{"id":147795,"date":"2021-06-27T05:14:05","date_gmt":"2021-06-27T05:14:05","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=147795"},"modified":"2021-06-27T05:14:05","modified_gmt":"2021-06-27T05:14:05","slug":"los-dos-amigos-perfil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/los-dos-amigos-perfil\/","title":{"rendered":"Los dos amigos | Perfil"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Guillermo Piro, el traductor de El ingeniero, un libro que Juan Rodolfo Wilcock public\u00f3 en italiano tres a\u00f1os antes de morir, cube que la novela ser\u00eda una estafa si no fuera porque la contratapa (escrita sin firma por el autor) permite reinterpretar desde una clave siniestra la mon\u00f3tona serie de cartas que la componen. Silvina Ocampo tildaba a Wilcock de \u201cinsensato en la producci\u00f3n literaria\u201d. Bioy Casares relata que alguna vez imagin\u00f3 un cuento sobre dos amigos escritores en el que uno es reconocido como un maestro mientras que el prestigio el otro se limita a los c\u00edrculos literarios. Y, sin embargo, \u201caunque para el mundo el primero es el maestro, en las conversaciones entre ellos el maestro es el segundo.\u201d Uno de los personajes es el propio Bioy y el otro es Wilcock y Bioy concluye: \u201ccuando se trata de escribir libros el primero es el m\u00e1s capaz.\u201d Cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, hay cada vez m\u00e1s gente dispuesta a afirmar la genialidad de Wilcock mientras que la estatura literaria de Bioy est\u00e1 un poco en entredicho.\u00a0<\/p>\n<p>La rivalidad entre ambos, la presencia de Wilcock en el c\u00edrculo estrecho cuyo centro intelectual period Borges, el cari\u00f1o que surgi\u00f3 con los a\u00f1os hacia el \u201c\u00e1vido, hosco, desde\u00f1oso, incomunicado Johnny\u201d aparecen en Wilcock, una muy inteligente compilaci\u00f3n cronol\u00f3gica de materiales diversos (principalmente de Bioy) a cargo de Daniel Martino. A diferencia del imprescindible, interminable, irreemplazable e inexplicablemente agotado Borges, este es un volumen de dimensiones abarcables.<\/p>\n<p>El libro es una invitaci\u00f3n al misterio de Wilcock, a ese contradictorio y tir\u00e1nico magnetismo que llevaba a Bioy a decir: \u201cA m\u00ed la opini\u00f3n de Johnny me tiene sin cuidado, pero no me atrevo a poner en el fon\u00f3grafo discos de m\u00fasica popular americana, por ganas que tenga, si \u00e9l est\u00e1 en casa.\u201d A Bioy, la opini\u00f3n de Wilcock le importaba apenas un poco menos que la de Borges. Y ese es tal vez el aspecto m\u00e1s fascinante del libro: el de ser, antes que un retrato de Wilcock, uno del propio Bioy, de su inseguridad como escritor, de las tremendas dudas que le generaban sus propias opiniones y que Wilcock se empe\u00f1aba en desestabilizar. As\u00ed como Bioy confiesa que su amigo le ense\u00f1\u00f3 a amar a Brahms, no para de refunfu\u00f1ar contra el puto que admira a escritores que \u00e9l desde\u00f1a como Denton Welch. El ingenio para la insidia de Wilcock period notable: \u201cMoravia comete pocos errores porque el nivel de su literatura es tan grosero que sus errores no se advierten\u201d. \u201cLe dice a Silvina que desde hace meses no practica el amor porque no tolera la colaboraci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>El Wilcock es tambi\u00e9n el testimonio de una diferencia de clase social que se expresa de un modo horrible en la cr\u00f3nica del viaje a Europa que Adolfo, Silvina, \u00a0Johnny y Marta Mosquera emprendieron en 1951, cuando los Bioy se alojaban en los mejores hoteles y frecuentaban los grandes restaurantes mientras que a los otros les tocaba alojarse en pocilgas y comer en fondas. Pero las penurias de Wilcock, su cr\u00f3nica a\u00f1oranza del dinero, de una vida m\u00e1s c\u00f3moda por la que tampoco hac\u00eda demasiado, que lo llev\u00f3 a probar suerte en otro continente y en otra lengua para repetir su historia de marginal admirado, est\u00e1n tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de El ingeniero, que me parece ante todo una extraordinaria y secreta autobiograf\u00eda.<\/p>\n<div class=\"noticias-relacionadas\">\n<p>Tambi\u00e9n te puede interesar<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><script>\n                !function(f,b,e,v,n,t,s)\n                {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n                    n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n                    if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n                    n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n                    t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n                    s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n                    'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n                window.paywallConfig.facebook_pixel=\"1000228364089342\"\n            <\/script><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/es_LA\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v10.0&#038;appId=641084159376902&#038;autoLogAppEvents=1\" nonce=\"9rD4vd6X\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.perfil.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Piro, el traductor de El ingeniero, un libro que Juan Rodolfo Wilcock public\u00f3 en italiano tres a\u00f1os antes de morir, cube que la novela ser\u00eda una estafa si no fuera porque la contratapa (escrita sin firma por el autor) permite reinterpretar desde una clave siniestra la mon\u00f3tona serie de cartas que la componen. 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