{"id":227367,"date":"2021-11-17T02:42:26","date_gmt":"2021-11-17T02:42:26","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=227367"},"modified":"2021-11-17T02:42:26","modified_gmt":"2021-11-17T02:42:26","slug":"el-cuento-de-garcia-marquez-que-casi-se-pierde-jose-miguel-alzate-columnistas-opinion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-cuento-de-garcia-marquez-que-casi-se-pierde-jose-miguel-alzate-columnistas-opinion\/","title":{"rendered":"El cuento de Garc\u00eda M\u00e1rquez que casi se pierde &#8211; Jos\u00e9 Miguel Alzate &#8211; Columnistas &#8211; Opini\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div itemprop=\"articleBody\">\n<p class=\"contenido \" id=\"pnull-m156-2-157\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez reconoci\u00f3 alguna vez que <i>Mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo<\/i> fue uno de los cuentos que mayor satisfacci\u00f3n le produjo en su carrera de escritor. Seg\u00fan \u00e9l, fue uno de los textos cortos que mejores elogios recibi\u00f3 de la cr\u00edtica literaria. La historia que cuenta una mujer que al salir de misa se sorprende al ver que sobre el pueblo va a llover tiene encanto. En el primer p\u00e1rrafo, Isabel le transmite al lector esa preocupaci\u00f3n que la invade cuando, al salir al atrio, siente que un viento espeso besa su cara. Alguien que estaba junto a ella dijo: &#8220;Es viento de agua&#8221;. Pero ella no cree que vaya a llover. Tiene ese convencimiento porque la noche del s\u00e1bado hizo un calor sofocante, y en la ma\u00f1ana de ese domingo el sol brill\u00f3 desde temprano. Nada presagiaba que fuera a llover.<\/p>\n<p>(Tambi\u00e9n le puede interesar:\u00a0<a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/columnistas\/jose-miguel-alzate\/veronica-resucitada-historia-de-luces-y-sombras-jose-miguel-alzate-628875\">&#8216;Ver\u00f3nica resucitada&#8217;: historia de luces y sombras<\/a>)<\/p>\n<p><i>Mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo<\/i> es un cuento que corri\u00f3 el riesgo de que los millones de lectores del escritor nacido en Aracataca no lo pudieran conocer. La historia es esta: en julio de 1955, Garc\u00eda M\u00e1rquez preparaba maletas para viajar a Europa como corresponsal de El Espectador. Su viaje se precipit\u00f3 por las amenazas que empez\u00f3 a recibir del gobierno del normal Gustavo Rojas Pinilla por haberse revelado despu\u00e9s que el naufragio del destructor ARC Caldas en el mar Caribe no lo produjo una tormenta. La causa fue el sobrepeso que en electrodom\u00e9sticos de contrabando tra\u00eda el buque. Luis Alejandro Velasco, el marino que sobrevivi\u00f3 a la tragedia, denunci\u00f3 que la carga con destino a altos oficiales de la Armada Nacional ven\u00eda mal estibada en la cubierta, y produjo un bandazo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda antes de su partida para Europa, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez recibi\u00f3 en su apartamento la visita del poeta nortesantandereano Jorge Gait\u00e1n Dur\u00e1n. Fue a pedirle que le dejara alg\u00fan cuento para publicar en la revista Mito, que ese a\u00f1o hab\u00eda fundado en compa\u00f1\u00eda de Hernando Valencia Goelkel. El escritor le dijo que en esos d\u00edas &#8220;hab\u00eda puesto a buen seguro los que cre\u00eda dignos de ser conservados y hab\u00eda roto los desahuciados&#8221;. Sorprendido, Gait\u00e1n Dur\u00e1n le pregunt\u00f3 d\u00f3nde los hab\u00eda botado. El autor de Cien a\u00f1os de soledad le mostr\u00f3 la caneca de la basura. &#8220;Ah\u00ed&#8221;, le dijo. El poeta empez\u00f3 a buscar para ver qu\u00e9 encontraba. Y rod\u00f3 con suerte: hall\u00f3 unos papeles rasgados. Peg\u00e1ndolos con cinta, los ley\u00f3 con cuidado. Su sorpresa fue grande. Period un texto de gran calidad literaria.<\/p>\n<div class=\"articulo-quote \" id=\"pnull-m206-3-207\">\n<div class=\"quote-bk\">\n<p class=\"mensaje \" id=\"m211-210-212\" style=\"width: auto;\">El mundo se habr\u00eda privado de conocer el relato ra\u00edz de ese fen\u00f3meno que se vive en Macondo cuando en Cien a\u00f1os de soledad llueve ininterrumpidamente durante cuatro a\u00f1os, as soon as meses y dos d\u00edas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"contenido \" id=\"pnull-m199-3-200\">Cuando Jorge Gait\u00e1n Dur\u00e1n le dijo a Garc\u00eda M\u00e1rquez que c\u00f3mo se le ocurr\u00eda echar a la basura un cuento tan bueno, el escritor le contest\u00f3 que ese texto hac\u00eda parte de la novela <i>La hojarasca<\/i>, pero que hab\u00eda decidido quitarlo del libro porque, en su concepto, sobraba. Gait\u00e1n Dur\u00e1n le dijo que, en eso, ten\u00eda raz\u00f3n. Pero le advirti\u00f3 que period un mon\u00f3logo excelente, y merec\u00eda publicarse. En<i> Vivir para contarla<\/i>, su libro de memorias, el hijo del telegrafista de Aracataca cube que &#8220;m\u00e1s por tratar de complacerlo que por estar convencido&#8221;, lo autoriz\u00f3 para que publicara el cap\u00edtulo &#8220;como si fuera un cuento&#8221;. Revela tambi\u00e9n que cuando Gait\u00e1n Dur\u00e1n le pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfQu\u00e9 t\u00edtulo le ponemos?&#8221;, \u00e9l le contest\u00f3 que eso period un easy mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo. Acordaron, entonces, ponerle ese t\u00edtulo.<\/p>\n<p>De no haber sido por eso que Garc\u00eda M\u00e1rquez llam\u00f3 voracidad insaciable que el poeta Jorge Gait\u00e1n Dur\u00e1n sent\u00eda ante la literatura, <i>Mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo<\/i> no se habr\u00eda convertido en uno de sus cuentos m\u00e1s celebrados. Es decir, a la basura se habr\u00eda ido una creaci\u00f3n literaria que desde la primera l\u00ednea tiene el im\u00e1n para atrapar al lector. As\u00ed las cosas, el mundo se habr\u00eda privado de conocer el relato ra\u00edz de ese fen\u00f3meno que se vive en Macondo cuando en <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i> llueve ininterrumpidamente durante cuatro a\u00f1os, as soon as meses y dos d\u00edas. La voz de la mujer que, acompa\u00f1ada de su madrasta, se sienta junto al pasamano de su vivienda para ver c\u00f3mo cae incesante la lluvia despu\u00e9s de un verano de siete meses tiene aqu\u00ed sentido de desesperanza.<\/p>\n<p>El aguacero que cay\u00f3 sobre Macondo tiene antecedentes b\u00edblicos. Se puede comparar con el diluvio common. Aclarando, eso s\u00ed, que este solo dur\u00f3 cuatrocientos d\u00edas. Garc\u00eda M\u00e1rquez cube en su novela cumbre que durante el tiempo que llovi\u00f3 sin cesar \u201cse desempedraba el cielo en unas tempestades de estropicio, y el norte mandaba unos huracanes que desportillaron techos y derribaron paredes, y desenterraron de ra\u00edz las \u00faltimas cepas de las plantaciones&#8221;. En el mon\u00f3logo, Isabel cuenta que, al salir de la iglesia, &#8220;vio cuando los hombres corrieron hacia las casas vecinas sosteniendo el sombrero con una mano, y llevando en la otra un pa\u00f1uelo para protegerse del polvo que se levant\u00f3 en la calle&#8221;. A\u00f1ade que el tren no lleg\u00f3 el martes porque el puente por donde deb\u00eda cruzar fue destruido por la creciente del r\u00edo.<\/p>\n<p><i>Mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo<\/i> es una historia corta. Muestra la reacci\u00f3n de toda una familia ante la situaci\u00f3n creada por el aguacero que dura casi una semana. Cuando Isabel dice: &#8220;Llovi\u00f3 durante todo el lunes, como el domingo. Pero entonces parec\u00eda como si estuviera lloviendo de otro modo, porque algo distinto y amargo ocurr\u00eda en mi coraz\u00f3n&#8221;, est\u00e1 expresando la percepci\u00f3n que tiene sobre la realidad que la circunda. La lluvia representa un cambio en su vida. La familia siente ese cambio en el tiempo. &#8220;Cuando llueve en mayo es se\u00f1al de que habr\u00e1 buenas aguas&#8221;, dice su padre como consol\u00e1ndolos. Sin embargo, a \u00e9l la lluvia le cambia hasta sus horarios. Tanto, que una simple siesta de dos horas parece extend\u00e9rsele por varios d\u00edas.<\/p>\n<p>En <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, el aguacero produce estragos. Lo mismo sucede en el cuento. En la novela pasan cosas inveros\u00edmiles. A Aureliano Segundo le infundi\u00f3 &#8220;la serenidad esponjosa de la inapetencia&#8221; sexual. Todo porque durante un tiempo largo no sinti\u00f3 la necesidad de hacer el amor con Petra Cotes. El entierro del coronel Gerineldo M\u00e1rquez, que muri\u00f3 por esos a\u00f1os, se realiz\u00f3 cubriendo el catafalco con un cobertizo de hojas de banano. Fue un funeral l\u00fagubre. En el cuento, la iglesia se inunda y todo el pueblo teme que se derrumbe, una mujer enferma se desaparece de su cama, los muertos flotan en el cementerio y todos hablan de esa lluvia que creen nunca va a acabar. A Jorge Gait\u00e1n Dur\u00e1n se le debe que este hermoso cuento no se hubiera perdido en el cesto de la basura.<\/p>\n<p class=\"contenido \" id=\"pnull-m178-3-179\">JOS\u00c9 MIGUEL ALZATE<\/p>\n<p class=\"contenido \" id=\"pnull-m185-4-186\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/columnistas\/jose-miguel-alzate\">(Lea todas las columnas de Jos\u00e9 Miguel Alzate en EL TIEMPO, aqu\u00ed)<\/a><\/p>\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.eltiempo.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez reconoci\u00f3 alguna vez que Mon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo fue uno de los cuentos que mayor satisfacci\u00f3n le produjo en su carrera de escritor. Seg\u00fan \u00e9l, fue uno de los textos cortos que mejores elogios recibi\u00f3 de la cr\u00edtica literaria. 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