, garantizaban un mejor autogobierno. Ni siquiera el horrible infortunio de la explosi\u00f3n del polvor\u00edn de la ciudad, en 1654, que acab\u00f3 con la vida del pintor Carel Fabritius y con parte de su obra, pudo detener ese desarrollo intelectual.\u00a0<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>Pese a que hoy nadie pone en duda la genialidad de la obra de Vermeer, el artista pas\u00f3 terribles estrecheces econ\u00f3micas: vivi\u00f3 parte de su vida \u2014la correspondiente a su matrimonio\u2014 en casa de su suegra, <strong>tuvo que aplazar su cuota de entrada a la Guilda (Gremio) de San Lucas y pintaba r\u00f3tulos para comercios, muebles, estufas, cajas y pasamanos. <\/strong>Al fallecer, su mujer entreg\u00f3 un par de obras para saldar la enorme deuda contra\u00edda por el pan, Vermeer apenas terminaba un par de cuadros al a\u00f1o y ten\u00eda muchas bocas que alimentar: tuvo quince hijos, cuatro de ellos fallecidos antes del bautizo. Pese a que muri\u00f3 arruinado, <strong>Bas van der Wulp, un antiguo archivista de Delft Heritage, ha encontrado una entrada en el registro de entierros de la Oude Kerk que muestra que Vermeer fue enterrado con honores,<\/strong> parece ser que a expensas de su suegra. Su f\u00e9retro fue trasladado por catorce portadores y la campana de la iglesia son\u00f3 una vez, como en las ocasiones solemnes. En la iglesia primero se coloc\u00f3 una sencilla losa con el nombre del pintor y un tiempo m\u00e1s tarde una l\u00e1pida acorde con su importancia. Ambas se pueden ver actualmente.\u00a0<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Inside de la Oude Kerk. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>Para conocer la paleta de colores que utiliz\u00f3 en algunos de sus cuadros m\u00e1s famosos podemos<strong> visitar el Centro Vermeer, ubicado en el lugar donde estuvo la Guilda de San Lucas<\/strong>. Algunas de las curiosidades que llaman la atenci\u00f3n son la descomposici\u00f3n del colour vermeeriano en tablas de equivalencia en Pantone y la representaci\u00f3n del uso que hac\u00eda de los hilos. Con el fin de que le indicaran las octogonales, las l\u00edneas rectas que se encontraban en el punto de fuga, el pintor dispon\u00eda una suerte de \u201ctela de ara\u00f1a\u201d sobre el cuadro.<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Centro Vermeer. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>Tomando una cerveza en uno de los bares con vistas a la plaza del Mercado se puede adivinar la importancia del ambiente tabernario en la vida cotidiana de los habitantes de Delft. El propio padre de Vermeer regent\u00f3 la taberna Mechelen en la plaza. A principios del siglo XVII, hubo censadas un centenar de f\u00e1bricas de cerveza producida con el agua de los canales, razonablemente limpia gracias a una normativa municipal. Los pintores y sus posibles clientes se reun\u00edan en mesones y tabernas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque esa vida tabernaria no le period ajena a Vermeer, fue otro famoso pintor el que tuvo un mayor v\u00ednculo con estos espacios de madrugadas libertinas, altercados y ruidosas conversaciones: Jan Steen, propietario de una cervecer\u00eda en Delft, fue un juerguista. Sol\u00eda tocar el la\u00fad cuando la cerveza corr\u00eda en la mesa de sus amigos, entre ellos Gabriel Metsu y Frans van Mieris, y tambi\u00e9n en las aleda\u00f1as, compartidas por fulleros, alcahuetas, prostitutas, pitonisas de tres al cuarto y grandes jarras de vino. Jan Steen no perd\u00eda oportunidad de brindar por la vida, lo que ocasionaba ciertos des\u00f3rdenes que se vieron muy bien reflejados en sus cuadros. El caos period tal que a los hogares neerlandeses en los que reinaba cierto modo relajado de entender la vida y el desorden se les conoci\u00f3 como <em>een huishouden van Jan Steen<\/em>: Casas de Jan Steen.<\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Plaza del Mercado de Delft. Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p>En algunos cuadros de Vermeer aparecen utensilios y azulejos de cer\u00e1mica como la que identificamos con Delft, aunque aquella llegaba de mares lejanos.<strong> El origen de esa artesan\u00eda en la ciudad est\u00e1, curiosamente, en imitar la que se hac\u00eda en China.<\/strong> Hugo Grotius, un jurista y escritor neerland\u00e9s, recibi\u00f3 el encargo de redactar un manifiesto que justificara las tesis de la VOC (Compa\u00f1\u00eda Neerlandesa de las Indias Orientales), que apuntaban que las capturas navales no eran pirater\u00eda sino la defensa de sus intereses leg\u00edtimos. Aquel escrito se transform\u00f3 en la obra <em>Mare Liberum<\/em> (<em>De la libertad de los mares<\/em>), en la que argumentaba que todas las personas tienen derecho a comerciar, sentando las bases para declarar la libertad de comercio como un principio de ley internacional. Tras ese paso, <strong>la VOC reconoci\u00f3 que period mejor hacerse con la codiciada porcelana china, entre otras mercanc\u00edas, a trav\u00e9s de los canales leg\u00edtimos y no asaltando a otros barcos. <\/strong><\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   --><\/p>\n<p><strong>En la primera mitad del siglo XVII, los barcos neerlandeses llevaron a Europa m\u00e1s de tres millones de piezas<\/strong>. Pero como dec\u00eda Wen Zhenheng en su <em>Tratado sobre las cosas superfluas<\/em>, la riqueza no period salvaguarda contra la vulgaridad. Los cargamentos que empezaron a llegar legalmente desde China, lejos de tener el refinamiento de las primeras piezas, se compon\u00edan de baratijas con inscripciones que rezaban &#8220;art\u00edculo de calidad superior&#8221; o fechas falsas del siglo XV en su base. Eso no evit\u00f3 que continuara subiendo la demanda y el precio, cada hogar que se preciara deb\u00eda tener esa clase de cer\u00e1mica en sus estantes. As\u00ed que los ceramistas de la ciudad, descendientes de artesanos italianos, se pusieron a copiar aquellas piezas que hoy podemos encontrar en las tiendas de Delft, tanto en su versi\u00f3n memento como en delicadas piezas que alcanzan precios astron\u00f3micos.\u00a0<\/p>\n<p><!-- START: EmbeddedArticle  --><\/p>\n<section class=\"block-embedded-related\"\/><!-- END: EmbeddedArticle   --><\/p>\n<p>&#13;<figcaption id=\"fcCopy\" class=\"by\">Foto: Rafa P\u00e9rez<\/figcaption><\/p>\n<p><!-- END: EmbeddedImage   -->\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes viajes.nationalgeographic.com.es &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la plaza del Mercado de Delft, caminando por la calle que va paralela a la fachada de la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), se llega hasta un peque\u00f1o puerto fluvial donde un puente elevado permite cruzar hasta la otra orilla. 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