{"id":429266,"date":"2022-11-20T23:06:16","date_gmt":"2022-11-20T23:06:16","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=429266"},"modified":"2022-11-20T23:06:17","modified_gmt":"2022-11-20T23:06:17","slug":"antonio-lopez-hidalgo-el-ultimo-viaje-en-bicicleta-montilla-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/antonio-lopez-hidalgo-el-ultimo-viaje-en-bicicleta-montilla-digital\/","title":{"rendered":"Antonio L\u00f3pez Hidalgo | El \u00faltimo viaje en bicicleta ~ Montilla Digital"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div align=\"justify\">\nOctavio Ram\u00edrez, a sus 62 a\u00f1os, no hab\u00eda logrado vencer el miedo a viajar en veh\u00edculos a motor. Nunca pudo entender c\u00f3mo un avi\u00f3n se pod\u00eda mantener en el aire sin que la gravedad de la tierra o la inmensidad del cielo engulleran de un solo trago ese artefacto que se atrev\u00eda a calificar como un insolente desaf\u00edo a Dios. Por esa raz\u00f3n, quiz\u00e1s, no entend\u00eda la publicidad de algunas agencias de viajes: \u201cVuelos sin sorpresas\u201d. Por mucho que le explicamos que la frase solo hac\u00eda referencia a los gastos de gesti\u00f3n y que los vuelos a\u00e9reos eran muy seguros, \u00e9l consideraba que bastante sorpresa period ya estar vivo a su edad con tanto adelanto tecnol\u00f3gico.<br \/>\n<center><\/p>\n<div class=\"separator\" style=\"clear: both;\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjV3jie69CyU4bkhUHx-5_NAMJA4wfrtfB0XY_uFuu8uVAG5Eu8lRnXCQYSsgibEp-bGelrrKeSYlGUYs7HzQpRdhl_BA2mdAvpW9Vtd1aKzbUWAEqNgKGLN3qvZ5Ms41eLIPnc1nKBdIVESPEe-a5OB6hIXc7VOmtBl4HeC1Xmm-7IGYaQQvYdQ_AA\/s1600\/20221119alh.jpg\" style=\"display: block; padding: 1em 0px; text-align: center;\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" border=\"0\" data-original-height=\"500\" data-original-width=\"750\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEjV3jie69CyU4bkhUHx-5_NAMJA4wfrtfB0XY_uFuu8uVAG5Eu8lRnXCQYSsgibEp-bGelrrKeSYlGUYs7HzQpRdhl_BA2mdAvpW9Vtd1aKzbUWAEqNgKGLN3qvZ5Ms41eLIPnc1nKBdIVESPEe-a5OB6hIXc7VOmtBl4HeC1Xmm-7IGYaQQvYdQ_AA\/s1600\/20221119alh.jpg\"\/><\/a><\/div>\n<p><\/center><br \/>\n<br \/> <br \/>\nEl mar tampoco period su fuerte. No entend\u00eda c\u00f3mo un barco se pod\u00eda mantener a flote sin volcar, pero a\u00fan m\u00e1s respeto le merec\u00eda la inmensidad del mar, un espect\u00e1culo que siempre admir\u00f3 desde la seguridad que le proporcionaba la orilla, la playa, el acantilado.<\/p>\n<p>Observar el mar, en calma o embravecido, period una escena que amaba como ninguna otra, pero que, como los toros, prefer\u00eda ver desde la barrera. S\u00ed sent\u00eda un cierto apego por las v\u00edas f\u00e9rreas del tren, que le proporcionaban cierta credibilidad que en modo alguno consegu\u00eda con el avi\u00f3n o el barco. Pero Octavio amaba los trenes del siglo XIX, aquellos artefactos empujados a trancas y barrancas a base de carb\u00f3n y no estos trenes de alta velocidad que le delataban el v\u00e9rtigo que sent\u00eda con solo verlos desde el horizonte.\n<\/p>\n<p>De la carretera, mejor ni hablar. Solamente las estad\u00edsticas anuales de accidentes mortales le provocaban incontenibles n\u00e1useas. Despreciaba su est\u00e9tica, esos modelos aerodin\u00e1micos que romp\u00edan todo pron\u00f3stico cuando alcanzaban la velocidad del rayo, que envenenaban el aire, que abarrotaban las calles de cada ciudad y que invad\u00edan los pasos de cebra y las aceras y los parques como si se tratara de un parking propio y colectivo. Esos armatostes que hac\u00edan de las ciudades rincones infectados, inc\u00f3modos y ruidosos.\n<\/p>\n<p>En el mismo pedestal colocaba vespas, motos y ciclomotores, una copia infundada y posmoderna de la bicicleta, el \u00fanico veh\u00edculo de montar que Octavio Ram\u00edrez consideraba a la altura del caballo, del burro o del camello. De hecho, le gustaba llamarlo caballo de ruedas, como el \u201cceler\u00edfero\u201d, un antepasado de la bicicleta que invent\u00f3 el conde franc\u00e9s Mede de Sivrac en 1790, al que tambi\u00e9n se llama caballo de ruedas. Consist\u00eda en un list\u00f3n de madera, terminado en una cabeza de le\u00f3n, de drag\u00f3n o de ciervo, y montado sobre dos ruedas.\n<\/p>\n<p>Para Octavio, la bicicleta, a diferencia de los otros veh\u00edculos a motor ya mencionados, period un medio de transporte gratuito y sano, ligero y ecol\u00f3gico. Admiraba de la bicicleta tanto el tama\u00f1o como la est\u00e9tica. Sab\u00eda que otros antepasados de la bicicleta se remontaban al Antiguo Egipto, aunque solo se trataba de dos ruedas unidas por una barra; a China, aunque con ruedas de bamb\u00fa; o a la cultura azteca, donde un veh\u00edculo con dos ruedas period impulsado por un velamen. Aunque con m\u00e1s precisi\u00f3n, las primeras noticias sobre un primer boceto de la bicicleta datan de 1490 y pueden verse en la obra de Leonardo da Vinci <i>Codex Atlanticus<\/i>.\n<\/p>\n<p>Desde muy joven, Octavio Ram\u00edrez aprendi\u00f3 a montar en bicicleta. Las coleccionaba plegables e h\u00edbridas, de paseo y de monta\u00f1a, est\u00e1ticas y de carrera. Su casa period un museo y un homenaje private a este invento de dos ruedas. Siempre presumi\u00f3 de no haber subido jam\u00e1s a un veh\u00edculo con motor.\n<\/p>\n<p>A pie o en bicicleta anduvo toda la vida hasta que aquel d\u00eda essential el tren de la vida se le puso enfrente. Las noticias dec\u00edan, mezclando detalles innecesarios y de mal gusto, que el accidente fue una mezcla de imprudencia y mala suerte.\n<\/p>\n<p>Eran las 15.30 horas cuando el paso a nivel de la barriada perif\u00e9rica de la ciudad donde viv\u00eda estaba cerrado. La polic\u00eda indic\u00f3 que un tren se aproximaba cuando la barrera estaba bajada, insist\u00eda, y adem\u00e1s el sem\u00e1foro estaba en rojo. Un autob\u00fas, continu\u00f3 diciendo el polic\u00eda, gesticulando e indicando as\u00ed las dimensiones y la posici\u00f3n del veh\u00edculo, estaba detenido tras la barrera, de modo que anulaba la visi\u00f3n de Octavio Ram\u00edrez, que, como period preceptivo, viajaba montado en su bicicleta.\n<\/p>\n<p>Decidi\u00f3 cruzar en aquel momento. Cuando vio el tren, la bicicleta ya volaba por los aires, y \u00e9l tambi\u00e9n, pero sin paraca\u00eddas, otro invento que no amaba en absoluto, aunque \u00e9ste, como la bicicleta, no necesitaba motor en sus descensos al para\u00edso del cual el tren lo hab\u00eda expulsado para siempre.\n<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><i><br \/>\nColumna publicada originalmente en <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.montilladigital.com\/\"><span style=\"color: #3d85c6;\">Montilla Digital<\/span><\/a> el 16 de mayo de 2011.<br \/>\n<br \/><\/i><\/span><br \/>\n<\/p>\n<p>\n<span style=\"color: black; font-size: small;\">ANTONIO L\u00d3PEZ HIDALGO<\/span> <\/p>\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes news.google.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Octavio Ram\u00edrez, a sus 62 a\u00f1os, no hab\u00eda logrado vencer el miedo a viajar en veh\u00edculos a motor. 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