{"id":221951,"date":"2021-11-07T23:28:36","date_gmt":"2021-11-07T23:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=221951"},"modified":"2021-11-07T23:28:36","modified_gmt":"2021-11-07T23:28:36","slug":"la-ruta-bielorrusa-de-los-migrantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/la-ruta-bielorrusa-de-los-migrantes\/","title":{"rendered":"La ruta bielorrusa de los migrantes"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">En el centro de primera acogida de solicitantes de asilo en Eisenh\u00fcttenstadt, ciudad alemana fronteriza con Polonia, la procedencia geogr\u00e1fica de los acogidos sintetiza tensiones pol\u00edticas que nada tienen que ver con su tragedia private. Desde que el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, furioso por las sanciones de la Uni\u00f3n Europea (UE) contra sus reiterados atropellos de los derechos humanos, anunci\u00f3 el pasado mayo que no impedir\u00eda el tr\u00e1nsito de migrantes hacia Europa, ha aumentado la afluencia a ese pa\u00eds de personas desesperadas desde Oriente Medio, junto al ping\u00fce negocio de los traficantes que les prometen entrada segura v\u00eda Polonia al destino m\u00e1s ansiado: Alemania.<\/p>\n<p><span class=\"content-ad-module  hidden-ad\"><\/p>\n<p><span class=\"content-ad visible-xs roba-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit roba\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><span class=\"content-ad visible-md irr-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit irr\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><span class=\"content-html\"><span class=\"intext-md hidden-xs hidden-md\"\/><\/span><\/span><\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Los kurdos iraqu\u00edes Ali Ahmad, de 22 a\u00f1os, y Mustafa Abed, de 19, llevan varios d\u00edas albergados en estas instalaciones de Eisenh\u00fcttenstadt, adonde la polic\u00eda lleva a los extranjeros indocumentados que entran sin permiso por la frontera este del land de Brandemburgo. Ali y Mustafa no hablan alem\u00e1n ni ninguna lengua europea; nos entendemos por se\u00f1as, palabras sueltas y garabatos en mi libreta. Su relato es este: \u201cSomos amigos, viv\u00edamos en la zona de Shaho, en el Kurdist\u00e1n iraqu\u00ed; somos barberos, all\u00ed no hay trabajo, nuestras familias se han quedado all\u00ed. Cruzamos la frontera hasta Turqu\u00eda, en Estambul tomamos un avi\u00f3n a Bielorrusia, despu\u00e9s fuimos en autob\u00fas a la frontera con Polonia; hab\u00eda soldados bielorrusos, que nos pidieron dinero y nos dejaron pasar. Luego pudimos llegar a Alemania\u201d.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Seg\u00fan estimaciones de la polic\u00eda de fronteras de Polonia, Lituania y Letonia, entre junio y octubre de este a\u00f1o unas 30.000 personas han intentado cruzar ilegalmente su conf\u00edn desde Bielorrusia, la mayor\u00eda provenientes de Irak. El grueso (unas 22.000) lo hizo por Polonia. La polic\u00eda federal alemana, que entre enero y julio registr\u00f3 la entrada ilegal por esa ruta de solo 26 personas, notific\u00f3 el viernes que la cifra precise suma 8.407 personas, que entraron por los tres l\u00e4nder fronterizos: Brandemburgo, Mecklemburgo-Antepomerania y Sajonia.<\/p>\n<p><span class=\"content-ad-module  hidden-ad\"><\/p>\n<p><span class=\"content-ad visible-xs irr-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit irr\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><span class=\"content-html\"><span class=\"intext-xs hidden-xs hidden-md\"\/><\/span><\/span><span class=\"content-subtitle \"><\/p>\n<h3 class=\"subtitle\">Los aspirantes a asilo vuelan desde Oriente Medio a Minsk v\u00eda Estambul y los llevan en autocar al conf\u00edn<\/h3>\n<p><\/span><\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Son cifras menores en comparaci\u00f3n con los cientos de miles de refugiados procedentes de Siria, Irak y Afganist\u00e1n que vimos llegar a Alemania en el 2015 por la ruta de los Balcanes. Pero respecto a aquel momento estos n\u00fameros ilustran el nuevo uso perverso de las esperanzas de los migrantes por parte de un r\u00e9gimen en deriva autoritaria que conoce bien las flaquezas de la UE ante la cuesti\u00f3n migratoria, una v\u00eda ya explorada por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en marzo del 2020, cuando propici\u00f3 llegadas masivas de solicitantes de asilo a Grecia para atornillar a Bruselas.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">La Bielorrusia de Lukashenko expide con diligencia visados de turista en quince d\u00edas, que son tramitados por agencias de viajes sobre todo en L\u00edbano. Luego basta con volar desde Beirut, Estambul o Dub\u00e1i hasta Minsk, la capital bielorrusa, donde los aspirantes a alcanzar la UE son alojados en hoteles. En autocares son trasladados a la frontera, y all\u00ed se les deja para que intenten cruzar a pie, aleccionados por los propios polic\u00edas o soldados bielorrusos.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Seg\u00fan el medio on-line polaco Outriders, el coste whole del viaje por persona puede oscilar entre 6.000 y 10.000 d\u00f3lares, cantidades que los migrantes poseen porque, o han vendido su casa y propiedades para reunir el dinero, o sus familiares se lo han prestado.<\/p>\n<p><span class=\"content-ad-module  hidden-ad\"><\/p>\n<p><span class=\"content-ad visible-xs roba-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit roba\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><\/span><span class=\"content-subtitle \"><\/p>\n<h3 class=\"subtitle\">De los 30.000 que han cruzado, 8.407 est\u00e1n en Alemania; la ciudad de Eisenh\u00fcttenstadt tiene un centro de acogida<\/h3>\n<p><\/span><\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">La maniobra de Lukashenko ha llevado a que los iraqu\u00edes Ali y Mustafa est\u00e9n ahora en Eisenh\u00fcttenstadt, ciudad de 32.000 habitantes construida de cero por la RDA comunista en 1950 cerca de una nueva gran acer\u00eda. Bautizada entonces como Stalinstadt, su nombre fue expurgado al comenzar la desestalinizaci\u00f3n, y desde 1961 se llama Eisenh\u00fcttenstadt (literalmente, ciudad de la forja).<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">\u201cDe modo temporal, se han instalado carpas fijas para poder distribuir mejor dentro del recinto a los solicitantes de asilo debido al coronavirus\u201d, precisan fuentes del Ministerio del Inside de Brandemburgo sobre el centro de primera acogida. Actualmente est\u00e1n alojadas 726 personas, pero desde el 1 de octubre hasta el viernes, han pasado por estas instalaciones 3.550, la mayor\u00eda procedentes de Irak, Siria, Afganist\u00e1n y Yemen, y tambi\u00e9n algunas de pa\u00edses africanos. En una oficina policial en Frankfurt del Oder, a media hora de aqu\u00ed, se van registrando sus peticiones de asilo, y las personas son luego distribuidas por distintos l\u00e4nder de Alemania.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">\u201cSoy de Senegal, pero he venido desde Rusia\u201d, explica Ibra, de 22 a\u00f1os, que prefiere no dar su apellido. Hablamos en franc\u00e9s. \u201cMis compa\u00f1eros y yo pasamos a Bielorrusia en coche, seguimos hasta la frontera con Polonia \u2013relata junto a la verja del centro de Eisenh\u00fcttenstadt\u2013. Como hab\u00eda soldados polacos vigilando, entramos andando; hay mucha gente en el bosque intentando cruzar, hace mucho fr\u00edo y es un bosque denso y con peligro, pero puede hacerse\u201d.<\/p>\n<p><span class=\"content-ad-module  hidden-ad\"><\/p>\n<p><span class=\"content-ad visible-xs roba-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit roba\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><\/span><span class=\"content-subtitle \"><\/p>\n<h3 class=\"subtitle\">\u201cYa sabemos que conseguir el asilo es dif\u00edcil, pero no tenemos otra opci\u00f3n\u201d, cube el senegal\u00e9s Ibra<\/h3>\n<p><\/span><\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Ibra estudiaba agronom\u00eda en la Universidad de Dakar. Curs\u00f3 solo un curso. Cuenta que sus padres no pod\u00edan seguir sufragando sus estudios, as\u00ed que con unos amigos decidi\u00f3 volar a Rusia. \u201cEst\u00e1bamos mal informados; cre\u00edamos que en Rusia habr\u00eda oportunidades en agricultura\u201d, cube. Por eso, cuando oyeron que alcanzar Europa a trav\u00e9s de Bielorrusia period factible, decidieron intentarlo. \u201cLa polic\u00eda alemana nos detuvo en un tren; llevamos una semana aqu\u00ed; ya sabemos que conseguir el asilo es dif\u00edcil, pero no tenemos otra opci\u00f3n\u201d, suspira el joven senegal\u00e9s.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Mientras esto ocurre con burocr\u00e1tica tranquilidad en Alemania, la situaci\u00f3n en la frontera polaco-bielorrusa es dram\u00e1tica. La polic\u00eda polaca intenta repeler las entradas, y la bielorrusa empuja a los migrantes a probar de nuevo.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Polonia est\u00e1 construyendo una valla y desde inicios de septiembre tiene acotada una franja de tres kil\u00f3metros de bosque en su territorio, convertida de facto en tierra de nadie por la que vagan personas a pie intentando cruzar, acampadas como pueden a la espera de conseguirlo. Ha habido ya al menos ocho muertos por enfermedad o fr\u00edo.<\/p>\n<p><span class=\"content-subtitle \"><\/p>\n<h3 class=\"subtitle\">\u201cLa temperatura es baja y en el bosque hay gente exhausta\u201d, alerta una oeneg\u00e9 polaca sobre su frontera este<\/h3>\n<p><\/span><\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">\u201cLas temperaturas est\u00e1n bajando mucho, y en la zona boscosa hay gente exhausta, con la ropa mojada, mal equipada y hambrienta\u201d, explica desde Varsovia Kornelia Trytko, empleada de la oeneg\u00e9 polaca de ayuda a migrantes Fundacja Ocalenie. \u201cNosotros no tenemos permiso para entrar en la franja, solo podemos asistir con alimentos y primeros auxilios a gente que ha conseguido cruzar; algunos saben que est\u00e1n en Polonia, otros creen que ya est\u00e1n en Alemania, uno incluso nos dijo que quer\u00eda ir andando a Berl\u00edn \u2013prosigue Trytko\u2013. El Gobierno polaco ya est\u00e1 acusando a las oene\u00adg\u00e9s y a sus abogados de facilitar la inmigraci\u00f3n ilegal\u201d.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">La maquinaci\u00f3n de Lukashenko \u2013que seg\u00fan muchos analistas cuenta con el benepl\u00e1cito de Putin en tanto que elemento desestabilizador para la UE\u2013 se inspira en el desaf\u00edo del turco Erdogan de marzo del 2020. Y tiene tambi\u00e9n ecos de la disaster entre Espa\u00f1a y Marruecos del pasado mayo, cuando Rabat facilit\u00f3 la entrada ilegal de 8.000 personas en Ceuta.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">Pero la inspiraci\u00f3n clara para Lukashenko es sin duda Erdogan. \u201cA pesar de todo, hay una diferencia fundamental entre Turqu\u00eda y Bielorrusia\u201d, sostiene Steffen Angenendt, experto en asilo de la Fundaci\u00f3n para la Ciencia y la Pol\u00edtica (SWP) de Berl\u00edn, en un encuentro organizado por la entidad Mediendienst Integration.<\/p>\n<p data-gtm-element-container=\"modulo-texto-link\" class=\"paragraph\">\u201cTurqu\u00eda alberga a 3,6 millones de refugiados sirios y necesita los fondos que le da la UE para sufragar la estancia, Erdogan debe mantener ese trato; Lukashenko no tiene esa presi\u00f3n interna, y lo que quiere es que la UE levante las sanciones\u201d, razona Angenendt, aparte de que \u201cla magnitud de las cifras es menor a la del 2015, y todos los pa\u00edses europeos han reforzado sus fronteras desde entonces\u201d. Las sanciones econ\u00f3micas de la UE afectan en distinto grado al petr\u00f3leo, el tabaco y la potasa de Bielorrusia, y con la pinza migratoria espera Lukashenko sortearlas y perpetuarse en el poder.<\/p>\n<p><span class=\"content-ad-module  hidden-ad\"><\/p>\n<p><span class=\"content-ad visible-xs roba-container  hidden-ad\"><span class=\"ad-unit roba\"><\/p>\n<p>                <\/span><\/span><\/span>\n<\/div>\n<p><script type=\"script\/gg\">\n  gg.didomi.doWhenConsent(!window.didomiBypass, 'c:facebooka-frU9M5JY', function () {\n  !function(f,b,e,v,n,t,s)\n  {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function()\n  {n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n  if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n  n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n  t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n  s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n  'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n  fbq('init', '316167066837274');\n  fbq('track', 'PageView');\n  });\n<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.lavanguardia.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el centro de primera acogida de solicitantes de asilo en Eisenh\u00fcttenstadt, ciudad alemana fronteriza con Polonia, la procedencia geogr\u00e1fica de los acogidos sintetiza tensiones pol\u00edticas que nada tienen que ver con su tragedia private. 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