{"id":477211,"date":"2023-01-29T14:37:29","date_gmt":"2023-01-29T14:37:29","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=477211"},"modified":"2023-01-29T14:37:30","modified_gmt":"2023-01-29T14:37:30","slug":"ida-y-vuelta-cronica-de-elogio-y-recelo-por-douglas-bohorquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/ida-y-vuelta-cronica-de-elogio-y-recelo-por-douglas-bohorquez\/","title":{"rendered":"ida y vuelta (cr\u00f3nica de elogio y recelo), por Douglas Boh\u00f3rquez"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<figure id=\"attachment_76001\" aria-describedby=\"caption-attachment-76001\" style=\"width: 765px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-76001\" title=\"Maracaibo-Miami: ida y vuelta (cr\u00f3nica de elogio y recelo), por Douglas Boh\u00f3rquez\" src=\"https:\/\/letralia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/miami.jpg\" alt=\"Maracaibo-Miami: ida y vuelta (cr\u00f3nica de elogio y recelo), por Douglas Boh\u00f3rquez\" data-popupalt-original-title=\"null\" width=\"765\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/letralia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/miami.jpg 765w, https:\/\/letralia.com\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/miami-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 765px) 100vw, 765px\"\/><figcaption id=\"caption-attachment-76001\" class=\"wp-caption-text\">Miami suscitaba en m\u00ed sentimientos encontrados: admiraci\u00f3n y a la vez un cierto recelo por la certidumbre de saber que Miami no period Latinoam\u00e9rica; pertenec\u00eda a una naci\u00f3n y a un poder hegem\u00f3nico que nos exig\u00eda subordinaci\u00f3n. <span class=\"media-credit\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/File:City_of_Miami,_FL._USA_(50751668348).jpg\">Rob Olivera<\/a><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<h5 style=\"text-align: right; font-size: 11pt;\"><em>A Mar\u00eda, Ver\u00f3nica y Gabriel<\/em><\/h5>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"La_invitacion_al_viaje\"\/>La invitaci\u00f3n al viaje<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<h5 style=\"text-align: right; font-size: 11pt;\"><em>\u201cAll\u00e1 todo es orden y belleza,<br \/>lujo, calma y placer\u201d.<br \/><\/em>Charles Baudelaire<\/h5>\n<p>En agosto de 1999 viaj\u00e9 con mis dos hijos y mi esposa a Miami. Yo period profesor universitario y mi sueldo me hab\u00eda permitido reunir algunos ahorros. Me hab\u00eda negado a viajar a Miami, nueva meca del consumismo, hasta que un d\u00eda mi hermano N\u00e9stor, un joven y exitoso empresario, que reci\u00e9n hab\u00eda comprado all\u00ed un apartamento, me dijo: \u201c\u00bfY t\u00fa no quieres ir a Miami? Te presto el apartamento por un mes, si lo deseas\u201d. Lo convers\u00e9 con mi esposa Mar\u00eda y mis dos peque\u00f1os hijos Ver\u00f3nica y Gabriel y la respuesta fue un\u00e1nime: \u201cClaro\u201d, me dijeron, \u201cvayamos\u201d. En la mente de mis hijos destellaron los parques de Orlando, con Mickey Mouse, Minnie y todos los h\u00e9roes de los comics de Walt Disney. Hicimos maletas, compramos los boletos de avi\u00f3n de ida y vuelta y nos fuimos. Period un per\u00edodo de vacaciones escolares. Tomamos el avi\u00f3n en el aeropuerto La Chinita una ma\u00f1ana muy temprano. Muchas otras familias viajaban con sus hijos. Yo notaba la alegr\u00eda de mis hijos y la de otros ni\u00f1os que embarcaban en un avi\u00f3n cargado de personas, equipajes y euforia juvenil. La industria petrolera venezolana no estaba en su mejor momento, pero los precios del crudo comenzaban de nuevo a recuperarse. Hugo Ch\u00e1vez hab\u00eda asumido el poder en febrero de 1999. Para la \u00e9poca Maracaibo period una ciudad pr\u00f3spera, pero pronto el pa\u00eds entrar\u00eda en una etapa de acentuada disaster y turbulencia pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social de la que a\u00fan no se recupera. Una disaster marcada por la tensi\u00f3n con los sucesivos gobiernos norteamericanos. Muchos maracuchos que hab\u00edan disfrutado del esplendor econ\u00f3mico de otros a\u00f1os acostumbraban vacacionar en Miami. Iban de compras a sus <em>malls<\/em> o grandes centros comerciales, paseaban, se divert\u00edan en sus casinos o discotecas y regresaban. Algunos, los m\u00e1s ricos, compraban casas o apartamentos. En vez de Caracas, prefer\u00edan Miami. All\u00ed, dec\u00edan, estaban las mejores tiendas de ropa, los mejores hoteles, los mejores m\u00e9dicos. Todos los que pod\u00edan, viajaban y compraban. Se impuso la frase \u201cest\u00e1 barato, dame dos\u201d. Hasta esa fecha, en mi familia todos conoc\u00edan Miami, menos yo. Viv\u00eda c\u00f3moda pero modestamente de mi sueldo de profesor en Trujillo, una peque\u00f1a ciudad, casi un pueblo, de sanas costumbres rurales, apartado del bullicio de los grandes conglomerados urbanos que hab\u00edan sido impactados por el desordenado y abrupto crecimiento petrolero. A Trujillo, como a tantos pueblos circunvecinos, no hab\u00eda llegado el nuevo oro negro. Se compraba en bodegas y algunas noches se iba la luz.<\/p>\n<p>Sol\u00eda visitar con frecuencia Maracaibo, donde yo hab\u00eda nacido y donde viv\u00edan mis padres y hermanos. En cada viaje observaba con mayor estupor el creciente nuevorriquismo de amplios sectores de la clase media urbana. En alguna ocasi\u00f3n sent\u00ed como una ofensa el despilfarro consumista y la ostentaci\u00f3n en que se viv\u00eda. Los barrios marginales crec\u00edan y con ellos la pobreza. Sin embargo en muchas casas de esos barrios se pod\u00edan ver grandes antenas parab\u00f3licas e incluso autos de lujo. Yo no entend\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><\/p>\n<div class=\"perfect-pullquote vcard pullquote-align-left pullquote-border-placement-right\">\n<blockquote>\n<p>Aquellas primeras vistas de la ciudad, de sus calles y espacios urbanos, comenzaban a deslumbrarnos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p><\/strong><\/p>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"En_Miami\"\/>En Miami<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<p>Cuando llegamos al aeropuerto de Miami en un vuelo que dur\u00f3 escasamente tres horas, nos sorprendi\u00f3 un inmenso pero ordenado y limpio terminal a\u00e9reo. Al poco tiempo dispusimos de nuestras maletas y nos dirigimos a tomar un taxi. Period una ma\u00f1ana, casi un mediod\u00eda soleado. Le indicamos la direcci\u00f3n al chofer, un se\u00f1or colombiano, que nos llev\u00f3 hasta el lugar. Despu\u00e9s de unos quince minutos de trayectoria nos dijo que ya est\u00e1bamos en Brickell y que ese period el centro financiero de la ciudad.<\/p>\n<p>Al descender del auto nos dimos cuenta de que est\u00e1bamos frente a un majestuoso edificio, a la vez lodge y espacio residencial. Pudimos observar que se encontraba rodeado de novedosas y modernas construcciones de una arquitectura que parec\u00eda ser de vanguardia. M\u00e1s tarde corroborar\u00eda esa impresi\u00f3n. Aquellas primeras vistas de la ciudad, de sus calles y espacios urbanos, comenzaban a deslumbrarnos. Entramos al lodge. En la recepci\u00f3n todo period lujoso, tranquilo y ordenado. Nos identificamos. Andr\u00e9s, un joven venezolano que all\u00ed trabajaba, nos atendi\u00f3 amablemente y nos se\u00f1al\u00f3 que estaba a nuestra disposici\u00f3n para cualquier consulta o lo que necesit\u00e1ramos. Piso 25, nos dijo.<\/p>\n<p>Adentro el apartamento period moderno y lujoso. Estaba equipado con mobiliario nuevo y funcional. Comentamos que hab\u00eda sido una gentileza de mi hermano ofrecernos el apartamento. \u201cDebe ganar mucho dinero\u201d, dijo mi hija Ver\u00f3nica, a quien le gustan sobremanera las comodidades, el confort. Desde los grandes ventanales de la sala y desde la terraza se pod\u00edan distinguir la playa y la amplitud de la zona, los grandes edificios all\u00ed instalados y que configuraban, lo sabr\u00edamos luego, todo un sector de torres de negocios y lujosos condominios a los que s\u00f3lo se pod\u00eda acceder por virtud de un cierto caudal de dinero, de una fortuna. Guardamos las maletas y bajamos a recepci\u00f3n. Ir\u00edamos a caminar para conocer los alrededores. Ped\u00ed la direcci\u00f3n del lodge. Me entregaron una peque\u00f1a tarjeta en la que luc\u00eda impresa la direcci\u00f3n y el nombre del lodge: Fortune Home. Eso es mi hermano, pens\u00e9, un hombre con fortuna. Todo en las calles luc\u00eda limpio y ordenado. La grama en los espacios verdes, a pesar de ser verano, estaba fresca y podada. Se respiraba seguridad y tranquilidad. Mis hijos y mi esposa me recordaron que period hora de comer. Cerca vimos un tren. Preguntamos y nos explicaron que pod\u00edamos tomarlo y en la primera parada descendi\u00e9ramos pues cerca encontrar\u00edamos algunos restaurantes. Mi hija Ver\u00f3nica, de apenas cinco a\u00f1os, dijo: \u201cUn McDonald\u2019s, por favor, la cajita feliz\u201d.<\/p>\n<p>Comimos y de nuevo salimos a caminar. Miami nos sorprend\u00eda a cada paso con su buen clima, ni muy caluroso ni fr\u00edo, y su despliegue de t\u00e9cnica y modernidad: lujosos y altos edificios bancarios y de condominios, <em>boutiques<\/em> elegantes, algunos restaurantes. Mis hijos irradiaban alegr\u00eda. Intu\u00edamos que est\u00e1bamos en una ciudad interesante. Ve\u00edamos zonas verdes, los amplios <em>lobbies<\/em> en las construcciones estaban rodeados de jardines bien cuidados. No nos hab\u00edamos encontrado a\u00fan con ning\u00fan <em>mall<\/em> ni centro comercial. Nadie ped\u00eda dinero en las calles. Se pod\u00eda disfrutar al aire libre. Tampoco ve\u00edamos excesiva cantidad de veh\u00edculos como se pod\u00eda notar en ciudades como Caracas o Maracaibo. Miami no parec\u00eda ser lo que yo pensaba. Hab\u00eda imaginado una ciudad bulliciosa, llena de turistas comprando en las tiendas o <em>boutiques<\/em>. Pero no, en las calles no se observaba gran cantidad de personas. Con quienes hablamos, casi todos latinoamericanos, resultaron ser personas cordiales, en las que no se notaba el estr\u00e9s de las grandes urbes. El clima tropical me record\u00f3 Maracaibo. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la relaci\u00f3n?, me pregunt\u00e9. Cre\u00ed no sentirme tan extranjero. Nuestro ingl\u00e9s period elemental, pero pod\u00edamos comunicarnos en espa\u00f1ol. Todas las personas que nos atendieron eran cubanos, colombianos, dominicanos o venezolanos. Ese primer d\u00eda el cansancio nos venci\u00f3 relativamente temprano, de tal modo que despu\u00e9s de caminar y merodear por los alrededores del lodge, decidimos ir a cenar y despu\u00e9s descansar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los siguientes d\u00edas fueron de seguir descubriendo a Miami. Mis hijos y mi esposa mostraban una gran simpat\u00eda y entusiasmo por la ciudad. Yo ten\u00eda cierta resistencia pero lentamente, sin darme cuenta, Miami me fue enamorando, como un adolescente se deja seducir por un amor desconocido. A los pocos d\u00edas me preguntaba: \u00bfqu\u00e9 tiene esta ciudad que me enamora? Mis hijos preguntaron una ma\u00f1ana en recepci\u00f3n por los centros comerciales. Andr\u00e9s nos inform\u00f3 que deb\u00edamos tomar un taxi porque estaban en otra zona. Les advert\u00ed que ir\u00edamos pero que el objetivo del viaje no period atiborrarnos de mercanc\u00edas en los centros comerciales sino descubrir, conocer y disfrutar la ciudad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><\/p>\n<div class=\"perfect-pullquote vcard pullquote-align-right pullquote-border-placement-left\">\n<blockquote>\n<p>Creo que los <em>malls<\/em> y centros comerciales en todos los pa\u00edses son una tierra de nadie, como los aeropuertos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p><\/strong><\/p>\n<p>La solicitud de mis hijos se hizo impostergable y al cuarto d\u00eda ced\u00ed. Tomamos un taxi y fuimos a un gran <em>mall<\/em> que nos recomend\u00f3 Andr\u00e9s, quien, desde la recepci\u00f3n del lodge, se convirti\u00f3 pr\u00e1cticamente en nuestro gu\u00eda. Creo que los <em>malls<\/em> y centros comerciales en todos los pa\u00edses son una tierra de nadie, como los aeropuertos. Un cierto sentimiento de desolaci\u00f3n suele rozarme en esos lugares. No se sabe exactamente d\u00f3nde se est\u00e1. Afortunadamente en las tiendas, restaurantes y bares siempre vi rostros que me parecieron familiares: alg\u00fan cubano, colombiano o venezolano.<\/p>\n<p>\u2014Pero esta ciudad est\u00e1 llena de latinos \u2014le coment\u00e9 a mi esposa.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014me dijo\u2014, emigran en busca del sue\u00f1o americano.<\/p>\n<p>Y agrega: \u201cParece que no hubi\u00e9ramos salido de nuestro pa\u00eds\u201d. Sus palabras me confirmaron lo que sospechaba: Miami es como una versi\u00f3n desarrollada, modernizada y limpia, est\u00e9ticamente remozada en su buen gusto arquitect\u00f3nico, de Maracaibo. Le comuniqu\u00e9 a mi esposa mi impresi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Eso quiz\u00e1s explique \u2014me dijo\u2014 por qu\u00e9 tantos maracuchos vienen a Miami. Puede parecer una exageraci\u00f3n, pero son muchos los puntos de contacto: el clima tropical, la transparencia del cielo y del aire, las playas, los lagos, las amplias avenidas, la presencia cubana y latinoamericana a trav\u00e9s de distintos barrios o distritos, la herencia hispana.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, esos son s\u00f3lo algunos signos comunes que delatan una cierta comunidad de gustos, pero tambi\u00e9n est\u00e1 la influencia norteamericana en Maracaibo.<\/p>\n<p>Ya cuando regresamos al Fortune Home volvimos a pasar por Brickell. Me impresionaba ver la cantidad de bancos all\u00ed existentes. Se me hizo evidente que Miami se hab\u00eda constituido en un centro financiero muy importante. Pude imaginar la febril actividad empresarial que estaba detr\u00e1s de aquellas elegantes moles de vidrio, cemento y acero. Mi hermano N\u00e9stor period uno de esos empresarios venezolanos que tra\u00edan dinero a esos bancos. S\u00f3lo uno de tantos. Se me hizo patente que Miami, adem\u00e1s de ser una urbe multicultural, period un gran centro financiero, comercial y tur\u00edstico, y que los maracuchos, con nuestra pulsi\u00f3n consumista, en parte contribu\u00edamos a su esplendor capitalista.<\/p>\n<p>Antes de viajar hab\u00eda conversado con un amigo que vivi\u00f3 en Iowa Metropolis y me dec\u00eda que todas las ciudades americanas le parec\u00edan iguales y, por lo basic, aburridas. \u201cEl paisaje urbano\u201d, agreg\u00f3, \u201ctal como lo puedes ver en las pel\u00edculas, es mon\u00f3tono\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Pero es que Estados Unidos son muchas ciudades. M\u00e1s de doscientas ochenta ciudades, creo.<\/p>\n<p>\u2014Igual, la mayor\u00eda se parecen \u2014replic\u00f3.<\/p>\n<p>Aunque hab\u00eda estado por breves d\u00edas en Nueva York y en otra oportunidad en Albuquerque, ciudades que me parec\u00edan muy distintas, mi experiencia period muy limitada y no tuve argumentos. Quiz\u00e1s mi amigo no conoc\u00eda Miami. Creo que hoy compartir\u00eda mi opini\u00f3n de que es una urbe distinta, con un sentimiento y cierta vibraci\u00f3n espiritual, una energ\u00eda tropical, un poco caribe\u00f1a, quiz\u00e1s por la inmigraci\u00f3n de haitianos, cubanos, colombianos y dominicanos, y el contacto con las culturas del mar Caribe que ellos traen como parte de sus costumbres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><\/p>\n<div class=\"perfect-pullquote vcard pullquote-align-left pullquote-border-placement-right\">\n<blockquote>\n<p>El oro que afanosamente buscaron los espa\u00f1oles hab\u00eda cambiado de aspecto convirti\u00e9ndose en un aceite negro y viscoso que brotaba de las entra\u00f1as de la tierra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p><\/strong><\/p>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Otra_vez_el_petroleo\"\/>Otra vez el petr\u00f3leo<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<p>Mientras caminaba cerca de una playa en South Seashore, en una ma\u00f1ana c\u00e1lida, volv\u00ed a pensar en el petr\u00f3leo y en la extensa y marcada presencia de las compa\u00f1\u00edas petroleras gringas en el lago y en las poblaciones circunvecinas. \u00bfSer\u00eda que con la presencia de \u00e9stas en el lago de Maracaibo y en otras zonas de Venezuela, desde comienzos del siglo XX, se hab\u00eda iniciado una especie de segunda conquista del pa\u00eds? El oro que afanosamente buscaron los espa\u00f1oles hab\u00eda cambiado de aspecto convirti\u00e9ndose en un aceite negro y viscoso que brotaba de las entra\u00f1as de la tierra. Los norteamericanos se lo llevaban mientras nos impon\u00edan su <em>american lifestyle<\/em> a trav\u00e9s de todo tipo de objetos importados. Record\u00e9 las palabras de Alberto Adriani referidas a las petroleras for\u00e1neas: \u201cEsa industria es, desde el punto de vista econ\u00f3mico, una provincia extranjera enclavada en nuestro territorio\u201d. En esas especulaciones estaba cuando mi hija me dijo: \u201cPap\u00e1, vamos a comer helados y recuerda que tenemos que comprar mi Barbie que canta, el pato Donald y el <em>playstation<\/em> de Gabriel\u201d. No sin cierta desaz\u00f3n tuve que aceptar mis simpat\u00edas por Miami y compartir la alegr\u00eda y algo de los impulsos consumistas de mis hijos, que todo quer\u00edan probarlo y comprarlo. \u201cNo soy N\u00e9stor\u201d, les dije. \u201cTenemos que ajustarnos a nuestro presupuesto\u201d. Faltaba a\u00fan por conocer Orlando y sus parques tem\u00e1ticos. Ese period el sue\u00f1o de mis hijos. Para all\u00e1 fuimos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Rapsodia_sobre_Disney_World\"\/>Rapsodia sobre Disney World<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<p>Disney World fue otra cosa, la tecnolog\u00eda puesta al servicio de la imaginaci\u00f3n. Cada personaje y cada espect\u00e1culo eran fascinantes, no s\u00f3lo para los ni\u00f1os, tambi\u00e9n para mi esposa y para m\u00ed. Nuestro primer d\u00eda en el parque transcurri\u00f3 entre el asombro y una cierta excitaci\u00f3n por tantas novedades ante nuestros ojos. \u00bfQu\u00e9 period aquello?, \u00bfhab\u00eda belleza? S\u00ed, creo que hab\u00eda una belleza que no conoc\u00edamos del todo, una fantas\u00eda que nos contagi\u00f3, que supon\u00eda la inmersi\u00f3n en otras dimensiones del tiempo y del espacio, que nos dejaba un poco at\u00f3nitos, sin palabras. Tuve que aceptar que hab\u00eda una magia que se expresaba a trav\u00e9s de un extraordinario despliegue t\u00e9cnico y de ingenier\u00eda de sonidos, de im\u00e1genes, de luces. Las animaciones, las recreaciones de espacios acu\u00e1ticos o de selvas y monta\u00f1as, de animales, nos parec\u00edan un canto a la vida y un homenaje a la invenci\u00f3n, a esa capacidad del ser humano para hacer de la fantas\u00eda un reino maravilloso. Arte y tecnolog\u00eda dialogaban en una demostraci\u00f3n casi elegant de talento humano que reconciliaba juego, infancia y belleza. De alg\u00fan modo est\u00e1bamos viviendo el futuro, el futuro del cine, de la comunicaci\u00f3n, los nuevos espect\u00e1culos de masas, los nuevos lenguajes que se buscaban a trav\u00e9s de la digitalizaci\u00f3n, a trav\u00e9s de una inteligencia que period ya rob\u00f3tica, sobrehumana, y ese futuro, me gustara o no, lo estaba creando el pa\u00eds m\u00e1s poderoso del mundo. Si Walt Disney hab\u00eda concebido todo aquello hab\u00eda que aceptar que fue un avanzado, \u00bfun genio? Hab\u00edamos entrado a los parques en la ma\u00f1ana y a\u00fan en la noche nuestros hijos quer\u00edan continuar disfrutando. Les dijimos que period hora de descansar y que volver\u00edamos al siguiente d\u00eda.<\/p>\n<p>Ya en el lodge, le pregunt\u00e9 a mi esposa Mar\u00eda c\u00f3mo le hab\u00edan parecido las atracciones.<\/p>\n<p>\u2014Maravillosas \u2014me dijo\u2014, m\u00e1gicas, extraordinarias. Los ni\u00f1os disfrutaron incansablemente.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, es cierto, s\u00f3lo que lamentablemente detr\u00e1s de ese inmenso despliegue creativo est\u00e1 el largo y oscuro historial de una naci\u00f3n dividida en su racismo y gobernada por autoridades que han hecho de la violencia imperialista un modo a trav\u00e9s del cual han pretendido gobernar el mundo.<\/p>\n<p>Me sonaron un poco panfletarias las palabras pero period la triste realidad de tantas intervenciones b\u00e9licas, sojuzgamientos, golpes de Estado en distintos pa\u00edses latinoamericanos y del planeta.<\/p>\n<p>\u2014Claro \u2014le dije\u2014, desde que apareci\u00f3 el petr\u00f3leo se supo que period la energ\u00eda que mover\u00eda al mundo.<\/p>\n<p>Miami y Orlando son s\u00f3lo una cara, la cara amable de la industria tur\u00edstica, soportada en el poder\u00edo innegable de una naci\u00f3n de muchos rostros y m\u00e1scaras. Un pa\u00eds, pens\u00e9 antes de dormirme, inmensamente grande y temible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><\/p>\n<div class=\"perfect-pullquote vcard pullquote-align-right pullquote-border-placement-left\">\n<blockquote>\n<p>Un canal hispano anunciaba que un twister golpeaba algunas islas del Caribe y amenazaba convertirse en hurac\u00e1n y tocar y afectar Miami.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p><\/strong><\/p>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"El_huracan_que_no_fue\"\/>El hurac\u00e1n que no fue<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<p>La magia de Disney World nos dur\u00f3 tres d\u00edas. Regresamos al Fortune Home un mediod\u00eda caluroso. Ya en el apartamento, mi hijo Gabriel encendi\u00f3 la televisi\u00f3n. Para sorpresa nuestra, un canal hispano anunciaba que un twister golpeaba algunas islas del Caribe y amenazaba convertirse en hurac\u00e1n y tocar y afectar Miami. \u00bfUn twister?, \u00bfun hurac\u00e1n?, \u00bfc\u00f3mo es eso? Nunca hab\u00edamos vivido algo semejante. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1?, nos preguntamos todos. Decidimos que hab\u00eda que preguntar. Gabriel y yo nos propusimos bajar a recepci\u00f3n, pero Ver\u00f3nica dijo: \u201cYo no me quiero quedar aqu\u00ed\u201d y se uni\u00f3 a nuestro grupo. Mar\u00eda pon\u00eda cosas en orden en el apartamento. Ya en recepci\u00f3n, vimos una cierta intranquilidad. Se nos inform\u00f3 que, en efecto, hab\u00eda un alerta de hurac\u00e1n y que deb\u00edamos estar atentos a las informaciones, ver c\u00f3mo se desarrollar\u00eda el twister. Se nos dijo que si \u00e9ste se acercaba y aumentaba su velocidad quiz\u00e1s se nos ordenar\u00eda desalojar el lodge e irnos a un refugio. El se\u00f1or que nos atendi\u00f3 nos recomend\u00f3 que mientras tanto fu\u00e9ramos al supermercado m\u00e1s cercano y compr\u00e1ramos comida no perecedera. Decidimos ir de prisa al supermercado que estaba a unos metros de distancia. La gente entraba y sal\u00eda con bolsas de comida. Se notaba un nerviosismo colectivo.<\/p>\n<p>Entramos. Varios anaqueles estaban ya casi vac\u00edos. Compramos lo que pudimos y regresamos al apartamento. Sentimos que comenzaba a soplar un viento m\u00e1s fuerte que el regular. Mar\u00eda estaba intranquila y nos dijo que ella no quer\u00eda abandonar la comodidad del apartamento para irse a un refugio, cuyas condiciones de habitabilidad desconoc\u00edamos. \u201c\u00bfA d\u00f3nde nos van a llevar?\u201d, pregunt\u00f3, un tanto asustada. La invit\u00e9 a estar tranquilos y seguir atentos las informaciones televisivas. En realidad, ninguno de nosotros quer\u00eda dejar la comodidad que nos brindaba Fortune Home, con una excelente piscina que no hab\u00edamos podido usar y tantas otras instalaciones que despertaban nuestro inter\u00e9s. Mar\u00eda les prometi\u00f3 oraciones a los santos y a Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez en explicit para que alejara el twister o le restara fuerzas. Mientras tanto se hizo de noche y las noticias sobre la tormenta se hicieron m\u00e1s frecuentes. Ver\u00f3nica y yo decidimos irnos a dormir. Mar\u00eda y Gabriel continuar\u00edan pendientes de las informaciones. A las tres de la madrugada Mar\u00eda me despert\u00f3 para decirme que el twister se hab\u00eda debilitado y no entrar\u00eda a las costas de Florida. Cesaba as\u00ed nuestra zozobra. Me levant\u00e9 para celebrar con ellos el regreso a la normalidad. Miami volv\u00eda a ser nuestro territorio de gracia y bienestar. Volv\u00ed a dormir un rato. Al siguiente d\u00eda har\u00edamos nuevos planes. Nuestros d\u00edas de vacaciones llegaban al last.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los \u00faltimos d\u00edas en Miami transcurrieron con plena normalidad, con alg\u00fan paseo lacustre, visitas al Distrito Artwork Dec\u00f3 y a La Peque\u00f1a Habana, donde tomamos refrescos o algunas cervezas, a Coral Gables u otras zonas residenciales y, por supuesto, entre visitas y compras en algunos <em>malls<\/em> o centros comerciales. Mis hijos y mi esposa elogiaban constantemente a Miami. En m\u00ed la ciudad suscitaba sentimientos encontrados: admiraci\u00f3n y a la vez un cierto recelo por la certidumbre de saber que, a pesar de la cercan\u00eda geogr\u00e1fica y en cierto modo an\u00edmica y espiritual, Miami no period Latinoam\u00e9rica, pertenec\u00eda a una naci\u00f3n y a un poder hegem\u00f3nico que nos exig\u00eda subordinaci\u00f3n. Cuando fuimos a renovar nuestras visas a la embajada norteamericana en Caracas, recuerdo que el sentimiento de varias personas que hac\u00edamos cola a pleno sol, mientras nos llegaba el turno para hablar con un funcionario cuyo rostro apenas se distingu\u00eda desde una peque\u00f1a ventanita de vidrio, period sentirse maltratados, como si fu\u00e9ramos un pa\u00eds \u201cpatio trasero\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n que usaron. El d\u00eda pautado para el regreso nos levantamos temprano y nos dirigimos en taxi al aeropuerto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3><span class=\"ez-toc-section\" id=\"La_ciudad_rota\"\/>La ciudad rota<span class=\"ez-toc-section-end\"\/><\/h3>\n<p>Hoy es 15 de agosto de 2021. He regresado de nuevo a Maracaibo. Salgo en la tarde a caminar por la avenida 5 de Julio y algunos de sus alrededores. Debo andar con cuidado para no caer en alg\u00fan hueco o tropezar con alg\u00fan objeto o basura. Es lamentable el aspecto de las calles, de los espacios p\u00fablicos. Lo que antes period una zona limpia, bien mantenida, luce ahora arruinado. Me dejo ir hacia una vieja \u00e1rea residencial cerca del sector Indio Mara. Las bellas casonas del sector se ven hoy abandonadas y descuidadas. Sus antiguos habitantes seguramente han muerto y sus hijos probablemente han emigrado. Se nota desolaci\u00f3n y descuido en muchos lugares de la ciudad. La escasez de gasolina es recurrente. Las estaciones de servicio cercanas est\u00e1n cerradas. La riqueza que generaba el petr\u00f3leo es como un fantasma de otros a\u00f1os. La producci\u00f3n petrolera, que le hab\u00eda dado durante tanto tiempo una sostenida prosperidad a la ciudad, ha descendido a sus m\u00ednimos hist\u00f3ricos. Maracaibo me parece hoy algo as\u00ed como la caricatura de aquel Miami que conoc\u00ed hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, es como su espejo roto. Aquel Miami que period el para\u00edso de los maracuchos con dinero hoy es refugio de venezolanos pobres que emigran huyendo de la disaster econ\u00f3mica, en busca de un mejor horizonte, para convertirse all\u00e1 en ciudadanos de segunda, parias. \u00bfVolver\u00e1 Maracaibo a ser la ciudad se\u00f1orial de antes o, como cube la gaita, del caos no se podr\u00e1 salvar? Entre la esperanza y la desilusi\u00f3n, el sue\u00f1o del progreso y la prosperidad luce ahora roto.<\/p>\n<div class=\"abh_box abh_box_down abh_box_fancy\">\n<div class=\"abh_tab_content\">\n<section class=\"vcard author abh_about_tab abh_tab\" itemscope=\"\" itemprop=\"author\" itemtype=\"http:\/\/schema.org\/Person\" style=\"display:block\">\n<div class=\"abh_image\" itemscope=\"\" itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/letralia.com\/author\/douglasbohorquez\/\" class=\"url\" title=\"Douglas Boh\u00f3rquez\"> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/letralia.com\/wp-content\/uploads\/gravatar\/douglasbohorquez.jpg\" class=\"photo\" width=\"250\" alt=\"Douglas Boh\u00f3rquez\"\/><\/a> <\/div>\n<div class=\"abh_text\">\n<div class=\"description note abh_description\" itemprop=\"description\" style=\"font-size:12px !important;\">Escritor venezolano (Maracaibo, 1951). Poeta, ensayista, cr\u00edtico de literatura y profesor universitario adscrito al n\u00facleo Rafael Rangel (estado Trujillo) de la <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.ula.ve\/\">Universidad de los Andes (ULA)<\/a>. Ha publicado los poemarios <em>Vagas especies<\/em> (<a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.celarg.org.ve\/\">Fundaci\u00f3n Centro de Estudios Latinoamericanos R\u00f3mulo Gallegos, Celarg;<\/a> Caracas, 1986; Premio Fernando Paz Castillo 1985), <em>Fabla del oscuro<\/em> (<a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/monteavila.gob.ve\/\">Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana<\/a>; Caracas, 1991), <em>\u00c1rido esplendor<\/em> (ULA\/<a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.ula.ve\/cdcht\/\">Consejo de Desarrollo Cient\u00edfico, Human\u00edstico, Tecnol\u00f3gico y de las Artes<\/a>; M\u00e9rida, 2001) y <em>Calle del pez<\/em> (Monte \u00c1vila; Caracas, 2005). Textos po\u00e9ticos suyos han aparecido en prestigiosas revistas como <em>Casa de las Am\u00e9ricas<\/em> (La Habana, Cuba), <em>Poes\u00eda<\/em> (Valencia, Venezuela) y <em>Revista Nacional de Cultura<\/em> (Caracas), y en antolog\u00edas de poes\u00eda venezolana como <em>40 poetas se balancean<\/em> (compilaci\u00f3n de Javier Lasarte) y <em>Antolog\u00eda de poes\u00eda venezolana<\/em> (dos tomos, compilaci\u00f3n de Rafael Arr\u00e1iz Lucca).<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"abh_posts_tab abh_tab\">\n<div class=\"abh_image\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/letralia.com\/author\/douglasbohorquez\/\" class=\"url\" title=\"Douglas Boh\u00f3rquez\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/letralia.com\/wp-content\/uploads\/gravatar\/douglasbohorquez.jpg\" class=\"photo\" width=\"250\" alt=\"Douglas Boh\u00f3rquez\"\/><\/a><\/div>\n<div class=\"abh_text\">\n<div class=\"abh_name\" style=\"font-size:24px !important;\">\u00daltimas entradas de Douglas Boh\u00f3rquez <span class=\"abh_allposts\">(<a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/letralia.com\/author\/douglasbohorquez\/\">ver todo<\/a>)<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div><\/div><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes news.google.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miami suscitaba en m\u00ed sentimientos encontrados: admiraci\u00f3n y a la vez un cierto recelo por la certidumbre de saber que Miami no period Latinoam\u00e9rica; pertenec\u00eda a una naci\u00f3n y a un poder hegem\u00f3nico que nos exig\u00eda subordinaci\u00f3n. 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