{"id":351701,"date":"2022-07-13T07:33:32","date_gmt":"2022-07-13T07:33:32","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=351701"},"modified":"2022-07-13T07:33:32","modified_gmt":"2022-07-13T07:33:32","slug":"viaje-al-valle-de-urdaibai-con-ibon-martin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/viaje-al-valle-de-urdaibai-con-ibon-martin\/","title":{"rendered":"Viaje al Valle de Urdaibai con Ibon Mart\u00edn"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<p>Ibon Mart\u00edn escribe libros de viajes y conoce lugares fant\u00e1sticos para emplazar la acci\u00f3n de sus novelas. Con <em>La Danza de los tulipanes<\/em> (Plaza &amp; Jan\u00e9s), que se desarrolla en Vizcaya, nuestro fot\u00f3grafo tuvo la suerte de viajar all\u00ed con un autor-gu\u00eda h\u00edper-entusiasta que conoce las mejores localizaciones y a quien le encanta contar buenas historias.<\/p>\n<div id=\"attachment_8754\" style=\"width: 885px\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8754\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-8754 size-full\" src=\"https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon.jpg\" alt=\"\" width=\"875\" height=\"557\" srcset=\"https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon.jpg 875w, https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon-300x191.jpg 300w, https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon-768x489.jpg 768w, https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon-705x449.jpg 705w, https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon-400x255.jpg 400w, https:\/\/librujula.publico.es\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Ibon-600x382.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 875px) 100vw, 875px\"\/><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-8754\" class=\"wp-caption-text\">Ibon Mart\u00edn en Urdaibai (Vizcaya)<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>Texto: Ibon MART\u00cdN\u00a0 \u00a0Fotos: As\u00eds G. AYERBE<\/strong><\/p>\n<div>\n<p>Urdaibai es, por encima de todo, una anomal\u00eda. Desde el cabo de Higuer, all\u00e1 en la frontera con Francia, hasta los cargaderos mineros de los l\u00edmites con Cantabria, la costa vasca es puro acantilado. Solo un pu\u00f1ado de playas y puertos pesqueros se atreven a desafiarlos. Y en medio de esta geograf\u00eda tan extrema emerge, extra\u00f1a y hermosa, esa cicatriz en el paisaje sin que nadie la espere. Una r\u00eda de doce kil\u00f3metros de largo; arenales que aparecen y desaparecen al ritmo de las mareas; pueblos que duermen a orillas de un mar que va y viene; e incluso una isla misteriosa \u2013 Izaro\u2013 varada en la desembocadura. Mientras admiro junto a As\u00eds la quietud de este paisaje, me siento algo culpable por haber elegido este lugar tan bello como escenario de mi novela, <em>La danza de los tulipanes<\/em>, en la que suceden asesinatos terribles.<\/p>\n<p><!-- &iexcl;O bien no hay banners, estan desactivados o no estan programados para esta ubicaci&oacute;n! --><!-- &iexcl;O bien no hay banners, estan desactivados o no estan programados para esta ubicaci&oacute;n! --><\/p>\n<p>Bosque, bosque y m\u00e1s bosque. Si algo caracteriza Urdaibai, con permiso de la omnipresencia del mar, son los bosques. Encinares cant\u00e1bricos, para ser exactos. A veces camino sin rumbo por sus senderos. En realidad, tiendo a perderme. Es tal el laberinto de sendas abiertas por corzos y jabal\u00edes que resulta imposible dar con la v\u00eda correcta. Luego me digo a m\u00ed mismo que los escritores no nos perdemos como simples mortales, sino que buscamos inspiraci\u00f3n hasta encontrarla. Al menos eso es lo que me sucede cuando trepo a San Pedro de Atxarre. Me fascina subir hasta esa ermita solitaria y dejar volar las horas mientras las mareas esculpen el paisaje. No s\u00e9 qu\u00e9 oscura fuerza tel\u00farica tendr\u00e1 este lugar, pero las palabras brotan solas de mis dedos cuando me siento a escribir en sus alturas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan escucho hablar a Edorta Unamuno, nuestro gu\u00eda en el Chook Heart, descubro que me apasionan las aves. \u00bfC\u00f3mo he llegado hasta los 42 sin ser consciente de ello? \u00c1guilas pescadoras, zarapitos o garzas reales, las marismas de Urdaibai son la escala m\u00e1s deseada para miles de ellas, que las utilizan como lugar de descanso en sus migraciones. Quiz\u00e1 por eso los entusiastas creadores del centro tuvieron la magn\u00edfica y divertida concept de reconvertir una enorme f\u00e1brica de salazones en una terminal a\u00e9rea para aves con conexi\u00f3n \u00a1en directo! a otros aeropuertos internacionales. Tan pronto estaba espiando los flirteos de una pareja de garcetas como escuchando lo que ocurr\u00eda en tiempo actual en una charca de Kenia.<\/p>\n<p>Me enamor\u00f3 el lugar, me enamoraron las aves y, sobre todo, el paciente entusiasmo con el que las cuidan y el mimo con el que siguen sus migraciones \u00bfD\u00f3nde demonios se habr\u00e1 metido Costeau, el \u00e1guila pescadora que creci\u00f3 en estas marismas? Jurar\u00eda que andaba por ah\u00ed\u2026 No, esas del pico plano son esp\u00e1tulas que hacen una parada en su migraci\u00f3n primaveral al llegar a Urdaibai. Claro, qui\u00e9n no se quedar\u00eda aqu\u00ed si fuera ave. Agua, carrizos, pececillos y gusanos blanditos, calma, m\u00e1s calma y unos tipos que te esp\u00edan a trav\u00e9s de sus prism\u00e1ticos. \u00bfPor qu\u00e9 marcharse? \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda haber en otros lugares lejanos? Edorta y sus compa\u00f1eros est\u00e1n deseando pregunt\u00e1rselo a Costeau, que un d\u00eda ech\u00f3 a volar y no par\u00f3 hasta llegar a Senegal. \u00a1Senegal! La esperan como a una hija pr\u00f3diga y el comit\u00e9 de bienvenida ser\u00e1 de los que no se olvidan.<\/p>\n<p><!-- &iexcl;O bien no hay banners, estan desactivados o no estan programados para esta ubicaci&oacute;n! --><\/p>\n<p>Ermitas colgadas de aqu\u00ed y de all\u00e1. Te encuentres donde te encuentres, si en Urdaibai miras a tu alrededor siempre habr\u00e1 una a la vista. Unas veces a la orilla de un acantilado, otras en el pico de una monta\u00f1a, pero siempre desafiando las leyes de la gravedad, el m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda. Gaztelugatxe, Santa Catalina, Atxarre, Ere\u00f1ozar\u2026 te convierten en peregrino aunque no seas creyente. Sus emplazamientos privilegiados resultan magn\u00e9ticos y te impiden emprender el camino de vuelta. Fue un pastor de Oma quien me lo descubri\u00f3 cuando le pregunt\u00e9 por las mejores panor\u00e1micas. Aquel hombre, de rostro y txapela ajados por la intemperie, lo tuvo claro: \u00abMuchacho \u2013hace bastantes a\u00f1os de esto\u2013, para hacer la mejor fotograf\u00eda busca siempre la ermita que tengas m\u00e1s cerca\u00bb. Se lo expliqu\u00e9 a As\u00eds y me mir\u00f3 como una vaca que ve pasar el tren. Pero despu\u00e9s sucumbi\u00f3 y comprendi\u00f3, como acabamos haciendo todos, que los viejos pastores saben mejor que nadie d\u00f3nde encontrar la belleza.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea un rom\u00e1ntico incorregible, pero de todas las maneras posibles de descubrir Urdaibai, el tren es mi preferida. Ni a pie por las sendas entre marismas, ni en canoa a trav\u00e9s del laberinto de canales. \u00a1El tren! Entre Mundaka y Gernika las v\u00edas se aproximan con tanta desverg\u00fcenza a la r\u00eda que parecen flotar sobre el espejo de agua. La sorpresa desde la ventanilla es continua. Aqu\u00ed un molino de marea, all\u00e1 una playa secreta, despu\u00e9s un reba\u00f1o de ovejas aguardando tras un paso a nivel\u2026 Y lo mejor de todo, aunque cueste creerlo ante tal despliegue de belleza, es el paisaje del inside del vag\u00f3n. Aqu\u00ed todos se conocen. \u00bfQu\u00e9 hace esa se\u00f1ora que vuelve del mercado de los lunes rega\u00f1ando a unos j\u00f3venes que a esta hora deber\u00edan estar en el instituto? \u00bfY esos dos se\u00f1ores con su txapela hablando de la last de cesta punta? Ah, que llega el revisor. Hoy es I\u00f1aki, el de Mundaka, el hijo de la lechera. Billetes, por favor, y vuelta a la charla tranquila mientras los cormoranes se lanzan a la pesca al otro lado del cristal.<\/p>\n<p>El apeadero fantasma de Murueta desfila fugazmente tras la ventanilla. Hace a\u00f1os que ve pasar los convoyes sin que ninguno se detenga a saludarlo. Qu\u00e9 duro pasar de ser uno de los rincones m\u00e1s bulliciosos del trazado a caer en el olvido m\u00e1s absoluto. Ah\u00ed sigue la chimenea de la f\u00e1brica de tejas, con sus 32 metros de verticalidad rojiza, evocando un pasado glorioso. No hab\u00eda mejores arcillas que las de Urdaibai ni mejor conexi\u00f3n con el mercado gracias al tren y las barcazas. Y ahora \u00bfqu\u00e9? Solo queda la belleza y la inspiraci\u00f3n para escritores de suspense. \u00bfCu\u00e1ntas horas habr\u00e9 dejado volar sentado en sus embarcaderos de madera, esos que tanto gustan a los instagramers, tramando los pasajes m\u00e1s oscuros de mi novela?<\/p>\n<p>Se me hace tan raro verme en esta foto\u2026 De pronto, dudo: \u00bfescritor o modelo? Y todo por culpa de As\u00eds. Sucedi\u00f3 en una parada no programada. \u00bfC\u00f3mo pasar por la playa de Laida, esa que vive en constante cambio por la acci\u00f3n de las mareas, sin pedir que el mundo se detenga para darse un chapuz\u00f3n? All\u00ed estaba, en ese ba\u00f1o improvisado, cuando descubri\u00f3 que una ventana lejana actuaba como reflector. \u00ab\u00a1Se te ilumina la cara, Ibon, no te muevas!\u00bb. Y corri\u00f3 como loco a por su c\u00e1mara. G\u00edrate hacia all\u00ed, ahora hacia aqu\u00ed\u2026 \u00bfQui\u00e9n me mandar\u00eda hacerle caso? Si yo lo \u00fanico que quer\u00eda period regalarme mi ba\u00f1o de ola diario. S\u00ed, diario. Julia Lizardi lo hace en <em>La danza de los tulipanes<\/em>, cuando se sacude de encima la presi\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda de una polic\u00eda dej\u00e1ndose abrazar por el Cant\u00e1brico al caer la noche. Otro reflejo en la lente de As\u00eds, porque Julia es un espejo de m\u00ed mismo. Si hay algo que no me perdono es un d\u00eda sin encontrarme con el mar. Una cita imprescindible que marca la transici\u00f3n entre mis horas de escritura y el resto del d\u00eda. Los cr\u00edmenes y las tramas perturbadoras quedan flotando entre las olas y mi cabeza se vac\u00eda de todo, igual que cuando el aire cargado de salitre de Urdaibai inunda cada rinc\u00f3n de mis pulmones.<\/p>\n<\/div>\n<p><script>(function(d, s, id) {\n\t\t\t  var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0];\n\t\t\t  if (d.getElementById(id)) return;\n\t\t\t  js = d.createElement(s); js.id = id;\n\t\t\t  js.src = \"\/\/connect.facebook.net\/es_ES\/sdk.js#xfbml=1&version=v2.7\";\n\t\t\t  fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);\n\t\t\t}(document, 'script', 'facebook-jssdk'));<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes librujula.publico.es &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ibon Mart\u00edn escribe libros de viajes y conoce lugares fant\u00e1sticos para emplazar la acci\u00f3n de sus novelas. 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