{"id":259929,"date":"2022-01-15T01:11:14","date_gmt":"2022-01-15T01:11:14","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=259929"},"modified":"2022-01-15T01:11:15","modified_gmt":"2022-01-15T01:11:15","slug":"remembranzas-de-una-jornada-historica-la-del-29-de-enero-de-1957","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/remembranzas-de-una-jornada-historica-la-del-29-de-enero-de-1957\/","title":{"rendered":"remembranzas de una jornada hist\u00f3rica, la del 29 de enero de 1957"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<figure class=\"caas-figure\">\n<div class=\"caas-figure-with-pb\" style=\"max-height: 512px\">\n<div>\n<div class=\"caas-img-container\" style=\"padding-bottom:67%;\"><img decoding=\"async\" class=\"caas-img has-preview\" alt=\"En la ciudad hoy se registr&amp;#xf3; la segunda temperatura m&amp;#xe1;s alta de la historia, 41,5&amp;#xb0;C; el 29 de enero de 1957 fue la primera, 43,3&amp;#xb0;C\" src=\"https:\/\/s.yimg.com\/ny\/api\/res\/1.2\/x1hSlKKaOrvMi4phrDeDbQ--\/YXBwaWQ9aGlnaGxhbmRlcjt3PTk2MDtoPTY0MA--\/https:\/\/s.yimg.com\/uu\/api\/res\/1.2\/nIiIWD4ETliNybKANAHH6Q--~B\/aD01MTI7dz03Njg7YXBwaWQ9eXRhY2h5b24-\/https:\/\/media.zenfs.com\/es\/lanacion.com.ar\/95533103ec9c6cc6cd66609df1bb4789\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><figcaption class=\"caption-collapse\">Santiago Filipuzzi<\/figcaption><\/p>\n<\/figure>\n<p>Por alguna raz\u00f3n, que ni la mente ni el coraz\u00f3n develan, vienen a mi memoria detalles del martes <b>29 de enero de 1957<\/b>. Son recuerdos que registro con nitidez que a menudo me es negada para hechos de horas atr\u00e1s, o de hace apenas minutos. Algo tan inexplicable como haber tomado tard\u00edamente conciencia de que est\u00e1bamos aquel d\u00eda en una jornada flam\u00edgera como no ha habido otra y del fen\u00f3meno t\u00e9rmico private que eso supon\u00eda.<\/p>\n<p>Recuerdo que baj\u00e9 a las 15.30 por las escalinatas de la estaci\u00f3n Jos\u00e9 Mar\u00eda Moreno, de la l\u00ednea m\u00e1s antigua de Buenos Aires, la l\u00ednea A. Habr\u00e9 estado por la ma\u00f1ana, hasta despu\u00e9s de la hora del almuerzo, absorbido, sin mucha felicidad, en la lectura de un libro de Obligaciones. La materia me resultaba hura\u00f1a. Figuraba como Derecho Civil II en el plan de estudios de la \u00e9poca y como pr\u00f3ximo puerto, en marzo, en la ardua traves\u00eda del estudiante de abogac\u00eda disperso, al mismo tiempo, en este diario en menesteres laborales que por definici\u00f3n apremiaban.<\/p>\n<p>Al entrar en un vag\u00f3n de pasajeros, bastante atestado, advert\u00ed con no poco asombro que la jornada period menos anodina de lo que hab\u00eda percibido en su primer desarrollo. Hasta all\u00ed, ese 29 de enero hab\u00eda sido caluroso, sin nada especial que lo definiera respecto de otros d\u00edas de can\u00edcula, pero en el encierro traqueteante del convoy pronto comprend\u00ed que algo distinto deb\u00eda estar sucediendo.<\/p>\n<p>Observ\u00e9, al pasar revista a los compa\u00f1eros casuales de viaje, lo inusual en esa \u00e9poca, incluso en verano, de que el elenco varonil se hubiera despojado de los sacos, arrum\u00e1ndolos bajo los brazos mientras el vag\u00f3n avanzaba entre bamboleos, y las corbatas, desanudadas, dejaban de apretar los cuellos. \u201cDebe de hacer m\u00e1s calor de lo que pensaba, o sent\u00eda\u201d, infer\u00ed, tontamente.<\/p>\n<p>Al salir del subterr\u00e1neo, y dejar atr\u00e1s la estaci\u00f3n Per\u00fa, camin\u00e9, con la seguridad de la rutina, por Florida hasta Sarmiento; dobl\u00e9 hacia la derecha y, al llegar a San Mart\u00edn, hacia la izquierda. Media cuadra m\u00e1s y entr\u00e9 en <b>LA NACI\u00d3N<\/b>. Las calles estaban raleadas en comparaci\u00f3n con aquel atiborrado transporte por debajo del asfalto. Parec\u00edan m\u00e1s silenciosas que de costumbre, y no mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p><button class=\"link rapid-noclick-resp caas-button collapse-button\" aria-label=\"\" title=\"\" data-ylk=\"elm:readmore;slk:Story continues\">Continuar leyendo la historia<\/button><\/p>\n<p>Ha sido un h\u00e1bito, desde tiempo inmemorial en la tradici\u00f3n del oficio period\u00edstico, decir que en la Redacci\u00f3n de <b>LA NACI\u00d3N<\/b> se ha respirado siempre un aire grato. Ser\u00eda impropio, en cambio, decir que con igual constancia se respir\u00f3 en ese \u00e1mbito profesional, entonces revestido por una boiserie severa que no aligeraban precisamente los grandes cuadros compuestos de Mitre y de sus hijos que pend\u00edan un tanto adustos de paredes, un aire acondicionado superador de altas o de bajas temperaturas. Esas conquistas de la t\u00e9cnica y del progreso modernista quedar\u00edan relegadas por bastantes a\u00f1os m\u00e1s, al menos en ese espacio ilustre de la prensa argentina.<\/p>\n<p>A las 4 de la tarde del 29 de enero de 1957, la Redacci\u00f3n estaba m\u00e1s vac\u00eda de lo recurring. Eso period decir mucho en tiempos m\u00e1s morosos que los actuales. Uno sab\u00eda que a esa hora pod\u00eda encontrarse con alg\u00fan viejo secretario de Redacci\u00f3n, abriendo correspondencia y ordenando papeles a fin de asignar tareas a los cronistas que se asomar\u00edan m\u00e1s tarde. Que podr\u00edamos identificar la presencia de tres o cuatro periodistas, sobre todo de secciones fijas \u2013meteorol\u00f3gicas, de remates de hacienda, de mar\u00edtimas o de confecci\u00f3n de agendas de conferencias y de las pizarras para exponer noticias urgentes en las vidrieras sobre Florida y en agencias del inside\u2013, pero con la certeza de que la Redacci\u00f3n no comenzar\u00eda a desperezarse sino a las 17. Que se hallar\u00eda a pleno ritmo creativo m\u00e1s all\u00e1 de las 18, hasta el \u00faltimo estertor, entrada la madrugada.<\/p>\n<p>Cuando aquel 29 de enero entr\u00e9 en la Redacci\u00f3n lo primero que observ\u00e9 fue la enorme masa corporal de Adolfo Mitre, con la mitad por lo menos de sus 150 kilos desparramados sobre un escritorio. Adolfo, el gran Adolfo, period un afamado cr\u00edtico teatral y el padre fundador, casi, del teatro independiente de Buenos Aires. Dispon\u00eda del privilegio de una oficina propia en el segundo piso de San Mart\u00edn 344, a pasos del bureau native de <i>The New York Occasions<\/i>, pero hab\u00eda bajado al primer piso seguramente por el impulso incontenible de su sentido com\u00fan de hacerse a toda costa de un ventilador. Lo hab\u00eda conseguido y las modestas aspas del peque\u00f1o aparato giraban perezosamente a unos pocos cent\u00edmetros de su cara, exponi\u00e9ndola como ante un bocado, no para comer, como en realidad no period, sino para recibir con gozosa lujuria sus reticentes vientos.<\/p>\n<p>Adolfo gir\u00f3 lentamente la cabeza hacia m\u00ed; y, se\u00f1alando una radio port\u00e1til con un movimiento m\u00e1s en\u00e9rgico de ese casco cerebral al que se imputaban una de las mejores prosas del periodismo vern\u00e1culo, dijo con fuerza apropiada para revelaciones hist\u00f3ricas: \u201c\u00bfSabes lo que dijo la radio? Dijo que acaba de batirse el r\u00e9cord de calor del siglo: 43,3\u00b0C\u201d.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 el d\u00eda escribiendo una nota sobre las repercusiones callejeras de tama\u00f1o acontecimiento. Me qued\u00f3 grabado un comentario. Fue del adicionista de La Helv\u00e9tica, el viejo y desaparecido bar y restaurante de propiedad de Morini, en la esquina de San Mart\u00edn y Corrientes, tan querible por generaciones de porte\u00f1os de vida c\u00e9ntrica, y en el que Rub\u00e9n Dar\u00edo, antes de entrar o salir de<b> LA NACI\u00d3N<\/b>, escribi\u00f3 poemas, y con m\u00e1s regularidad, verse\u00f3, en el sentido m\u00e1s well-liked de la palabra, con las novias que rotaban, y retozaban, a su alrededor: \u201cHoy servimos solo tres caf\u00e9s. Nos quedamos sin gaseosas y sin cerveza\u201d.<\/p>\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes es-us.deportes.yahoo.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Filipuzzi Por alguna raz\u00f3n, que ni la mente ni el coraz\u00f3n develan, vienen a mi memoria detalles del martes 29 de enero de 1957. Son recuerdos que registro con nitidez que a menudo me es negada para hechos de horas atr\u00e1s, o de hace apenas minutos. 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