{"id":198455,"date":"2021-09-28T18:42:51","date_gmt":"2021-09-28T18:42:51","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=198455"},"modified":"2021-09-28T18:42:51","modified_gmt":"2021-09-28T18:42:51","slug":"si-no-tiene-dios-no-llega-el-viaje-de-los-haitianos-por-el-darien-colombiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/si-no-tiene-dios-no-llega-el-viaje-de-los-haitianos-por-el-darien-colombiano\/","title":{"rendered":"&#8220;Si no tiene Dios, no llega&#8221;: el viaje de los haitianos por el Dari\u00e9n colombiano"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"paragraph\">Un ni\u00f1o de 12 a\u00f1os resbala y cae sobre una piedra en la selva colombiana del Dari\u00e9n. El peque\u00f1o no llora ni emite queja, solo se acomoda la carpa que lleva al hombro y retoma el paso junto a su madre, padre y hermano menor.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Hacen parte de un grupo de 500 haitianos que avanzan a pie hacia la frontera paname\u00f1a cargados con enormes maletas. Son por lo menos cuatro d\u00edas de traves\u00eda por un bosque tropical infestado de serpientes y grupos armados. Pero, desesperados por salir de Sudam\u00e9rica y llegar a Estados Unidos, muchos lo intentan llevando a sus ni\u00f1os de la mano o con beb\u00e9s en brazos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La AFP los acompa\u00f1\u00f3 a lo largo de varios kil\u00f3metros de senderos enlodados y repletos de piedras filosas, donde un resbal\u00f3n puede resultar deadly. Un nuevo grupo transita la ruta casi todos los d\u00edas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Los que han pasado dicen que hay que preparar la mente para ver muchas cosas (&#8230;) uno tiene temor por lo que pueda pasar, por los hijos, por la familia&#8221;, se previene Francisco, un haitiano de 30 a\u00f1os a punto desafiar el Dari\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Junto al grupo avanza una cuadrilla de 35 hombres uniformados con camisa, shorts y botas de hule negro que se presentan como &#8220;gu\u00edas&#8221; que ofrecen &#8220;protecci\u00f3n&#8221; y &#8220;seguridad&#8221; en la selva. Van desarmados.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; &#8220;Vamos a un viaje&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Yo les dije (a mis hijos) que vamos a un viaje en el que podemos encontrar asaltantes, animales, muchos peligros&#8221;, explica una mujer que a sus 38 a\u00f1os ya ha emigrado a Rep\u00fablica Dominicana y Chile, donde ahorr\u00f3 fondos para salir en busca del &#8216;sue\u00f1o americano&#8217;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Prefiere no identificarse por miedo a represalias de las autoridades migratorias en el camino. La mayor\u00eda de haitianos vienen de Chile o Brasil, adonde emigraron tras el terremoto de 2010 que dej\u00f3 unos 200.000 muertos en su pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El presupuesto para toda la ruta ronda los 1.500 d\u00f3lares. Michaud Noel los reuni\u00f3 trabajando como obrero de construcci\u00f3n en Brasil. La noche antes de entrar al Tap\u00f3n del Dari\u00e9n el hombre de 41 a\u00f1os no pudo pegar el ojo en el campamento levantado a orillas de la selva, porque se sent\u00eda &#8220;ansioso&#8221;.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Viaja con su pareja, su hija de cuatro a\u00f1os, su sobrina de 14 y su hermano, que lleva a la menor de las ni\u00f1as sobre sus hombros. &#8220;Los ni\u00f1os no entienden bien lo que pasa, solo te acompa\u00f1an a donde sea&#8221;, explica Noel, quien no ahond\u00f3 en detalles sobre el recorrido y sus peligros con su peque\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En los tramos m\u00e1s dif\u00edciles el grupo se toma de las manos, formando un inmenso acorde\u00f3n humano que se estira y se encoge al ritmo de los accidentes del terreno. Los m\u00e1s pesados y viejos se apoyan en bastones que se hunden en el fango.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; &#8220;No soy un coyote&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los haitianos caminar\u00e1n dos d\u00edas enteros\u00a0por la selva hasta la cima de una monta\u00f1a lim\u00edtrofe con Panam\u00e1. Los gu\u00edas lideran la marcha.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Cada migrante pag\u00f3 300 d\u00f3lares por el acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Una persona en buen estado f\u00edsico podr\u00eda hacer la ruta en una sola jornada &#8220;pero aqu\u00ed vienen ni\u00f1os, vienen viejos, vienen gordas, enfermos&#8221;, explica Alexis, un gu\u00eda oriundo de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">De los haitianos aprendi\u00f3 la expresi\u00f3n del creole &#8220;Ann Al\u00e9&#8221; (vamos) y la repite como arenga en la ruta. Advertidos sobre la presencia de asaltantes y violadores en el camino, los haitianos siguen a los gu\u00edas con una mezcla extra\u00f1a entre desconfianza y alivio.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Yo no soy un coyote. Porque coyote es el que roba, viola, estafa a sus clientes. Yo soy un gu\u00eda y estamos aqu\u00ed es para ayudarlos (a los migrantes)&#8221;, agrega este hombre delgado y canoso de 42 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La caminata inicia con el primer rayo de sol y durante la ma\u00f1ana el grupo avanza siguiendo el cauce del rio El Muerto, una serpiente de aguas colour esmeralda que cruzan en varias ocasiones.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Varias dragas artesanales aparecen en el camino. Son vestigios de una extinta bonanza de la miner\u00eda ilegal de oro en la zona.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; Autoridad de la selva &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Decenas de locales se ofrecen a cargar su equipaje por 30 d\u00f3lares. La familia Noel rechaza la oferta al principio, pero tras una hora de caminata sobre piedras en el calor h\u00famedo de la selva negocian para librarse de dos maletas por 40 d\u00f3lares.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Un hombre delgado se monta el pesado equipaje en la espalda y desaparece por el sendero. Otros prefieren aligerar la carga y van dejando chaquetas, pantalones y crocs en el camino.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Aqu\u00ed no se le puede robar al migrante, mejor dicho ni un pelo se le puede tocar&#8221;, sostiene Alexis.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los sherpas de la selva est\u00e1n identificados y numerados con una credencial plastificada y los Noel encontrar\u00e1n sus pertenencias en el pr\u00f3ximo campamento, explica el gu\u00eda.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Ni el ej\u00e9rcito ni la polic\u00eda colombiana hacen presencia en la zona, donde ejerce autoridad el Clan del Golfo, la mayor banda narcotraficante de Colombia.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Sus integrantes se encargan de la seguridad del sendero y castigan a los infractores con penas que pueden llegar hasta la muerte. A cambio cobran un impuesto por cada migrante.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los gu\u00edas aseguran no ser parte de esa organizaci\u00f3n, pero dependen de su visto bueno para atravesar el territorio y se atienen a sus normas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Se dice mucho que aqu\u00ed roban a los inmigrantes, que los estafan y hasta los violan. Pero yo s\u00e9 que cuando el mundo vea la realidad va a cambiar su imagen sobre la frontera colombopaname\u00f1a&#8221;, se defiende Alexis, mientras uno de sus compa\u00f1eros da la mano a uno de los migrantes en un cruce de r\u00edo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8211; &#8220;Tierra de nadie&#8221; &#8211;<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Sobre las 09H00, y con el cansancio haciendo mella, la caravana se encuentra con una empinado tobog\u00e1n de barro por el que ascienden con dificultad.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En lo que va de a\u00f1o unas 70.000 personas han completado la ruta, seg\u00fan autoridades paname\u00f1as. Unas 19.000 m\u00e1s aguardan para embarcarse hacia la selva en el puerto colombiano de Necocl\u00ed.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#8220;Conf\u00ede en Dios porque si no tiene Dios, no llega ah\u00ed&#8221;, aconseja a los futuros viajeros un haitiano que prefiere no dar su nombre.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En adelante, todo ser\u00e1 cuesta arriba hasta lo alto de la sierra que separa a Colombia de Panam\u00e1.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Llegar a la cima no ser\u00e1 ning\u00fan alivio. En este punto termina el arreglo con los gu\u00edas colombianos, quienes se exponen a ser detenidos y procesados por trata de migrantes por las autoridades del vecino pa\u00eds si cruzan el l\u00edmite.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Seg\u00fan Alexis, el otro lado de la frontera es una &#8220;tierra de nadie&#8221;, donde los migrantes est\u00e1n expuestos a bandas que los asaltan en el descenso de dos d\u00edas a pie hasta el poblado de Bajo Chiquito.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Ni la dureza del camino ni la posibilidad de ser deportados al llegar a la frontera estadounidense disuaden a los haitianos que cruzan el Dari\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Tengo &#8220;un poco de dolor (f\u00edsico), un poco de dolor, pero eso no me hace nada. Mi destino es Estados Unidos&#8221;, suelta Jhon, uno de los hombres del grupo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">jss\/hba\/das\/lm\/rsr<\/p>\n<\/div>\n<p><script defer=\"\">!function(f,b,e,v,n,t,s) {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)}; if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0'; n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0; t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0]; s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script', 'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js'); fbq('init', '336383993555320'); fbq('track', 'PageView'); fbq('track', 'ViewContent');<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.infobae.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ni\u00f1o de 12 a\u00f1os resbala y cae sobre una piedra en la selva colombiana del Dari\u00e9n. 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