{"id":142126,"date":"2021-06-19T00:45:06","date_gmt":"2021-06-19T00:45:06","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=142126"},"modified":"2021-06-19T00:45:06","modified_gmt":"2021-06-19T00:45:06","slug":"un-lunes-es-menos-lunes-en-palawan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/un-lunes-es-menos-lunes-en-palawan\/","title":{"rendered":"Un lunes es menos lunes en Palawan"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\">\n<p>Es como un juego de espejos. Archipi\u00e9lagos chicos dentro de otros m\u00e1s grandes, conformando todos ellos ese prodigioso pa\u00eds insular que es Filipinas. Islas grandes o peque\u00f1as, mogotes, cayos, fragmentos que reflejan a la par la misma faz paradisiaca: aguas cristalinas, de tonos turquesas o esmeraldas, el verde anfibio de lagos y bosques secretos, arenas blancas como nubes mojadas\u2026 Un microcosmos que solo en la provincia de Palawan cuenta con 1.780 islas. La grande y principal, tambi\u00e9n llamada Palawan, se estira como una sierpe marina en la frontera occidental del pa\u00eds y resguarda a su camada de islas-cachorro de tifones y arrebatos oce\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Como un muro \u00faltimo, como una frontera ecol\u00f3gica que ampara y refugia a una oleada de criaturas marinas y terrestres, de plantas y frutos, tambi\u00e9n de costumbres y diversidad humana. Lo m\u00e1s moderno y sibarita se codea en Palawan con culturas ancestrales, tribus dispersas por los 18 barangays (municipios) que se esconden en los pliegues del espinazo monta\u00f1oso de la isla grande: unas 70 culturas, 50 lenguas y un mosaico de etnias entre las cuales la batag, la tagbanua y la palawan son predominantes.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.philippinetourismusa.com\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/palawan-slider-min.jpg\" alt=\"Palawan: The No. 1 Island Destination - Philippines Tourism USA\"\/><\/p>\n<h3>Picadillo de cocodrilo<\/h3>\n<p>Ese espect\u00e1culo efervescente se traslada por la noche al puerto, donde se instala un fascinante mercado nocturno. Adem\u00e1s de comprar chucher\u00edas, all\u00ed van familias enteras a cenar \u2014a la luz de las buj\u00edas\u2014 el t\u00edpico <em>tamilok<\/em> (almeja en ceviche o frita), el <em>sisig<\/em> o picadillo de cocodrilo, el pez lapu-lapu o una ensalada de <em>lato<\/em>, un alga en forma de racimo de uvas ali\u00f1ada con <em>calamans\u00ed,<\/em> una especie de lima diminuta. Algunos puestos ofrecen <em>balut<\/em>, huevo de pato cocido con el embri\u00f3n dentro que los locales consideran una exquisitez.<\/p>\n<p>Frente a Puerto Princesa se abre Bah\u00eda Honda, un arco azul inmenso que abriga, seg\u00fan el d\u00eda, hasta 16 islas: algunas son de quita y pon, el mar de Sul\u00fa se las traga cuando se pone bravo. Una actividad obligada es lo que llaman <em>island hopping;<\/em> es decir, saltar de isla en isla en los coloristas <em>bangka<\/em>, r\u00fasticos catamaranes llenos de banderolas y provistos de infiernillo de carb\u00f3n para asar el pescado del almuerzo incluido en la excursi\u00f3n. Algunas islas est\u00e1n deshabitadas, solo acuden ba\u00f1istas; en otras moran apenas un par de familias que viven de preparar la comida a los excursionistas \u2014en tabancos a la sombra de las palmeras\u2014, y tambi\u00e9n de criar gallos de pelea.<\/p>\n<p>Al sur de Puerto Princesa se encuentran dos de los mayores atractivos de la regi\u00f3n. Uno es el r\u00edo subterr\u00e1neo, junto a la aldea de pescadores de Sabang (que ha acabado convertida en un <em>resort).<\/em> Este cauce, declarado patrimonio mundial, proviene de la cordillera de St. Paul y discurre bajo b\u00f3vedas calizas durante m\u00e1s de 20 kil\u00f3metros, aunque solo un par de ellos, los \u00faltimos antes de desembocar en el oc\u00e9ano, son los que pueden navegar los visitantes. Tambi\u00e9n est\u00e1 en la lista de la Unesco, mucho m\u00e1s al sur, el parque pure de \u00adTubbataha Reefs, una barrera de arrecifes que son un para\u00edso del buceo.<\/p>\n<h4>M\u00e1s informaci\u00f3n<\/h4>\n<p>En la cara opuesta de la isla, o sea, a poniente, y en su fragoso inside, la vida discurre ajena al bullicio tur\u00edstico. Carreteras y trochas que se eternizan en curvas infatigables, vueltas y revueltas, cuesta arriba y cuesta abajo, aldeas con aire provisorio, arrozales en bancales encharcados, campesinos que rastrillan los granos de arroz puestos a secar en lonas, perros con malas pulgas, vistas que cortan el aliento. Por ah\u00ed se llega al municipio de Quez\u00f3n, donde est\u00e1n los acantilados y cuevas de Tab\u00f3n: m\u00e1s de 200 cavernas de las que solo se han explorado una treintena, entre las que solo 7 se pueden visitar. All\u00ed aparecieron los restos humanos m\u00e1s antiguos de la regi\u00f3n, el llamado hombre de Tab\u00f3n, con unos 22.000 a\u00f1os en sus costillas.<\/p>\n<p>Pero es en el extremo norte de Palawan donde se halla la joya de la corona: El Nido, buque insignia del turismo filipino. Puerta paradisiaca a otro miniarchipi\u00e9lago de 45 islas, dispersas en el sopicaldo de la bah\u00eda de Bacuit. Algunas desiertas, otras en manos de alg\u00fan resort de lujo, pero todas luciendo la misma dentadura pulida de basalto, calas escondidas, manglares y lagos secretos. En la isla de Miniloc un complejo de ensue\u00f1o condensa el imaginario del lujo asi\u00e1tico, mientras que en las de Entalula o Pangulasian ese sue\u00f1o se refugia en palafitos. En ese ed\u00e9n de brillos primigenios y clima excellent no hay placer mayor que el de simplemente abrir los ojos y respirar.<\/p>\n<\/div>\n\n<p><em> &#8221; Fuentes columnadigital.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es como un juego de espejos. Archipi\u00e9lagos chicos dentro de otros m\u00e1s grandes, conformando todos ellos ese prodigioso pa\u00eds insular que es Filipinas. 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