{"id":185818,"date":"2021-09-05T15:36:35","date_gmt":"2021-09-05T15:36:35","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=185818"},"modified":"2021-09-05T15:36:35","modified_gmt":"2021-09-05T15:36:35","slug":"un-viaje-en-el-tiempo-nada-ha-cambiado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/un-viaje-en-el-tiempo-nada-ha-cambiado\/","title":{"rendered":"Un viaje en el tiempo: nada ha cambiado"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Es un lugar com\u00fan afirmar que la Argentina es un pa\u00eds que gira en c\u00edrculos como perro que intenta morderse la cola. Pr\u00e1cticamente atornillada en un mismo sitio, aunque en un terreno inclinado que la desliza hacia un abismo cuyo fondo cre\u00edmos que period el 2001, pero que no lo fue, Argentina se repite una y otra vez empecinada en su esp\u00edritu autodestructivo.<\/p>\n<p>Ignoro los motivos pol\u00edticos, culturales o econ\u00f3micos que han convertido a nuestro pa\u00eds en un fen\u00f3meno estudiado por los m\u00e1s prestigiosos cientistas sociales del mundo. No pretendo, por lo tanto, m\u00e1s que una breve descripci\u00f3n o, mejor dicho, comparaci\u00f3n con el pasado. Porque es lo mismo leer un diario de hoy que lo descrito en 1861, hace casi dos siglos.\u00a0<\/p>\n<p>Confederaci\u00f3n. En ese a\u00f1o el ingl\u00e9s Thomas Woodbine Hinchliff visit\u00f3 el pa\u00eds, en ese entonces bajo la Confederaci\u00f3n, y escribi\u00f3 un interesante relato de sus impresiones personales. Hinchliff period un abogado que abandon\u00f3 su profesi\u00f3n para dedicarse a escalar monta\u00f1as y recorrer el mundo en calidad de viajero que analiza todo lo que encuentra a su paso. En el libro describe minuciosamente la ciudad de Buenos Aires y las costumbres de sus 16 mil habitantes, las vestimentas de sus bellas mujeres y la de hombres de la clase alta: observa sus conversaciones y detalla tambi\u00e9n su precaria cultura. En ese momento la capital de la Confederaci\u00f3n estaba en la ciudad de Paran\u00e1 y Urquiza gobernaba con mano de hierro. Siete a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda derrotado por las huestes del normal Mitre en la batalla de Pav\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>El libro, \u201cViaje al Plata en 1861\u201d, fue publicado en Inglaterra en 1863 y se edit\u00f3 en castellano en 1955, traducido y comentado por el historiador Jos\u00e9 Luis Busaniche. El estudio preliminar lo escribi\u00f3 el poeta y cr\u00edtico literario Rafael Alberto Arrieta. Cuando el lector ingresa en sus p\u00e1ginas descubre tantas similitudes con la realidad precise que puede resignarse con una sonrisa o con una mueca que simula la sonrisa.<\/p>\n<p><strong>El pobre peso.<\/strong> \u201cTrat\u00e1ndose de la sagrada causa del progreso y de la libertad, el pobre, el miserable peso, fuera exprimido y sangrado una vez m\u00e1s. Se hicieron as\u00ed grandes emisiones de papel moneda y los necios y radicales peri\u00f3dicos, fanfarroneaban y cacareaban como si hubieran descubierto una mina de oro\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que intrigaba a Hinchliff es que para satisfacer algunas necesidades de \u00edndole pol\u00edtica el gobierno imprim\u00eda papel moneda y generaba as\u00ed la consecuente inflaci\u00f3n que se reflejaba en los precios de los productos de consumo in style. Nada que nos sorprenda hoy en d\u00eda. Su desorientaci\u00f3n se incrementaba a\u00fan m\u00e1s al advertir que el valor del peso se depreciaba en relaci\u00f3n con la libra, la moneda inglesa. Period frecuente, cube asombrado el ingl\u00e9s, escuchar a los ciudadanos preguntar \u201c\u00bfa cu\u00e1nto est\u00e1 hoy la onza?\u201d. Esta inquietud, como es f\u00e1cil suponer para cualquier contempor\u00e1neo de la Argentina precise, ten\u00eda como presupuesto proteger los ahorros personales. Si el valor del peso estaba estrechamente ligado a la libra esterlina inglesa, toda variaci\u00f3n que significara detrimento de los billetes depositados en el bolsillo de las personas period una p\u00e9rdida de los ahorros de los individuos. El refugio para proteger los ahorros period la moneda extrajera.<\/p>\n<p>Es sabido que una naci\u00f3n no puede existir sin una moneda, por lo tanto, podr\u00edamos aventurar apresuradamente que desde el siglo XIX este pa\u00eds no existe. Naturalmente esta afirmaci\u00f3n es inexacta, pero nadie podr\u00e1 desmentir la analog\u00eda que este improvisado analista intenta transmitir, solo a t\u00edtulo de curiosidad.<\/p>\n<p>No pretendo asomarme en el desconocido mundo de la econom\u00eda ni de los economistas. Pero no puedo dejar de establecer una comparaci\u00f3n con lo que ocurr\u00eda hace casi dos siglos. Doy por descontado que en las angostas y oscuras calles de lodo de Buenos Aires no exist\u00edan a\u00fan los llamados \u201carbolitos\u201d que compran y venden d\u00f3lares paralelos (enti\u00e9ndase \u201cnegros\u201d, ilegales o blue) de la precise pavimentada peatonal Florida; ni siquiera puedo afirmar que hubiera un mercado paralelo. Porque no lo s\u00e9. Lo llamativo es la similitud entre aquella \u00e9poca y la precise.\u00a0<\/p>\n<p><strong>Civilizaci\u00f3n<\/strong>. Refiri\u00e9ndose a Urquiza, cube: \u201cEste terrible prohombre es un ejemplo vivo de esos militares violentos d\u00e9spotas que aparecen fatalmente en un pa\u00eds donde el elemento civilizado no es bastante fuerte\u201d. Afortunadamente, los militares violentos han desaparecido del escenario argentino; ya no son motivo de preocupaci\u00f3n para los ciudadanos. En cuanto a que el elemento civilizado no es bastante fuerte, queda a cargo del lector la valoraci\u00f3n de estas palabras en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Otro visitante fue J. A. Beaumont, tambi\u00e9n ingl\u00e9s, quien recorri\u00f3 estas tierras antes que su compatriota (1826-1827), y recogi\u00f3 sus impresiones en \u201cViajes por Entre R\u00edos, Buenos Aires y la Banda Oriental (1826-1827). Si bien su traductor y anotador Busaniche alerta al lector sobre este forastero debido a su condici\u00f3n de empresario frustrado (y rencoroso) por sus negocios de inmigraci\u00f3n con las autoridades argentinas, vale la pena citarlo: \u00a0<\/p>\n<p>\u201cEn cuanto a cu\u00e1l es realmente la ley [\u2026] no pude encontrar uno solo (argentino) que me lo explicara durante mis diez meses de residencia all\u00ed. La ley no est\u00e1 publicada, sino que es asunto de los entendidos. Parece un producto muy variable y flexible y aunque no proporciona protecci\u00f3n a un capitalista de Europa, parece que a un p\u00edcaro le sirve para muchos objetos en Buenos Aires\u201d.<\/p>\n<p>Hinchliff, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, coincide con esa afirmaci\u00f3n: \u201cExiste, dice el viajero, una desconfianza muy arraigada por la inseguridad de la propiedad; y las autoridades argentinas se muestran deseosas de persuadir al mundo de que tal sentimiento es err\u00f3neo\u201d. Es evidente que no lo lograron ya que hasta el d\u00eda de hoy los capitales internacionales contin\u00faan mir\u00e1ndonos con la misma desconfianza que en el siglo XIX. Entre los acostumbrados default, los cambios en las condiciones pactadas y las \u201cnacionalizaciones\u201d de empresas el mundo observa a la Argentina como un pa\u00eds poco confiable para invertir.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cLa parte peor de todo esto, agrega, es que el pa\u00eds en general gana la inmerecida fama de turbulencia y de ferocidad. Todo el mal proviene de unos pocos hombres violentos de un bando, y de unos pocos hombres inteligentes pero inescrupulosos e intrigantes, del otro\u201d. Dejo al lector que elija qui\u00e9nes son lo uno o lo otro.\u00a0<\/p>\n<p>Es \u201cun pa\u00eds poco maduro\u201d, insiste Hinchliff. Por si alguien se distrajo y olvid\u00f3 la fecha, reitero que este viajero lo escribi\u00f3 en 1861. Como se trata de una valoraci\u00f3n psicol\u00f3gica, no me atrevo a desmentirlo. Pero es curioso que esta afirmaci\u00f3n se repita con frecuencia en analistas contempor\u00e1neos.\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, no todo el panorama que describe es negativo. Hinchliff se entusiasma con el proyecto de crear una crimson ferroviaria que avance sobre las pampas. Pero aqu\u00ed est\u00e1 claro que se equivoca cuando sostiene que los ferrocarriles \u201ctendr\u00e1n un gran \u00e9xito\u201d. Sin duda lo tuvieron y fue una herramienta esencial para la expansi\u00f3n econ\u00f3mica de la Argentina. La tragedia es que ya no existen. En ese declive al que me refer\u00ed antes, la m\u00e1s grande crimson de v\u00eda ferroviaria de Am\u00e9rica latina fue comprada a precio exorbitante y desgajada poco a poco a lo largo de las d\u00e9cadas siguiente. Hoy Argentina carece de los ferrocarriles que supo \u201cconquistar\u201d y que destruy\u00f3 con una notable habilidad autodestructiva. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p><strong>Errores.<\/strong> Beaumont, el primer visitante, aport\u00f3 en 1827 una mirada ilustrativa: Argentina \u201ces un pa\u00eds que ofrece campo casi ilimitado para sustento del hombre y solamente los errores cometidos en el curso de su propia historia han podido hacerlo hasta ahora infructuoso\u201d .<\/p>\n<p>\u201cLas condiciones naturales del pa\u00eds, prosigue, son de primer orden y est\u00e1n llamadas a perdurar; pero los inconvenientes para su actual desarrollo, debidos a causas pol\u00edticas y de orden moral (la cursiva me pertenece), son tales, que merecen una seria atenci\u00f3n\u201d. Hay que darle cr\u00e9dito a Sergio Bag\u00fa cuando afirma que Beaumont escribe molesto por el fracaso de sus proyectos de inmigraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n es cierto que desde antiguo se fue generalizando una degradaci\u00f3n ethical en las clases dirigentes que hoy perdura y que todos sufrimos.\u00a0<\/p>\n<p>En el siguiente p\u00e1rrafo el autor ingl\u00e9s deja entrever el encono hacia los argentinos sobre el que alert\u00f3 Bag\u00fa, pero tambi\u00e9n resulta esclarecedor, aunque parcialmente, del pa\u00eds que gira sobre s\u00ed mismo: \u201cLos intelectuales no son buscados, ni los hombres que puedan dirigir a los otros, ni emprendedores ilustrados e inteligentes. El mejor de estos \u00faltimos llegado de Inglaterra, se encontrar\u00eda con que es eclipsado por los criollos. Los hombres de ingenio andan vagando por ah\u00ed sin ocupaci\u00f3n, los empresarios se ven frustrados en todas sus empresas; y en cuanto a guiar o dirigir a los dem\u00e1s, todos apuntan a esta distinci\u00f3n, y en consecuencia sobreabundan, como abundan tambi\u00e9n los factores y los dependientes\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Beaumont alerta a los empresarios extranjeros sobre c\u00f3mo actuar en la Argentina si quieren arriesgar su capital: \u201c\u2026el que se aventura deber\u00e1 haber vivido mucho en el pa\u00eds y aprendido a conocer sus costumbres peculiares, y deber\u00e1 saber todo lo que est\u00e1 sucediendo en las especulaciones en juego; estar en el secreto del impuesto que ha de venir, y del rumbo que ha de tomar o en el secreto de la supresi\u00f3n de un impuesto o del embargo, la expedici\u00f3n o el tratado que pueden elevar el precio o hundirlo\u201d.<\/p>\n<p>Empr\u00e9stitos. El alerta acerca de las inversiones o los pr\u00e9stamos no deb\u00eda de ser descartado. Sergio Bag\u00fa, en su pr\u00f3logo al texto de Hinchliff, nos recuerda que \u201cel dinero de los empr\u00e9stitos no se empleaba en obras que estimularan el desarrollo econ\u00f3mico sino en cubrir d\u00e9ficit o en comprar armas para la guerra\u201d. Por suerte, en nuestros d\u00edas la guerra tambi\u00e9n ha sido descartada. Queda, como un lastre perpetuo el tapar agujeros deficitarios que parecen no tener ninguna posibilidad de resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El enojado Beaumont concluye con una enunciaci\u00f3n que su compatriota Hinchliff escribi\u00f3 apenas unos a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cEl precio de todas las mercader\u00edas ha subido en proporci\u00f3n a la reducci\u00f3n en el valor de la moneda\u201d. Esta afirmaci\u00f3n se sigue repitiendo incansablemente y todos nos acostumbramos a leerla y escucharla diariamente en los medios de comunicaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>No ignoro las objeciones que los historiadores podr\u00edan formular a este art\u00edculo. Seguramente desmentir\u00e1n o relativizar\u00e1n las conclusiones que he extra\u00eddo de los textos de los autores ingleses. Me disculpo anticipadamente. Pero no pude dejar de asombrarme cuando le\u00ed los libros mencionados y encontr\u00e9 tantas analog\u00edas con el presente que necesit\u00e9 volcarlas al papel para compartirlas. Porque tengo la impresi\u00f3n de que el estancamiento argentino constituye un sino de dif\u00edcil resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>*Periodista y escritor.<\/em><\/strong><\/p>\n<div class=\"noticias-relacionadas\">\n<p>Tambi\u00e9n te puede interesar<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><script>\n                !function(f,b,e,v,n,t,s)\n                {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n                    n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n                    if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n                    n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n                    t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n                    s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n                    'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n                window.paywallConfig.facebook_pixel=\"1000228364089342\"\n            <\/script><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/es_LA\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v10.0&#038;appId=641084159376902&#038;autoLogAppEvents=1\" nonce=\"9rD4vd6X\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.perfil.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un lugar com\u00fan afirmar que la Argentina es un pa\u00eds que gira en c\u00edrculos como perro que intenta morderse la cola. 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