{"id":177634,"date":"2021-08-22T18:51:03","date_gmt":"2021-08-22T18:51:03","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=177634"},"modified":"2021-08-22T18:51:03","modified_gmt":"2021-08-22T18:51:03","slug":"dia-del-folclore-viajes-del-gualeyo-ambrosetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/dia-del-folclore-viajes-del-gualeyo-ambrosetti\/","title":{"rendered":"D\u00eda del Folclore: viajes del gualeyo Ambrosetti"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-twitter-link=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?url=https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/c2682692&amp;via=&amp;related=Uno Entre Rios&amp;text=\" id=\"note-body\">\n<p>Hay all\u00ed informaciones e ilustraciones de alfarer\u00edas minuanes recogidas en nuestro territorio, y est\u00e1 incluida la obra completa Supersticiones y leyendas, de Ambrosetti, con pr\u00e1cticas funerarias. Adem\u00e1s podemos acceder a supersticiones relativas al amor sexual, las faenas rurales, el juego. La Ca\u00e1 Yar\u00ed (abuela de la yerba), la Ca\u00e1 Por\u00e1 (fantasm\u00f3n del monte), la leyenda del Ah\u00f3 Ah\u00f3, el Yasy Yater\u00e9, el Pombero o Cuarah\u00fa Yar\u00e1, el Curup\u00ed, el Yaguaret\u00e9 Ab\u00e1, los fantasmas del agua (I Por\u00e1)\u2026<\/p>\n<p>La piedra de It\u00e1 Cu\u00e1, el pared\u00f3n de Tey\u00fa Cuar\u00e9, el pared\u00f3n de Suind\u00e1 Cu\u00e1; numerosas historias propias de una honda Argentina en relaci\u00f3n con el Paraguay y R\u00edo Grande do Sul, las comarcas que cautivaron a Ambrosetti y que \u00e9l supo contar con buena pluma.<\/p>\n<p>Supersticiones sobre vegetales y animales. <strong><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/folclore-a53444.html\" class=\"agrupador\">Folclore<\/a><\/strong> de los valles Calchaqu\u00edes y de las Pampas. La Pacha Mama, las apachetas, la caza de vicu\u00f1as, el carnaval\u2026 Tambi\u00e9n est\u00e1 en el mismo libro la obra \u201cViaje de un maturrango\u201d con observaciones en Paran\u00e1, Corrientes, Goya, Reconquista, Malabrigo; los fortines, los pueblos originarios\u2026<\/p>\n<h3>Relatos sencillos<\/h3>\n<p>Adem\u00e1s de observador notable y recopilador de costumbres, creencias, leyendas, en una vasta regi\u00f3n del sur del Abya yala, nuestro continente, Ambrosetti muestra sus dotes de escritor. Recordamos por ejemplo aqu\u00ed su viaje por el norte de Santa Fe, en cercan\u00edas de Reconquista.<\/p>\n<p>\u201cNuestras pobres mulas pagaban bien esa noche su descanso del d\u00eda anterior: ya se hund\u00edan hasta m\u00e1s arriba de la rodilla, ya se sum\u00edan de golpe en alg\u00fan pozo haci\u00e9ndonos temer un ba\u00f1o involuntario a cada momento; lo que les val\u00eda algunos rebencazos, injustos por cierto, pero necesarios para que tuviesen cuidado\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn aquel infierno de agua, aqu\u00ed caigo y aqu\u00ed levanto, a cada momento detenidos por alguna rama que se cruzaba delante de nosotros, mojados, salpicados, a la miseria, tiritando con el fresco de la noche y aspirando aquel hedor insoportable de las aguas estancadas que revolv\u00eda el chapalear continuo de las mulas, al son de los gritos de los soldados y del ruido seco de los rebencazos; pasamos cinco horas ininterrumpidas por peque\u00f1os trechos secos que nos daban una esperanza de buen camino para desvanecerse pronto, llam\u00e1ndonos a la realidad otra vez la superficie brillante del agua que se perd\u00eda delante de nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Vale recordar que las entregas del investigador gualeyo vinculadas a la antropolog\u00eda y la biolog\u00eda datan de fines del siglo XIX, y exhiben una sencillez propia de nuestros tiempos. En eso nos recuerda <strong>Ambrosetti <\/strong>al costumbrismo del gualeguaychuense Fray Mocho, e incluso a los escritos del oriental Marcos Sastre sobre el delta, o la letra de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez en la obra Instrucci\u00f3n del Estanciero, con p\u00e1rrafos cortos, comprensibles, llanos, sin las grandilocuencias de antes.<\/p>\n<div contenteditable=\"false\" class=\"embed_cont type_imagen\" id=\"2546604-Libre-1184140359_wrap\">\n<p> ambrosetti2.jpg <span onclick=\"parent.parent.TinyMCETdcuerpo.preview_embed('2546604-Libre-1184140359')\" class=\"embed_colapse less\" id=\"2546604-Libre-1184140359_colapse\"\/>  <span onclick=\"parent.parent.TinyMCETdcuerpo.delete_embed('2546604-Libre-1184140359')\" class=\"embed_delete less\" id=\"2546604-Libre-1184140359_delete\"\/><\/p>\n<div id=\"2546604-Libre-1184140359_content\" class=\"embed_content\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/css-custom\/205\/lazy.svg\" longdesc=\"https:\/\/media.unoentrerios.com.ar\/p\/fad40881ae857bf5ff70fb76bb54dcef\/adjuntos\/205\/imagenes\/030\/500\/0030500875\/ambrosetti2jpg.jpg?0000-00-00-00-00-00\" alt=\"Una de las expresiones art\u00edsticas regionales con indumentarias t\u00edpicas y danzas.\" width=\"642\" height=\"361\" id=\"2546604-Libre-1184140359_embed\"\/><\/div>\n<div id=\"2546604-Libre-1184140359_epigrafe\" class=\"embed_epigrafe\">\n<p> Una de las expresiones art\u00edsticas regionales con indumentarias t\u00edpicas y danzas.<\/p>\n<\/div><\/div>\n<h3>De alpargatas<\/h3>\n<p>Un 22 de agosto de 1846 irrumpi\u00f3 en las lenguas del mundo el entonces neologismo \u201c<strong>folklore<\/strong>\u201d, a partir de una pieza del arque\u00f3logo brit\u00e1nico William John Thomson, que buscaba forjar una voz para definir los saberes del pueblo, de cada regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un 22 de agosto tambi\u00e9n, pero de 1865 (dos d\u00e9cadas despu\u00e9s), naci\u00f3 en Gualeguay Juan Bautista Ambrosetti, notable estudioso y difusor de los saberes del pueblo en los pa\u00edses del cono sur del Abya yala (Am\u00e9rica).<\/p>\n<p>En el mundo se habla del D\u00eda del Folclore (aqu\u00ed castellanizado, con ce en vez de ka), y en la Argentina lo mismo, pero con el adicional del cumplea\u00f1os del llamado padre de la ciencia folcl\u00f3rica argentina: Ambrosetti.<\/p>\n<p>No hay que andar de alpargatas para cultivar el folclore, ni bailar la chacarera necesariamente, pero el folclore se desenvuelve por encima de compartimentos: todo incide, todo se relaciona en el conjunto, de manera que la presencia de ciertas indumentarias, ciertos modos del habla, ciertos aromas, ciertos s\u00edmbolos, abona el sentido de pertenencia a una comunidad.<\/p>\n<p>El folclore nos llama por todas las v\u00edas, no hay modo de eludir sus gui\u00f1os. All\u00ed danza una pareja, aqu\u00ed teje fibras naturales una artesana al lado de un paisano que luce sus pilchas: bombacha, faja, alpargatas, boina roja\u2026 Como la cultura misma, el folclore es ancho y hondo, aunque se muestre en peque\u00f1as dosis, por ah\u00ed de ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si una persona toca un acorde\u00f3n, dos la acompa\u00f1an con guitarras y cantan a d\u00fao un chamam\u00e9, se dir\u00e1 que el ritmo es una manifestaci\u00f3n folcl\u00f3rica, pero el ritmo, la melod\u00eda, las cadencias, los instrumentos, los acoples, los temas, el paisaje, dan sentido a esa expresi\u00f3n; y tambi\u00e9n los seres humanos arraigados en el lugar, sus casas, sus alimentos, sus nostalgias, fraseos, rimas, m\u00e9tricas, evocaciones, nombres propios. Sin descartar el sapucay, ni los momentos precisos y no escritos para ese alarido del alma. Y as\u00ed, recuerdos, s\u00edmbolos, modo de relacionarse, juegos, miradas c\u00f3mplices; por ah\u00ed un recado, una silla forrada en cuero, una sombra, una luz, un antiguo banco de carpintero que luce las huellas del trabajo, con una taba en la esquina invitando al juego\u2026 un mate que corre de mano en mano, unas caras alumbradas por el fog\u00f3n\u2026 Todo eso y mucho m\u00e1s en el chamam\u00e9 que dec\u00edamos. No se trata, entonces, de un arte lavado. Y tampoco exige un disfraz para su presentaci\u00f3n. Las riquezas espirituales se potencian mutuamente en un encuentro, todo all\u00ed colabora, nada sobra.<\/p>\n<h3><strong>\u00c1ngeles tutelares<\/strong><\/h3>\n<p>Oficio y diversi\u00f3n, comida y beberaje, modos del saludo y de encarar los temas, dichos y silencios, sentencias, chistes, rituales y celebraciones, voces personales, trabajos colectivos\u2026 El folclore no es s\u00f3lo la pintura en un trapo, es la pintura y tambi\u00e9n la urdimbre y el marco y la celebraci\u00f3n. Es la fibra, es el tejido, es la mujer que teje, y es lo que la tejedora canta.<\/p>\n<p>El estudioso pace\u00f1o Carlos Mange Cas\u00eds suele referirse a Linares Cardozo y otros artistas como \u201c\u00e1ngeles tutelares\u201d de la cultura regional. La poes\u00eda y la m\u00fasica parecen constituir el eje sobre el que se desatan las fiestas, las comidas, los trabajos comunitarios, la amistad, el sentido de pertenencia, las narraciones repetidas a trav\u00e9s de las generaciones.<\/p>\n<p>Pero, claro: Linares Cardozo adem\u00e1s de pintor, poeta, m\u00fasico, compositor, int\u00e9rprete, maestro, period un conocedor profundo de los modos, las historias y el paisaje del pago. No le eran ajenos un p\u00e1jaro ni un artista, una madre ni un pescador; una guerra, una fiesta, una bandera, un cuento, una creencia; no le eran ajenos un yuyo sanador ni un chup\u00edn de armado; ni el empaque de la gallineta ni la humildad de las biznaguita.<\/p>\n<p>La guardia sobre los pagos de uno viene de lejos. Las comunidades pon\u00edan sus casas bajo el amparo de duendes y dioses, desde antes de que existieran los t\u00edtulos de propiedad. \u00c1ngeles tutelares, en fin.<\/p>\n<p>La Pachamama entra en esa categor\u00eda: es la tierra misma y el cielo y el ser humano en esa conexi\u00f3n. El folclore fluye en un ritmo que puede tener cien a\u00f1os en el lugar, siglo y medio, aunque con ra\u00edces m\u00e1s lejanas, pero se nutre en tradiciones hondas y milenarias como la Pachamama, el mate, la armon\u00eda en el entorno, el sentido de comunidad. La tradici\u00f3n expresa las esencias, el folclore los gustos.<\/p>\n<p>En sus investigaciones antropol\u00f3gicas, Juan Bautista Ambrosetti ve\u00eda a la Pachamama (madre tierra) como un \u00e1ngel tutelar, como un dios native preocupado por el bienestar de la familia, de la comunidad. Lo cube de este modo en su obra Supersticiones y leyendas, de la que extraemos unos fragmentos. \u201cLa Pacha Mama, dice, y con raz\u00f3n, el erudito americanista se\u00f1or Samuel Lafone Quevedo, es el nombre que se da en muchas partes del numen local o genius loci. Parece que fuera la fuerza femenina del Universo. Este autor agrega: \u2018el culto de la Pacha Mama, f\u00e1lico como es, simboliza la fe en la fuerza reproductiva de la tierra, ideada como en el seno de la mujer\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa traducci\u00f3n de estas palabras es Madre de la Tierra (Pacha, tierra; Mama, madre); pero todos los calchaqu\u00edes de Salta traducen madre del Cerro o de los Cerros, puesto que creen que ella tiene sentados sus reales en aquellos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn el Pucar\u00e1, preguntando a una mujer, que en esto del folclore mucho me sirvi\u00f3, a prop\u00f3sito de lo que era la Pacha Mama, me dijo: que era una mujer vieja, madre de todos los cerros y tambi\u00e9n su due\u00f1a, pues en ellos viv\u00eda. Si por casualidad alg\u00fan viajero, andando por los cerros, llegaba a verla, quedaba irremisiblemente en ellos desde ese momento o volv\u00eda a su casa tan influido, que el retorno a la mansi\u00f3n de la Pacha Mama se hac\u00eda r\u00e1pidamente imprescindible\u201d.<\/p>\n<h3>Tradiciones<\/h3>\n<p>Y contin\u00faa Ambrosetti: \u201cLa clase de influencia que pod\u00eda ejercer sobre los hombres no me la supo explicar; pero mucho me sospecho que \u00e9sta tenga algo que ver con alguna uni\u00f3n semi marital, parecida a las que se hallan en algunas leyendas guaran\u00edes; total, un algo que apunta hacia lo f\u00e1lico. De este modo se explicar\u00eda que haya tanta gente aficionada a vivir en los cerros y el no retorno de los desaparecidos. Siendo la madre de los cerros, hay que propici\u00e1rsela en todo tiempo, porque de ella depende el \u00e9xito de cualquier faena que est\u00e9 vinculada con la producci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSu gran influencia llega hasta las personas, las cuales no comen, ni beben, ni coquean, sin antes derramar la parte que corresponde a la Pacha Mama, invoc\u00e1ndola de palabra o mentalmente con la frase consagrada: Pacha Mama \u2013 Santa Tierra \u2013 Kusiya \u2013 Kusiya; es decir, Pacha Mama, t\u00fa que eres due\u00f1a de la Santa Tierra, haz que esto me haga buen provecho, o me vaya bien en la faena que voy a emprender\u201d.<\/p>\n<p>(Digamos aqu\u00ed que Kusiya kusiya es una invocaci\u00f3n que viene de tiempos remotos, un reclamo ancestral de ayuda, antiguo y vigente, un pedido de buenaventura, de vivir bien y bello, con alegr\u00eda).<\/p>\n<p>En verdad, el llamado \u201cpadre de la ciencia folkl\u00f3rica\u201d, se detuvo all\u00ed no s\u00f3lo en una expresi\u00f3n folkl\u00f3rica sino en una tradici\u00f3n, cuyo origen se pierde en el fondo de los tiempos. Y m\u00e1s all\u00e1 de la certeza o no de sus apreciaciones, nos interesa aqu\u00ed se\u00f1alar la disposici\u00f3n del gualeyo por desentra\u00f1ar los saberes del pueblo, sin depender en demas\u00eda de las tem\u00e1ticas eurocentradas.<\/p>\n<p>Claro que Ambrosetti nos cuenta observaciones que resultan importantes para conocernos a nosotros mismos, pero a veces lo hace con interpretaciones propias de una cultura occidental que, al tiempo que condena la codicia del conquistador, menosprecia los conocimientos ancestrales. Sin descuidar estos l\u00edmites, reconocemos que estamos hablando de ciertas costumbres gracias a sus aportes valios\u00edsimos. La Pachamama, como la rueda de mate, simbolizan antiguas y siempre vivas relaciones del ser humano con sus semejantes y su entorno.<\/p>\n<p>Agosto re\u00fane, entonces, tradici\u00f3n y folclore, desde el primer d\u00eda del mes que comienza con tres traguitos de ca\u00f1a con ruda, todo en relaci\u00f3n con los ciclos de la vida.<\/p>\n<h3>Gualeguay<\/h3>\n<p>Gualeguay es la cuna de Ambrosetti (1865), como de Ces\u00e1reo Bernaldo de Quir\u00f3s (1879), como de Juan L. Ortiz (1896), Carlos Mastronardi (1901), Emma Barrandeguy (1914), Juan Jos\u00e9 Manauta (1919), Cachete Gonz\u00e1lez (1928), entre tantas y tantos.<\/p>\n<p>Al presentar la reedici\u00f3n de las obras de Ambrosetti hace pocos a\u00f1os, el victoriense medio gualeyo Mario Alarc\u00f3n Mu\u00f1iz trajo a la memoria un pr\u00f3logo, escrito por un profesor Danero (alumno de Ambrosetti en Buenos Aires), sobre un momento clave en la vida del padre del folclore.<\/p>\n<p>Llegados a la puna hacia el oriente, Huasamayo, camino del Valle Grande, y luego las llanuras chaque\u00f1as, el gualeyo \u201cexclam\u00f3 convencido: tiene que ser all\u00ed. Empez\u00f3 la faena abrumadora, implacable, tenaz. Bajo su direcci\u00f3n los peones ind\u00edgenas arrasaron malezales, limpiaron el suelo cubierto por sedimentos de siglos pero nada. No aparec\u00eda nada, absolutamente nada. Y los d\u00edas comenzaron a transcurrir abrumadores, decepcionantes, interminables. Hubo un momento en que los m\u00e1s allegados a Ambrosetti se arriesgaron a comunicarle su pesimismo. No era posible continuar, era un esfuerzo tan in\u00fatil como oneroso.<\/p>\n<p>Val\u00eda m\u00e1s abandonar que regresar. All\u00ed no hab\u00eda nada. M\u00e1s, Ambrosetti, por algo era explorador, respond\u00eda primero a un impulso inconsciente, v\u00e1yase a saber brotado de d\u00f3nde, pero tambi\u00e9n era l\u00f3gico, ten\u00eda una base. Decidi\u00f3 continuar, prosigui\u00f3.<\/p>\n<p>Una tarde, cuando m\u00e1s abrumador era el calor y el bochorno tropical todo lo agobiaba, desde el fondo de la quebrada los del campamento vieron descender al sabio. Bajaba presuroso, atropelladamente, acuciando a su mula baya. El tiempo le era poco, las palabras inarticulables. \u00a1Pronto, pronto, la hemos descubierto!<\/p>\n<p>Hab\u00eda encontrado el Pucar\u00e1 de Tilcara\u201d.<\/p>\n<div contenteditable=\"false\" class=\"embed_cont type_imagen\" id=\"2546602-Libre-70334071_wrap\">\n<p> ambrosetti1.jpg <span onclick=\"parent.parent.TinyMCETdcuerpo.preview_embed('2546602-Libre-70334071')\" class=\"embed_colapse less\" id=\"2546602-Libre-70334071_colapse\"\/>  <span onclick=\"parent.parent.TinyMCETdcuerpo.delete_embed('2546602-Libre-70334071')\" class=\"embed_delete less\" id=\"2546602-Libre-70334071_delete\"\/><\/p>\n<div id=\"2546602-Libre-70334071_content\" class=\"embed_content\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/css-custom\/205\/lazy.svg\" longdesc=\"https:\/\/media.unoentrerios.com.ar\/p\/573eadd5e7e13aa2a7cb7296d2e6f22e\/adjuntos\/205\/imagenes\/030\/500\/0030500843\/ambrosetti1jpg.jpg?0000-00-00-00-00-00\" alt=\"Juan Bautista Ambrosetti\" width=\"642\" height=\"361\" id=\"2546602-Libre-70334071_embed\"\/><\/div><\/div>\n<h3>Su tierra en el Pucar\u00e1<\/h3>\n<p>Fue en esa presentaci\u00f3n que Alarc\u00f3n Mu\u00f1iz record\u00f3 una an\u00e9cdota sabrosa sobre la curiosidad que le despert\u00f3 Ambrosetti.<\/p>\n<p>\u201cHace 25 a\u00f1os, que se cumplieron en el pasado agosto, tuve la suerte de integrar, el d\u00eda 22 de ese mes (d\u00eda del aniversario del nacimiento de Ambrosetti en Gualeguay en 1865), una delegaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Tradicionalista Entrerriana de La Bajada que fue hasta el Pucar\u00e1 de Tilcara a rendir homenaje a Ambrosetti. Y me encomendaron la tarea de llevar tierra del solar donde naci\u00f3 Ambrosetti y depositarla en el museo etnogr\u00e1fico Casanova de Tilcara, en homenaje al maestro\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDesde entonces, cuando pude apreciar la importancia del descubrimiento de Ambrosetti en el Pucar\u00e1 de Tilcara, cuando pude advertir que era la obra de muchos a\u00f1os, de much\u00edsimo tiempo, el estudio de otras civilizaciones, otros tiempos, y el empecinamiento de Ambrosetti de decir \u2018ac\u00e1 est\u00e1\u2019 y encontrarlo; eso me impuls\u00f3 desde entonces a buscar m\u00e1s cosas de Ambrosetti, a saber un poco m\u00e1s de este sabio entrerriano que siendo muy joven se fue a Buenos Aires.<\/p>\n<p>Era hijo de Tom\u00e1s Ambrosetti, un italiano de la Lombard\u00eda que era un comerciante pr\u00f3spero en el Gualeguay de entonces. Y su hijo pod\u00eda permitirse ciertas cosas que a los j\u00f3venes de aquel tiempo no les eran tan f\u00e1ciles, como por ejemplo ir a estudiar a Buenos Aires. Muy joven march\u00f3 a Buenos Aires y como estaba orientado a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de nuestro pasado, particularmente la arqueolog\u00eda y la paleontolog\u00eda, consigui\u00f3 vincularse con Florentino Ameghino, nada menos. Y de inmediato Ameghino descubri\u00f3 en aquel chico aptitudes notables para su tiempo\u201d.<\/p>\n<h3>Empez\u00f3 por Victoria<\/h3>\n<p>En su extensa referencia a la vida y obra del entrerriano, Mario Alarc\u00f3n Mu\u00f1iz ofreci\u00f3 m\u00e1s detalles. \u201cA su vez el mismo Ambrosetti anduvo detr\u00e1s de los pasos del maestro Eduardo Holmberg. Con el tiempo se cas\u00f3 con la hija de Holmberg, de modo que tampoco perdi\u00f3 la oportunidad. Pero lo cierto es que comenz\u00f3 a trabajar muy temprano junto con Ameghino, quien confiaba much\u00edsimo en Ambrosetti. No ten\u00eda 20 a\u00f1os, y obs\u00e9rvese que esto no es una casualidad, no ten\u00eda 20 a\u00f1os cuando decide realizar por su propia cuenta sus primeras investigaciones, y qu\u00e9 tierra elige: la tierra de <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.unoentrerios.com.ar\/entre-rios-a21083.html\" class=\"agrupador\">Entre R\u00edos<\/a>. Y qu\u00e9 tierra en Entre R\u00edos: la de Victoria. Porque \u00e9l ten\u00eda unos primos, unos primos C\u00faneo de Victoria, y hacia all\u00e1 fue. Y trabaj\u00f3 en un lugar que \u00e9l describe por ah\u00ed en uno de sus apuntes, en las barrancas&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAh\u00ed comienza a extraer piezas de alfarer\u00eda que solamente cient\u00edficos de esa talla consiguen encontrar\u201d.<\/p>\n<p>El D\u00eda del Folclore, tambi\u00e9n un puente entre los Ambrosetti y los Alarc\u00f3n.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script async src=\"\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/es_ES\/sdk.js\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.unoentrerios.com.ar &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay all\u00ed informaciones e ilustraciones de alfarer\u00edas minuanes recogidas en nuestro territorio, y est\u00e1 incluida la obra completa Supersticiones y leyendas, de Ambrosetti, con pr\u00e1cticas funerarias. 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