Japón: El enigma turístico de la tierra del sol naciente
Japón ha sido durante mucho tiempo un destino soñado por turistas de todo el mundo. Desde sus paisajes pintorescos y su rica historia cultural hasta la modernidad de sus megaciudades, el país conquistó el corazón de quienes son seducidos por su singularidad. Sin embargo, este país, conocido por su apertura hacia el turismo, se enfrenta a una paradoja intrigante: un bajo índice de viajes entre sus propios ciudadanos. ¿Cómo puede ser que una nación tan vibrante y dotada de atractivos no posea una población que explora sus propias maravillas?
En una sociedad donde la cultura del trabajo es muy arraigada y donde el tiempo libre se valora en función de la productividad, viajar no se ha convertido en una prioridad para muchos japoneses. Las estadísticas son reveladoras: solo el 17% de los ciudadanos nipones tienen un pasaporte, lo que contrasta enormemente con las cifras de otras naciones desarrolladas. Este fenómeno plantea preguntas sobre la forma en que los japoneses perciben el turismo, tanto en el ámbito nacional como internacional.
Por un lado, el deseo de recibir turistas es evidente. Japón ha hecho grandes esfuerzos por atraer visitantes extranjeros, ofreciendo una infraestructura turística de alta calidad, desde instalaciones modernas hasta un transporte eficiente que conecta las más remotas localidades. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿por qué los propios japoneses no sienten la misma urgencia por explorar su país?
Una de las explicaciones podría ser la naturaleza profundamente arraigada del deber y la responsabilidad en la cultura japonesa. La dedicación al trabajo y la vida cotidiana dejan poco espacio para la exploración personal. Mientras el mundo se maravillaba con los festines de sushi en Tokio o las antiguas tradiciones de Kioto, muchos japoneses permanecen anclados en su rutina diaria, viendo la belleza de su tierra a través del lente de la obligación más que del ocio.
Además, el concepto de “viajar” podría no estar alineado con la forma en que los japoneses lo contemplan. En un contexto social donde el alojamiento en casa de familiares y la conexión con la comunidad son muy valorados, muchas personas pueden considerar que viajar lejos no es una necesidad. Esto contrasta con la percepción occidental, donde el acto de recorrer grandes distancias por placer es casi un derecho de nacimiento.
Sin embargo, el panorama está comenzando a cambiar. La búsqueda de identidad y el deseo de conocerse mejor están empujando a más jóvenes a explorar su propio país. En medio de este contexto, el turismo interno japonés está recibiendo un impulso, y cada vez más ciudadanos se sienten motivados a aventurarse más allá de sus vecindarios, ya sea para disfrutar del esplendor natural que ofrece Hokkaido en el norte o para experimentar la vibrante cultura de las islas más meridionales de Okinawa.
La ciencia del turismo, siempre en evolución, presenta a Japón como un ejemplo fascinante de cómo la interacción entre cultura, economía y viajes se interrelaciona en un mundo globalizado. Ambas visiones —la percepción del turismo como algo interno y externo— continúan conviviendo, desafiándose entre sí, y mientras lo hacen, Japón avanza hacia un futuro donde tanto su gente como los visitantes internacionales puedan disfrutar del esplendor de esta nación, ya sea a través del descubrimiento del mundo o de su propia tierra.
Así, Japón se convierte no solo en un destino turístico sino en un laberinto cultural que invita a la reflexión sobre lo que significa realmente explorar y disfrutar de lo que nos rodea. Sin duda, el país del sol naciente tiene aún mucho que ofrecer, tanto a sus propios ciudadanos como al resto del mundo, en esta continua danza entre tradición y modernidad.
” Sources www.xataka.com ”
” Fuentes www.xataka.com ”
