{"id":152327,"date":"2021-07-04T21:01:06","date_gmt":"2021-07-04T21:01:06","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=152327"},"modified":"2021-07-04T21:01:07","modified_gmt":"2021-07-04T21:01:07","slug":"los-barcos-de-cuarentena-lamarea-com","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/los-barcos-de-cuarentena-lamarea-com\/","title":{"rendered":"Los barcos de cuarentena | lamarea.com"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><em><strong>La Suprema<\/strong><\/em>, un crucero construido en 2003 por 120 millones de d\u00f3lares, puede transportar casi 3.000 pasajeros, adem\u00e1s de 1.000 coches. Con m\u00e1s de 200 metros de largo, el barco tiene 567 camarotes, tres restaurantes, seis bares, una docena de tiendas, un on line casino, un cine, una discoteca y una capilla. <strong>Sus ocho plantas est\u00e1n conectadas por escaleras mec\u00e1nicas <\/strong>activadas por sensores de movimiento y ascensores acristalados, para que los veraneantes no tengan que esforzarse demasiado en las escaleras despu\u00e9s de unos cuantos platos en los <em>buffets<\/em>.<\/p>\n<p>Los cruceros suelen estar dise\u00f1ados para que los pasajeros se sientan como si no estuvieran en el mar, sino en <strong>un resort de cinco estrellas de Las Vegas<\/strong>. Todo es brillante, extenso y orientado hacia el inside. En <em>La Suprema<\/em>, muchos de los techos est\u00e1n revestidos de espejos, para dar una sensaci\u00f3n de mayor amplitud. Pero la luz pure es escasa; la poca luz photo voltaic que se puede encontrar entra a trav\u00e9s de peque\u00f1os ojos de buey. Los estrechos pasillos, los vest\u00edbulos de m\u00e1rmol y los comedores con l\u00e1mparas de ara\u00f1a zumban con la luz fluorescente. La gruesa moqueta amortigua el bajo gru\u00f1ido del motor y el incansable golpeteo de las olas sobre el casco.<\/p>\n<p>El oto\u00f1o pasado pas\u00e9 un tiempo en <em>La Suprema<\/em>, pero no en un crucero. El lujoso barco, junto con otros ocho, hab\u00eda sido fletado por el Gobierno italiano y dotado de private por la Cruz Roja italiana para poner en cuarentena a los inmigrantes rescatados en el mar, <strong>con el fin de evitar que trajeran la COVID-19 a tierra<\/strong>. Los barcos se hab\u00edan convertido en gigantescos corrales de retenci\u00f3n flotantes \u2013seg\u00fan se inform\u00f3, con un coste mensual de m\u00e1s de 1 mill\u00f3n de euros (1,2 millones de d\u00f3lares) cada uno\u2013 donde se reten\u00eda a far de migrantes, en su mayor\u00eda procedentes de Oriente Medio y \u00c1frica. Quer\u00eda ver las condiciones de los barcos de cuarentena por m\u00ed mismo, pero el Gobierno italiano hab\u00eda prohibido a los periodistas subir a bordo. As\u00ed que solicit\u00e9 a la Cruz Roja trabajar como voluntario y, en noviembre, en un d\u00eda templado y sin nubes, sub\u00ed al barco.<\/p>\n<p>En un d\u00eda cualquiera del pasado oto\u00f1o e invierno<strong>, varios cientos de inmigrantes y unas pocas docenas de private de la Cruz Roja estaban a bordo de <em>La Suprema<\/em><\/strong>. Los pasajeros estaban confinados en pisos y zonas designadas, que estaban acordonadas con barreras de l\u00e1minas de pl\u00e1stico transparente que se hab\u00edan pegado a las puertas para reducir el posible flujo de aire contaminado por COVID-19. El barco se manten\u00eda impecablemente limpio y los trabajadores de la Cruz Roja hac\u00edan cumplir en\u00e9rgicamente el uso de mascarillas en el inside.<\/p>\n<p>A pesar de sus paneles de madera y su tapicer\u00eda de terciopelo, el barco parec\u00eda menos un destino de vacaciones que una residencia de ancianos, un lugar h\u00famedo con esperas preocupadas y que ol\u00eda a br\u00f3coli y zanahorias hervidas. <strong>Las barandillas doradas del barco hac\u00edan las veces de tendederos, donde la ropa se secaba al aire. La sala de videojuegos se hab\u00eda convertido en un armario de almacenamiento m\u00e9dico<\/strong>, con cajas de guantes de l\u00e1tex, desinfectante de manos y papel higi\u00e9nico apilados entre las m\u00e1quinas de Galaga y Pac-Man. Los paquetes de aceite de oliva de la estaci\u00f3n del buf\u00e9 se hab\u00edan reutilizado como b\u00e1lsamo para los sarpullidos.<\/p>\n<p>La mayor parte del tiempo estuvimos anclados a una milla de la costa de Sicilia y, aunque el mar a veces se hinchaba, el barco period tan grande que solo se balanceaba suavemente. <strong>En todo momento nos rodearon dos lanchas patrulleras de la Guardia di Finanza de Italia<\/strong>, que controla la inmigraci\u00f3n y los delitos financieros.<\/p>\n<p>Varias veces al d\u00eda, el private de la Cruz Roja conduc\u00eda a los inmigrantes, en fila india, fuera de los estrechos pasillos hasta la cubierta superior del barco, donde se les permit\u00eda hacer descansos de media hora. La cubierta, que en un crucero regular habr\u00eda estado salpicada de ba\u00f1istas, se llen\u00f3 en cambio de emigrantes que fumaban cigarrillos mientras paseaban alrededor de una piscina drenada, de azulejos azules, sembrada de envoltorios de caramelos.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.lamarea.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/The-Red-Cross-takes-migrants-temperatures-scaled.jpg\"><img class=\"img-fluid\" ci-src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"540\"\/><noscript><\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.lamarea.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/The-Red-Cross-takes-migrants-temperatures-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"img-fluid\" src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"540\"\/><\/a><\/figure>\n<p><\/noscript><\/a><figcaption>Voluntarios de Cruz Roja toman la temperatura a los migrantes. Foto: Pierre Kattar \/ The Outlaw Ocean Challenge<\/figcaption><\/figure>\n<p>La primera vez que supe de los barcos de cuarentena fue a trav\u00e9s de mi amigo <strong>Francesco Taskayali, un pianista italiano de 29 a\u00f1os<\/strong>. (Una organizaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro que dirijo, <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.theoutlawocean.com\">The Outlaw Ocean Project<\/a>, coedit\u00f3 uno de sus \u00e1lbumes). El pasado mes de septiembre, Taskayali envi\u00f3 un correo electr\u00f3nico para decir que estaba trabajando como voluntario de la Cruz Roja. <strong>Sus giras de conciertos se hab\u00edan cancelado, explic\u00f3, y con el tiempo que ten\u00eda, quer\u00eda ver c\u00f3mo period la vida de los migrantes en los barcos de cuarentena<\/strong>. Taskayali fue asignado primero a otro barco de cuarentena, el <em>Allegra<\/em>. En su segundo d\u00eda de trabajo, me dijo, un barco humanitario operado por M\u00e9dicos Sin Fronteras entreg\u00f3 353 migrantes, sacados de endebles botes en las aguas del Mediterr\u00e1neo frente a Libia. Una estrecha rampa met\u00e1lica con barandillas de cuerda fue colocada a trav\u00e9s de la brecha entre los dos barcos para que los migrantes cruzaran.<\/p>\n<p>Primero lleg\u00f3 una mujer egipcia, embarazada de varios meses, con dos ni\u00f1os peque\u00f1os a cuestas. A continuaci\u00f3n lleg\u00f3 una ni\u00f1a marroqu\u00ed no acompa\u00f1ada de ocho a\u00f1os, con los ojos muy abiertos, asustada. Luego llegaron otros, de T\u00fanez, Bangladesh, Etiop\u00eda, Libia, Siria y partes de \u00c1frica Occidental. Cuando llegaron al <em>Allegra<\/em>, una enfermera les tom\u00f3 la temperatura y Taskayali los llev\u00f3 a sus habitaciones.<\/p>\n<p>Unas semanas m\u00e1s tarde me reun\u00ed con Taskayali en <em>La Suprema<\/em>, donde realizaba trabajos espor\u00e1dicos. Llevaba a los inmigrantes cargadores de m\u00f3viles, champ\u00fa y tampones. Les pon\u00eda zapatos, pues la mayor\u00eda hab\u00eda llegado sin ellos. Repart\u00eda pomadas para la sarna, una infecci\u00f3n cut\u00e1nea extremadamente contagiosa y que provoca un intenso picor, que sufr\u00eda un tercio de los migrantes. Tambi\u00e9n desatascaba los retretes, que a menudo se colapsaban por ropa inside tirada adrede por los migrantes como protesta por su confinamiento en el barco. Como la Cruz Roja sab\u00eda que mi principal objetivo period seguir de cerca a Taskayali e informar sobre c\u00f3mo period la vida a bordo de <em>La Suprema<\/em>, mi \u00fanico trabajo period la tarea de las cenas: comprobar los nombres y los n\u00fameros de identificaci\u00f3n en un portapapeles a medida que los migrantes recib\u00edan una bandeja.<\/p>\n<p>Los migrantes pasaban la mayor parte del tiempo sentados en el suelo en los pasillos fuera del camarote, acurrucados en torno a sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles, mirando videoclips. Los camarotes sol\u00edan alojar a dos o a tres personas, la mayor\u00eda hombres de entre 15 y 25 a\u00f1os, procedentes de T\u00fanez, Egipto, Libia, Somalia, Bangladesh o Eritrea.<\/p>\n<p>En mi segundo d\u00eda a bordo, mientras merodeaba torpemente por un pasillo sinti\u00e9ndome como un inadaptado del instituto, un chico de 15 a\u00f1os llamado Ahmed se apiad\u00f3 de m\u00ed y me pregunt\u00f3 qu\u00e9 m\u00fasica ten\u00eda en mi tel\u00e9fono. Como mi hijo de 17 a\u00f1os escucha sobre todo rap internacional, tengo cientos de canciones de hip-hop de Egipto, Francia, T\u00fanez, Argelia y Venezuela en mi tel\u00e9fono. Ahmed reaccion\u00f3 con asombro ante mi colecci\u00f3n; inmediatamente desapareci\u00f3 con mi tel\u00e9fono entre una multitud que estall\u00f3 en v\u00edtores cuando son\u00f3 una canci\u00f3n de <strong>Lacrim, un rapero argelino-franc\u00e9s<\/strong>. A partir de entonces, los adolescentes se refer\u00edan a m\u00ed como \u00abMusic Man\u00bb y me chocaban los pu\u00f1os cuando nos cruz\u00e1bamos. <\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los migrantes me dijeron que apreciaban profundamente a los trabajadores de la Cruz Roja, pero que, sin embargo, <strong>se sent\u00edan prisioneros en el mar y tem\u00edan desesperadamente ser deportados una vez que llegaran a tierra firme<\/strong>. Si los migrantes no pueden demostrar que huyen de un conflicto o de la persecuci\u00f3n, y no de la pobreza, Italia suele rechazar sus solicitudes de asilo. Varios de los migrantes que vi en <em>La Suprema<\/em> ten\u00edan grandes quemaduras de flamable. Durante sus intentos de traves\u00eda, la gasolina se hab\u00eda derramado en sus botes, donde se hab\u00eda mezclado con el agua del mar y luego hab\u00eda entrado en contacto con su piel. Las personas que est\u00e1n sentadas o tumbadas en el fondo de las lanchas corren el mayor riesgo de sufrir este tipo de quemaduras; los bidones de flamable suelen tener fugas, caerse o vaciarse durante los fren\u00e9ticos esfuerzos por rescatar las lanchas si empiezan a hundirse. No obstante, a menudo se instruye a las mujeres y a los ni\u00f1os para que se sienten en el suelo, porque muchas personas creen err\u00f3neamente que es el lugar m\u00e1s seguro del barco. Una doctora me cont\u00f3 que algunos de los inmigrantes que hab\u00eda atendido en <em>La Suprema<\/em> hab\u00edan llegado tan empapados de gasolina que el mero hecho de manipular sus ropas hab\u00eda hecho que sus guantes de l\u00e1tex se derritieran.<\/p>\n<p>Por la noche, el trabajo de Taskayali consist\u00eda en vigilar fuera de las dos puertas de cristal de la cubierta del octavo piso, para asegurarse de que ninguno de los migrantes saliera, donde podr\u00edan intentar saltar al agua y nadar hasta la orilla. <strong>Cuando el barco estaba en el puerto o cerca de \u00e9l, los emigrantes apretaban la cara contra el cristal durante horas, mirando a la tierra<\/strong>.<\/p>\n<h2>Despu\u00e9s de la cuarentena<\/h2>\n<p>Durante mi semana en <em>La Suprema<\/em>, el barco se detuvo en el puerto dos veces para desembarcar a personas cuyo periodo de cuarentena hab\u00eda terminado. La primera vez, cuando las personas sal\u00edan del barco, se encontraban con docenas de polic\u00edas de pie al borde del agua, con los brazos cruzados, esperando a subirlos a los autobuses y transportarlos a uno o m\u00e1s de los muchos \u00abcentros de recepci\u00f3n\u00bb de Italia. Estos centros albergan colectivamente a m\u00e1s de 75.000 inmigrantes, la mayor\u00eda de los cuales est\u00e1n a la espera de que se decidan sus solicitudes de asilo. Tras el desembarco de un grupo, segu\u00ed a los equipos de \u00abrociadores\u00bb, vestidos con trajes de protecci\u00f3n contra riesgos, que desinfectaron eficazmente las habitaciones, cambiaron la ropa de cama, fregaron los ba\u00f1os y prepararon el barco para la siguiente afluencia de inmigrantes.<\/p>\n<p>La segunda vez que<em> La Suprema<\/em> entr\u00f3 en el puerto de Augusta, en el este de Sicilia, vi c\u00f3mo la polic\u00eda en tierra se impacientaba con un adolescente que deb\u00eda desembarcar. Quer\u00edan detenerlo, por razones que no revelaron. Con las porras desenfundadas, varios agentes uniformados subieron a la rampa y al barco y agarraron al chico, que cay\u00f3 al suelo e intent\u00f3 zafarse. Otros inmigrantes empezaron a gritar. Los empujones se convirtieron en pu\u00f1etazos. El capit\u00e1n de<em> La Suprema<\/em> acudi\u00f3 al lugar.<\/p>\n<p>\u00abNo ten\u00e9is autoridad aqu\u00ed\u00bb, grit\u00f3 a los agentes. \u00abAbandonar\u00e1n mi barco inmediatamente\u00bb. Se marcharon, pero poco despu\u00e9s el chico fue sacado del barco por la Cruz Roja y detenido.<\/p>\n<p>A bordo del barco, varios migrantes que hab\u00edan presenciado la escena subieron a sus habitaciones, <strong>donde bebieron champ\u00fa y otros productos qu\u00edmicos para inducir el v\u00f3mito, creyendo que sus posibilidades de permanecer en Italia ser\u00edan mayores <\/strong>si desembarcaban en un hospital y no en un centro de acogida, porque los m\u00e9dicos podr\u00edan ser m\u00e1s aptos para ayudarles que la polic\u00eda o los bur\u00f3cratas. A finales de octubre, nueve tunecinos que se encontraban en uno de los otros barcos de cuarentena fueron evacuados tras tragarse cuchillas de afeitar.<\/p>\n<p>\u00abSi Libia es el infierno y Europa es el cielo, esto es el purgatorio\u00bb, me dijo Taskayali una noche durante la cena.<\/p>\n<p>Seg\u00fan <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.un.org\/es\/\">Naciones Unidas<\/a>, <strong>m\u00e1s de 2,5 millones de migrantes han cruzado sin autorizaci\u00f3n el Mediterr\u00e1neo hacia Europa desde la d\u00e9cada de 1970<\/strong>. En los \u00faltimos a\u00f1os, la migraci\u00f3n se ha disparado al huir los solicitantes de asilo de la guerra y la inestabilidad pol\u00edtica en el norte de \u00c1frica. En respuesta, las naciones europeas han intentado detener el flujo, lo que ha provocado que esta traves\u00eda se convierta en lo que la ONU ha calificado como \u00abla m\u00e1s mort\u00edfera del mundo\u00bb para los migrantes. Desde el a\u00f1o 2000, m\u00e1s de 35.000 de ellos se han ahogado o han desaparecido. Esto ha agravado una disaster humanitaria tan profunda e inexorable como el propio mar.<\/p>\n<p>En 2011, tras el derrocamiento del dictador Muamar Gadafi, el n\u00famero de migrantes que utilizaban Libia como punto de partida hacia Europa aument\u00f3 significativamente, porque las redes de contrabando de personas pod\u00edan ahora operar all\u00ed sin restricciones. El gobierno de coalici\u00f3n de Italia adopt\u00f3 inicialmente un enfoque relativamente abierto a la inmigraci\u00f3n. A finales de 2013 y 2014, el Gobierno italiano sac\u00f3 del mar a m\u00e1s de 140.000 personas. La esperanza del Gobierno period que los vecinos europeos de Italia siguieran el ejemplo y proporcionaran barcos de rescate, financiaci\u00f3n y, lo m\u00e1s importante, lugares para reubicar a los migrantes.<\/p>\n<p>Eso no ocurri\u00f3. Como el resto de Europa no prest\u00f3 ayuda, el sentimiento italiano hacia los refugiados se enrareci\u00f3 y el Gobierno se retir\u00f3 de los rescates en el mar. En 2016, varias organizaciones ben\u00e9ficas \u2013grandes agencias de ayuda mundial como <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.lamarea.com\/2016\/05\/28\/la-mitad-los-menores-refugiados-estan-del-sistema-educativo\/\">Save the Children<\/a> y <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.msf.es\">M\u00e9dicos Sin Fronteras<\/a>, as\u00ed como grupos m\u00e1s peque\u00f1os y nuevos\u2013 trataron de llenar el vac\u00edo, patrullando las aguas internacionales frente a Libia y realizando alrededor del 25% de los rescates en el Mediterr\u00e1neo. Pero para entonces estos esfuerzos tambi\u00e9n estaban sufriendo presiones. <\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/1625432465_634_Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\"><img class=\"img-fluid\" ci-src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/1625432465_634_Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"720\"\/><noscript><\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/1625432465_634_Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"img-fluid\" src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/1625432465_634_Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"720\"\/><\/a><\/figure>\n<p><\/noscript><\/a><figcaption>Foto: Pierre Kattar \/ The Outlaw Ocean Challenge<\/figcaption><\/figure>\n<p>En el marco de un programa de la UE denominado <em>operaci\u00f3n Sophi<\/em>a y de un acuerdo posterior con Libia, Italia acord\u00f3 proporcionar barcos, formaci\u00f3n y millones de euros a la guardia costera libia, que ha sido acusada de amenazar, abordar e incluso abrir fuego contra los barcos de las ONG. Los cr\u00edticos afirmaron que el programa, ahora en desuso, constitu\u00eda una devoluci\u00f3n (en franc\u00e9s, <em>refoulement<\/em>), una violaci\u00f3n de las leyes internacionales de derechos humanos que dicen que nadie debe ser devuelto a un pa\u00eds en el que se enfrentar\u00eda a torturas u otros castigos degradantes.<\/p>\n<p>La <em>operaci\u00f3n Sophia <\/em>comenz\u00f3 a pesar de las crecientes pruebas de que los contrabandistas libios, las fuerzas de seguridad y la propia guardia costera estaban cometiendo atrocidades contra los migrantes. Los migrantes recogidos por la guardia costera sol\u00edan tener un destino espeluznante. Seg\u00fan un informe de 2017 de la embajada alemana en N\u00edger, los centros de detenci\u00f3n en los que Libia confinaba a los migrantes presentaban \u00abcondiciones similares a las de un campo de concentraci\u00f3n\u00bb; el informe documentaba torturas, violaciones y ejecuciones generalizadas. En septiembre de 2018, <strong>el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados declar\u00f3 que ning\u00fan lugar de Libia deb\u00eda considerarse seguro para las personas rescatadas en el mar<\/strong>. <\/p>\n<p>Casi al mismo tiempo, los partidos populistas de Italia se pronunciaron contra los rescatadores de caridad, acus\u00e1ndolos de operar servicios de \u00abtaxi mar\u00edtimo\u00bb para los migrantes. En 2017, el jefe de Frontex, la guardia costera y la patrulla fronteriza combinadas de la UE \u2013as\u00ed como los ministros del Inside de Austria y Alemania\u2013 acusaron a las tripulaciones de los barcos de rescate de apoyar a los contrabandistas; en dos a\u00f1os, los fiscales de Italia hab\u00edan abierto investigaciones penales contra al menos 12 barcos de ONG por ayudar e instigar la inmigraci\u00f3n ilegal. En 2019, para desalentar los rescates mar\u00edtimos, el Gobierno italiano <strong>comenz\u00f3 a aumentar las multas que pueden imponerse a las ONG por entrar en aguas italianas sin permiso<\/strong> y por llevar a puerto a personas indocumentadas. Esas multas son ahora de hasta 50.000 euros, o unos 60.000 d\u00f3lares, por infracci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Gobierno italiano justific\u00f3 estas acciones alegando que los rescates mar\u00edtimos animan a los migrantes a intentar la peligrosa traves\u00eda del Mediterr\u00e1neo. Pero esto no parece ser cierto. Matteo Villa, investigador sobre migraci\u00f3n del Instituto Italiano de Estudios Pol\u00edticos Internacionales, un centro de estudios no partidista, ha descubierto que las personas toman sus decisiones sobre si intentan una traves\u00eda bas\u00e1ndose principalmente en la meteorolog\u00eda y en las condiciones pol\u00edticas locales; las operaciones de rescate en el mar no aumentan el n\u00famero de personas que cruzan. Sin embargo, estas operaciones de rescate s\u00ed reducen significativamente el n\u00famero de personas que mueren en el intento. Villa determin\u00f3 que cuando dichas operaciones fueron interrumpidas por el Gobierno italiano en los primeros ocho meses de 2019, <strong>la tasa de mortalidad a lo largo de la ruta mar\u00edtima desde Libia se triplic\u00f3. Pas\u00f3 del 2,1% al 6,7%<\/strong>.<\/p>\n<p>A finales de 2020, pr\u00e1cticamente todas las ONG hab\u00edan dejado de realizar rescates mar\u00edtimos, sobre todo porque sus barcos hab\u00edan sido detenidos por las autoridades de la UE. Seg\u00fan M\u00e9dicos Sin Fronteras, la guardia costera libia intercept\u00f3 a m\u00e1s de 11.700 migrantes en el mar el a\u00f1o pasado, entregando a muchos de ellos a los centros de detenci\u00f3n que la ONU hab\u00eda considerado inseguros. Esta period la situaci\u00f3n durante mi estancia en La Suprema, y la COVID-19 solo hab\u00eda empeorado las cosas.<\/p>\n<p>Cuesta pasar por alto la iron\u00eda del uso de cruceros para evitar la propagaci\u00f3n del coronavirus. Uno de los primeros brotes graves de COVID-19 fuera de China se produjo en el <em>Diamond Princess<\/em>, un crucero brit\u00e1nico que hab\u00eda hecho escala en el puerto de Yokohama (Jap\u00f3n) a principios de febrero, con m\u00e1s de 3.700 pasajeros y miembros de la tripulaci\u00f3n a bordo. A lo largo del mes siguiente, aproximadamente una quinta parte de los pasajeros dieron positivo en las pruebas, y una docena de personas acabaron muriendo. Siguieron brotes masivos en el <em>Zaandam<\/em>, el <em>Rotterdam<\/em>, el <em>Greg Mortimer<\/em>, el <em>Ruby Princess<\/em> y otros barcos. La ventilaci\u00f3n de estos barcos parece haber sido un issue contribuyente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Qingyan Chen, profesor de ingenier\u00eda mec\u00e1nica de la Universidad de Purdue que estudia c\u00f3mo se transmiten las enfermedades en el aire en el inside,<strong> los sistemas de ventilaci\u00f3n de muchos cruceros se basan en la recirculaci\u00f3n del aire a trav\u00e9s de filtros de baja o media resistencia<\/strong>, lo que hace que los virus se propaguen mucho m\u00e1s r\u00e1pido que en los aviones.<\/p>\n<p>Pero para Italia, los barcos parec\u00edan ofrecer una forma conveniente de calmar las preocupaciones internas. Aunque las autoridades sanitarias italianas insistieron en que los migrantes solo hab\u00edan desempe\u00f1ado un papel \u00abm\u00ednimo\u00bb en la introducci\u00f3n del coronavirus en el pa\u00eds, los temores de que los migrantes fueran la fuente se extendieron r\u00e1pidamente. En abril de 2020, Italia anunci\u00f3 que, por primera vez, sus puertos ya no pod\u00edan considerarse \u00ablugares seguros\u00bb para el desembarco de migrantes. Poco despu\u00e9s, Malta, otro well-liked punto de desembarco de migrantes, hizo lo mismo. Pronto, otros pa\u00edses de la UE <strong>utilizaron el temor al virus para justificar el endurecimiento de sus fronteras y la disminuci\u00f3n de sus esfuerzos de reubicaci\u00f3n<\/strong>. <\/p>\n<p>Fue entonces cuando Italia decidi\u00f3 fletar grandes barcos para que sirvieran de centros de cuarentena flotantes. Los profesionales de la salud y los defensores de los inmigrantes criticaron el plan, planteando dudas sobre la calidad de la atenci\u00f3n m\u00e9dica, el apoyo psicol\u00f3gico y la asistencia jur\u00eddica que estar\u00edan disponibles a bordo. Y aunque los barcos estaban destinados \u00fanicamente a acoger a los reci\u00e9n llegados, empezaron a surgir informes de que las autoridades italianas estaban trasladando a los barcos a los inmigrantes seropositivos que llevaban meses en tierra. Cuando Francesco Rocca, presidente de la Cruz Roja Italiana, se enter\u00f3 de esas informaciones, llam\u00f3 al Ministerio del Inside y advirti\u00f3 de que si los funcionarios estaban reubicando a los migrantes desde los centros en tierra, o si manten\u00edan a los migrantes en los barcos aunque fuera un d\u00eda m\u00e1s del per\u00edodo de cuarentena m\u00e9dicamente necesario, ordenar\u00eda a su private que liberara a las personas de los barcos en masa. \u00abSe lo dej\u00e9 muy claro\u00bb, me dijo Rocca. \u00abColaboraremos siempre que nuestro trabajo no sea dirigir prisiones flotantes\u00bb. El Gobierno acept\u00f3 r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Una noche, alrededor de las 12, no mucho antes de que yo llegara a <em>La Suprema<\/em>, estall\u00f3 una conmoci\u00f3n en la <strong>secci\u00f3n de COVID del barco<\/strong>, en la que hab\u00eda entre 100 y 150 personas. Ese mismo d\u00eda, unas 40 personas de esa secci\u00f3n del barco hab\u00edan sido informadas de que, a pesar de llevar ya 10 d\u00edas en cuarentena en el mar, tendr\u00edan que pasar otros 10 d\u00edas en cuarentena, porque varios de ellos segu\u00edan dando positivo. Esa noche, 20 sirios de la secci\u00f3n encontraron una puerta sin cerrar y sin vigilancia y se colaron por una escalera trasera hasta la cubierta superior. Los guardias no tardaron en encontrarlos y, cuando se acercaron a ellos, la tensi\u00f3n aument\u00f3. Tras algunos gritos y empujones, los sirios se sentaron en c\u00edrculo en la cubierta y comenzaron a cantar. Preocupados por que los hombres se dispersaban y contagiaran a otros en el barco, los m\u00e9dicos presentes en el lugar llamaron por tel\u00e9fono a Andi Nganso, director m\u00e9dico de los barcos de cuarentena, y le preguntaron qu\u00e9 deb\u00edan hacer. Nganso recomend\u00f3 llevar a los hombres algo de comida y agua y dejar que se quedaran donde estaban. As\u00ed que los hombres se quedaron en cubierta toda la noche \u2013hablando, cantando, tumbados de espaldas y mirando las estrellas\u2013 mientras los guardias y los trabajadores de la Cruz Roja vigilaban a distancia. A la ma\u00f1ana siguiente, los hombres regresaron en silencio a sus habitaciones en grupo.<\/p>\n<p>\u00abLa clave es desescalar\u00bb, me dijo Nganso m\u00e1s tarde sobre el incidente.<\/p>\n<p>Un par de semanas despu\u00e9s, Taskayali se dirig\u00eda a su camarote cuando se cruz\u00f3 con un emigrante libio en la escalera. El hombre parec\u00eda angustiado. Preocupado, Taskayali dio media vuelta y empez\u00f3 a seguir al hombre, que se dio cuenta y empez\u00f3 a correr. Taskayali lo persigui\u00f3 y lo sigui\u00f3 hasta el octavo piso y hasta la cubierta. Despu\u00e9s de rodear una barrera para llegar a la banda de babor del barco, el hombre empez\u00f3 a trepar por una barandilla. Taskayali lo abord\u00f3 antes de que pudiera saltar.<\/p>\n<p>El hombre habl\u00f3 con un mediador entrenado, que le ayud\u00f3 a calmarse, y luego regres\u00f3 a su camarote. Una vez terminado el episodio, Taskayali regres\u00f3 al lugar donde hab\u00eda abordado al hombre. Durante la persecuci\u00f3n, supuso que el hombre intentaba escapar del barco saltando por la borda hacia el oc\u00e9ano; sin embargo, al mirar por encima de la barandilla, no vio el oc\u00e9ano sino un muelle de hormig\u00f3n, ocho pisos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Nganso me dijo que ning\u00fan inmigrante con COVID en los barcos de cuarentena hab\u00eda muerto o necesitado ser intubado. <strong>\u00abEl verdadero reto\u00bb, dijo, \u00abes la salud psychological\u00bb.<\/strong><\/p>\n<h2>En busca del piano<\/h2>\n<p>Nacido en Roma, Taskayali empez\u00f3 a estudiar piano a los 6 a\u00f1os y a componer a los 11. Su talento le vali\u00f3 un contrato con Warner Music cuando ten\u00eda 24 a\u00f1os. En el <em>Allegra<\/em>, cuando Taskayali escuch\u00f3 a otro voluntario decir que hab\u00eda un piano, decidi\u00f3 buscarlo. Lo encontr\u00f3 en una secci\u00f3n acordonada del barco, en el fondo de un restaurante oscuro y vac\u00edo de la s\u00e9ptima planta: un Yamaha vertical cubierto de polvo. Se sent\u00f3 y toc\u00f3 el <a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/watch\/?v=903183336802883\"><em>Nocturno n\u00ba 20<\/em> de Chopin<\/a>, una de las canciones m\u00e1s tristes que conoc\u00eda y una de sus favoritas. Se hab\u00eda corrido la voz entre los trabajadores de la Cruz Roja de que hab\u00eda un pianista de renombre entre ellos, y varios de ellos le pidieron que tocara un recital. \u00c9l acept\u00f3, pero pregunt\u00f3 si pod\u00eda hacer un concierto tambi\u00e9n para los emigrantes. La log\u00edstica period dif\u00edcil, pero finalmente convenci\u00f3 al capit\u00e1n del barco para que le permitiera tocar para los migrantes en la cubierta superior durante algunas de sus pausas para fumar al aire libre. <strong>Los conciertos fueron inspiradores<\/strong>.<\/p>\n<p>Un d\u00eda vi a Taskayali tocar <em>Eski Dostlar<\/em>, una canci\u00f3n tradicional turca, mientras un grupo de mujeres de Sud\u00e1n y Nigeria bailaba y ululaba de alegr\u00eda. Otro d\u00eda, mientras Taskayali tocaba una canci\u00f3n que hab\u00eda compuesto, llamada <em>Black Sea<\/em>, un grupo de adolescentes de Egipto y Libia formaba un c\u00edrculo y se turnaba para bailar y bailar en el centro mientras los dem\u00e1s lo aclamaban. En otra ocasi\u00f3n, toc\u00f3 una famosa canci\u00f3n de protesta italiana del siglo XIX, <em>Bella Ciao<\/em>, que hab\u00eda sido remezclada en T\u00fanez en una canci\u00f3n well-liked titulada <em>Habiba Ciao<\/em>. Cuando los inmigrantes escucharon la melod\u00eda, estallaron en aplausos y v\u00edtores, me agarraron del brazo y me metieron en su c\u00edrculo mientras coreaban \u00ab\u00a1Italia!\u00bb y \u00ab\u00a1Gracias, Cruz Roja!\u00bb.<\/p>\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s, encontr\u00e9 a Taskayali inclinado sobre una barandilla, sonriendo t\u00edmidamente. Me dijo que ten\u00eda previsto dar un concierto en el pabell\u00f3n COVID-19, una secci\u00f3n del barco que normalmente ten\u00edamos prohibida. Nos reunimos all\u00ed esa tarde y dos trabajadores de la Cruz Roja nos ayudaron a ponernos los trajes de protecci\u00f3n. Taskayali toc\u00f3 durante media hora, durante la cual el lugar vibr\u00f3 con una corriente invisible. Los migrantes de esta secci\u00f3n, que rara vez reciben visitas, parec\u00edan sorprendidos de que hubi\u00e9ramos entrado en su zona. Despu\u00e9s del concierto, vi a un hombre de unos 30 a\u00f1os que estaba en silencio frente al teclado, llorando. Le pregunt\u00e9 si estaba bien. \u00abEste hombre, tan amable\u00bb, repet\u00eda el emigrante. Cuando Taskayali trat\u00f3 de retirarse t\u00edmidamente, se vio frenado por un grupo de migrantes que quer\u00edan hacerse selfies con \u00e9l. Mientras nos quit\u00e1bamos los trajes de protecci\u00f3n, Taskayali se volvi\u00f3 hacia m\u00ed y me dijo: \u00abNunca he vivido nada tan bonito\u00bb.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.lamarea.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-pantalla-2021-07-01-a-las-15.20.01.png\"><img class=\"img-fluid\" ci-src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"504\"\/><noscript><\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.lamarea.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-pantalla-2021-07-01-a-las-15.20.01.png\"><img decoding=\"async\" class=\"img-fluid\" src=\"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Los-barcos-de-cuarentena-lamareacom.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"504\"\/><\/a><\/figure>\n<p><\/noscript><\/a><figcaption>Foto: Pierre Kattar \/ The Outlaw Ocean Challenge<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Estos momentos de belleza destacaban en medio del dolor permanente<\/strong>. Una tarde, Taskayali recibi\u00f3 el encargo de ir a ver a un ni\u00f1o tunecino de 8 a\u00f1os reci\u00e9n llegado que hab\u00eda emigrado solo. Tras una peque\u00f1a charla inicial, facilitada por otro migrante que hablaba tanto \u00e1rabe como ingl\u00e9s, Taskayali le pregunt\u00f3 al ni\u00f1o si ten\u00eda alg\u00fan acquainted esper\u00e1ndole en Italia. Respondi\u00f3 que ten\u00eda un amigo en Francia. \u00abLo encontrar\u00e9\u00bb, dijo el chico.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPero d\u00f3nde est\u00e1n tus padres?\u00bb, respondi\u00f3 Taskayali, con cierta insistencia. El chico baj\u00f3 la mirada. Comunicando con las manos, indic\u00f3 que su padre hab\u00eda sido ahorcado y que su madre hab\u00eda sido degollada. M\u00e1s tarde, Taskayali me dijo que lamentaba mucho la forma en que hab\u00eda formulado su pregunta. Mientras ayudaba a servir comidas a los migrantes en <em>La Suprema<\/em>, trabaj\u00e9 junto a un funcionario de la Cruz Roja llamado John Ogah. En 2013, debido a la creciente violencia en Nigeria por parte de grupos terroristas como Boko Haram, Ogah huy\u00f3 a Tr\u00edpoli, donde comparti\u00f3 piso con otros 15 nigerianos y encontr\u00f3 trabajo como soldador. Una noche, un grupo de hombres libios armados irrumpi\u00f3 en el apartamento para robar, y en el proceso dispar\u00f3 y mat\u00f3 a uno de los compa\u00f1eros de piso de Ogah. Este tipo de cosas no son extra\u00f1as para los inmigrantes en Libia, me cont\u00f3 Ogah. \u00abViolaciones y asesinatos todo el tiempo\u00bb, dijo.<\/p>\n<p>Ogah decidi\u00f3 huir de nuevo, esta vez a Europa. Encontr\u00f3 a un traficante, organiz\u00f3 de forma encubierta la traves\u00eda del Mediterr\u00e1neo en un barco con otros 300 inmigrantes y, en mayo de 2014, lleg\u00f3 a Italia. Se dirigi\u00f3 a Roma, donde pas\u00f3 meses viviendo en la calle. Para ganar dinero, mendigaba y llevaba las bolsas de la gente fuera de un supermercado en el barrio de Centocelle de Roma. Un d\u00eda, un hombre que llevaba un casco de motocicleta y una gran cuchilla para cortar carne entr\u00f3 a empujones en el supermercado. El hombre fue hasta el mostrador y exigi\u00f3 dinero de la caja registradora. Las im\u00e1genes de seguridad de la tienda muestran a Ogah observando el incidente. Cuando el ladr\u00f3n intent\u00f3 marcharse en su <em>scooter<\/em>, Ogah lo agarr\u00f3, le arrebat\u00f3 la cuchilla y lo retuvo hasta que lleg\u00f3 la polic\u00eda. Como no ten\u00eda papeles de inmigraci\u00f3n, Ogah abandon\u00f3 tranquilamente el lugar. Pero la polic\u00eda lo localiz\u00f3 y el Gobierno le concedi\u00f3 un permiso de residencia de un a\u00f1o, que ya ha sido prorrogado. La polic\u00eda anim\u00f3 a Ogah \u2013que fue criado como cat\u00f3lico pero nunca fue bautizado\u2013 a compartir su historia con el Vaticano.<\/p>\n<p>Durante una misa de Pascua de 2018, el Papa Francisco bautiz\u00f3 a Ogah en una ceremonia televisada. La Cruz Roja lo contrat\u00f3 como oficial de log\u00edstica. Cuando conoc\u00ed a Ogah, muchos de los migrantes a bordo de <em>La Suprema <\/em>conoc\u00edan su historia. Cuando pregunt\u00e9 a uno de los migrantes qu\u00e9 esperaba ser si se le permit\u00eda quedarse en Europa, dijo: \u00abComo \u00e9l\u00bb, y se\u00f1al\u00f3 a Ogah. Pero la historia de Ogah no es un cuento de hadas. Una noche, no hace mucho, me llam\u00f3 para hablar de la soledad de la vida como inmigrante en Italia. \u00abNo tengo una chica. No tengo amigos\u00bb, dijo, y a\u00f1adi\u00f3 que su sueldo apenas le alcanzaba para salir adelante; tras pagar el alquiler, no pod\u00eda comprar todos los alimentos que necesitaba. \u00abSoy el inmigrante m\u00e1s afortunado que conozco\u00bb, dijo, \u00abpero no me imaginaba que la vida aqu\u00ed ser\u00eda as\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Una noche en el <em>Allegra<\/em>, Taskayali conoci\u00f3 a un joven de 15 a\u00f1os de Costa de Marfil llamado Abou Diakite. El chico hab\u00eda llegado solo dos d\u00edas antes, tras ser rescatado junto a otros casi 200 inmigrantes frente a las costas de Libia por una organizaci\u00f3n espa\u00f1ola sin \u00e1nimo de lucro llamada Proactiva Open Arms. Ten\u00eda los p\u00f3mulos altos, los ojos muy abiertos y el pelo corto y trenzado, y a veces llevaba un pendiente en una oreja o un aro en la otra. En el momento de su rescate, Diakite estaba gravemente deshidratado y desnutrido. Ten\u00eda cicatrices en las extremidades, que algunos pensaban pod\u00edan deberse a que hab\u00eda sido torturado en Libia.<\/p>\n<p>Una semana despu\u00e9s de subir al barco de rescate, empez\u00f3 a sufrir un intenso dolor lumbar. Dio negativo en la prueba de COVID-19 y el private m\u00e9dico, que sospechaba una posible infecci\u00f3n del tracto urinario, le administr\u00f3 antibi\u00f3ticos. Cuando fue trasladado al <em>Allegra<\/em> al d\u00eda siguiente, la fiebre hab\u00eda bajado y parec\u00eda mejorar. Pero su estado pronto empeor\u00f3, y los funcionarios de la Cruz Roja solicitaron al Ministerio de Sanidad que permitiera una evacuaci\u00f3n de emergencia para poder llevar a Diakite a un hospital de Palermo. La v\u00edspera de la evacuaci\u00f3n, Taskayali pas\u00f3 la noche en vela escribiendo a Diakite una canci\u00f3n de despedida en tres partes: la primera correspond\u00eda a la salida de Diakite de Costa de Marfil; la segunda, a su estancia en el barco; y, la tercera, a su llegada a Europa. La canci\u00f3n pretend\u00eda transmitir una sensaci\u00f3n de esperanza, lo que Taskayali imaginaba que sentir\u00eda Diakite cuando finalmente llegara a tierra firme en Italia.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, los amigos de Diakite le ayudaron a ponerse un traje verde para sustancias peligrosas que no le quedaba bien y una nueva mascarilla N95. Diakite se resisti\u00f3, d\u00e9bilmente; hab\u00eda trabajado como sastre en Costa de Marfil, dijeron sus amigos, y se preocupaba por su ropa. Taskayali ayud\u00f3 a trasladar a Diakite a una camilla y a bajar a la cubierta inferior. En tierra, le esperaban una ambulancia y un grupo de polic\u00edas. Mientras se lo llevaban, Taskayali le apret\u00f3 el hombro y le dijo: \u00abMi amigo, la tierra, por fin\u00bb. Apenas consciente, Diakite no respondi\u00f3. Cay\u00f3 en coma y fue trasladado a un segundo hospital de Palermo, por falta de espacio en el primero. Muri\u00f3 poco despu\u00e9s de llegar al segundo hospital.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses deben vigilar sus fronteras. Gestionar el flujo de inmigraci\u00f3n nunca es f\u00e1cil; la COVID-19 no ha hecho m\u00e1s que dificultarlo. Al menos a corto plazo, los barcos de cuarentena representan una soluci\u00f3n atractiva para un problema pol\u00edticamente espinoso: por su lejan\u00eda, el mar es un lugar atractivo para que los gobiernos detengan a los inmigrantes. Pero el coste de esta soluci\u00f3n es que hace a\u00fan m\u00e1s invisible a una poblaci\u00f3n ya sin voz. \u00abCuando crec\u00eda, siempre pens\u00e9 que el mundo period injusto\u00bb, me escribi\u00f3 Taskayali cuando se enter\u00f3 de la muerte de Diakite. \u00abMe faltaba la prueba hasta que la encontr\u00e9 en el mar\u00bb.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script type=\"text\/plain\" data-cli-class=\"cli-blocker-script\" data-cli-label=\"C\u00f3digo de P\u00edxel de Facebook\"  data-cli-script-type=\"advertisement\" data-cli-block=\"true\" data-cli-block-if-ccpa-optout=\"false\" data-cli-element-position=\"head\">\n  !function(f,b,e,v,n,t,s)\n  {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n  n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n  if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n  n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n  t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n  s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n  'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n  fbq('init', '292182415409756');\n  fbq('track', 'PageView');\n  <\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.lamarea.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Suprema, un crucero construido en 2003 por 120 millones de d\u00f3lares, puede transportar casi 3.000 pasajeros, adem\u00e1s de 1.000 coches. 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