{"id":271993,"date":"2022-02-10T08:37:02","date_gmt":"2022-02-10T08:37:02","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=271993"},"modified":"2022-02-10T08:37:03","modified_gmt":"2022-02-10T08:37:03","slug":"viaje-al-corazon-del-conflicto-en-el-centro-de-mali","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/viaje-al-corazon-del-conflicto-en-el-centro-de-mali\/","title":{"rendered":"Viaje al coraz\u00f3n del conflicto en el centro de Mal\u00ed"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"paragraph\">Ya sean soldados, estudiantes, maestros o yihadistas, todos est\u00e1n atrapados en el c\u00edrculo vicioso de la violencia que azota el centro de Mali desde 2015, donde tuvieron que aprender a sobrevivir, defenderse o combatir. Cada uno representa una faceta del conflicto.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Durante un a\u00f1o y medio, para documentar una realidad humana a menudo opacada por el recuento de muertos, la AFP recogi\u00f3 el testimonio de ocho personas que tuvieron que cambiar de vida.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Las entrevistas se hicieron en diferentes momentos en la capital Bamako, as\u00ed como en Mopti y Sevar\u00e9, en una zona de acceso complicado y peligroso para los periodistas y el private humanitario.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En esta regi\u00f3n del &#8220;centro del Mal\u00ed&#8221; en el Sahel, la violencia se inici\u00f3 en 2015 con la aparici\u00f3n de un grupo yihadista liderado por el predicador fulani Amadou Koufa.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Afiliado a la nebulosa Al Qaida, el grupo rechaza la existencia de cualquier Estado y quiere imponer una sociedad isl\u00e1mica. Busc\u00f3 hombres en la comunidad fulani, marginada, antes de diversificarse. Con su emergencia se avivaron viejos antagonismos entre comunidades, en torno a la tierra, en specific.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Se formaron grupos que quer\u00edan garantizar la defensa de su comunidad, como Dan Nan Ambassagou, en el seno de los\u00a0dog\u00f3n.\u00a0El ej\u00e9rcito ha sido acusado por algunas ONG de colaborar puntualmente con ellos para luchar contra los yihadistas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Unas 200.000 personas han huido de la violencia, y miles murieron.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los ocho ex habitantes de estos lugares marcados por la violencia hablaron a la AFP pidiendo que no se pueda identificarlos, por temor a represalias. Sus nombres han sido cambiados.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Aceptaron brindar testimonio de una realidad determinada en un momento preciso para mostrar la complejidad del conflicto en el centro de Mal\u00ed, c\u00edrculo vicioso de amalgamas, ciclos de represalia y reclutamiento.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Georges, miliciano dog\u00f3n: &#8220;He comprendido&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Georges, director de resort en la sabana dog\u00f3n, de unos 40 a\u00f1os, vio llegar la guerra en 2017. Los turistas dejaron de visitar el lugar, aparecieron las armas y \u00e9l se sum\u00f3 a una milicia dog\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Nunca hubo problemas entre los fulani y los dog\u00f3n. Pero poco a poco aparecieron (&#8230;)&#8221;, cuenta.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Los fulani problem\u00e1ticos (yihadistas) llegaron luego, y se nos contaba que atacaban los pueblos vecinos. Ten\u00edamos que defendernos&#8221;, explica.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Cuid\u00e1bamos la ruta, ped\u00edamos algo a la gente para comprar cigarrillos o v\u00edveres. Pero luego empezaron las peleas. Algunos beb\u00edan demasiado, aprovechaban su poder. En un cierto momento, comprend\u00ed. Ya no combat\u00edamos contra los yihadistas. Chantaje\u00e1bamos a la gente, incluso a los propios dog\u00f3n (&#8230;). Entonces fui a ver al jefe y le dije que ten\u00eda que irme a Bamako. Y nunca m\u00e1s regres\u00e9&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Georges vive hoy en la capital de Mal\u00ed, donde trabaja en obras de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Fatoumata, colegiala &#8220;Debieron creer que estaba muerta&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Fatoumata, de 14 a\u00f1os, es t\u00edmida y mira hacia el suelo cuando recuerda la sangrienta noche del 23 de marzo de 2019. Hombres armados llegaron a la parte fulani del pueblo de Ogossagou. La milicia pro-dog\u00f3n Dan Nan Ambassagou fue acusada de lo ocurrido. Se abri\u00f3 una investigaci\u00f3n cuyos resultados no fueron a\u00fan divulgados.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;El ataque (&#8230;) se produjo al inicio de la temporada de cosecha. Amanec\u00eda. Rodearon el pueblo, empezaron a disparar&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Nos escondimos en la caba\u00f1a. Desde afuera nos disparaban. Sal\u00ed corriendo, entr\u00e9 a otra caba\u00f1a con mi madre. Nos agachamos pero los hombres entraron, dispararon contra toda la gente que se encontraba ah\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Eramos ocho en la caba\u00f1a. Seis murieron. Sent\u00ed dolor en las piernas, me desmay\u00e9. Debieron creer que estaba muerta. Cuando despert\u00e9, los equipos de socorro estaban ah\u00ed. Abr\u00ed los ojos, mi madre estaba ah\u00ed, al lado. Muerta&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Al menos 157 personas murieron esa noche, Fatoumata, que sufri\u00f3 fracturas en las dos piernas, hall\u00f3 refugio en un campamento de desplazados de Mopti, la capital regional.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Sidiki, maestro: las escuelas cerraban &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los yihadistas de Amadou Koufa atacan todos los s\u00edmbolos del Estado y del mundo occidental en la regi\u00f3n. Las escuelas son un objetivo. Cerca de 1.000 est\u00e1n cerradas. Sidiki, un amable dog\u00f3n de 36 a\u00f1os, ten\u00eda la ambici\u00f3n de dirigir una.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Sab\u00edamos que la situaci\u00f3n no era buena(&#8230;). Eran las 11H45 de aquel mi\u00e9rcoles (&#8230;). El ruido de las motos fue ensordecedor, rodearon la escuela. Escuchamos las r\u00e1fagas (de disparos). Tiraban al aire y contra los portales. Nos juntaron a todos en el exterior, profesores y alumnos. (&#8230;) Se dirigieron al director: &#8216;\u00bfPor qu\u00e9? Te hab\u00edamos dicho que cierres la escuela&#8217;. Empezaron a golpearlo.Ten\u00edamos l\u00e1grimas en los ojos, pero nos mantuvimos dignos. Me golpearon tambi\u00e9n. Me di cuenta de todo al volver a casa. Con mi mujer nos fuimos&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Sidiki vive ahora en una gran ciudad del centro del pa\u00eds. No tiene trabajo y quisiera volver a ense\u00f1ar.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Bachir, periodista: fulani no significa yihadista &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Bachir, un fulani de 42 a\u00f1os, tiene la sonrisa f\u00e1cil pero la voz grave cuando cuenta la &#8220;injusticia&#8221; de su doble pena: primero los yihadistas lo acusaron de ser un informante del ej\u00e9rcito, y luego los dog\u00f3n lo acusaron de ser yihadista.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Que los yihadistas me acusen de ser informante porque trabajo en la radio, no me sorprende, porque ellos no comprenden nada. Pero que la poblaci\u00f3n piense que porque soy fulani soy yihadista, es una amalgama&#8221;, afirma.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Bachir se ha convertido en profesor de \u00e1rabe en una ciudad del centro. Colabora siempre, a distancia, con su radio.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Rokia, pescadora: &#8220;Nunca m\u00e1s los vimos&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Entre el olor a pescado, y bajo la nube de moscas que sobrevuelan su peque\u00f1a caba\u00f1a de paja, Rokia, de unos 50 a\u00f1os, solloza. Gran parte de su familia fue secuestrada en 2018 a orillas del r\u00edo N\u00edger.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;\u00cdbamos en cinco piraguas. Hombres armados desde la orilla nos hicieron se\u00f1ales. Era un puesto de control&#8221; yihadista.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Si no nos deten\u00edamos, nos mataban. Pidieron que los hombres bajasen. Entre las 23 personas, estaba mi marido Ba, mis hermanos Amadou y Sinbarma, mis hijos Mahamat y Lassana&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Fui a hablar con los yihadistas, les dije que no hab\u00edamos hechos nada (&#8230;) que solamente quer\u00edamos pescar. Me dijeron que ellos estaban ah\u00ed por Dios (&#8230;). No s\u00e9 por qu\u00e9 hicieron eso&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Han pasado tres a\u00f1os y no he vuelto a ver a mi marido, a mis hermanos, a mis hijos. Mi vida ya no tiene sentido&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Rokia y las mujeres de la familia viven ahora en los alrededores de Mopti. Ya no pescan y sobreviven gracias a la ayuda de ONG locales.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Bilal: con los yihadistas para salir del paso &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Revendedor de pescado ahumado para los bozo, Bilal, de 37 a\u00f1os, no lograba ganar suficiente. El comercio de pescado, uno de los pulmones de la econom\u00eda native, se vio afectado por la inseguridad. Cuando un amigo le propuso un peque\u00f1o trabajo, no dud\u00f3.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Me fui al monte para verlos a trav\u00e9s de un intermediario. Me propusieron quedarme. Durante los tres primeros meses encontr\u00e9 ah\u00ed amigos de infancia y de la madrasa (escuela cor\u00e1nica). Hac\u00eda mandados: traer agua, limpiar motos. La base estaba en el bosque, todo era muy organizado&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Estaba convencido de que esa gente que ellos llaman yihadistas ten\u00edan m\u00e1s respeto por el ser humano que el ej\u00e9rcito. No se cre\u00edan por encima de las reglas, contrariamente a los militares. La gente a la que atacan no respeta la shar\u00eda. Es una batalla contra la injusticia del Estado&#8221;, sostiene.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Hab\u00eda gente de todas las comunidades en el grupo, pero muchos fulani por supuesto. Yo soy bamanan (bambara). Me di cuenta que no ten\u00edan medios para aplicar la shar\u00eda como dec\u00edan. Entonces algunos robaban, atacaban pueblos para obtener comida y ganado&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Fui a ver al juez en el campamento, pero no quiso hacer nada. Mientras me dorm\u00eda analizaba todas las noches mi vida. Pienso haber sido siempre una buena persona. \u00bfPod\u00eda participar en esos ataques a la gente solo para comer?&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Extra\u00f1aba a mi mujer.\u00a0Cuando nos casamos su familia me la encomend\u00f3 y yo la abandon\u00e9. Eso dur\u00f3 varias noches. Cada vez me convenc\u00eda m\u00e1s. Para irme fui a ver a un cham\u00e1n durante una compra que deb\u00eda hacer. \u00c9l me ayud\u00f3&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Bilal est\u00e1 alerta y tiene una mirada penetrante. Vive de manera an\u00f3nima en una gran ciudad y aprende alba\u00f1iler\u00eda. Su mujer ya no lo quiere ver.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Kassim, comerciante: &#8220;Quieren crear odio&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Kassim, 42 a\u00f1os, de imponente f\u00edsico y barba corta, es un comerciante fulani. Vive en una ciudad cruzada por una carretera. Las infiltraciones yihadistas son muchas, as\u00ed como los soldados malienses.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Period un lunes a las 15H00. Estaba con dos j\u00f3venes y sus animales hablando al lado de la carretera. Hab\u00eda ovejas y cabras. Una camioneta militar lleg\u00f3 y se detuvo. Nos dijeron que nos subi\u00e9ramos, les pregunt\u00e9 porqu\u00e9&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Como soy presidente conocido de una asociaci\u00f3n, les dije que fueran a ver al alcalde, al subprefecto, para confirmar mi identidad. No me dijeron nada, solo que ten\u00edan una informaci\u00f3n. \u00a1Yo soy fulani, pero no soy yihadista!&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;En la parte trasera de la camioneta est\u00e1bamos atados de pies y manos, con los ojos vendados. Pasamos 24 horas sin comer ni beber. Nos quitaron las vendas de los ojos para tomar una foto, y agregaron un arma que no period nuestra. Luego nos llevaron a la gendarmer\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Ah\u00ed nos dijeron que ten\u00edamos armas y moto. S\u00ed era cierto lo de la moto, que era la de la asociaci\u00f3n, \u00a1pero no las armas! Fue culpa de la foto. Es falso&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Finalmente, nos llevaron a Bamako. La detenci\u00f3n dur\u00f3 28 d\u00edas hasta que nos liberaron. Piensan que nosotros los fulani estamos todos de acuerdo con la yihad. Quieren provocar odio entre las comunidades. Hacen eso no para construir, sino para destruir Mal\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Kassim regres\u00f3 a su ciudad, porque cube no haber tenido otra alternativa. Le gustar\u00eda irse.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Malick, soldado: &#8220;Mis compa\u00f1eros partidos en dos&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En primera l\u00ednea, los militares malienses est\u00e1n desplegados en dos campamentos retirados. Cuando salen de sus bases se exponen a las minas artesanales, uno de los modos operativos favoritos de los yihadistas, as\u00ed como a ataques a campamentos o caravanas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;En el lugar, a la ma\u00f1ana, tomas mucho caf\u00e9 pero de mala calidad. Falta comida, medicamentos y municiones. Una ma\u00f1ana (de los \u00faltimos a\u00f1os, no quiere ser m\u00e1s preciso) en el campamento nos alertaron.\u00a0Eran las 11H00. Partimos, la carretera estaba entre dos colinas&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Quince personas, cuatro veh\u00edculos, entre ellos dos camionetas, ning\u00fan blindado. Vamos por la carretera y de repente hay una fuerte explosi\u00f3n. Los o\u00eddos zumban. Abro los ojos y veo a mis dos compa\u00f1eros partidos en dos, con los intestinos afuera. Otro estaba muerto. El veh\u00edculo explot\u00f3. La imagen qued\u00f3 grabada para siempre&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Cuando me di cuenta, ya nos disparaban. Hab\u00eda matorrales altos y estaban escondidos ah\u00ed. Dur\u00f3 veinte minutos. No ten\u00edamos suficientes municiones y ellos no paraban de disparar&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Logramos replegarnos bajo el fuego reptando sobre el asfalto. No me gustar\u00eda que nadie experimente la explosi\u00f3n de una mina. En el centro, a menudo los yihadistas son fulani y las utilizan contra nosotros. Dios decide todo, pero s\u00e9 que la guerra no es la soluci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Malick, de unos treinta a\u00f1os, fue atendido psicol\u00f3gicamente durante meses. Vive en Bamako a la espera de un nuevo destino.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">ah\/lal\/dp\/me-eg\/mar\/zm<\/p>\n<\/div>\n<p><script defer=\"\">!function(f,b,e,v,n,t,s) {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)}; if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0'; n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0; t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0]; s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script', 'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js'); fbq('init', '336383993555320'); fbq('track', 'PageView'); fbq('track', 'ViewContent');<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.infobae.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya sean soldados, estudiantes, maestros o yihadistas, todos est\u00e1n atrapados en el c\u00edrculo vicioso de la violencia que azota el centro de Mali desde 2015, donde tuvieron que aprender a sobrevivir, defenderse o combatir. 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