{"id":366575,"date":"2022-08-08T13:32:31","date_gmt":"2022-08-08T13:32:31","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=366575"},"modified":"2022-08-08T13:32:32","modified_gmt":"2022-08-08T13:32:32","slug":"la-circularidad-del-viaje-el-desplazamiento-siempre-al-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/la-circularidad-del-viaje-el-desplazamiento-siempre-al-sur\/","title":{"rendered":"La circularidad del viaje\u00a0 | El desplazamiento siempre al Sur\u00a0"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Un libro de <b>Nicola Bottiglieri<\/b>, reconocido escritor e intelectual italiano. El texto comienza con el pie derecho como suele ocurrir en el ajedrez cuando se inicia la partida con una buena apertura. \u201cNo fue la geograf\u00eda la que me hizo comprender donde se encontrar\u00eda el fin del mundo, sino la literatura\u201d. Hay un acierto en ese feliz enunciado, en ese embarco en la nave de palabras que transportar\u00e1n a los lectores al cabo de las rutas de un viaje escrito: la descripci\u00f3n de los lugares, circunstancias y acciones que conformaron los itinerarios de<b> los viajes de Magallanes, Elcano y las misiones salesianas de don Bosco<\/b>.<\/p>\n<p>El libro se organiza en partes: Primera: Occidente; Segunda: El Estrecho y la Tierra del Fuego; Tercera: El Oriente, Las Filipinas; Cuarta: La China est\u00e1 cerca pero lejos tambi\u00e9n. Cada parte del libro se divide en cap\u00edtulos se\u00f1alados con n\u00fameros. Hay por \u00faltimo una Cronolog\u00eda de la navegaci\u00f3n de Magallanes-Elcano. <\/p>\n<p>Los lugares geogr\u00e1ficos, las ciudades, las latitudes humanas, pueden ser recorridas desde la literatura, es decir, desde la competencia lectora y la evocaci\u00f3n de las obras y autores. Los sitios geogr\u00e1ficos as\u00ed como las ciudades y el pasado tambi\u00e9n son literatura. Lo inasible, lo intrasmisible e inatrapable de un lugar, s\u00f3lo puede ser atisbado desde las obras literarias y art\u00edsticas, o, desde los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Nicola Bottiglieri, el autor, nombra al inicio el<b> Liceo Torcuato Tasso <\/b>y al profesor de italiano que lo hac\u00eda recitar de memoria, al igual que a sus compa\u00f1eros de estudios, los cantos de<b> <i>La Odisea<\/i><\/b>. Ese profesor es quien seguramente inici\u00f3 la serie e indic\u00f3 el camino: <i>La Odisea<\/i> es la obra common que a trav\u00e9s de la met\u00e1fora del viaje se\u00f1ala la traves\u00eda de los hombres sobre la tierra, el devenir de los seres, lo m\u00e1s propio de la condici\u00f3n humana. Se cita aquella profec\u00eda de Tiresias, quien le cube a Odiseo que luego de su regreso a <b>\u00cdtaca<\/b> emprender\u00e1 otro viaje, esta vez hacia el fin del mundo. <\/p>\n<p>El texto de Bottiglieri realiza en la escritura la profec\u00eda de Tiresias. El viaje hacia el fin del mundo es hacia el sur, en una analog\u00eda entre el peregrinaje de Odiseo, la navegaci\u00f3n de Magallanes hasta el estrecho en los confines australes, los sue\u00f1os de don Bosco, sus misiones enviadas a los territorios de la Patagonia, e, inclusive, un viaje, actual e imaginado, del propio Nicola Bottiglieri como narrador al extremo sur de la Argentina hace algunos a\u00f1os. Pero surge en el relato la pregunta <b>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el fin del mundo?<\/b>, pregunta a la que podr\u00edamos agregar otra: <b>\u00bfQu\u00e9 es el fin del mundo?<\/b> Recordemos que cuando<b> Jorge Bergoglio<\/b> es elegido Papa, cube: \u201cvengo del fin del mundo\u201d. Muchas pueden ser las significaciones que convoca la frase <b>\u201cFin del mundo\u201d<\/b>, aunque en todos los casos no deja de remitir a un punto de encuentro con lo actual, con lo imposible de decir. No se sale igual despu\u00e9s de haber visto el fin del mundo, un itinerario que no es sin consecuencias. <\/p>\n<p>Lo cierto es que el viaje de Magallanes, que prosigue el viaje del h\u00e9roe griego de la literatura hom\u00e9rica, es hacia el sur. El aludido profesor de italiano afirmaba, lo recuerda el texto, que la civilizaci\u00f3n mediterr\u00e1nea se desplaza siempre hacia el sur y que habr\u00eda arribado al estrecho de Magallanes en el hemisferio austral. No podemos dejar de evocar la significaci\u00f3n de Sur en<b> Jorge Luis Borges<\/b>, referida en su caso explicit a los barrios sure\u00f1os de la ciudad de Buenos Aires, o sea, el arrabal, el duelo criollo, el descenso al Hades, la muerte violenta. <\/p>\n<p>Pero Nicola Bottiglieri perspicazmente <b>diferencia entre las expresiones \u201cfin del mundo\u201d y \u201cdar la vuelta al mundo\u201d<\/b>. No son lo mismo. Podr\u00edamos aventurarnos y conjeturar que \u201cFin del mundo\u201d adem\u00e1s de ser una zona geogr\u00e1fica indicar\u00eda un closing, un t\u00e9rmino, el arribo a una desembocadura. En cambio \u201cdar la vuelta al mundo\u201d implica la circularidad, un recorrido que reenv\u00eda a los inicios, el retorno, el reencuentro con el punto de partida. Magallanes viaja hacia el fin del mundo, pero da un giro, atraviesa el estrecho que une los dos oc\u00e9anos, re\u00fane los extremos. Quiz\u00e1 no sea otra cosa lo que intentaba se\u00f1alar el profesor de italiano cuando afirmaba que la civilizaci\u00f3n mediterr\u00e1nea se desplaza siempre hacia el sur, el reencuentro con un punto del que parte a la vez un nuevo lanzamiento, una traves\u00eda que insiste.<\/p>\n<p>Tal vez el movimiento propio de la expedici\u00f3n humana sea el caminar en c\u00edrculo, es decir, dar la vuelta al mundo. V\u00eda de una marcha hacia el futuro y el porvenir, se puede tambi\u00e9n desembocar en el puerto de partida. Perm\u00edtaseme una digresi\u00f3n. Muchas veces la \u201cbarbarie\u201d de la cual hoy nos quejamos en las sociedades modernas, no consiste en un resto de primitivismo que no alcanz\u00f3 a pasar por el tamiz civilizatorio, sino en un efecto del mismo movimiento civilizatorio que, arribado a un punto de su recorrido, amenaza con reenviarnos a los comienzos. Esto deber\u00eda ser tenido en cuenta para evitar que la nave civilizatoria se dirija raudamente hacia los arrecifes. La realidad es dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>No puedo dejar de evocar a<b> Domingo Faustino Sarmiento<\/b>, quien no obstante lo taxativo de sus concepts maniqueas, no deja de mostrar a veces en su literatura esa circularidad, por ejemplo, en el <i><b>Facundo<\/b><\/i>, en el cual termina encontrando virtudes en el \u201cb\u00e1rbaro\u201d caudillo, a la vez que ve en<b> Juan Manuel de Rosas<\/b>, hombre de la culta Buenos Aires, la verdadera barbarie. En <i>Magallanes y don Bosco alrededor del mundo<\/i>, se evidencia, sobre todo en el cap\u00edtulo que describe la campa\u00f1a del desierto contra los indios en la Patagonia, esa banda de Moebius que lleva a la alternancia e intercambio de dos planos en principio opuestos, el anverso y el reverso y que convoca a la figura del ox\u00edmoron.<\/p>\n<p>Pero ese arribo a los comienzos, tambi\u00e9n puede entenderse como el regreso a los motivos que impulsaron el viaje, como un retorno a las fuentes, una nueva traves\u00eda, una nueva oportunidad luego de haber avizorado el closing. La analog\u00eda insiste entre Magallanes y don Bosco quien period italiano aunque no extranjero. \u201cNinguna parte del mundo es extranjera para un salesiano, ya que la congregaci\u00f3n est\u00e1 presente en todo el mundo\u201d. El itinerario se repite, reverbera, insiste en ese movimiento propio de occidente. \u201cPod\u00eda ver a Magallanes como un precursor de don Bosco y, a Ulises como un precursor de Magallanes (\u2026) Es evidente que Magallanes ha seguido la ruta de Ulises, de hecho, ha seguido la ruta a trav\u00e9s del Estrecho de Gibraltar, aquel que conecta el Mediterr\u00e1neo con el Atl\u00e1ntico, para luego conectarse con el Pac\u00edfico. Al mismo tiempo es evidente como don Bosco ha seguido la ruta de Magallanes, fundando casas salesianas en los lugares de desembarco de las naves de la Armada de las Moluscas, en la Patagonia, en el Estrecho y en las Filipinas. Y si los espa\u00f1oles quer\u00edan civilizar el mundo utilizando el castellano, los salesianos lo har\u00edan a trav\u00e9s de las lenguas nativas\u201d. Don Bosco y Magallanes tienen un punto de intersecci\u00f3n. Ambos tienen en com\u00fan el viaje, el cuerpo peregrino y las palabras que andan y se desplazan. Pero \u201cdon Bosco lleva la ventaja de haber dado la vuelta al mundo dos veces: primero en los sue\u00f1os y luego con su cuerpo\u201d.<\/p>\n<p>Intuyo que el texto de Bottiglieri, ese peregrinaje a trav\u00e9s de la escritura, es un sue\u00f1o con los ojos abiertos, un largo sue\u00f1o dictado por los sue\u00f1os de don Bosco y la navegaci\u00f3n de Magallanes, aunque tambi\u00e9n pueda ser pensado en sentido inverso: este libro editado en 2020 bien podr\u00eda considerarse en cierto modo un \u201cprecursor\u201d de los sue\u00f1os de don Bosco y de la traves\u00eda de Magallanes, aunque m\u00e1s no sea porque viene a resignificar en el presente esos viajes y a otorgarles una nueva significaci\u00f3n. En el cuento de Jorge Luis Borges <i>Pierre Menard, autor del Quijote<\/i> se puede entrever que el Quijote de Cervantes, del siglo XVII, no es exactamente el mismo texto despu\u00e9s del <i>Quijote<\/i> de Pierre Menard, un escritor del siglo XX. <i>El Quijote<\/i> de Pierre Menard, vendr\u00eda a resignificar al <i>Quijote<\/i> de Cervantes. Esa resignificaci\u00f3n apr\u00e8s-coup, hacia atr\u00e1s, es propia de la estructura misma del lenguaje. Los significantes se desplazan en la cadena, en la frase o la oraci\u00f3n, hasta un punto que abrocha un sentido. Es decir, la significaci\u00f3n act\u00faa en direcci\u00f3n contraria a la de los significantes, flota debajo de los mismos y arribados a ese punto, vuelve hacia atr\u00e1s (da una vuelta en el Estrecho, podr\u00edamos decir) resignificando todo lo anterior. En s\u00edntesis; <i>Magallanes y don Bosco, alrededor del mundo<\/i>, permite un mejor entendimiento de aquellos viajes emprendidos por Magallanes, don Bosco y sus salesianos, a la vez que constituye un texto imprescindible para quienes deseen viajar por la historia de la Patagonia. <\/p>\n<p>El Santo y el navegante han so\u00f1ado los lugares antes de viajar. Tambi\u00e9n el autor de este libro ha so\u00f1ado el viaje y los lugares antes de escribir. Bottiglieri emprende un largo periplo escritural que comienza en la Iglesia de San Juan Bosco, en Cinecitta, en Roma. Prosigue en un primer sue\u00f1o misionero y posteriormente en un bar (Bar El Curvone) y se va internando en cap\u00edtulos como \u201cLa armada de las Moluscas\u201d, \u201cLas luces del oc\u00e9ano\u201d, \u201cEl Elogio de la sombra\u201d (que nos evoca el t\u00edtulo de un libro de poemas de Borges), \u201cBrasil\u201d, \u201cEl mar Dulce\u201d, puntos de una traves\u00eda en las que se arriba a \u201cLos vientos pamperos\u201d, \u201cPing\u00fcinos y lobos marinos\u201d, \u201cLa Patagonia\u201d, etc\u00e9tera, un itinerario emprendido en las barcas de los libros y la cultura, a trav\u00e9s del oleaje de las p\u00e1ginas que conducen al territorio de los sue\u00f1os. Como en <b>Proust<\/b>, los personajes viven en las p\u00e1ginas, transcurren, se desplazan, envejecen, mueren. <b>Se puede ir hacia el Sur en un sue\u00f1o o en un libro<\/b>. Se parecen. Lo escrito adquiere vida, las palabras dialogan, la tinta habla, los ojos responden. Y de repente el lector se encuentra en una llanura ilimitada, como lo son las posibilidades del lenguaje, habitadas por ind\u00edgenas que portan lanzas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 mejor que desembarcar en un lugar sino por medio de los libros? Un libro puede contener la Patagonia y sus habitantes, atrapar algo de lo actual a trav\u00e9s de lo simb\u00f3lico. So\u00f1ar en un libro,<b> internarse en Am\u00e9rica a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas<\/b>. Se cuenta ah\u00ed de la visi\u00f3n nocturna que don Bosco cont\u00f3 a <b>P\u00edo IX <\/b>en 1876. Don Bosco desde el inicio crey\u00f3 encontrarse en <b>Etiop\u00eda<\/b>, despu\u00e9s en <b>Hong-Kong<\/b> y finalmente en medio de la gente de <b>Australia y las Indias<\/b>, pero no lograba entender donde se encontraban los habitantes del sue\u00f1o, as\u00ed como aquella llanura de los confines en cuyo fondo se perfilaban \u00e1speras monta\u00f1as. Despu\u00e9s don Bosco, cuando fue invitado a enviar a los salesianos a la Argentina, comprendi\u00f3 que aquellos pobladores del sue\u00f1o eran los nativos de la Patagonia. El 11 de noviembre de 1875 don Bosco bendice la primera expedici\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>La mitolog\u00eda est\u00e1 siempre presente en el texto, por ejemplo, en la comparaci\u00f3n que se hace de Magallanes con aquel Jas\u00f3n, que fue con los Argonautas a la C\u00f3lquida en busca del Vellocino de oro, al comando de la nave Argos y que relata Ovidio en <i>Las metamorfosis<\/i>. El viaje al Estrecho en el extremo sur del mundo es comparable con el viaje de los argonautas. Se describe, en el libro de Bottiglieri, la partida de las naves desde <b>Sevilla<\/b>, el curso de las cinco embarcaciones por el r\u00edo Guadalquivir en un minucioso inventario (especie de cat\u00e1logo de las naves) de hombres, nombres, nacionalidades y enseres, un valioso trabajo de investigaci\u00f3n de los pormenores del viaje, las dificultades, las creencias de los marinos, los avatares a bordo, los obst\u00e1culos que no dejan de evocar en el lector a aquellos pasos de Caribdis y Scila y a tantos otros impedimentos que Ulises y sus hombres debieron sortear en el anchuroso Ponto, es decir, los lugares que la flota de Magallanes ir\u00eda tocando en el largo periplo.<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os de don Bosco siguen siempre la ruta de Magallanes, como se muestra en las p\u00e1ginas del \u201cProyecto Patagonia DB\u201d, informes de las tierras sin consagrar. Don Bosco so\u00f1aba como si leyera un libro, inclusive por cap\u00edtulos que a veces repet\u00eda, retomaba y volv\u00eda a so\u00f1ar, enso\u00f1aciones algunas de ellas premonitorias y pr\u00f3ximas al territorio de las pesadillas, traducidas en escrituras repletas de cartas, diarios, confesiones, confidencias muy frecuentadas en los a\u00f1os de la adolescencia por sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>El libro prosigue la narraci\u00f3n detallada del viaje de Magallanes, el arribo de la flota a <b>R\u00edo de Janeiro<\/b> despu\u00e9s de cuatro meses de navegaci\u00f3n, en un relato que describe adem\u00e1s las costumbres de los nativos, sus fisonom\u00edas, la llegada al<b> R\u00edo de la Plata<\/b> y tambi\u00e9n la transposici\u00f3n y los saltos en el tiempo en los que aparece, por ejemplo, el barrio de <b>La Boca<\/b> en la \u00e9poca de la llegada de los inmigrantes europeos.<\/p>\n<p>Magallanes vivi\u00f3 entre los siglos XV y XVI, don Bosco en el XIX, pero por momentos \u00e9ste pareciera en el libro adelantarse al primero. Excepcional recurso narrativo. La Patagonia profetizada y so\u00f1ada por el Santo, es luego alcanzada geogr\u00e1ficamente en el libro por Magallanes. Parece un contrasentido y un desfasaje temporal, pero la literatura que vence a los tiempos, permite estas cosas. Don Bosco viajaba en su mente y se adelantaba a los otros, como cube Freud de los poetas, esos vaticinadores, esos vates, pero como buen so\u00f1ador se adelantaba en los sue\u00f1os tambi\u00e9n a quienes lo precedieron en la empresa. Despu\u00e9s llegaron sus misioneros a confirmar sus predicciones. Don Bosco recorr\u00eda en los sue\u00f1os los vastos territorios que los salesianos luego recorr\u00edan a pie, a caballo o en carreta, transitaba las rutas que antes recorrieron otras misiones, la de los hombres de Magallanes. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, un escritor, Nicola Bottiglieri, habr\u00eda de recorrer las tierras que surcaron aquellos misioneros. Perd\u00f3neseme mi explicit interpretaci\u00f3n de las p\u00e1ginas, que no tiene otro motivo que el de darle una vuelta m\u00e1s al asunto, una nueva \u201cvuelta al mundo\u201d, podr\u00eda decir. Espero no haber naufragado en mi intento.<\/p>\n<p>El narrador reconstruye el itinerario de manera novelada, quiz\u00e1 el modo m\u00e1s eficaz y efectivo de intentar asir aquello que el tiempo ha pretendido ocultar y que ya no pueden ver los contempor\u00e1neos, la forma de estar por medio de los ojos de la literatura en los mismos sitios y vivir las mismas experiencias, no en la evocaci\u00f3n hist\u00f3rica sino en lo actual. En definitiva, una reconstrucci\u00f3n de los recorridos de los navegantes y los salesianos en la Patagonia y en los lugares que fueron tocando en el trayecto, la sucesi\u00f3n de avatares y de hombres que edificaron una historia. <\/p>\n<p><i>*Magallanes y don Bosco alrededor del mundo (Memoria de los lugares)<\/i>, de Nicola Botitiglieri. Ediciones Don Bosco, Argentina, 2020. Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol, de Hern\u00e1n Rodr\u00edguez Vargas.<\/p>\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.pagina12.com.ar &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro de Nicola Bottiglieri, reconocido escritor e intelectual italiano. El texto comienza con el pie derecho como suele ocurrir en el ajedrez cuando se inicia la partida con una buena apertura. \u201cNo fue la geograf\u00eda la que me hizo comprender donde se encontrar\u00eda el fin del mundo, sino la literatura\u201d. 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