{"id":191699,"date":"2021-09-16T17:55:31","date_gmt":"2021-09-16T17:55:31","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=191699"},"modified":"2021-09-16T17:55:31","modified_gmt":"2021-09-16T17:55:31","slug":"el-hombre-que-vendio-la-torre-eiffel-dos-veces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/el-hombre-que-vendio-la-torre-eiffel-dos-veces\/","title":{"rendered":"El hombre que vendi\u00f3 la Torre Eiffel&#8230; dos veces"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"\">\n<picture class=\"image \" itemscope=\"\" itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" itemprop=\"image\" src=\"https:\/\/estaticos-cdn.prensaiberica.es\/clip\/387b25ba-c161-4990-a1ab-0c3826f5c95e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\">\n<p>        <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/estaticos-cdn.prensaiberica.es\/clip\/387b25ba-c161-4990-a1ab-0c3826f5c95e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" style=\"width:100%; height:auto; max-width:100%;\" height=\"675\" width=\"1200\" alt=\"Victor Lustig, el hombre que vendi\u00f3 la torre Eiffel.\" title=\"Victor Lustig, el hombre que vendi\u00f3 la torre Eiffel.\"\/><source srcset=\"https:\/\/estaticos-cdn.prensaiberica.es\/clip\/387b25ba-c161-4990-a1ab-0c3826f5c95e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" media=\"(max-width:  767px)\"><source srcset=\"https:\/\/estaticos-cdn.prensaiberica.es\/clip\/387b25ba-c161-4990-a1ab-0c3826f5c95e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg\" media=\"(max-width: 1201px)\"><source srcset=\"https:\/\/estaticos-cdn.prensaiberica.es\/clip\/387b25ba-c161-4990-a1ab-0c3826f5c95e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" media=\"(max-width:  100vw)\"><\/source><\/source><\/source><\/picture><!-- \/.image --><\/p>\n<p class=\"article-photo__footer\">\n        <em>Victor Lustig, el hombre que vendi\u00f3 la torre Eiffel.<\/em>\n            <\/p>\n<\/div>\n<div wp_automatic_readability=\"138\">\n<p class=\"article-body__text article-body__text--entry article-body__text-middle\">\n        Period un tipo tan escurridizo como una nube de humo y tan encantador como una chica joven dormida. As\u00ed defini\u00f3 uno de los agentes de Estados Unidos a uno de los estafadores m\u00e1s brillantes de la historia. Un tipo capaz de <strong>vender por piezas, dos veces al menos, la Torre Eiffel <\/strong>y de estafar <strong>50.000 d\u00f3lares al mismo Al Capone<\/strong>. El <strong>Conde Victor Lustig<\/strong>, as\u00ed dec\u00eda que se llamaba, ten\u00eda una cicatriz que le cruzaba la cara, pero nunca tuvo que recurrir a la violencia en su larga y fascinante carrera de estafas.\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        Lo cierto es que hoy no se sabe con certeza c\u00f3mo se llamaba. En la ficha que el FBI abri\u00f3 sobre \u00e9l y sus andanzas figura con <strong>47 identidades distintas<\/strong>. En ese documento policial se afirma que naci\u00f3 el 1 de octubre de 1890 en la ciudad de Hostinn\u00e9, entonces parte del Imperio Austroh\u00fangaro, hoy en territorio de la Rep\u00fablica Checa, pero el supuesto arist\u00f3crata Victor Lustig no figura all\u00ed en ning\u00fan registro.\n<\/p>\n<h2 class=\"article-body__ladillo\">Falsificador audaz<\/h2>\n<p class=\"article-body__text \">\n        Eran los a\u00f1os 20 del siglo pasado y Francia viv\u00eda un debate sobre si hab\u00eda que derribar la Torre Eiffel y vender sus piezas para ahorrar y hacer frente a la disaster. En 1925, seg\u00fan cuenta en sus memorias <strong>James Johnson, el que fuera agente secreto encargado de perseguir a Lustig<\/strong>, \u00e9ste lleg\u00f3 a Par\u00eds. Escuch\u00f3 atento las pol\u00e9micas sobre el futuro de la torre Eiffel y puso en marcha su estafa m\u00e1s audaz. Falsific\u00f3 el sello del gobierno franc\u00e9s en unos documentos para hacerse pasar por agente del estado galo y se cit\u00f3 en el lujoso <strong>Lodge Crillon de Par\u00eds<\/strong> con varios empresarios a los que les ofreci\u00f3 comprar las piezas de la Torre, period hierro barato que luego podr\u00edan revender a precio de mercado, un negocio redondo pero que deb\u00eda ser discreto. Varios aceptaron, pagaron y callaron, incluso tras ser enga\u00f1ados\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        Lustig volvi\u00f3 a hacerlo una segunda vez antes de desaparecer de Par\u00eds.\n<\/p>\n<article class=\"article-photo article-photo-- \" wp_automatic_readability=\"27\">\n    <!-- \/.multimedia-block__element --><\/p>\n<p class=\"article-photo__footer\">\n            <em>Ficha del FBI sobre Lustig con sus 47 nombres falsos<\/em>                    <\/p>\n<p><!-- \/.article-photo__footer --><br \/>\n    <\/article>\n<p><!-- \/.article-photo article-photo-- --><\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        El periodista <strong>Jeff Maysh, autor de &#8220;Handsome devil&#8221;<\/strong> (algo as\u00ed como &#8220;El demonio encantador&#8221;) sobre la vida de Lustig, sit\u00faa su siguiente paso en Estados Unidos. All\u00ed, Lustig se burlaba de los agentes del FBI que trataban de darle caza registr\u00e1ndose con sus nombres en diferentes hoteles y barcos en los que iba aloj\u00e1ndose en sus viajes. Iba siempre con un b\u00e1ul en el que llevaba <strong>disfraces de sacerdote o chico de las maletas<\/strong> para salir del paso en caso de aprieto.\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        En ese libro se incluyen <strong>&#8220;los diez mandamientos de Lustig&#8221;, una especie de c\u00f3digo de buen estafador<\/strong>.\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Escuchar a los otros con paciencia\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -No mostrarles nunca aburrimiento\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Esperar a que la otra persona revele sus opiniones pol\u00edticas y a continuaci\u00f3n mostrarse de acuerdo con ellas\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Dejar que la otra persona muestre sus opiniones religiosas y a continuaci\u00f3n mostrar las mismas opiniones\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Hacer una menci\u00f3n del sexo, pero no hacer m\u00e1s alusiones a ello salvo que la otra persona muestre un fuerte inter\u00e9s en ello\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -No hablar nunca de enfermedades, a no ser que la otra persona muestre inter\u00e9s por ello\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Nunca husmear en la vida privada de la otra persona (ya te hablar\u00e1 \u00e9l de eso con el tiempo)\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -Nunca presumir. Deja que tu importancia sea obvia para tu interlocutor\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -No ser desordenado\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        -No emborracharse nunca\n<\/p>\n<h2 class=\"article-body__ladillo\">Vender el Bernab\u00e9u<\/h2>\n<p class=\"article-body__text \">\n        El <strong>psiquiatra forense Jos\u00e9 Cabrera<\/strong> explica que &#8220;Lustig fue un maestro de estafadores, un hombre de la escuela antigua, un personaje de novela. En su \u00e9poca no hab\u00eda forma de demostrar si uno era conde y austroh\u00fangaro. No creo que hoy alguien fuera capaz de vender el Bernabe\u00fa, como hizo Lustig con la torre Eiffel o como se hizo con el puente de Brooklyn\u201d. Cabrera apunta algunos rasgos de Lustig que son imprescindibles para todo estafador que quiera hacer historia: &#8220;tener una <strong>inteligencia mayor que la media, una gran capacidad de empatizar<\/strong>, de escuchar y tambi\u00e9n de seducir al otro. Y tambi\u00e9n un pasado envuelto en la niebla, algo misterioso, que nadie puede comprobar&#8221;. Este experto a\u00f1ade que Lustig, como los mejores estafadores, jugaba siempre &#8220;con la codicia del que va a ser timado. Hay personas que son codiciosas y que caen m\u00e1s f\u00e1cilmente en estos enga\u00f1os&#8221;.\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        <strong>Vicente Garrido, catedr\u00e1tico de Criminolog\u00eda en la Universidad de Valencia<\/strong> y que ha ayudado a la polic\u00eda y la guardia civil en varias investigaciones criminales, explica que Lustig fue &#8220;un profesional, un <strong>estafador vocacional, alguien que hizo del enga\u00f1o su modo de vida<\/strong>. Fue una persona inteligente, educada, que repudiaba la violencia y ganaba al otro por la inteligencia&#8221;.\n<\/p>\n<h2 class=\"article-body__ladillo\">Una mujer lo delat\u00f3<\/h2>\n<p class=\"article-body__text \">\n        Fiel a esos mandamientos para seducir a los <em>primos<\/em> que iba a enga\u00f1ar, Lustig lleg\u00f3 a Chicago, <strong>donde conoci\u00f3 a Al Capone y le convenci\u00f3 de que le prestara 50.000 d\u00f3lares<\/strong>. Nunca se los devolvi\u00f3 y fue descubierto por el jefe mafioso, pero aun as\u00ed se las apa\u00f1\u00f3 para seguir con vida. Capone le dijo que deber\u00eda haber sido su consejero y Lustig le respondi\u00f3. &#8220;Deber\u00eda haber sido tu contable&#8221;, en alusi\u00f3n a la persona que lo delat\u00f3.\n<\/p>\n<p class=\"article-body__text \">\n        Pero el supuesto Conde Lustig cometi\u00f3 un error. Una mujer con la que ten\u00eda una relaci\u00f3n y a la que <strong>hab\u00eda sido infiel<\/strong> lo denunci\u00f3 por falsificar billetes de un d\u00f3lar y fue detenido en 1935. Escap\u00f3 de la c\u00e1rcel con el viejo m\u00e9todo de anudar s\u00e1banas y descolgarse por la ventana de la celda, pero fue detenido al a\u00f1o siguiente y enviado al inclemente <strong>penal de Alcatraz<\/strong>. Muri\u00f3 all\u00ed en 1947. A su llegada a ese presidio invulnerable, cuando le pidieron que rellenara la ficha carcelaria, Lustig escribi\u00f3 con humildad en la casilla donde deb\u00eda poner <strong>su profesi\u00f3n: \u201cAprendiz de vendedor\u201d.<\/strong>\n<\/p>\n<\/p><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.levante-emv.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Victor Lustig, el hombre que vendi\u00f3 la torre Eiffel. Period un tipo tan escurridizo como una nube de humo y tan encantador como una chica joven dormida. 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