{"id":182576,"date":"2021-08-30T21:21:58","date_gmt":"2021-08-30T21:21:58","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=182576"},"modified":"2021-08-30T21:21:58","modified_gmt":"2021-08-30T21:21:58","slug":"en-las-tierras-de-san-coca-un-viaje-a-la-pujante-economia-ilegal-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/en-las-tierras-de-san-coca-un-viaje-a-la-pujante-economia-ilegal-de-colombia\/","title":{"rendered":"En las tierras de &#8220;San Coca&#8221;, un viaje a la pujante econom\u00eda ilegal de Colombia"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"paragraph\">Con fotos y video de Ra\u00fal ARBOLEDA  \/\/\/Pat\u00eda, Colombia, 30 In the past 2021 (AFP) &#8211; Avanzan cordillera adentro deshojando rabiosamente el paisaje verde con sus manos, cosecha tras cosecha. Son cuadrillas de mujeres con sus beb\u00e9s, pero tambi\u00e9n de colonos y migrantes que trabajan en los pr\u00f3speros enclaves cocaleros, a pesar de la cacer\u00eda antidrogas en Colombia.Incrustados en las monta\u00f1as del Cauca, en el suroeste del principal pa\u00eds productor de coca\u00edna en el mundo, est\u00e1n los territorios de &#8220;San Coca&#8221;, llamados as\u00ed por la devoci\u00f3n al cultivo que lo provee todo.Son hasta 10.000 personas que se volcaron a la siembra prohibida despu\u00e9s de cosechar p\u00e9rdidas con la yuca, el ma\u00edz, el caf\u00e9 y la ca\u00f1a. &#8220;No nos consideramos parte del Estado, porque para el Estado no existimos o bien somos un estorbo&#8221;, se\u00f1ala Reinaldo Bola\u00f1os, un l\u00edder comunitario.La AFP lleg\u00f3 a estas aldeas del r\u00edo Pat\u00eda donde se consolid\u00f3 &#8220;la econom\u00eda de la coca&#8221;: un entramado de actividades en torno al cultivo y procesamiento de la hoja de la que se extrae la coca\u00edna y que controla grupos armados.Por d\u00e9cadas la guerrilla fue autoridad de facto. En 2016, cuando firm\u00f3 la paz, sali\u00f3 del Cauca para su desarme. El Estado, que en teor\u00eda deb\u00eda llenar el vac\u00edo, nunca lleg\u00f3 y los rebeldes est\u00e1n de vuelta. &#8220;La coca ha nacido como respuesta al abandono institucional (&#8230;) y le ha permitido a toda la poblaci\u00f3n de estas localidades alcanzar un m\u00ednimo de dignidad&#8221;, explica Azael Cabrera, portavoz de Agropat\u00eda, que re\u00fane a 12 comunidades o corregimientos rurales que componen el primer eslab\u00f3n del negocio il\u00edcito.Despu\u00e9s de medio siglo de guerra contra las drogas, el polvo blanco sigue saliendo por toneladas hacia Estados Unidos y Europa, principalmente. Durante este tiempo, diez gobiernos han tratado infructuosamente de acabar con el negocio que financia a alzados en armas y ej\u00e9rcitos que cre\u00f3 el narco, con un alto costo en vidas. Las millonarias ayudas antinarc\u00f3ticos de Washington tampoco han funcionado.<br \/>\n          &#8211; El poder actual &#8211;<br \/>\n          Cuando no asoman los militares, aqu\u00ed mandan fuerzas rebeldes. Su presencia se advierte en vallas y afiches de Carlos Pati\u00f1o, un comandante guerrillero del Cauca ca\u00eddo en combate en 2013 y cuyo rostro barbudo es la imagen del nuevo movimiento armado.Los cocaleros saben d\u00f3nde est\u00e1n y c\u00f3mo se mueven los &#8220;se\u00f1ores&#8221;, en su mayor\u00eda j\u00f3venes que acampan en las monta\u00f1as o rondan los centros urbanos. Aunque el grueso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se desarm\u00f3 en 2017 &#8211; un a\u00f1o despu\u00e9s de firmar el acuerdo que deb\u00eda terminar con un conflicto de medio siglo -, cientos de disidentes quedaron activos.Atra\u00eddos por el growth cocalero, &#8220;volvieron hacia finales de 2019&#8221; a la cordillera del Pat\u00eda, dicen resignados los campesinos. Regresaron con fusiles nuevos pero con el credo revolucionario de siempre, para mediar entre narcotraficantes y campesinos, y cobrar su propio impuesto por cada gramo de pasta base que se procesa en estos territorios.Una cosecha de coca se sucede tras otra. Son cuatro al a\u00f1o contra dos que, por ejemplo, arroja el caf\u00e9, emblema del agro colombiano. Cauca salt\u00f3 de las 5.900 hect\u00e1reas de cultivos de coca, en 2010, a las 16.544 el a\u00f1o pasado, seg\u00fan el monitoreo anual de la ONU. &#8220;Pasaron los acuerdos de (paz de) La Habana y aqu\u00ed nunca se asom\u00f3 el ej\u00e9rcito. Hoy esta zona nuevamente est\u00e1 cogida por grupos armados al margen de la ley (&#8230;) Hemos aprendido que el que tenga las armas, lo tenemos que respetar&#8221;, concede Reinaldo Bola\u00f1os.Los disidentes imponen su propio c\u00f3digo penal. &#8220;El campesino no tiene autoridad sobre ellos, no puede decir que se vayan, no le queda sino permitir que lleguen. Pero no por eso somos guerrilleros ni narcotraficantes&#8221;, enfatiza el &#8220;profe Azael&#8221;.<br \/>\n          &#8211; Econom\u00eda acquainted  &#8211;<br \/>\n          Dentro de los cultivos ilegales se ven familias enteras, ancianos, madres solteras con sus hijos, gente que lleg\u00f3 empobrecida de las ciudades y venezolanos que erraron por meses hasta llegar aqu\u00ed.&#8221;El alumno que no tiene clases o est\u00e1 en receso escolar, tambi\u00e9n se va a las fincas a raspar y con eso aporta a sus estudios y al sustento de su casa&#8221;, ilustra Abel Solarte, dirigente comunitario.Siendo a\u00fan menor de edad, Karen Palacios migr\u00f3 de Bogot\u00e1 al Cauca junto a su pareja, un hombre oriundo de la regi\u00f3n. Hoy ella tiene 20 a\u00f1os y una hija de dos. Pas\u00f3 por El Plateado, al otro lado de la cordillera, donde aprendi\u00f3 a &#8220;raspar coca a mano limpia&#8221; antes de separarse y quedarse a cargo de Dana. Cruz\u00f3 la monta\u00f1a y lleg\u00f3 a los enclaves del Pat\u00eda expulsada por la violencia de los grupos que se enfrentan por el dominio de los plant\u00edos y su transformaci\u00f3n en pasta base para la coca\u00edna.&#8221;Me toc\u00f3 sola con mi hija, la llevaba a los cultivos y cargaba un &#8216;camping&#8217; o una hamaca para que durmiera mientras trabajaba&#8221;. Karen consigui\u00f3 guarder\u00eda para Dana, pero con la pandemia cerr\u00f3 todo y de nuevo tuvo que llevar a la peque\u00f1a a la recolecci\u00f3n. Despu\u00e9s de que el virus hundi\u00f3 el negocio acquainted de zapatos, tambi\u00e9n migraron a Cauca el pap\u00e1, la madrastra y el hermano de Karen. Todos se hicieron raspachines. De 28 a\u00f1os y con cuatro hijos, Lorena Guevara tambi\u00e9n va &#8220;a raspar&#8221; con su beb\u00e9 de un a\u00f1o y antes que ellas, Miriam, de 34 y viuda desde hace cinco, pas\u00f3 por las mismas. &#8220;Muchas de nosotras no tenemos esposo y tenemos nuestros hijos, y si nos vamos a raspar vamos a conseguir su alimentaci\u00f3n, su vestimenta&#8221;, justifica Dora Meneses, portavoz de un grupo de 60 recolectoras.<br \/>\n          &#8211; El growth &#8211;<br \/>\n          Entre 2016 y 2018 la ONU calcul\u00f3 que hasta 201.000 familias se dedicaron al cultivo, poco m\u00e1s de un mill\u00f3n de personas, lo que a la fecha representar\u00eda el 2% de los 50 millones de colombianos.El growth cocalero lleg\u00f3 esos a\u00f1os de la mano del acuerdo de paz con las FARC, que ofreci\u00f3 a los cultivadores compensaciones econ\u00f3micas y el fin de la persecuci\u00f3n judicial si destru\u00edan sus cultivos ilegales voluntariamente.Autoridades y expertos coinciden: los campesinos interpretaron el pacto como un incentivo para plantar m\u00e1s y recibir mayores beneficios por la erradicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n hubo mayor demanda de coca\u00edna y se fortaleci\u00f3 el dolar con respecto al peso colombiano, lo que elev\u00f3 el precio de la pasta base. En 2017 el cultivo de coca se dispar\u00f3 hasta alcanzar el r\u00e9cord de 171.000 hect\u00e1reas.Aunque oficialmente unas 100.000 familias aceptaron destruir sus matas, la erradicaci\u00f3n voluntaria no cal\u00f3 en Cauca por desconfianza hacia la palabra del gobierno, y la producci\u00f3n sigui\u00f3 con la mano de obra de colonos y migrantes. Desde una Venezuela en quiebra, lleg\u00f3 Yeison Enr\u00edquez con su esposa y tres hijos. Cre\u00eda que la coca period una &#8220;mata il\u00edcita&#8221;, pero ahora defiende &#8220;una fuente de trabajo&#8221; para \u00e9l y su hermano, que tambi\u00e9n migr\u00f3 para meterse en los cultivos.&#8221;En la ciudad no contamos con esa oportunidad, en el campo siempre hay trabajo y si erradicaran la coca me ver\u00eda en la obligaci\u00f3n de migrar otra vez&#8221;, anticipa Enr\u00edquez.En 2020 Colombia logr\u00f3 reducir los cultivos hasta las 143.000 hect\u00e1reas despu\u00e9s del r\u00e9cord de 2017. Sin embargo, ese a\u00f1o la producci\u00f3n de clorhidrato de coca\u00edna se mantuvo estable (1.228 toneladas) por un mejor rendimiento del cultivo, seg\u00fan la ONU.Convencido de que el narcotr\u00e1fico puede ser derrotado, el presidente Iv\u00e1n Duque se embarc\u00f3 en una agresiva pol\u00edtica de erradicaci\u00f3n de cultivos que pretende reforzar con fumigaciones a\u00e9reas con glifosato, suspendidas desde 2015 ante las sospechas de que el herbicida es da\u00f1ino para la salud humana y el ecosistema. El reto est\u00e1 servido. &#8220;No queremos quedar en la miseria. Estamos organiz\u00e1ndonos en resistencia, para marchar, a protestar, irnos a paros&#8221;, advierte el l\u00edder Solarte.Los cocaleros se jactan de haber expulsado a militares y erradicadores. El ministro de Defensa, Diego Molano, reconoce que el gobierno ha intervenido con &#8220;menos intensidad&#8221; en el Cauca por el riesgo de violencia contra la fuerza p\u00fablica. &#8220;No les vamos permitir a estos grupos que sigan con esa din\u00e1mica delincuencial&#8221;, advirti\u00f3.El 11% de los 96.893 presos tras las rejas en Colombia son sindicados o condenados por tr\u00e1fico, fabricaci\u00f3n o porte de estupefacientes, seg\u00fan el sistema penitenciario.<br \/>\n          &#8211; Sin par &#8211;<br \/>\n          Las monta\u00f1as del Pat\u00eda son un hervidero de raspachines. &#8220;Cualquiera que cultive y procese la hoja tiene garantizada su compra de antemano&#8221;, asegura Antonio Tamayo, un l\u00edder de 40 a\u00f1os.A los cocaleros les adelantan recursos para que siembren. \u00bfQui\u00e9nes? &#8220;Los intermediarios de los narcos&#8221;, responde este hombre que lleg\u00f3 al Cauca proveniente de Antioquia, a 700 km de distancia, tras la erradicaci\u00f3n en esa zona. En la misma finca donde se cultiva, la hoja se pica y se procesa con cal, cemento, gasolina y sulfato de amonio hasta obtener la pasta base. Todas las semanas los &#8220;intermediarios&#8221; recogen la pasta dura y blanquecina para llevarla hasta los laboratorios clandestinos o &#8220;cristalizaderos&#8221; vecinos, donde los &#8220;qu\u00edmicos&#8221; la transforman en coca\u00edna de alta pureza.Los campesinos se deslindan de la parte m\u00e1s lucrativa del negocio. &#8220;Nos categorizan como narcotraficantes (&#8230;), pero los que comercializan los excedentes son otros. La mayor\u00eda de los campesinos no participan casi del comercio&#8221;, subraya el dirigente Azael Cabrera. Aun as\u00ed, con lo que les corresponde del negocio, les basta para no ser pobres. Una hect\u00e1rea &#8220;bien sembrada&#8221;, explica Antonio, puede dar hasta 400 arrobas de hoja y a cada una se le puede extraer entre 23 y 27 gramos de pasta base. Por gramo reciben unos 2.800 pesos en promedio (setenta centavos de d\u00f3lar).Un finquero puede ganar el equivalente a 6.500 d\u00f3lares por hect\u00e1rea en cada cosecha (cuatro al a\u00f1o), mientras un raspach\u00edn o recolector experto se lleva hasta 37 d\u00f3lares por jornada, en un pa\u00eds con un salario m\u00ednimo de 8 d\u00f3lares diarios.  &#8220;Los intermediarios buscan a cada finquero y ellos le compran el producto y se lo llevan, no tiene que pagar ninguna clase de flete&#8221;, cube Antonio. El mercado busca al campesino y no viceversa.<br \/>\n          &#8211; Prosperidad a la vista &#8211;<br \/>\n          Los territorios de &#8220;san coca&#8221; se interconectan por caminos que la lluvia convierte en lodazales. El tr\u00e1fico es incesante. Los furgones que autoriza la guerrilla pasan uno tras otro vendiendo gasolina, helados, pan, ropa. La econom\u00eda de la coca cre\u00f3 una comunidad de consumidores.Zigzagueando por las trochas se llega a centros urbanos. Hay obreros pavimentando los accesos o encaramados en andamios embelleciendo las fachadas de viviendas. El comercio bulle.Con la bonanza cocalera hubo un &#8220;boom de la construcci\u00f3n&#8221;, explica el l\u00edder Reinaldo Bola\u00f1os. A partir de colectas, los cocaleros aseguran que mejoraron los caminos y dotaron las escuelas.   &#8220;La coca, la gran diferencia que marca, es que nos da para alimentarnos y tambi\u00e9n nos da para cubrir lo que el gobierno deja de hacer&#8221;, reclama Bola\u00f1os. En la cordillera todos temen el regreso del glifosato. El recuerdo compartido es el de poblados en ruinas, gente desplazada y casas abandonadas con candados en medio de una naturaleza muerta. Las avionetas rociaron el herbicida en 1984, volvieron en los noventa y 2008. &#8220;La aspersi\u00f3n a\u00e9rea es pr\u00e1cticamente un asesino para estos pueblos&#8221;, resume Reinaldo. Las comunidades del Pat\u00eda tambi\u00e9n se alistan para enfrentarlo. vel\/jss\/lv\/ltl\/gm\/rsr<br \/>\n          &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<\/div>\n<p><script defer=\"\">!function(f,b,e,v,n,t,s) {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)}; if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0'; n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0; t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0]; s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script', 'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js'); fbq('init', '336383993555320'); fbq('track', 'PageView'); fbq('track', 'ViewContent');<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.infobae.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con fotos y video de Ra\u00fal ARBOLEDA \/\/\/Pat\u00eda, Colombia, 30 In the past 2021 (AFP) &#8211; Avanzan cordillera adentro deshojando rabiosamente el paisaje verde con sus manos, cosecha tras cosecha. 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