{"id":117813,"date":"2021-04-29T03:53:45","date_gmt":"2021-04-29T03:53:45","guid":{"rendered":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/?p=117813"},"modified":"2021-04-29T03:53:45","modified_gmt":"2021-04-29T03:53:45","slug":"betina-gonzalez-y-un-adelanto-de-su-nuevo-libro-la-obligacion-de-ser-genial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dimensionturistica.com\/es\/betina-gonzalez-y-un-adelanto-de-su-nuevo-libro-la-obligacion-de-ser-genial\/","title":{"rendered":"Betina Gonz\u00e1lez y un adelanto de su nuevo libro, \u201cLa obligaci\u00f3n de ser genial\u201d"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<div class=\"visual__image  image_container\"><img decoding=\"async\" alt=\"\u201cLa obligaci\u00f3n de ser genial\u201d (Gog &amp; Magog), de Betina Gonz\u00e1lez \" height=\"1080\" width=\"1920\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/usWpsCcwpr2NsC7yWDuX251gotw=\/420x236\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/GZJT6BDPZRCSDEW4XPGIPSBD5E.jpg\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/usWpsCcwpr2NsC7yWDuX251gotw=\/420x236\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/GZJT6BDPZRCSDEW4XPGIPSBD5E.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/M8Cu123dZz6vcrsm6Zi4t5fGc7c=\/768x432\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/GZJT6BDPZRCSDEW4XPGIPSBD5E.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/g-Gh3I4FRROma6vE8YrrwhFoeQA=\/992x558\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/GZJT6BDPZRCSDEW4XPGIPSBD5E.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/sQW5FSYRtHDBQD6UMnk5fIN6pDs=\/1200x675\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/GZJT6BDPZRCSDEW4XPGIPSBD5E.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (min-width: 800px) 50vw, 90vw\" loading=\"lazy\"\/><figcaption>\u201cLa obligaci\u00f3n de ser genial\u201d (Gog &amp; Magog), de Betina Gonz\u00e1lez <\/figcaption><\/div>\n<p class=\"paragraph\">1.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Estoy sola en una ciudad en la que los inviernos duran cinco meses y la noche llega a las cuatro de la tarde. Nieva. El hombre con el que comparto mi vida trabaja turnos de doce horas en un hospital, casi no lo veo. Voy a clases en las que se habla ma\u0301s de colonialismo, vanidad y sociopoli\u0301tica que de literatura. Hago panes y tortas como si fuera a entrar a una competencia de reposteri\u0301a; leo con desesperacio\u0301n. Casi no salgo de la casa, excepto para ir a la biblioteca, de la que siempre vuelvo con ma\u0301s libros de lo que planeaba. Tengo las obras completas de Henry James y de Katherine Mansfield, novelas de Jose\u0301 Bianco, de Manuel Puig, de Lezama Lima, de Mari\u0301a Luisa Bombal y varios libros de viaje de Sir Richard Burton desparramados como talismanes sobre mi escritorio y el piso de lino\u0301leo oscuro de mi habitacio\u0301n. Paso mucho tiempo on-line. Compro cosas que no necesito solo para tener algo que esperar, aunque sea un paquete. Asi\u0301, en medio de la man\u0303ana, suena el timbre y&#8230; \u00a1sorpresa! Un regalo de mi\u0301 para mi\u0301. La alegri\u0301a dura lo que tardo en bajar las escaleras y recibirlo de manos del cartero. Un bolso de playa, un libro sobre co\u0301mo hacer tu propia huerta, zapatos con los que podri\u0301a desnucarme, todo va a parar al fondo del clo\u0301set, donde se acumula la vida que algu\u0301n di\u0301a tendre\u0301 y que, me aseguro, me encontrara\u0301 preparada. De hecho, prepararme para ella es lo u\u0301nico que hago.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Un di\u0301a bajo al so\u0301tano a lavar la ropa y mientras la voy arrojando al aparato se me cae una la\u0301grima, despue\u0301s otra. Es mi cuarto invierno en Pittsburgh. La gente me advirtio\u0301 de este sentimiento. Otros extranjeros me dijeron: hace\u0301 amigos, hace\u0301 deportes, no basta con leer y escribir. Si para San Valenti\u0301n esta\u0301s sola y encerrada es muy difi\u0301cil llegar al fin del semestre. Algunos se compraron la\u0301mparas de vitaminas. Otros formaron parejas inconvenientes para burlar esa profeci\u0301a.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los que nacieron y vivieron toda su vida en esta ciudad parecen saber que\u0301 hacer: se juntan en un bar de karaoke, uno de los pocos en los que todavi\u0301a se puede fumar (tiene un nombre que le va bien: Nico\u2019s Restoration Room). Envueltos en nubes de tabaco, comen alas de pollo y toman jarras y jarras de cerveza mientras se turnan para cantar y aplaudirse. Nunca faltan a su trabajo, tal vez ni siquiera se engripan. Sus hijos siguen yendo a la escuela en medio de tormentas y vientos helados (las clases no se suspenden, aca\u0301 nunca es suficiente la nieve como para convocar una cata\u0301strofe). De di\u0301a, miran fu\u0301tbol, esculpen calabazas, cocinan pasteles de nuez, arman sus a\u0301rboles de Navidad. El invierno es el tiempo de las supersticiones, no importa que hayan olvidado su contenido. Repiten los ritos de sus antepasados como rezando en un idioma que no conocen a dioses ma\u0301s viejos y bene\u0301volos que el que tienen ahora. Y les funciona. Los veo divertirse con sus perros y sus nin\u0303os en las plazas y me parecen hermosos, invencibles. Juegan a tirarse bolas de nieve o corren en shorts alrededor del hospital, donde todos los di\u0301as las veredas son espolvoreadas con sal para que nadie se resbale. Pienso en el resto de los habitantes de esta zona tan cerca del Polo norte. En los osos y en los roedores dormidos en sus cuevas y en sus tu\u0301neles. En las semillas, que durante el fri\u0301o se retiran a meditar su forma secreta. Hay sabiduri\u0301a en retirarse, pienso. Si solo supiera co\u0301mo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">De vez en cuando suena el tele\u0301fono o recibo un mensaje de alguien invita\u0301ndome a una fiesta o a tomar un cafe\u0301. Pocas veces acepto. Tampoco se\u0301 co\u0301mo hacer eso: ir hacia completos extran\u0303os y entregarles mi vida durante unas horas. Porque eso es lo que pasa en esas reuniones: hablamos de nuestros pai\u0301ses, de nuestras familias, de libros, de la comida o de la ropa como actores en una obra sin pu\u0301blico. Hablamos en ingle\u0301s y esa lengua transforma lo que digo en algo so\u0301lido y a la vez quebradizo, como una pista de hielo por la que me deslizo sabiendo que debajo existe la vida verdadera \u2014dormida, quiza\u0301s incluso monstruosa\u2014 que no para de reclamarme. Asi\u0301, desliza\u0301ndome apenas por las palabras he hablado de Borges, del Che, de las maldades y bondades del comunismo en Cuba, de mi tiempo en el desierto, de los mejores lugares para hacer yoga, de las recetas para n\u0303oquis, incluso \u2014oh, sacri\u0301lega\u2014 de mis seres ma\u0301s queridos en este planeta. Al di\u0301a siguiente, despue\u0301s de esas fiestas, intento sacudirme la sensacio\u0301n de impostora senta\u0301ndome a escribir antes de ir a trabajar. Mi trabajo consiste en ensen\u0303arle espan\u0303ol a un grupo de jo\u0301venes interesados en captar el mercado latino, en combatir la criminalidad o en irse de fiesta a Cancu\u0301n. De vez en cuando, aparecen alumnos diferentes, brillantes, que quieren otras cosas: viajar para entender de verdad que\u0301 es ser estadounidense, leer a Lorca en su idioma unique, ser parte de organizaciones humanitarias. Pero este semestre no tengo esos alumnos. Afuera sigue nevando y las clases no se suspenden, nadie parece darse cuenta de que el invierno es un ensayo common para la muerte. \u201c\u00a1Pero es mi lengua!\u201d, quisiera gritar (mi trabajo consiste, en realidad, en hundir el corazo\u0301n en un pozo de cal mientras ensen\u0303o el subjuntivo). Entonces, cuando todavi\u0301a no amanece, moviendo cada mu\u0301sculo y cada tendo\u0301n como si pertenecieran al cuerpo de otra, aparto las sa\u0301banas y el edredo\u0301n de plumas, salgo de la cama, enciendo la computadora y apoyo las manos sobre el teclado, esperando recuperar algo de lo que vengo perdiendo y no se\u0301 bien que\u0301 es, esperando, a lo mejor, recuperarme. La mayori\u0301a de las veces me ocurre en la lectura. Leer o escribir es para mi\u0301 eso, un sol diminuto que nace en una pa\u0301gina y me aleja de la muerte. Pero este es mi cuarto invierno en Pittsburgh y hace rato que eso no me pasa.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Me pasa otra cosa: en medio de una frase cualquiera, la palabra precisa, la que escribo sin darme cuenta es reluctant o self righteous o understated y por unos segundos ni siquiera me doy cuenta de que mitad de la oracio\u0301n esta\u0301 en castellano y mitad en ingle\u0301s. Otras veces, en conversaciones telefo\u0301nicas con mis amigos de Buenos Aires, les hablo de la \u201cpinche\u201d secretaria y del \u201cnin\u0303o\u201d que vi llorando en un \u201cparking lot\u201d. Es obvio que esto viene pasa\u0301ndome desde hace tiempo \u2014llevo siete an\u0303os en Estados Unidos\u2014 pero recie\u0301n este invierno, en el que estoy encerrada luchando por escribir la historia de un hombre que encuentra a una mujer escondida en uno de sus armarios, me doy cuenta de lo que eso significa. Esta vez, la pelea no es con la trama ni con los personajes ni con la ciudad, que en mi imaginacio\u0301n veo con una nitidez que no tuve para otras novelas. La pelea ocurre antes de todo eso. No es el invierno, la falta de vitaminas o la soledad, la lucha es por las palabras y la estoy perdiendo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">2.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Perder las palabras es algo que le ocurre a cualquier escritora que viva un tiempo en una comunidad de hablantes de otra lengua. No es algo necesariamente a lamentar: en esa pe\u0301rdida puede haber tambie\u0301n hallazgos. An\u0303os atra\u0301s, en Texas, tuve una de mis primeras experiencias al respecto. Ocurrio\u0301 en una clase de la Maestri\u0301a Bilingu\u0308e en Creacio\u0301n Literaria de la Universidad de Texas El Paso, a la que acababa de llegar como estudiante. Todavi\u0301a descolocada por el calor, la comida y la frontera, por la polici\u0301a, el spanglish y el hecho de vivir en una zona donde todos los di\u0301as se encontraban cada\u0301veres de mujeres asesinadas; todavi\u0301a desconcertada por volver a ser alumna a una edad en que mis colegas ya estaban escalando puestos de trabajo, por mi argentinidad, que, por primera vez apareci\u0301a con claridad para mi\u0301 misma \u2014me period, de hecho, sen\u0303alada a diario en mi modo de saludar, de vestir, de hablar siempre de ma\u0301s\u2014; todavi\u0301a ansiosa por encontrar un lugar para vivir con una beca que apenas alcanzaba para lo ba\u0301sico; todavi\u0301a huyendo de un pai\u0301s devastado en el que mis hermanos segui\u0301an resistiendo, yo, que pensaba que iba a escribir una novela grandiosa y experimental (como lo son todas las primeras novelas, en especial las que jama\u0301s se escriben), me encontre\u0301 con que primero debi\u0301a someterme a una clase de poesi\u0301a. No escribi\u0301a poemas desde los quince an\u0303os y ahora teni\u0301a que entregar uno por semana. Adema\u0301s, la profesora a cargo de la clase nos pedi\u0301a a quienes escribi\u0301amos en espan\u0303ol que presenta\u0301ramos junto al poema unique una traduccio\u0301n al ingle\u0301s.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los textos que escribi\u0301 para ese curso resultaron ejercicios olvidables, pero la clase fue una de las mejores que tome\u0301 en mi vida. No solo aprendi\u0301 co\u0301mo el ingle\u0301s se enfrenta a las formas cla\u0301sicas de la poesi\u0301a como la sextina, la balada o el soneto, tambie\u0301n a restarle solemnidad a la escritura. Aprendi\u0301 a percibirla como lo que es, un juego de ensayo y error. Lo que resulto\u0301 el mayor hallazgo para mi\u0301 fue el ejercicio de autotraduccio\u0301n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">No es frecuente que los escritores emprendan este trabajo, au\u0301n los que manejan bien una segunda lengua, porque traducir, volver de ese modo sobre el texto propio puede ser tedioso, incluso descorazonador. Inevitablemente, tal como ocurre con cualquier traduccio\u0301n, lleva a un proceso de creacio\u0301n de un texto nuevo, no de mera traduccio\u0301n del preexistente. Pero hay otra cosa: una no quiere volver a decir, volver a escribir, volver a pensar el mismo texto, ni siquiera en otra lengua. Como deci\u0301a Borges, un escritor no quiere volver a transitar por los territorios que ya ha conquistado su imaginacio\u0301n. El caso de la autotraduccio\u0301n tiene, adema\u0301s, la particularidad de que la autora no solo produce un nuevo texto en otra lengua sino que, en ese proceso, no puede evitar volver al unique y modificarlo. Antes que una pe\u0301rdida o una frustracio\u0301n por no hallar palabras en ingle\u0301s para lo que habi\u0301a escrito en espan\u0303ol, traducir mis propios textos me permitio\u0301 entender mejor mi modo de escribir en mi lengua natal. En lugar de resultar tedioso, ese ejercicio mostro\u0301 los lugares comunes (lugares de comodidad sonora o significante pero tambie\u0301n, lugares estacionarios del sentido) a los que mi escritura tendi\u0301a \u201cnaturalmente\u201d. Con este adverbio quiero decir que se trata de lugares que no son percibidos como tales en el momento automa\u0301tico de la escritura; si\u0301 lo son al momento de traducirlos a otra lengua. En esta especie de \u201cefecto boomerang\u201d, el otro idioma se transforma, entonces, en un arma de percepcio\u0301n muy poderosa.<\/p>\n<div class=\"visual__image  image_container\"><img decoding=\"async\" alt=\"Betina Gonz\u00e1lez (Alejandra L\u00f3pez)\" height=\"1079\" width=\"1920\" src=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/0BLHBAuEzSvT6e58WAxDUe3VNnk=\/420x236\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/3RH4B4F6G5B33P7JLUSCEGGCP4.jpg\" srcset=\"https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/0BLHBAuEzSvT6e58WAxDUe3VNnk=\/420x236\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/3RH4B4F6G5B33P7JLUSCEGGCP4.jpg 420w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/o7ubKT104Kiloy_kUgacJygm8PA=\/768x432\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/3RH4B4F6G5B33P7JLUSCEGGCP4.jpg 768w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/p--jfyXlqlcuDhSJzWLLtxRQWfk=\/992x558\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/3RH4B4F6G5B33P7JLUSCEGGCP4.jpg 992w,https:\/\/www.infobae.com\/new-resizer\/SlAbksPcw1SiNEQ9QVq0aLYvF30=\/1200x675\/filters:format(jpg):quality(85)\/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com\/infobae\/3RH4B4F6G5B33P7JLUSCEGGCP4.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (min-width: 800px) 50vw, 90vw\" loading=\"lazy\"\/><figcaption>Betina Gonz\u00e1lez (Alejandra L\u00f3pez)<\/figcaption><\/div>\n<p class=\"paragraph\">Hablar otra lengua es siempre una leccio\u0301n de realidad. Vemos gracias a ella lo incompleto o lo synthetic en nuestro pensamiento; lo provisorios que somos. Solo al pensar e imaginar en otro sistema, la condicio\u0301n de materia de la lengua natal aparece en su verdadera dimensio\u0301n. La vuelta al unique a la que obliga el haberlo pasado por el tamiz de la traduccio\u0301n nos permite percibir con otra luz las palabras y las estructuras que usamos en la lengua materna. En ese regreso, el unique no solo es depurado, tambie\u0301n aparecen palabras nuevas o variantes expresivas que no habi\u0301amos pensado antes. Si bien al traducir lo primero que vemos es aquello que sobra en el unique, tambie\u0301n se revelan aquellos lugares en los que la escritura ha descansado falsamente y que entorpecen el acontecimiento del poema.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Algo de esto comentaba Ezra Pound al pensar en las dificultades de traducir los sonetos de Guido Cavalcanti al ingle\u0301s: \u201clo que me ofuscaba no era el italiano sino la corteza de ingle\u0301s muerto, ese sedimento presente en mi propio vocabulario&#8230; No se puede pasar por alto algo como eso. A un escritor le lleva seis u ocho an\u0303os educarse en su propio arte y otros diez deshacerse de esa educacio\u0301n\u201d. Ese ensayo cuenta co\u0301mo su trabajo de traduccio\u0301n de Cavalcanti estaba entorpecido por el automatismo de su ingle\u0301s y por su lectura de la tradicio\u0301n literaria inglesa. Pound se refiere al error de partir de la traduccio\u0301n previa que Dante Gabriel Rossetti habi\u0301a hecho de los sonetos del autor italiano, pero tambie\u0301n a su preconcepto de que la forma soneto en ingle\u0301s es equivalente a la forma soneto en italiano. Deshacerse de esos preconceptos libero\u0301 su tarea de traduccio\u0301n y su propia escritura, al punto que al pa\u0301rrafo citado, sigue esta afirmacio\u0301n: \u201cNadie puede aprender \u2018ingle\u0301s\u2019, uno siempre aprende apenas una serie de \u2018ingleses\u2019\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Hablar una segunda lengua es contar con un arma secreta, una forma de percepcio\u0301n y de vigilancia de la propia lengua y del estilo, esos dos horizontes \u201cnaturales\u201d \u2014uno social, el otro particular person\u2014 contra los que lucha cualquier escritora en la aventura de producir una escritura viva. Sobre esto, Roland Barthes escribio\u0301: \u201cLa lengua esta\u0301 ma\u0301s aca\u0301 de la Literatura. El estilo casi ma\u0301s alla\u0301: ima\u0301genes, elocucio\u0301n, le\u0301xico, nacen del cuerpo y del pasado del escritor y poco a poco se transforman en los automatismos de su arte. Asi\u0301, bajo el nombre de estilo, se forma un lenguaje auta\u0301rquico que se hunde en la mitologi\u0301a personal y secreta del autor. Sea cual fuere su refinamiento, el estilo siempre tiene algo en bruto: es una forma sin objetivo, el producto de un empuje, de una intencio\u0301n, es como la dimensio\u0301n vertical y solitaria del pensamiento. Sus referencias se hallan en el nivel de una biologi\u0301a o de un pasado, no de una Historia: es la \u2018cosa\u2019 del escritor, su esplendor y su prisio\u0301n, su soledad\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Para muchos, despue\u0301s de un tiempo en el extranjero, ni siquiera es necesario el proceso literal de traducir un texto propio, basta con vivir en otra lengua, entonces esa percepcio\u0301n se vuelve un ejercicio automa\u0301tico de la vida cotidiana. \u201cUn escritor que vive rodeado de gente que habla otra lengua descubre, despue\u0301s de un tiempo, que percibe a su propio idioma de una manera distinta puede ver nuevos aspectos y tonalidades porque ahora resaltan sobre el fondo del lenguaje hablado en el nuevo lugar.\u201d escribio\u0301 Czeslaw Milosz, exiliado primero en Francia y luego en Estados Unidos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Con el ingle\u0301s como arma secreta y una percepcio\u0301n menos solemne de la escritura, termine\u0301 mi primer an\u0303o de maestri\u0301a, el u\u0301ltimo en el que escribi\u0301 poesi\u0301a en espan\u0303ol. En esos meses tambie\u0301n empece\u0301 a escribir mi primera novela, no la experimental y delirante que teni\u0301a planeada sino otra, mucho ma\u0301s convencional y realista que ni siquiera imaginaba al llegar. Es que en ese tiempo habi\u0301a perdido demasiadas cosas y todavi\u0301a no vei\u0301a con claridad las que habi\u0301a encontrado. No estaba lista para deshacerme de mi \u201cpropio arte\u201d (ni siquiera estaba segura de tener uno). Solo atine\u0301 a protegerme. Asi\u0301 fue co\u0301mo, sin darme cuenta, en apenas nueve meses en la frontera me\u0301xico-estadounidense, me transforme\u0301 en una escritora argentina.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">3.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Refugiarse en la lengua natal, en la patria, en la nostalgia es una de las reacciones posibles ante la dislocacio\u0301n cotidiana de vivir en otro lenguaje. Conservar, proteger las palabras es aferrarse tambie\u0301n al yo que fuimos, que es el primer descolocado ante su habilidad performa\u0301tica de ser otro, extranjero para si\u0301 mismo. Como cualquier reaccio\u0301n defensiva, este repliegue se encuentra pronto con su propio li\u0301mite. Hablando de los exiliados latinoamericanos en Europa, en 1983 Corta\u0301zar adverti\u0301a contra los peligros de ese repliegue: \u201csi cai\u0301amos en la nostalgia, si cai\u0301amos en el mate regado con las la\u0301grimas de la tristeza nos i\u0301bamos todos al quinto carajo. Porque la verdad es que era muy deprimente encontrarme con exiliados que cai\u0301an lentamente en un pozo de nostalgia, de negatividad. Los pintores que dejaban de pintar, los escritores que dejaban de escribir, la gente que simplemente se defendi\u0301a para el puchero, para vivir; senti\u0301as que habi\u0301an hecho del exilio una negatividad\u201d. Para mi\u0301, la peor forma de esa negatividad no es el silencio (porque hasta los silencios pueden romperse), sino el momento en que la lengua deja de ser refugio para volverse una especie de caparazo\u0301n o de costra que ya nada tiene que ver con quien la lleva puesta. Un lenguaje que ya no puede contar la experiencia nueva, porque esta ocurre en otro o en otros lenguajes. Esto me hace pensar en que si bien es cierto que la lengua natal no se elige, si\u0301 se elige la escritura. La escritura siempre es eleccio\u0301n y si en algo colabora el destierro es en clarificar las elecciones de quien escribe.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Por entonces en El Paso, mi condicio\u0301n de emigrada \u2014no de exiliada\u2014 haci\u0301a que los peligros de la nostalgia fueran para mi\u0301 menos evidentes que ahora. \u00bfQue\u0301 period lo que supuestamente teni\u0301a que proteger? \u00bfDe que\u0301 me quejaba, si habi\u0301a elegido irme, si estaba donde queri\u0301a estar? Tardari\u0301a an\u0303os en darme cuenta de que la cosa no period tan easy: pertenezco a una generacio\u0301n de argentinos diezmada por las poli\u0301ticas sistema\u0301ticas de vaciamiento de un pai\u0301s que se corono\u0301 (pero no concluyo\u0301) con lo que se llamo\u0301 la \u201ccrisis del 2001\u201d. Cuando decidi\u0301 irme a Estados Unidos, a mi alrededor muchos ya se habi\u0301an ido a Espan\u0303a, a Suiza, a Gran Bretan\u0303a, adonde fuera que pudieran tener una vida que no fuera simplemente \u201cdefenderse para el puchero\u201d, algo que Argentina nos habi\u0301a negado durante ma\u0301s de una de\u0301cada (una puede vivir exiliada en su propia tierra y hacer de ese \u201cestar afuera\u201d su poe\u0301tica, como lo hicieron muchos de los que se quedaron). Para mi generacio\u0301n ese vaciamiento coincidio\u0301 maliciosamente con nuestra primera juventud, aquella en la que se supone que una debe llevarse el mundo por delante. Recie\u0301n hoy puedo mirar a estos amigos con la certeza de que si todo lo hicimos demasiado tarde \u2014como muchas veces nos reprochamos\u2014 no fue por las malas decisiones individuales sino porque sobrevivimos a un enemigo de muchos nombres y muchas caras \u2014la avanzada neoliberal, la flexibilizacio\u0301n laboral, and so on\u2014 cuyo comu\u0301n denominador es el cinismo y la habilidad para convencernos de que ningu\u0301n esfuerzo colectivo vale la pena. \u201c\u00bfSe puede tener nostalgia por la tierra en donde uno estuvo a punto de morir? \u00bfSe puede tener nostalgia de la pobreza, de la intolerancia, de la prepotencia, de la injusticia?\u201d preguntaba Roberto Bolan\u0303o. Como a e\u0301l, a mi\u0301 los nacionalismos siempre me parecieron sospechosos. Sobre todo cuando tratan de imponer fronteras a la literatura. Nunca sera\u0301 suficientemente citado el ensayo de Borges sobre esto, la pregunta por la tradicio\u0301n y la escritura, que es siempre una pregunta sobre co\u0301mo puede surgir lo nuevo frente a un canon \u2014y a menudo un cierto \u201clenguaje literario\u201d\u2014cosificado. Borges escribio\u0301 que a Joyce le basto\u0301 con sentirse irlande\u0301s para revolucionar por completo toda la cultura y la lengua inglesas. Esa irreverencia, esa mirada externa period lo que e\u0301l vei\u0301a como el potencial ma\u0301s rico de la cultura argentina comparada con la europea. Estar fuera de una tradicio\u0301n es el primer requisito para verla y transformarla. Del mismo modo: quien vive por un tiempo fuera de su pai\u0301s y de su lengua esta\u0301 en mejores condiciones para tener con ellos una relacio\u0301n creativa, productiva (y no meramente reproductiva). Esa mirada que, por supuesto, se puede cultivar sin moverse de la propia casa, es insoslayable cuando una se encuentra a kilo\u0301metros de distancia. A esto se referi\u0301a tambie\u0301n Bolan\u0303o cuando afirmaba que la verdadera patria de un escritor es su biblioteca y que \u201cel exilio y la literatura son las dos caras de una misma moneda, nuestro destino puesto en manos del azar\u201d. Quien escribe esta\u0301 siempre afuera, entregada a un devenir, a un fluir donde toda ilusio\u0301n de management se desploma. Sabiendo muy poco de todo esto, movida, en cambio, por el desconcierto ante ese desplome, escribi\u0301 mi primera novela en el desierto de El Paso, Texas. Trata de un artista del conurbano bonaerense con aspiraciones demasiado grandiosas para su entorno y (tal vez) para su talento. Hasta donde se\u0301, ese es el u\u0301nico elemento autobiogra\u0301fico en su trama. Ni bien lo termine\u0301, Arte menor resulto\u0301 un libro extran\u0303o para mi\u0301 misma, como si al escribir su u\u0301ltima li\u0301nea se hubiera roto un hechizo: la ilusio\u0301n de una lengua materna en la que cobijarme, en la que cristalizar a la que habi\u0301a sido y ya no period. La que si\u0301 period tardari\u0301a an\u0303os en dar con otro modo de escribir, con otro modo de pensar, uno que pudiera contener su devenir entero.<\/p>\n<p class=\"paragraph\"><b>SEGUIR LEYENDO<\/b><\/p>\n<div class=\"text-element\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/cultura\/2021\/04\/19\/las-mujeres-y-el-humor-quien-dice-que-no-podemos-hacer-reir\/\"><b>Las mujeres y el humor: \u00bfqui\u00e9n dice que no podemos hacer re\u00edr?<\/b><\/a><\/div>\n<div class=\"text-element\"><a rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/cultura\/2021\/04\/10\/saskia-sassen-la-intelectual-que-piensa-la-pandemia-en-voz-alta\/\"><b>Saskia Sassen, la intelectual que piensa la pandemia en voz alta<\/b><\/a><\/div>\n<\/div>\n<p><script defer=\"\">!function(f,b,e,v,n,t,s) {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod? n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)}; if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0'; n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0; t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0]; s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script', 'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js'); fbq('init', '336383993555320'); fbq('track', 'PageView'); fbq('track', 'ViewContent');<\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n<p><em> &#8221; Fuentes www.infobae.com &#8221; <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa obligaci\u00f3n de ser genial\u201d (Gog &amp; Magog), de Betina Gonz\u00e1lez 1. Estoy sola en una ciudad en la que los inviernos duran cinco meses y la noche llega a las cuatro de la tarde. Nieva. 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