{"id":232122,"date":"2021-11-24T15:09:50","date_gmt":"2021-11-24T15:09:50","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=232122"},"modified":"2021-11-24T15:09:51","modified_gmt":"2021-11-24T15:09:51","slug":"la-vida-salvaje-o-diamantes-lo-que-define-a-botsuana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/la-vida-salvaje-o-diamantes-lo-que-define-a-botsuana\/","title":{"rendered":"La vida salvaje o diamantes lo que define a Botsuana"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\">\n<p>Si hubiera que concentrar su esencia en otra palabra menos ex\u00f3tica, la elegida ser\u00eda \u201cvac\u00edo\u201d. Y si fuera un n\u00famero, con seguridad, el cuatro. Cuatro habitantes por kil\u00f3metro cuadrado. Tal es la densidad de poblaci\u00f3n de este pa\u00eds democr\u00e1tico y tranquilo del \u00c1frica Meridional, sin salida al mar, con dos tercios de su territorio dentro del tr\u00f3pico. En Espa\u00f1a, para situarnos psychological y cartogr\u00e1ficamente, somos 94; en Alemania, 233. Hay as\u00ed en Botsuana m\u00e1s espacio deshabitado que en muchas Espa\u00f1as vac\u00edas: en sus 581.730 kil\u00f3metros cuadrados de superficie (casi el tama\u00f1o de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica) habitan 2,4 millones de personas, mientras que la de Espa\u00f1a y Portugal la compartimos a duras penas 58 millones.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|foto\" class=\"sumario_foto centro\">\n<p><figure class=\"foto foto_w980\">\u00a0<figcaption class=\"foto-pie\"\/><\/figure>\n<\/p>\n<\/section>\n<p>Palabras (y cifras) que encierran otra: <strong>soledad<\/strong>. Lo que en turismo significa <strong>lujo<\/strong> y <strong>exclusividad<\/strong>, un poderoso atractivo, mucho m\u00e1s ahora que el coronavirus ha trastocado los gustos viajeros y las prevenciones sanitarias ante las masas. \u201cEsto no es venir a una isla de moda de vacaciones, esto es escapar de las multitudes, quitarse la mascarilla, respirar a lomos de una barca por r\u00edos inmensos, contemplar a solas el infinito en un paisaje\u2026\u201d, outline Walter S\u00e1nchez, propietario del <em>lodge<\/em> <strong>Water Lily<\/strong>, en la ciudad de Kasane. Bien cierto. En este pa\u00eds uno puede permanecer aislado, en cualquier esquina, y ah\u00ed se desplegar\u00e1 un mundo nuevo: paisajes y cielos \u00fanicos, agua a raudales seg\u00fan temporada, sonidos y zumbidos de insectos que nunca paran, animales salvajes que cruzan cuando menos se espera\u2026 Vida mutante e inesperada, m\u00e1s all\u00e1 de la humana, urbanita, occidental y aparentemente reglada o desarrollada de la que la gran mayor\u00eda de los turistas del mundo procedemos.<\/p>\n<p>\u201cLa vida salvaje, como aqu\u00ed en ning\u00fan sitio. Es un privilegio inmenso tener el <strong>delta del Okavango<\/strong> y el <strong>Kalahari<\/strong>, aqu\u00ed juntos, tan cercanos\u201d, opina H\u00e9c\u00adtor Medina, un canario de 48 a\u00f1os, ingeniero en Geom\u00e1tica, que reside en Maun, puerta del delta al igual que Kasane, ciudad a pies del r\u00edo Zambeze, entre Zambia y Zimbabue y camino a las cataratas Victoria. \u201cTambi\u00e9n destaco la gente, los botsuanos son pac\u00edficos, alegres, abiertos; este es un pa\u00eds seguro\u201d, comenta. \u201cY, sobre todo, el que sea tan poca poblaci\u00f3n. Hace nada atraves\u00e9 el Kalahari de sur a norte y estuve tres d\u00edas sin cruzarme con un ser humano\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Pero tal solitud es relativa si ampliamos el c\u00edrcu\u00adlo a seres vivos o incluso a mam\u00edferos. Porque en esta tierra hay m\u00e1s animales salvajes que personas (130.000 de ellos, elefantes). Incluso no salvajes, aqu\u00ed se cuentan m\u00e1s cabezas de ganado, dos por cada humano, dado que la explotaci\u00f3n y exportaci\u00f3n de carne es un negocio appreciable, el segundo del pa\u00eds tras el de los diamantes, con los que son <em>high<\/em> mundial.<\/p>\n<p>Tres cuartas partes de este despoblado son puro desierto m\u00edtico: el <strong>Kalahari,<\/strong> una cuenca de enviornment donde habitaban, y te\u00f3ricamente habitan, los ind\u00edgenas m\u00e1s ind\u00edgenas, los <strong>bosquimanos<\/strong> (t\u00e9rmino considerado ofensivo por ellos, que se autodenominan <strong>khoisan<\/strong> y que han tenido que defender sus derechos por sus tierras ancestrales con ah\u00ednco frente al Gobierno). Y es justo all\u00ed, en la nada aparente, adonde va a desembocar un r\u00edo bien tozudo, el Okavango, que desde el norte prefiere desparramarse por tierras resecas a hacerlo, pongamos, en las aguas libres del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, creando, de paso, el delta inside hom\u00f3nimo m\u00e1s grande del mundo, con 17.000 kil\u00f3metros cuadrados. Este, considerado la joya de la corona nacional, su mayor atractivo tur\u00edstico, lo es tambi\u00e9n de la vida salvaje mundial, santuario y patrimonio de la Unesco desde 2014.<\/p>\n<p>Ese desbordamiento fluvial, aparentemente caprichoso, convierte este territorio en fuente inagotable de sorpresas. Las lluvias descargan y el agua chorrea, busca venas, crea lagunas id\u00edlicas, horada canales de salida; se extiende juguetona, y la humedad se ramifica, la vida explosiona\u2026 Botsuana es un mundo marcado por esos litros de m\u00e1s o de menos que caen justo m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, en Angola o Namibia. Y la intensidad del desag\u00fce marca cada estaci\u00f3n, outline el calendario en el delta (y, por extensi\u00f3n, en todo el pa\u00eds y en sus cuatro vecinos, Sud\u00e1frica, Namibia, Zambia y Zimbabue), repleto de sucesos r\u00edtmicos, grandes o min\u00fasculos que afectan a la flora y la fauna, fundamentales para la vida: migraciones, floraciones, nacimientos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<h3>Qu\u00e9 ver seg\u00fan el calendario<\/h3>\n<p>Sobre tales mutaciones estacionales van dando pistas por doquier los gu\u00edas locales, los carteles colgados en los hoteles, los mapas. Ahora sucede esto y esto, repiten al viajero. As\u00ed, en enero, temporada de lluvia, las puestas de sol son espectaculares, eclosionan los huevos de los cocodrilos, es f\u00e1cil ver vida salvaje. En febrero o marzo abundan los p\u00e1jaros, las ranas, las mariposas, centenares de cebras se desplazan, las marulas (\u00e1rbol end\u00e9mico) dan fruto para regocijo de los elefantes, el agua transmuta los paisajes de la noche a la ma\u00f1ana en <em>performances<\/em> maravillosas\u2026 En abril y mayo comienza el tiempo seco, florecen los \u00e1rboles, sube la temperatura, empiezan a migrar los p\u00e1jaros. En junio llega el invierno. De julio a octubre, las manadas de las distintas especies crecen y se congregan en las charcas, es f\u00e1cil ver leopardos, leones\u2026 Noviembre, temporada calurosa, de nuevo las lluvias, precios moderados y mucho por contemplar. Y para diciembre todas las aves migratorias habr\u00e1n retornado. Ciclos. No hay temporada igual a otra, no hay temporada baja. El Okavango no sabe de r\u00e9plicas. Cada a\u00f1o se reinventa. Por sus caracter\u00edsticas, no hay lugar que le haga sombra.<\/p>\n<p>Y no es todo. \u201cEste pa\u00eds tiene tres atracciones que trascienden su geograf\u00eda\u201d, escribe <strong>Chris McIntyre<\/strong>, aventurero y autor de uno de los mejores libros gu\u00eda sobre Botsuana, <strong><em>Safari Information<\/em><\/strong> (editorial Bradt). \u201cPrimero, la vida salvaje; segundo, esa sensaci\u00f3n, la verdadera raz\u00f3n por la que la gente viene hasta aqu\u00ed, de encontrarte dentro de un interminable y pr\u00edstino desierto, casi desprovisto de huella humana; y la tercera, y muchas veces olvidada, su rica historia\u201d. Y una cuarta, habr\u00eda que a\u00f1adir: esta tierra desprende algo que tiene que ver con nuestros or\u00edgenes. La noticia, con la irrupci\u00f3n de la pandemia, pas\u00f3 algo inadvertida. \u201cEl ADN materno de n\u00f3madas africanos muestra que los humanos actuales vivieron hace 200.000 a\u00f1os en el lago <strong>Makgadikgadi<\/strong> [existi\u00f3 en lo que hoy es el desierto del Kalahari], que fue el mayor de \u00c1frica\u201d. As\u00ed, esta ser\u00eda nuestra cuna, dec\u00eda la revista <em>Nature:<\/em> \u201c\u2026 los ancestros de los humanos actuales, los <em>Homo sapiens<\/em> con una fisonom\u00eda como la actual, provienen de un humedal paradisiaco situado en el norte de Botsuana. Se basan en el an\u00e1lisis de la mayor base de datos de ADN mitocondrial de los khoisan, tribus africanas que siguen manteniendo un estilo de vida n\u00f3mada basado en la caza y la recolecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Queda claro as\u00ed que para definir Botsuana se necesitan mil sustantivos, como <strong><em>mokoros<\/em><\/strong> \u2014una embarcaci\u00f3n tradicional construida artesanalmente con madera\u2014, salinas, pinturas rupestres, o incluso nombres propios como Mokgweetsi Eric Keabetswe Masisi, que es como se llama su presidente, el quinto de una democracia presidencialista que comenz\u00f3 con la independencia all\u00e1 por 1966 y con una historia de pel\u00edcula, muy seguida en novelas y rodada como tal (<em>A United Kingdom,<\/em> basada en el libro <strong><em>Color Bar<\/em><\/strong> de <strong>Susan Williams<\/strong>). Y, por supuesto, <strong>The Large 5<\/strong>, es decir, elefantes, rinocerontes, leones, leopardos y b\u00fafalos (tan raros de contemplar juntos ya en este siglo XXI por culpa de la deforestaci\u00f3n, el deterioro de las zonas naturales, la caza furtiva y el cambio clim\u00e1tico). O tambi\u00e9n ant\u00edlopes acu\u00e1ticos, flamencos, cebras, jirafas, impalas\u2026 Y aqu\u00ed se podr\u00edan a\u00f1adir denominaciones de decenas de plantas, de aves (m\u00e1s de 400 solo en el delta), de insectos.<\/p>\n<p>En el terreno, frente a tal magnitud, una siente una atracci\u00f3n casi animal por ir m\u00e1s y m\u00e1s all\u00e1 entre los senderos, entre los \u00e1rboles, en la sabana, que te empuja a regresar, esperar, mirar m\u00e1s y m\u00e1s. Si hubiera que elegir un paisaje, habr\u00eda que quedarse con el de la <strong>Moremi Sport Reserve<\/strong>, el coraz\u00f3n central y salvaje del delta, contemplado desde una avioneta. Algo que se puede y debe hacer para llegar a algunos de los <em>lodges<\/em> de lujo all\u00ed existentes, adonde solo se puede acceder v\u00eda a\u00e9rea. Los dibujos geom\u00e9tricos creados por los meandros all\u00e1 abajo en la tierra son cual lenguaje art\u00edstico \u00fanico, uno que cuenta historias sobre los seres que por all\u00ed habitan, migran, se alimentan; sobre la vegetaci\u00f3n que muta en cada estaci\u00f3n, sobre las rutas preferidas y las huellas de las manadas de elefantes camino a las charcas. Si necesit\u00e1ramos un sonido, ser\u00eda su barrito cuando caminan, pesados, migrantes eternos hacia zonas de agua, o el trino de esos p\u00e1jaros en la selva que avisan de que hay depredadores, ojo, cerca. O quiz\u00e1 esa suerte de grito o ahogo de las hienas cuando se acercan a los campamentos y su sola cercan\u00eda provoca escalofr\u00edos. Si fuera un olor, gana el de la tierra o muy seca o muy mojada o muy arenosa, pero tambi\u00e9n el del polvo mascado que se cuela por las ventanas de los coches de safari o el fragrance de los lirios de agua en el r\u00edo Zambeze o en alguna otra zona acu\u00e1tica a bordo de un <em>mokoro<\/em>. Y de tratarse de un shade, ser\u00eda obligatoriamente policromado, esos retazos enviornment, tierra y verdes, ese tono pegajoso, cegador y mon\u00f3tono de la sabana que se extiende cientos de kil\u00f3metros, como si no hubiera m\u00e1s all\u00e1 mundo alguno.<\/p>\n<p>Est\u00e9s donde est\u00e9s, acabas abducido por lo que se ve y lo que no consigues ver en la distancia. En la selva, en la sabana, en la carretera\u2026 Tomas la carretera de Gaborone \u2014la capital\u2014 hacia Ghanzi o Maun, por ejemplo, y solo tendr\u00e1s el horizonte por destino durante gran parte de sus casi mil kil\u00f3metros atravesando el Kalahari. Si pones los pies en las llanuras de los salares de Makgadikgadi, quedar\u00e1s cegado por sus espejismos de sal en la mayor parte de sus 16.000 kil\u00f3metros cuadrados; un paisaje desolado que resucita en cuanto los r\u00edos Nata y Boteti, afluente del Okavango, tienen a bien anegarlo. El m\u00e1s famoso explorador europeo, <strong>David Livingstone<\/strong>, las recorri\u00f3 y sali\u00f3 airoso de aqu\u00ed en el siglo XIX. Y sin GPS. Pero este es altamente recomendable hoy, como lo es tomarse en serio las indicaciones a la hora de conducir por un pa\u00eds donde cualquier animal puede sorprenderte en cualquier ruta.<\/p>\n<p>Botsuana, con casi la mitad de su territorio protegido en modo <em>nationwide park, sport reserve o wildlife reserve,<\/em> ofrece la ilusi\u00f3n de que no todo est\u00e1 perdido en la Tierra, de que a\u00fan podemos convivir y compartir escenario con la naturaleza pura. Uno se retrotrae hacia lo que debi\u00f3 ser el \u00c1frica salvaje, virgen, en un tiempo bien antiguo. Ecosistemas y seres vivos que en muchos casos solo aqu\u00ed se han conseguido proteger gracias, entre otras razones, a la apuesta p\u00fablica siempre por un turismo limitado, m\u00e1s sostenible.<\/p>\n<h3>Los animales y la pandemia<\/h3>\n<p>En Botsuana han sentido profundamente el a\u00f1o y medio de pausa pand\u00e9mica, en la econom\u00eda, el turismo, en la vida cotidiana y la salvaje. \u201cPara los animales fue grandioso, un respiro, coches cero. Incluso para nosotros: contemplar las cataratas Victoria, a media hora de aqu\u00ed, y tenerlas para ti solo, sin medio millar de chinos haciendo fotos\u2026, un privilegio dentro de lo malo\u201d, recuerda y bromea S\u00e1nchez desde Kasane, en el <strong>parque nacional de Chobe<\/strong>, donde se congrega el grueso del turismo \u2014dos millones de visitantes en 2019\u2014. Los animales debieron notar que algo pasaba e incluso empezaron a cambiar sus rutas.<\/p>\n<p>\u201cRespecto al Okavango, la novedad son las fuertes lluvias de este a\u00f1o, lo que ha hecho que los animales incluso quedaran retenidos en algunas zonas. Adem\u00e1s, la falta de contacto con humanos cambi\u00f3 sus rutinas, se apartaron mucho, porque los <em>lodges<\/em> permanecieron semicerrados\u201d, relata Edurne Mart\u00ednez-Garc\u00eda, de la empresa de safaris <strong>Africa Pleasure<\/strong>, en Maun. Asegura que han vivido este \u00faltimo periodo \u201ccon gran dificultad\u201d. \u201cSe detuvo todo, hab\u00eda que tener un permiso especial para moverse y esto dur\u00f3 incluso con incidencia muy baja; en un momento dado cundi\u00f3 el miedo a la variante delta, la sudafricana, la india\u2026 Se tomaron muchas precauciones\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos animales se acercaron m\u00e1s y m\u00e1s a los n\u00facleos de poblaci\u00f3n y en Kasane vimos de todo, hasta cocodrilos paseando por las calles. A\u00f1o y medio estuvimos sin trabajar en turismo, hoteles, restaurantes, bares; todo cerr\u00f3\u201d, cuenta S\u00e1nchez. \u201cHubo ayudas, s\u00ed, pero insuficientes; los empleados regresaron a sus aldeas\u2026, y seg\u00fan la ciudad quedaba vac\u00eda, los animales la tomaban\u201d, se r\u00ede. Medina, por su parte, nunca podr\u00e1 olvidar al b\u00fafalo que lleg\u00f3 y cre\u00f3 el p\u00e1nico en la estaci\u00f3n de guaguas de Maun. O a los elefantes acerc\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s hacia lugares poblados en busca de las cosechas.<\/p>\n<p>No es una convivencia f\u00e1cil la vida salvaje y la n\u00f3mada con la de los asentamientos agropecuarios. \u201cEl ganado del presidente\u201d, llaman algunos a los elefantes de forma sarc\u00e1stica, porque dicen que los cuida m\u00e1s que a los granjeros. Siempre existi\u00f3 tal enfrentamiento. M\u00e1s de 130.000 ejemplares, la mayor concentraci\u00f3n del mundo, habitan en este momento, seg\u00fan el \u00faltimo censo, entre Namibia, Botsuana, Zambia y Zimbabue. Medina, residente en Columna Digital desde 2019, anda enfrascado en un proyecto de una organizaci\u00f3n que usa drones para cartografiar los pasillos por los que transitan los paquidermos (ecoexistproject.org). \u201cLa tierra por aqu\u00ed no tiene propietarios. Basta pedir al catastro una parcela para hacer algo, y hay quien instala su granja en una ruta de paso, esto servir\u00e1 para evitarlo\u201d, cuenta. Quieren crear un equipo de respuesta r\u00e1pida para ayudar a evitar accidentes y conflictos con agricultores y ganaderos, impedir da\u00f1os mayores en esa guerra entre unos y otros, que algunos creen que es uno de los grandes problemas para la protecci\u00f3n de la vida salvaje. \u201cUn granjero puede disparar libremente si el animal ataca sus cosechas\u201d, cuenta. Y sucede mucho. As\u00ed que este m\u00e9todo no invasivo intenta ayudar: \u201cMandamos los drones, ellos los perciben como si fueran zumbidos de abejas, no se espantan, pero s\u00ed se marchan en otra direcci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Ha costado dejar a un lado la pandemia, pero la vida se ha empezado ya a normalizar, aseguran todos, desde hace varios meses. De momento, se ha recuperado ya m\u00e1s de un 30% del sector tur\u00edstico, y la clave, seg\u00fan S\u00e1nchez, est\u00e1 en la celeridad con que se ampl\u00ede la oferta a\u00e9rea. Los primeros en regresar fueron los alemanes y franceses. \u201cMuchos contaban que estaban hartos de confinamientos, eleg\u00edan lugares abiertos, con mucha naturaleza. Y en eso aqu\u00ed tenemos mucho que aportar\u201d, cube S\u00e1nchez. \u201cDurante este tiempo se mantuvieron precios muy bajos para atraer a visitantes de pa\u00edses vecinos, con eso conseguimos cubrir gastos. Pero este par\u00f3n tambi\u00e9n ha servido para reinventarnos: las dos tendencias de safari que existen en este momento van de un lado a otro de la escala econ\u00f3mica, hacerlos en bicicleta de monta\u00f1a o en helic\u00f3ptero\u201d, afirman en Africa Pleasure.<\/p>\n<\/div>\n<p><span style=\"color: #333333;\">La nota precedente contiene informaci\u00f3n del siguiente <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" style=\"color: #333333; text-decoration: underline;\" title=\"origen\" href=\"https:\/\/elviajero.elpais.com\/elviajero\/2021\/11\/18\/actualidad\/1637235983_299631.html\">origen<\/a> y de nuestra \u00e1rea de redacci\u00f3n.<\/span><\/p>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes columnadigital.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubiera que concentrar su esencia en otra palabra menos ex\u00f3tica, la elegida ser\u00eda \u201cvac\u00edo\u201d. Y si fuera un n\u00famero, con seguridad, el cuatro. Cuatro habitantes por kil\u00f3metro cuadrado. 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