{"id":169321,"date":"2021-08-04T23:10:58","date_gmt":"2021-08-04T23:10:58","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=169321"},"modified":"2021-08-04T23:10:59","modified_gmt":"2021-08-04T23:10:59","slug":"madrugones-para-huir-del-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/madrugones-para-huir-del-fuego\/","title":{"rendered":"Madrugones para huir del fuego"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-voc-share-selection=\"\"><!-- AUTHOR --><\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">de 31 kil\u00f3metros de traves\u00eda entre trigales que parec\u00edan no tener fin, salpicados por un tendido el\u00e9ctrico aqu\u00ed, un \u00e1rbol raqu\u00edtico all\u00e1 y una pista de tierra que reverbera sembrada de piedras traicioneras. La Meseta no ha tardado en mostrarnos sus cartas; el yunque sobre el que se templa la determinaci\u00f3n del peregrino, condenado a vagar leguas y m\u00e1s leguas sin hallar sombra ni m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que los propios pasos y el zumbido lejano de los aerogeneradores.\n<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">Hemos dejado Burgos antes de que rompiera el alba, al abrazo del fresco y siguiendo el curso chispeante del Arlanz\u00f3n hasta dejar atr\u00e1s el monasterio de Las Huelgas. Cuando digo &#8216;hemos&#8217; se impone una aclaraci\u00f3n. Las bajas en el grupo que formamos en Roncesvalles y las fechas que maneja cada uno me obligan a cambiar de compa\u00f1eros de fatigas. Marie, Yu\u00e9, Manuel, Mariano&#8230; Echar\u00e9 tambi\u00e9n de menos a Carlos, el profesor de m\u00fasica enamorado a partes iguales de Machado y de la salsa cubana, arranc\u00e1ndose con la guitarra siempre al l\u00edmite de la bocina, cuando en el albergue se ordena silencio y toca negociar una pr\u00f3rroga regada con morapio.\n<\/p>\n<div class=\"voc-detail__cmp voc-detail__cmp--pad-lr\">\n<div class=\"voc-article-container\">\n<article class=\"voc-article voc-article--cmp-summary \">\n<p><h2 class=\"voc-title\">\n          Una columna en Boadilla recuerda el lugar donde quemaban a los herejes. Ojo con irse sin pagar de este pueblo<br \/>\n        <\/h2>\n<\/p>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"voc-paragraph\">Su lugar lo ocupan ahora Pilar (\u00c1vila), Mar\u00eda Jes\u00fas (Huesca) y Luis (Barcelona): la una, &#8216;group supervisor&#8217;, acaba de recibir una oferta de trabajo en plena ruta; la otra, profesora jubilada de Lengua y M\u00fasica; \u00e9l, t\u00e9cnico retirado de una f\u00e1brica de pistones de la multinacional Mahle. Tres perfiles distintos y un objetivo en com\u00fan: hollar Santiago \u00abcueste lo que cueste\u00bb. Al cabo de dos horas de marcha, llegamos a Tardajos, donde la ruta se sacude la nociva influencia de la ciudad y recupera sus esencias. De all\u00ed salta a Rab\u00e9 de las Calzadas y poco despu\u00e9s ofrece un min\u00fasculo solaz en la fuente de Praotorre, entre campos de cereal que sirven de refugio a las perdices.\n<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">He conocido a Julien, un joven de 28 a\u00f1os que merece un alto en el relato. Parece poquita cosa hasta que uno descubre que lleva 1.800 kil\u00f3metros a las espaldas. S\u00ed, como lo oyen: 1.800. Duele de s\u00f3lo pensarlo. Sali\u00f3 de Estrasburgo despu\u00e9s de quedarse sin trabajo y consciente de que nada le ataba a aquel lugar: ni mujer, ni hijos, ni amigos. Li\u00f3 el petate y ech\u00f3 a andar sin otro prop\u00f3sito que \u00abcrecer como persona\u00bb. Eso fue el 6 de abril, hace m\u00e1s de tres meses. Cube que el cuerpo le doli\u00f3 s\u00f3lo la primera semana, que desde entonces andar se ha convertido para \u00e9l en un acto reflejo, como lo es respirar o sacudir la pierna cuando te golpean la rodilla. Se dirige a Compostela, pero no contento con eso piensa ir despu\u00e9s a Muxia y desandar la ruta, esta vez por la costa.\n<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">Los suecos Leif y Susan romper\u00e1n la formaci\u00f3n en Fromista (Palencia), en su caso para viajar en autob\u00fas a Santander y volver por el Camino del Norte. \u00c9l le ha prometido a ella un par de semanas en Capbreton. Nos lo cuentan en Hornillos, 44 kil\u00f3metros antes de llegar a destino, donde paramos para aprovisionarnos de agua y sellar las credenciales. El sol ya est\u00e1 en todo lo alto y el tramo pendiente hasta Hontanas es una aut\u00e9ntica &#8216;autopista al infierno&#8217;, erizado de cardos que nos sacan del sopor con sus ara\u00f1azos en cuanto perdemos la verticalidad. Cuando llegamos al albergue, las prioridades est\u00e1n claras: hay hambre, pero hay m\u00e1s ganas a\u00fan de atrincherarse en la ducha, de defenderla con u\u00f1as y dientes, ajeno a quien venga detr\u00e1s pidiendo turno mientras el chorro fr\u00edo cae sobre los hombros como un b\u00e1lsamo.\n<\/p>\n<div class=\"voc-detail__cmp voc-detail__cmp--pad-lr\">\n<div class=\"voc-article-container\">\n<article class=\"voc-article voc-article--cmp-summary \">\n<p><h2 class=\"voc-title\">\n          El campo empieza a borbotear de sonidos: gorriones, alondras, miriadas de golondrinas cuando pasamos bajo alg\u00fan alero.<br \/>\n        <\/h2>\n<\/p>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"voc-paragraph\">El d\u00eda siguiente no nos va a tratar mejor: la previsi\u00f3n meteorol\u00f3gica nos advierte de que atravesamos una sart\u00e9n. \u00abVamos a morir\u00bb, desliza Mar\u00eda Jes\u00fas, medio en broma, medio en serio. Volvemos a dejar la habitaci\u00f3n al abrigo de la noche para no darle tiempo al sol de machacarnos. Marchamos los cuatro con frontales para no perder de vista las flechas que marcan el camino, mientras el cielo nos regala un manto de estrellas entre las que destaca Sirius, la m\u00e1s brillante, apuntando al Finisterre. El campo empieza a borbotear de sonidos: gorriones, alondras, miriadas de golondrinas cuando pasamos bajo alg\u00fan alero. Hileras de \u00e1lamos flanquean los campos de cereal desde el lado del r\u00edo, y olmos y brotes de negrillos custodian las cunetas. Ya amanecido, llegamos al antiguo monasterio de San Ant\u00f3n, cuyas ruinas sobrevuelan la carretera como un arco de triunfo. Se ha hecho el silencio.\n<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">Castrojeriz merece una parada, no s\u00f3lo para llenar la andorga \u2013estamos en ayunas\u2013, sino para ver su colegiata, recostada a los pies del castillo. Es este un pueblo cuidado con esmero, repleto de albergues y hostales, que las ha tenido que pasar canutas durante la pandemia, entre confinamientos y cierres perimetrales. Dicen de \u00e9l que es el m\u00e1s largo del Camino, dos kil\u00f3metros de callejuelas a trav\u00e9s de su casco urbano, que no debe haber cambiado en ocho siglos.\n<\/p>\n<p class=\"voc-paragraph\">Llega entonces la principal dificultad de la jornada, el alto de Mostelares, que parece confabularse con el sol que para entonces ya cae a plomo. Despu\u00e9s de media hora de ascensi\u00f3n descubrimos arriba un melocotonero y un ciruelo, este \u00faltimo con los frutos lo bastante maduros para darles un tiento. El espect\u00e1culo desde all\u00ed es impagable, con una de las mejores postales del Camino entre campos de un amarillo deslumbrante. Nuestros pasos nos conducen hasta el hospital de peregrinos junto al Ponte Fitero que franquea el Pisuerga, y desde all\u00ed a Boadilla del Camino, en cuya plaza se levanta el rollo g\u00f3tico, una columna de piedra a la que ataban a los acusados herej\u00eda y donde les prend\u00edan fuego. Ojo con irse sin pagar de este pueblo.\n<\/p>\n<p><!-- TOPICS --><!-- Men&uacute; enlaces JJOO --><\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes www.elcorreo.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de 31 kil\u00f3metros de traves\u00eda entre trigales que parec\u00edan no tener fin, salpicados por un tendido el\u00e9ctrico aqu\u00ed, un \u00e1rbol raqu\u00edtico all\u00e1 y una pista de tierra que reverbera sembrada de piedras traicioneras. 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