{"id":412385,"date":"2022-10-24T22:16:20","date_gmt":"2022-10-24T22:16:20","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=412385"},"modified":"2022-10-24T22:16:21","modified_gmt":"2022-10-24T22:16:21","slug":"el-paso-ha-intentado-ayudar-a-los-migrantes-pero-son-demasiados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-paso-ha-intentado-ayudar-a-los-migrantes-pero-son-demasiados\/","title":{"rendered":"El Paso ha intentado ayudar a los migrantes. Pero son demasiados"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><em>El Paso.-<\/em> La corriente del r\u00edo Bravo se hac\u00eda angosta en el centro de la ciudad, viscosa y colour arcilla por las lluvias recientes, flu\u00eda a lo largo de orillas de concreto y a trav\u00e9s de enramados de flores silvestres, una frontera l\u00edquida que marcaba el closing \u2014o quiz\u00e1 tambi\u00e9n el inicio\u2014 de Estados Unidos. Period sencillo cruzar el r\u00edo, incluso para Margelis Polo Negrette, de 9 a\u00f1os, quien cruz\u00f3 desde M\u00e9xico con sus padres, escal\u00f3 una elevaci\u00f3n arenosa y se dirigi\u00f3 a los agentes uniformados de la Patrulla Fronteriza.                                                                                <\/p>\n<p>Madre e hija llevaban falda y se hab\u00edan atado el pelo para su llegada. Pl\u00e1cidos como feligreses, la familia de tres avanz\u00f3 con paso firme hacia Estados Unidos. Acordeones tejanos flotaban sobre el agua desde alg\u00fan lugar, y el cielo de principios de octubre estaba marcado por la lluvia que se acumulaba. La inmigraci\u00f3n period tan sencilla e incongruente como un sue\u00f1o.                                                                                                <\/p>\n<p>La familia period venezolana, por lo que les permitieron quedarse. No hab\u00eda otro lugar al que pudieran ir: M\u00e9xico hab\u00eda prohibido el regreso de los venezolanos y, con las relaciones tensas entre Estados Unidos y Venezuela, no hab\u00eda forma sencilla de deportarlos. Los padres eran maestros de escuela; hab\u00edan huido de Venezuela, dijeron, despu\u00e9s de que un acquainted, activo en el \u00e1mbito pol\u00edtico, fuera encarcelado y torturado. Pero los agentes no les preguntaron nada de eso. Todav\u00eda no. Eran venezolanos; eso period suficiente.                                                                                <\/p>\n<p>La madre, Marielith Negrette, me dijo que period su cumplea\u00f1os. Ahora ten\u00eda 29 a\u00f1os. Sonri\u00f3 por lo auspicioso del momento: a\u00f1o nuevo, tierra nueva. S\u00ed, hab\u00eda sido dif\u00edcil para la ni\u00f1a soportar el viaje agotador. \u201cPero lo hizo bien\u201d, dijo su marido, Eduardo Polo D\u00edaz, acercando a su hija. \u201cDe verdad, es dif\u00edcil de creer\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Todo ten\u00eda que pasar r\u00e1pido. M\u00e1s gente, m\u00e1s familias, ya llegaban detr\u00e1s, y m\u00e1s detr\u00e1s de ellos, y as\u00ed sucesivamente en un cansado tren humano que se extend\u00eda unos 4500 kil\u00f3metros hasta Venezuela. Otra familia surgi\u00f3 de la orilla del r\u00edo. A continuaci\u00f3n, tres hombres y una mujer. La gente segu\u00eda llegando.                                                                                <\/p>\n<p>Esperanzados y agotados, todos se dirig\u00edan a un centro de tramitaci\u00f3n bajo un paso elevado en el centro de El Paso. All\u00ed, en medio de remolques, lonas, generadores y muebles baratos port\u00e1tiles, la Patrulla Fronteriza recib\u00eda la avalancha de solicitantes de asilo que llegaba a la ciudad.                                                                                <\/p>\n<p>Arriba, los camiones de carga sonaban como truenos lejanos. Un tramo de muro construido durante el gobierno de Barack Obama se manten\u00eda desconectado del tramo de muro construido durante el gobierno de Donald Trump, tan desarticulados e insuficientes que period dif\u00edcil discernir c\u00f3mo pod\u00edan formar parte de un proyecto coherente. Al otro lado del r\u00edo se encontraba M\u00e9xico, que nunca pag\u00f3 por ese muro, con sus almacenes y tiendas de conveniencia, tan cerca que casi se siente que se podr\u00eda aterrizar en un salto del otro lado de la divisi\u00f3n.                                                                                <\/p>\n<p>Eduardo Polo acept\u00f3 la bolsa de pl\u00e1stico transparente para guardar evidencia que le dieron los agentes, quienes tambi\u00e9n le indicaron que guardara ah\u00ed los documentos, el dinero y los celulares de la familia. Incluso tuvieron que quitarse los cordones de los zapatos, pues la familia ahora estaba bajo custodia federal; estar\u00edan incomunicados durante unos d\u00edas. La pulsera de pl\u00e1stico rosa de la ni\u00f1a fue arrojada a un contenedor de basura.                                                                                <\/p>\n<p>Fueron a mostrar sus documentos de identidad, a que les escanearan la cara y los ojos, y a presionar sus huellas dactilares en un sensor. Suponiendo que no tuvieran antecedentes penales ni \u00f3rdenes de detenci\u00f3n, los encerrar\u00edan durante unos d\u00edas en un centro sobrepoblado para realizar m\u00e1s controles. Luego, casi con toda seguridad, ser\u00edan puestos en libertad en El Paso. Y, desde all\u00ed, quiz\u00e1 acabar\u00edan en un autob\u00fas fletado que se dirigir\u00eda a la salida de la ciudad.                                                                                <\/p>\n<p>Todav\u00eda no lo sab\u00edan, pero hab\u00edan llegado justo a tiempo.                                                                                <\/p>\n<p>Desde la primavera pasada, cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, envi\u00f3 el primer grupo de migrantes al Distrito de Columbia como un reproche teatral al gobierno de Joe Biden, los autobuses de migrantes se han convertido en un s\u00edmbolo potente y t\u00f3xico de nuestra disfunci\u00f3n pol\u00edtica. Una prueba v\u00edvida de la crueldad republicana o de la hipocres\u00eda dem\u00f3crata, dependiendo de a qui\u00e9n se le pregunte.                                                                                <\/p>\n<p>Pero silenciosamente \u2014sin fanfarrias ni grandes alardes ni burlas pol\u00edticas\u2014 la ciudad de El Paso, de tendencia dem\u00f3crata, rica en inmigrantes y de mayor\u00eda latina, ha estado enviando flotas diarias de autobuses a Nueva York, Chicago y, a veces, Miami, trasladando a solicitantes de asilo a trav\u00e9s de fronteras estatales en oleadas que parecen inmensas en comparaci\u00f3n con el flujo de autobuses enviados por el gobernador. (Al momento de escribir este art\u00edculo, El Paso hab\u00eda enviado m\u00e1s de 280 autobuses; Abbott m\u00e1s de 65).                                                                                <\/p>\n<p>Los funcionarios de El Paso con los que habl\u00e9 no quieren que los confundan, ni siquiera que los asocien, con las maniobras de los autobuses de Abbott, que de manera common aqu\u00ed se consideran deshumanizantes. Los autobuses de El Paso, aseguran los funcionarios, son una iniciativa pragm\u00e1tica, incluso compasiva, de una ciudad que, sencillamente, no tiene ni los recursos humanos ni el dinero para hacer frente a la llegada masiva de solicitantes de asilo. El Paso es una de las principales ciudades m\u00e1s pobres de Estados Unidos, se\u00f1alan los funcionarios, y est\u00e1n haciendo lo mejor que pueden.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cDejar que la gente salga a la calle no es aceptable, ni como funcionario electo ni como ser humano\u201d, dijo Peter Svarzbein, concejal de El Paso. \u201cSe puede discrepar en t\u00e9rminos pol\u00edticos y decir que no tienen derecho a estar aqu\u00ed, pero los vemos aqu\u00ed y sentimos la obligaci\u00f3n de hacer algo\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Esta ni siquiera es la primera vez que los migrantes han sido transportados en autob\u00fas fuera de El Paso, aunque los trayectos anteriores quedaron a cargo de organizaciones locales sin fines de lucro. En varias ocasiones durante la presidencia de Trump, los autobuses de El Paso transportaron grupos de solicitantes de asilo a Denver, Albuquerque y Dallas. Sin embargo, esos autobuses no pretend\u00edan ser ni se anunciaban como una declaraci\u00f3n pol\u00edtica, por lo que el resto del pa\u00eds no se dio por enterado.                                                                                <\/p>\n<p>Sin embargo, a medida que un autob\u00fas tras otro cruzaba el pa\u00eds en los \u00faltimos meses, la indignaci\u00f3n comenz\u00f3 a surgir en el otro extremo del trayecto. Apenas horas despu\u00e9s de que Margelis Polo Negrette, de 9 a\u00f1os, y sus padres cruzaron el r\u00edo, la ciudad de Nueva York\u00a0declar\u00f3 un estado de emergencia, alegando problemas log\u00edsticos creados por la afluencia de solicitantes de asilo. El alcalde Eric Adams se\u00f1al\u00f3 a El Paso, implor\u00e1ndole que dejara de enviar autobuses.                                                                                <\/p>\n<p>Su petici\u00f3n fue recibida aqu\u00ed con indiferencia colectiva. Es infructuoso sermonear a El Paso sobre la dificultad de recibir autobuses: el Departamento de Seguridad Nacional ha estado enviando en autob\u00fas a cientos y cientos de personas al cuidado del gobierno de la ciudad todos los d\u00edas. Y aunque ese detalle suele perderse en las agrias discusiones sobre inmigraci\u00f3n \u2014el gobernador Abbott no deja de referirse a los pasajeros como \u201cinmigrantes ilegales\u201d\u2014, las personas en cuesti\u00f3n est\u00e1n en Estados Unidos legalmente mientras esperan su cita en el tribunal de inmigraci\u00f3n.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cLo que les frustra en lugares como Washington y Nueva York, provoca frustraci\u00f3n aqu\u00ed tambi\u00e9n\u201d, dijo Svarzbein. \u201cNos falta una respuesta estrat\u00e9gica m\u00e1s amplia\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>En alg\u00fan punto de esta cadena de desconexiones \u2014por ejemplo, que El Paso no pudo encontrar una causa com\u00fan ni con Nueva York ni con el gobernador en Austin, y que todos culparon al gobierno federal\u2014 se encuentra una verdad que lleva mucho tiempo vigente, aunque es poco well-liked, de la pol\u00edtica fronteriza: si se estudia la frontera, y con la excepci\u00f3n de las t\u00e1cticas antinmigrantes m\u00e1s aborrecibles de Trump (la separaci\u00f3n de familias, la prohibici\u00f3n de entrada al pa\u00eds a ciudadanos musulmanes, la pol\u00edtica \u201cQu\u00e9date en M\u00e9xico\u201d), ser\u00eda dif\u00edcil distinguir qu\u00e9 partido est\u00e1 en el poder. Las facciones pol\u00edticas cuentan diferentes historias sobre lo que est\u00e1n haciendo, pero la realidad a lo largo de la frontera sur no cambia tanto como se podr\u00eda imaginar.                                                                                <\/p>\n<p>Las filas de la Patrulla Fronteriza se\u00a0duplicaron\u00a0con Invoice Clinton. Barack Obama construy\u00f3 las \u201cjaulas\u201d que reten\u00edan a los ni\u00f1os separados de sus padres.                                                                                <\/p>\n<p>Y apenas hace unas semanas, la avalancha de cruces de este oto\u00f1o provoc\u00f3 que el gobierno de Biden aprovechara la criticada orden de expulsi\u00f3n de Trump, conocida como T\u00edtulo 42, para mantener a los venezolanos fuera. Result\u00f3 que la familia Polo-Negrette hab\u00eda vadeado el r\u00edo Bravo en uno de los \u00faltimos d\u00edas en que todav\u00eda period posible. Los mismos agentes de la Patrulla Fronteriza que detuvieron a la ni\u00f1a y a sus padres, y los dirigieron al tribunal de inmigraci\u00f3n, empezar\u00edan, d\u00edas despu\u00e9s, a expulsar a sus desesperados compatriotas de vuelta a M\u00e9xico. Para entonces la familia ya hab\u00eda llegado a Nueva York.                                                                                <\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo entendemos los autobuses? Es cierto que el gobernador Abbott lanz\u00f3 a seres humanos hacia el norte como si fueran papas calientes indeseables mientras El Paso organizaba y financiaba viajes a los destinos preferidos de los solicitantes de asilo. Pero el mensaje subyacente period el mismo: los estados y municipios no deber\u00edan soportar la carga de estas afluencias, y no lo har\u00e1n.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cRealmente no veo ninguna diferencia, para ser honesto\u201d, dijo V\u00edctor Manjarrez, exjefe de la Patrulla Fronteriza, ahora director adjunto del Centro de Derecho y Comportamiento Humano en la Universidad de Texas, campus El Paso. \u201cEs como decir \u2018gracias\u2019 de forma muy amable, o \u2018gracias\u2019 de forma escueta. A fin de cuentas, es lo mismo\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Manjarrez forma parte de la primera generaci\u00f3n nacida en Estados Unidos de su familia. Al principio de su carrera, me cont\u00f3, meti\u00f3 su veh\u00edculo de la Patrulla Fronteriza en la entrada de la casa de sus padres en Tucson y se baj\u00f3, solo para o\u00edr a su padre decir a la gente desde adentro: \u201c\u00a1Esc\u00f3ndanse! \u00a1Viene la migra!\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Los legisladores sol\u00edan visitar la frontera en delegaciones bipartidistas, dijo Manjarrez, y debat\u00edan cordialmente mientras recorr\u00edan los cruces y puestos de avanzada. Ahora, relat\u00f3, vienen en viajes segregados por partidos y, en lugar de investigar y hacer una lluvia de concepts, lo que buscan es materials para los argumentos que han preparado de antemano.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cBuscan lo que buscan\u201d, dijo. \u201cSe pierden en la verborrea en lugar de concentrarse en el problema\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Llevo d\u00e9cadas pensando en esta frontera, desde que me inici\u00e9 en el periodismo en The El Paso Occasions a finales de la d\u00e9cada de 1990. Pas\u00e9 a\u00f1os cruzando el r\u00edo Bravo desde aqu\u00ed hasta el golfo de M\u00e9xico, documentando c\u00f3mo esta frontera se abr\u00eda paso entre comunidades y vidas.                                                                                <\/p>\n<p>He llegado a sospechar, a pesar del rencor de nuestros debates pol\u00edticos, que la frontera sur funciona m\u00e1s o menos como Estados Unidos quiere que funcione: no es que ninguno de nosotros la apruebe por completo, sino que refleja nuestros deseos colectivos y la comprensi\u00f3n que tenemos de nuestra naci\u00f3n.                                                                                <\/p>\n<p>La frontera, creo, es imperfecta por designio: tan porosa como para garantizar que algunas personas logren pasar, un suministro constante de mano de obra barata y por debajo de la mesa, y tan cerrada como para evitar un exceso de reci\u00e9n llegados. A veces es indulgente, porque somos tierra de inmigrantes, pero con medidas de represi\u00f3n que llaman la atenci\u00f3n para disuadir a demasiada gente de probar suerte.                                                                                <\/p>\n<p>Venezuela se ha hundido en un r\u00e9gimen autoritario y en el estancamiento econ\u00f3mico, un descenso que solo ha empeorado con las sanciones de Estados Unidos. Los ni\u00f1os se abren paso entre sus compatriotas muertos y moribundos\u00a0a trav\u00e9s del Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, familias enteras se lanzan a la carretera, atra\u00eddas en parte por las noticias de que no las enviar\u00e1n de vuelta.                                                                                <\/p>\n<p>El espect\u00e1culo de la angustiosa traves\u00eda tiene una inquietante arista de darwinismo: no todos sobrevivir\u00edan, y no todos llegar\u00edan a la frontera antes de que las leyes cambiaran de nuevo. Solo los fuertes y los afortunados llegar\u00edan a suelo estadounidense. El director m\u00e9dico de un refugio para migrantes en la ciudad cercana de Las Cruces, Nuevo M\u00e9xico, me dijo, entre l\u00e1grimas, que hasta el 80 por ciento de las mujeres y ni\u00f1as venezolanas en edad f\u00e9rtil han sufrido violaciones o abusos sexuales en el camino.                                                                                <\/p>\n<p>Lo que escuch\u00e9 en El Paso, sobre todo, fue una petici\u00f3n de liderazgo nacional. Muchas de las personas a las que entrevist\u00e9 sugirieron que los solicitantes de asilo venezolanos podr\u00edan ser alojados en el vecino Fort Bliss: miles de afganos viv\u00edan all\u00ed hace un a\u00f1o, se\u00f1alan, y la base se ha utilizado para albergar a ni\u00f1os migrantes no acompa\u00f1ados. Svarzbein record\u00f3 los esfuerzos realizados para reasentar a los refugiados cubanos. La ciudad buscaba algo as\u00ed: una soluci\u00f3n nacional generosa con los reci\u00e9n llegados, pero justa con El Paso.                                                                                <\/p>\n<p>En cambio, el gobierno ganar\u00e1 tiempo y acallar\u00e1 algunas de las cr\u00edticas. Seg\u00fan el nuevo plan de Biden, miles de refugiados venezolanos podr\u00e1n venir a Estados Unidos, siempre que presenten su solicitud en el extranjero, convenzan a alguien de que los respalde econ\u00f3micamente durante dos a\u00f1os y viajen en avi\u00f3n. Mientras tanto, un n\u00famero incalculable de personas desesperadas que se precipitaron hacia el norte por tierra cuando Estados Unidos abri\u00f3 la puerta ser\u00e1n expulsadas mediante un mecanismo authorized \u00e9ticamente dudoso. El resultado: una disaster humanitaria ha sido relegada de nuevo a las comunidades fronterizas mexicanas como Ciudad Ju\u00e1rez, donde los solicitantes de asilo sufrir\u00e1n, pero los votantes estadounidenses pueden ignorarlos con m\u00e1s facilidad.                                                                                <\/p>\n<p>La nueva restricci\u00f3n a los venezolanos deber\u00eda aliviar la presi\u00f3n sobre El Paso, pero es dif\u00edcil predecir c\u00f3mo se desarrollar\u00e1. Aunque la mayor proporci\u00f3n de migrantes que han llegado a la ciudad en las \u00faltimas semanas han sido venezolanos, solicitantes de asilo de otras partes de Am\u00e9rica Latina tambi\u00e9n han cruzado a un ritmo elevado. Tampoco est\u00e1 claro cu\u00e1ntos venezolanos pueden ser expulsados a M\u00e9xico: el gobierno mexicano indic\u00f3 que solo podr\u00eda aceptar a 24.000 venezolanos, lo que no permitir\u00eda hacer frente a la oleada de solicitantes de asilo. Por ahora, varios autobuses salen de El Paso cada d\u00eda.                                                                                <\/p>\n<p>Aun as\u00ed, no se tocar\u00e1 ninguno de los problemas generales: los flujos migratorios de este a\u00f1o, que baten r\u00e9cords, en la frontera sur; los tribunales de inmigraci\u00f3n, desesperadamente atascados; los compromisos incumplidos de Estados Unidos con los solicitantes de asilo.                                                                                <\/p>\n<p>Eso sugiere una interpretaci\u00f3n m\u00e1s ambigua de los autobuses: \u00bfy si el medio es malo, pero el mensaje es justo?                                                                                <\/p>\n<p>La frontera no es un lugar f\u00e1cil para pensar en la frontera. Los ritmos humanos cotidianos tienden a oscurecer las grandes cuestiones, o volverlas irrelevantes: la soberan\u00eda, el nacionalismo, los derechos humanos, el asilo. Es como acercarse tanto a un cuadro que ya no puedes ver lo que representa el marco, sino solo el detalle granular que tienes delante de los ojos.                                                                                <\/p>\n<p>Eso es especialmente cierto en El Paso, una ciudad bulliciosa y biling\u00fce, aislada del resto de Texas por largas y mon\u00f3tonas extensiones de desierto, pero que est\u00e1 pegada a su vecino m\u00e1s cercano, el centro de producci\u00f3n manufacturera de Ciudad Ju\u00e1rez, M\u00e9xico, lleno de adrenalina.                                                                                <\/p>\n<p>Los habitantes de El Paso, muchos inmigrantes o hijos de inmigrantes, van y vienen despreocupados de una naci\u00f3n a otra, ocupados con la familia o los encargos o los amigos del otro lado. La frontera internacional se scale back a un hecho mundano e inevitable: una burocracia de torniquetes, un embotellamiento, una oportunidad de trabajo. En cuanto a la disposici\u00f3n y la interacci\u00f3n, Ju\u00e1rez y El Paso son una gran extensi\u00f3n urbana dividida en mitades desiguales por un r\u00edo.                                                                                <\/p>\n<p>Cuando se oye hablar de la frontera en las noticias, suele ser una historia temible. La thought de la inmigraci\u00f3n a trav\u00e9s de la frontera sur se traslada de inmediato a nuestro imaginario colectivo de raza, econom\u00eda y seguridad p\u00fablica, y los pol\u00edticos llevan muchas d\u00e9cadas alimentando esas escabrosas pesadillas. Se declaran disaster incluso cuando las estad\u00edsticas no las confirman. Se confunde a solicitantes de asilo legales con traficantes de drogas y delincuentes.                                                                                <\/p>\n<p>Sin embargo, al leer los informes de El Paso, a principios de este mes, comprend\u00ed que algo hab\u00eda cambiado de verdad. El gobierno de la ciudad \u2014que en common hab\u00eda dejado que las organizaciones no gubernamentales y los grupos religiosos se ocuparan de los inmigrantes mientras los trabajadores municipales se ocupaban de los asuntos cotidianos de la educaci\u00f3n, la polic\u00eda y el saneamiento\u2014 ha terminado dirigiendo una operaci\u00f3n de transporte interestatal a gran escala para solicitantes de asilo. \u00bfDesde cu\u00e1ndo, me pregunt\u00e9, los sudamericanos desesperados y sin hogar son un problema de la ciudad?                                                                                <\/p>\n<p>Empec\u00e9 a hacer llamadas, y la respuesta fue r\u00e1pida e inequ\u00edvoca: desde ahora.                                                                                <\/p>\n<p>Me enter\u00e9 de que El Paso estaba sufriendo la tensi\u00f3n de una convergencia \u00fanica de problemas: Annunciation Home, una organizaci\u00f3n sin fines de lucro hist\u00f3rica que durante d\u00e9cadas lider\u00f3 la labor de reasentamiento de inmigrantes, hace poco cerr\u00f3 su refugio m\u00e1s grande, alegando problemas de mantenimiento e insuficiencia de ayudantes.                                                                                <\/p>\n<p>Los voluntarios que sol\u00edan mantener el funcionamiento de los refugios han estado disminuyendo desde la pandemia. Adem\u00e1s, lo m\u00e1s importante, los venezolanos que cruzaban al sector de El Paso a un ritmo de 1000 al d\u00eda eran diferentes de sus predecesores en un aspecto cr\u00edtico: casi la mitad de ellos no ten\u00eda nadie a quien recurrir en Estados Unidos, ni familia, amigos o siquiera un conocido que les prestara dinero para el boleto de autob\u00fas.                                                                                <\/p>\n<p>Rub\u00e9n Garc\u00eda, director de Annunciation Home, llama a estos viajeros venezolanos desconectados \u201crefugiados de primera generaci\u00f3n\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cLas otras nacionalidades han llegado durante a\u00f1os a Estados Unidos. Les preguntas si conocen a alguien y dicen: \u2018S\u00ed, un hermano. Tengo una t\u00eda\u2019. Compran un boleto y avanzan\u201d, dijo Garc\u00eda. \u201cLos venezolanos dicen: \u2018No solo no tenemos a nadie, sino que no tenemos dinero y nadie a quien podamos recurrir para obtenerlo\u2019. Eso ha provocado que las cosas se retrasen y que las ciudades fronterizas miren hacia el interior\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>En promedio, 2100 personas entraban por la frontera de El Paso cada d\u00eda, precis\u00f3 recientemente un portavoz de la Patrulla Fronteriza, Landon Hutchens. M\u00e1s de la mitad son venezolanos. Hutchens indic\u00f3 que hubo una \u201cligera disminuci\u00f3n\u201d en las llegadas de migrantes desde que se anunci\u00f3 la nueva norma que restringe a los venezolanos.                                                                                <\/p>\n<p>En el \u201ccentro de bienvenida\u201d municipal de El Paso, un almac\u00e9n cavernoso situado cerca del borde de un aer\u00f3dromo del ej\u00e9rcito, vi pasar por las puertas a un autob\u00fas de Seguridad Nacional y luego a otro. Las puertas se abrieron y bajaron decenas de hombres. Ten\u00edan ropa que les quedaba mal; desped\u00edan olor a jab\u00f3n como si fuera humo. Llegaron arrastrando los pies sobre la tierra y la grava, y se alinearon en el patio. Empez\u00f3 a lloviznar.                                                                                <\/p>\n<p>Una mujer delgada, con pantalones de mezclilla rotos a la moda y manicura francesa, se subi\u00f3 a una mesa de p\u00edcnic y pronunci\u00f3 unas palabras. La oradora, Gina Buzo, suele trabajar en la Oficina de Gesti\u00f3n de Emergencias de El Paso; period una de las 125 empleadas de la ciudad que hab\u00edan sido apartadas de sus trabajos habituales para trabajar con los solicitantes de asilo. Hab\u00eda repetido estas frases tantas veces que se las sab\u00eda de memoria. Todos los rostros voltearon para escuchar, con gestos de inquietud, aburrimiento y expectaci\u00f3n. Buzo fue directa.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cUstedes se encuentran en la ciudad del Paso, Texas\u201d, les dijo en espa\u00f1ol.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cAhora son libres de irse en cualquier momento\u201d, a\u00f1adi\u00f3.                                                                                <\/p>\n<p>Buzo explic\u00f3 que todos deb\u00edan entrar y ponerse en contacto con alg\u00fan acquainted en Estados Unidos. Deben informar a sus seres queridos de su llegada y pedirles un boleto a otro lugar.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cEste no es un refugio, este no es un albergue\u201d, aclar\u00f3. \u201cEste es un centro para ayudarles a avanzar\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cMantengan el orden y las salas limpias, por favor\u201d, les pidi\u00f3, para despu\u00e9s bajar de la mesa.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cGracias\u201d, respondieron los hombres.                                                                                <\/p>\n<p>El siguiente autob\u00fas hab\u00eda llegado y m\u00e1s personas descend\u00edan de \u00e9l.                                                                                <\/p>\n<p>El centro period rudimentario pero limpio, con cargadores de tel\u00e9fonos, wifi gratuito y algunos juguetes que donaron miembros del Cuerpo de Bomberos. Unos tabiques creaban una sala de lactancia, y se ve\u00edan partidos de f\u00fatbol en televisores montados en las paredes. A la hora de comer hab\u00eda agua y bocadillos; otra bolsa de comida se entregaba a quienes se dispon\u00edan a subir a un autob\u00fas. Sobre todo, hab\u00eda gente: para repartir comida, vigilar que no se produjeran altercados o ayudar a explicar c\u00f3mo una familia puede llegar a Dallas (el autob\u00fas de Nueva York se detiene all\u00ed para cargar gasolina).                                                                                <\/p>\n<p>Camin\u00e9 entre la multitud y escuch\u00e9 historias de cruces peligrosos y esperanza endeble. En la orilla del r\u00edo, en el centro de la ciudad, hab\u00eda o\u00eddo decir a los agentes federales que todos los solicitantes de asilo pod\u00edan hablar de manera confidencial con un oficial de asilo durante su detenci\u00f3n. Sin embargo, no pude encontrar a ninguno que se le hubiera ofrecido hablar as\u00ed mientras estaba detenido. Hab\u00edan liberado a la mayor\u00eda de las personas que conoc\u00ed con tan solo un n\u00famero de tel\u00e9fono e instrucciones de llamar tras 60 d\u00edas para obtener una fecha de audiencia con el tribunal.                                                                                <\/p>\n<p>En otras palabras, todo el sistema estaba tan saturado que la gente ni siquiera pod\u00eda empezar. El centro de tramitaci\u00f3n ya superaba su capacidad y, todos los d\u00edas, la Patrulla Fronteriza enviaba aviones cargados de solicitantes de asilo a otros sectores.                                                                                <\/p>\n<p>Cuando los autobuses fletados llegaron al estacionamiento del centro de acogida, se anunciaron sus destinos. Con ni\u00f1os en brazos y sobres llenos de documentos, la gente sali\u00f3 y abord\u00f3. Las puertas cerraron como con un suspiro, y se fueron.                                                                                <\/p>\n<p>Nada de esto es free of charge, ni siquiera barato: esta operaci\u00f3n relativamente sencilla le costaba a El Paso entre 250.000 y 300.000 d\u00f3lares al d\u00eda. Una integrante del Ayuntamiento, Isabel Salcido, calcul\u00f3 que El Paso, con un presupuesto anual de 1200 millones de d\u00f3lares, gastar\u00eda 89 millones de d\u00f3lares en solicitantes de asilo en un a\u00f1o si el ritmo se manten\u00eda.                                                                                <\/p>\n<p>La ciudad tiene derecho a recibir un rembolso de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por su sigla en ingl\u00e9s), pero hay ansiedad y ambig\u00fcedad sobre si se podr\u00e1 recuperar el dinero que se est\u00e1 gastando. El rembolso federal est\u00e1 destinado a pagar los gastos de solo el 30 por ciento del n\u00famero complete de personas a quienes est\u00e1n ayudando. El Paso conf\u00eda en que FEMA haga una excepci\u00f3n. Cuando pregunt\u00e9 a la representante Veronica Escobar sobre las posibilidades de la ciudad, dijo que estaba optimista, pero a\u00f1adi\u00f3: \u201cNo puedo predecir el futuro\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Salcido se\u00f1al\u00f3 que estaba empezando a recibir llamadas de alarma de algunos electores.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cTodos est\u00e1n muy presionados en este momento\u201d, asegur\u00f3. \u201cLa gente est\u00e1 pensando en sus impuestos y en lo que est\u00e1n pagando. La presi\u00f3n financiera que tienen a nivel personal, y luego ver sus d\u00f3lares irse de esta manera. Da miedo\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Todas esas conversaciones acaban volviendo a Washington. Algunos lo dicen con diplomacia y otros no tanto, pero todos los que hablaron mencionaron la flagrante falta de orientaci\u00f3n federal. Si no te gustan los autobuses, dec\u00edan, sugiere otro plan.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cSi la gente no tiene d\u00f3nde ir, \u00bfqu\u00e9 se supone que debemos hacer?\u201d, pregunt\u00f3 Kari Lenander, directora ejecutiva de Border Servant Corps, quien gestiona el refugio de Las Cruces bajo Annunciation Home. \u201cCreo que todo el mundo le est\u00e1 dando vueltas a esa pregunta\u201d. Los autobuses, explic\u00f3, no son pol\u00edticos, m\u00e1s bien son \u201clo que se debe hacer\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>El crep\u00fasculo se estaba haciendo presente en el centro de la ciudad, y los hilos de luz titilaban en las ramas de los fresnos que rodean la plaza de San Jacinto. Period una tarde templada y el pageant anual de arte estaba en pleno apogeo, con bandas de m\u00fasica que tocaban en la plaza y ni\u00f1os que garabateaban en las calles con gises colour pastel. Parec\u00eda que media ciudad hab\u00eda acudido a la cita: paseando por los puestos, me encontr\u00e9 con personas a las que hab\u00eda planeado entrevistar.                                                                                <\/p>\n<p>John Martin, oriundo de El Paso, de gran estatura, es subdirector de Alternative Middle for the Homeless, un refugio para indigentes y migrantes en el centro de la ciudad que se ha visto \u201cinundado\u201d, seg\u00fan sus palabras, por decenas de solicitantes de asilo sin cita previa que han evitado los esfuerzos de la ciudad por trasladarlos en autob\u00fas. Nos paramos junto a un castillo inflable decorado con personajes de Disney; Martin me present\u00f3 a su esposa, quien hab\u00eda cruzado el r\u00edo hacia Estados Unidos desde Ciudad Ju\u00e1rez. El hijo de ellos, de 8 a\u00f1os, corr\u00eda rode\u00e1ndonos mientras habl\u00e1bamos.                                                                                <\/p>\n<p>Hab\u00eda o\u00eddo que el refugio se hab\u00eda visto obligado a rechazar gente; Martin afirm\u00f3 que \u00e9l y su private hab\u00edan metido espacios para dormir en las oficinas y amontonado alfombras en el suelo hasta que el refugio, con capacidad para 84 personas durante la noche, lleg\u00f3 a tener 140. Pero la gente sigui\u00f3 llegando y, al closing, simplemente no hab\u00eda m\u00e1s espacio.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cEl sistema migratorio de Estados Unidos est\u00e1 descompuesto, pero un lado de la valla quiere estudiar las causas del problema, y no quiere ver lo que est\u00e1 ocurriendo aqu\u00ed\u201d, dijo Martin, entrecerrando los ojos bajo el ala de su sombrero de vaquero. \u201cY el otro lado quiere construir un muro que se convierta en una presa y termine por reventar\u201d.                                                                                <\/p>\n<p>Hizo una pausa y se rio. \u201cEsa es la respuesta m\u00e1s pol\u00edtica que he dado\u201d, a\u00f1adi\u00f3.                                                                                <\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, conduje a lo largo de la frontera hasta el sureste de El Paso y me detuve en un peque\u00f1o parque de la ciudad, cerca del puente de Zaragoza, una zona relajada y obrera entre la frontera y la Interestatal 10. Una f\u00e1brica de escobas cercana hab\u00eda anunciado d\u00edas antes que cerrar\u00eda a finales de a\u00f1o, por lo que se eliminar\u00edan decenas de puestos de trabajo.                                                                                <\/p>\n<p>En las laderas de hierba del parque, Cecilia Macias les lanzaba pelotas a sus perros. Le dije que estaba escribiendo sobre la frontera, y Macias de inmediato hizo lo ordinary en El Paso: sonri\u00f3 y me habl\u00f3 de su propia conexi\u00f3n con ese r\u00edo. Ella y sus padres cruzaron cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os, dejando atr\u00e1s Ciudad Ju\u00e1rez.                                                                                <\/p>\n<p>Mac\u00edas, quien se describe como trabajadora independiente, ten\u00eda sentimientos encontrados sobre la gente que inundaba la ciudad. Le daban l\u00e1stima, asegur\u00f3. Quer\u00eda ayudarlos. Y entend\u00eda su situaci\u00f3n, porque ella tambi\u00e9n hab\u00eda venido a construir una vida aqu\u00ed, aunque se cuid\u00f3 de precisar que ella y sus padres hab\u00edan inmigrado legalmente.                                                                                <\/p>\n<p>No obstante, al mismo tiempo, \u00faltimamente le costaba pagar la comida, y hab\u00eda dejado de comprar incluso huevos. Amigos y familiares hab\u00edan solicitado apoyos del gobierno, pero los hab\u00edan rechazado. Estas experiencias le dieron la sensaci\u00f3n de que no hab\u00eda suficiente para todos: no hab\u00eda suficiente dinero ni suficientes casas.                                                                                <\/p>\n<p>\u201cNo pueden quedarse\u201d, concluy\u00f3. \u201c\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con toda esta gente?\u201d.                                                                                                                                    &#13;\n                                                                            <\/p>\n<\/p><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes news.google.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Paso.- La corriente del r\u00edo Bravo se hac\u00eda angosta en el centro de la ciudad, viscosa y colour arcilla por las lluvias recientes, flu\u00eda a lo largo de orillas de concreto y a trav\u00e9s de enramados de flores silvestres, una frontera l\u00edquida que marcaba el closing \u2014o quiz\u00e1 tambi\u00e9n el inicio\u2014 de Estados Unidos. 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