{"id":228179,"date":"2021-11-18T03:57:29","date_gmt":"2021-11-18T03:57:29","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=228179"},"modified":"2021-11-18T03:57:30","modified_gmt":"2021-11-18T03:57:30","slug":"dios-arcadi-y-montealto-por-miguel-herrero-de-jauregui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/dios-arcadi-y-montealto-por-miguel-herrero-de-jauregui\/","title":{"rendered":"Dios, Arcadi y Montealto, por Miguel Herrero de J\u00e1uregui"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Este domingo <strong>Arcadi Espada<\/strong> se indignaba en\u00a0<em>El Mundo<\/em>\u00a0contra la carta publicada por los padres de la ni\u00f1a v\u00edctima del <strong><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/theobjective.com\/actualidad\/2021-11-04\/muere-nina-atropellada-madrid\/\">accidente mortal en un colegio de Madrid<\/a><\/strong> y conclu\u00eda que period \u00abinadmisible\u00bb porque \u00abconvierte el salvaje azar de la tragedia de Montealto en la operaci\u00f3n, inteligentemente dise\u00f1ada, de un dios al que se rinde homenaje y devoci\u00f3n, despreciando, supongo que por tibio, al creyente de rostro humano que arrodillado ante la hija levanta los ojos e insulta a su dios con la \u00faltima fuerza que le queda\u00bb.<\/p>\n<p>Vayamos directos a la falacia que propone un autor que tanto gusta por lo basic de desmontarlas. Seg\u00fan su argumento, el creyente en Dios (para el asunto que nos concierne puede escribirse con may\u00fascula o min\u00fascula, o dioses en el plural, o el abstracto lo divino) debe o bien aceptar la thought sacrificial de que \u00abel dios exige muertos para que se propague la fe\u00bb o insultarlo como responsable del sinsentido. Es decir, que la \u00fanica alternativa a no creer en ning\u00fan dios es creer en un dios malvado o incompetente.<\/p>\n<p>La compatibilidad de Dios con el mal plantea el viejo problema de la teodicea, sobre el que se ha discurrido hasta la saciedad desde los presocr\u00e1ticos. Tantos siglos de reflexi\u00f3n no se dejan reducir a la caricatura tan f\u00e1cilmente como quiere Espada, ni tampoco a resumir en un art\u00edculo. Pero no se trata aqu\u00ed de debatir sobre <strong>Leibniz<\/strong> y <strong>Russell<\/strong> sino sobre la cuesti\u00f3n planteada; ni mucho menos de volver sobre el accidente de Montealto, entre otras cosas por respeto (s\u00ed, respeto) para las familias. Para el argumento vale cualquier otra situaci\u00f3n en la que un inocente sufre una desgracia: desde los campos de concentraci\u00f3n a la ca\u00edda fortuita de un \u00e1rbol sobre un paseante, desde los <strong>terremotos<\/strong> a las <strong>pandemias<\/strong>. La constante pregunta de c\u00f3mo Dios permite el mal no aboca forzosamente a elegir entre el ate\u00edsmo y la sumisi\u00f3n a la injusticia.<\/p>\n<p><strong>Las explicaciones posibles son m\u00faltiples<\/strong> pero reduzc\u00e1moslas, por claridad, a tres.\u00a0<\/p>\n<p>Una: <strong>no hay Dios<\/strong>. El azar y la necesidad lo rigen todo. Aqu\u00ed no discutimos si existe Dios o no, sino si su eventual existencia es suitable con el mal. Si no hay Dios, el problema desaparece, claro es.<\/p>\n<p>Dos: <strong>hay Dios, que no tiene nada que ver con lo ocurrido<\/strong>. Sea porque no se interesa por los asuntos humanos, como dec\u00eda Epicuro, lo cual funcionalmente nos lleva a la primera opci\u00f3n; o porque otro agente maligno es el \u00fanico responsable del mal, como han querido todos los dualismos de cualquier signo (y que simplemente desplaza el problema a preguntarse <strong>por qu\u00e9 Dios permite que el Maligno prevalezca<\/strong>); o porque la creaci\u00f3n del cosmos y el hombre va acompa\u00f1ada de una esfera de autolimitaci\u00f3n de la omnipotencia divina, y que implica que Dios no se inmiscuye nunca (porque con las excepciones entrar\u00edamos en la tercera opci\u00f3n) en las leyes naturales de azar y necesidad, ni en la libertad del hombre para optar entre el bien y el mal.<\/p>\n<p>Esta segunda posibilidad en sus diversas variantes es muy socorrida para explicar el mal causado por los hombres, pero menos frecuente cuando no hay un <strong>Hitler<\/strong> o un sistema a quien culpar, cuando el mal es una casualidad desgraciada. Sin tacha l\u00f3gica ninguna, tiene sus partidarios, que asumen las consecuencias de excluir la actuaci\u00f3n de Dios en el mundo: un cura amigo de mi hermana, cuando tuve un accidente de coche y ella le dijo que gracias a Dios todos hab\u00edamos salido ilesos, dijo: \u00abNo le des las gracias, porque si llega a morir alguien, tampoco habr\u00eda sido culpa suya\u00bb. Esta soluci\u00f3n es coherente, por fr\u00eda que parezca, y se atiene al bien mayor que subyace a esa autolimitaci\u00f3n divina en aras de una absoluta autonom\u00eda humana. Ahora bien, quede claro que este cura se desmarcaba ah\u00ed de la tradici\u00f3n basic judeocristiana (y griega), seg\u00fan la cual Dios puede actuar en el mundo cuando quiera, directa o indirectamente, y por eso se le pide que act\u00fae y se le dan gracias por ello. Lo cual nos lleva a la tercera posibilidad.<\/p>\n<p>Tres: <strong>Dios tiene el poder de evitar el mal y no ha querido<\/strong> hacerlo en determinados casos (y en otros s\u00ed, frente a la ausencia whole de la segunda opci\u00f3n). \u00bfPor qu\u00e9 lo ha permitido? O bien porque es malvado o incompetente (opci\u00f3n irrelevante por absurda). O bien porque hay justicia en su permisividad aparente con el mal: aqu\u00ed la necesidad humana de buscar explicaciones al sufrimiento del inocente ha dado las m\u00e1s variadas soluciones a la justicia divina, seg\u00fan las \u00e9pocas y las religiones. La expiaci\u00f3n de delitos de los antepasados, la reencarnaci\u00f3n en mejores destinos, la retribuci\u00f3n en la otra vida, pertenecen a la l\u00f3gica compensatoria de la justicia humana aplicada a explicar el designio divino. Tambi\u00e9n entra aqu\u00ed el esquema sacrificial (que tanto escandaliza a Espada), seg\u00fan el cual para conseguir un bien es necesario ofrecer el sufrimiento de un inocente. La propia expresi\u00f3n \u00aben aras de un bien mayor\u00bb revela esa l\u00f3gica. Y en modo atenuado, tantos t\u00f3picos de p\u00e9same recogen este anhelo por encontrar sentido, y con ello consuelo: desde recordar lo bueno pasado por el difunto hasta presuponer que as\u00ed se ha evitado un futuro peor.<\/p>\n<p>Ahora bien, todas estas explicaciones y otras similares son fruto de la querencia humana por dar sentido\u00a0<em>para nosotros<\/em>\u00a0a lo que no lo tiene en apariencia. Son modos, leg\u00edtimos en cuanto humanos, de acercarse por v\u00eda narrativa a comprender lo absoluto. Pero igual que la raz\u00f3n pura desde <strong>Kant<\/strong> renunci\u00f3 a demostrar a Dios para limitarse a acercarse a lo divino, tambi\u00e9n la capacidad narrativa humana, que encuentra por doquier culpables y responsables, sentidos finalistas y voluntades ordenadoras, debe conocer sus l\u00edmites. Podr\u00e1 acercarse, quiz\u00e1, en inspiradas intuiciones, pero no alcanzar a desvelar los planes divinos ni mucho menos a formularlos de modo taxativo, puesto que precisamente el designio en cuesti\u00f3n est\u00e1 fuera del alcance humano por definici\u00f3n. Y si el logos racional no llega a descubrirlo, el mito narrativo tampoco.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos exige entonces esta tercera posibilidad? Aceptar que Dios ha permitido un mal espec\u00edfico, renunciando a adivinar en qu\u00e9 consiste el bien \u00faltimo que lo justifica (o si conjeturamos por la tan humana necesidad de explicaci\u00f3n, siempre de modo tentativo y lejos de cualquier seguridad). Hay perfecta l\u00f3gica tambi\u00e9n en esta opci\u00f3n. La actitud con la que se afronte depende de la subjetividad est\u00e9tica y \u00e9tica de cada cual: con valent\u00eda o sumisi\u00f3n, como un borrego cabizbajo o como un h\u00e9roe tr\u00e1gico, como un estoico resignado o un fil\u00f3sofo virtuoso, como un santo o como un fan\u00e1tico, y tantas otras posibilidades, son actitudes de muy diverso valor, pero que no afectan en nada al argumento.<\/p>\n<p>Hay pues, otros modos de admitir que Dios existe y coexiste con el mal de este mundo distintos a los que Espada lleva al absurdo presuponiendo un dios malvado. Implican conceder que no es por el pensamiento, ni racional ni narrativo, como se alcanza, ni de cerca siquiera, la <strong>comprensi\u00f3n whole de Dios<\/strong>. De hecho, no faltan pasajes b\u00edblicos que desmienten la l\u00f3gica compensatoria de los hombres (valga la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores que trabajan desigualmente y cobran muy bien pero por igual, cuya lejan\u00eda de sindicatos y patronal permite comparar las explicaciones humanas de la teodicea a una absurda regulaci\u00f3n del mercado laboral del otro mundo). En la tradici\u00f3n cristiana, los modos de alcanzar la comprensi\u00f3n de lo divino quedan bien lejos de las fr\u00edas conjeturas de la teodicea: est\u00e1n en las infinitas manifestaciones del amor, de la contemplaci\u00f3n, de la belleza. Que tambi\u00e9n aparecen, por supuesto, en medio de los peores males, de los m\u00e1s inexplicables, como signo de esperanza.<\/p>\n<\/p><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes theobjective.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este domingo Arcadi Espada se indignaba en\u00a0El Mundo\u00a0contra la carta publicada por los padres de la ni\u00f1a v\u00edctima del accidente mortal en un colegio de Madrid y conclu\u00eda que period \u00abinadmisible\u00bb porque \u00abconvierte el salvaje azar de la tragedia de Montealto en la operaci\u00f3n, inteligentemente dise\u00f1ada, de un dios al que se rinde homenaje y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":228180,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":[],"jnews_primary_category":[],"jnews_social_meta":[],"footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-228179","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-viajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=228179"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/228179\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/228180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=228179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=228179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=228179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}