México: Un Nuevo Horizonte en la Organización Mundial del Turismo
La comunidad internacional de viajeros se encuentra en un momento crucial, y en este contexto, México emerge con fuerza para asumir un papel de liderazgo en la Organización Mundial del Turismo (OMT) tras casi tres décadas de ausencia. Este renacer se presenta en un momento en que el turismo global busca recuperarse y reinventarse tras los retos impuestos por la pandemia de COVID-19.
México, un país con una rica herencia cultural y natural, se postula para presidir la OMT en un momento en que la sostenibilidad y la inclusión son más relevantes que nunca. Con una diversidad que abarca desde playas paradisíacas hasta la vibrante vida urbana de lugares como Ciudad de México y Cancún, el país ofrece una variedad de experiencias que atraen a millones de visitantes cada año. Sin embargo, más allá de su atractivo turístico, es su enfoque renovado hacia un turismo responsable lo que distingue la candidatura mexicana.
Durante años, la oferta turística de México ha estado marcada por su Patrimonio Mundial de la UNESCO, que abarca desde las antiguas ciudades prehispánicas hasta su gastronomía, reconocida por la propia UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este patrimonio no solo es un atractivo para los turistas, sino que también ofrece una oportunidad única para desarrollar estrategias de turismo sostenible que beneficien tanto a visitantes como a comunidades locales.
La propuesta de México para liderar la OMT también aboga por una recuperación inclusiva y equitativa del sector. La experiencia del país en el manejo de crisis sanitarias y su capacidad para adaptarse a nuevas realidades demuestra que México no solo es un destino atractivo, sino también un gestor capaz de implementar medidas efectivas que promuevan la seguridad y la salud en el turismo. Esta perspectiva se alinea con las nuevas expectativas de los viajeros, quienes buscan experiencias más seguras y auténticas, priorizando el bienestar de las comunidades anfitrionas.
La posición de México en el ámbito turístico no puede entenderse sin mencionar su capacidad para innovar. Con un mercado que cada vez se dirige hacia la digitalización, el país ha comenzado a implementar tecnologías que mejoran la experiencia del viajero y optimizan los procesos de gestión en el sector, permitiendo un desarrollo más eficiente y responsable.
Sin embargo, liderar la OMT no solo implica una visión nacional; se requiere cooperación internacional. En este sentido, la candidatura mexicana busca fomentar una red global donde todos los países, grandes y pequeños, trabajen hombro con hombro para enfrentar desafíos comunes, desde el cambio climático hasta la promoción de destinos menos conocidos. La idea es consolidar un modelo de turismo que no solo sea rentable, sino también sostenible y accesible para todos.
México no solo tiene la oportunidad de reconfigurar su propio panorama turístico, sino que también puede influir en las políticas globales que rigen el sector. Asumir la presidencia de la OMT sería un reconocimiento a su trayectoria y un incentivo para continuar liderando con iniciativas que prioricen la sostenibilidad y la inclusión.
En un mundo donde los viajes son más que una simple transacción económica, la reelección de México como punto focal en la OMT es fundamental para empatizar con la necesidad de un turismo que beneficia a todos. Con esta perspectiva, el país no solo se coloca a la vanguardia del turismo global, sino que también se posiciona como un faro de las mejores prácticas en la industria. Así, el regreso de México a la OMT promete no solo un capítulo de orgullo nacional, sino un impulso vital para el futuro del turismo mundial.
” Sources cincodias.elpais.com ”
” Fuentes cincodias.elpais.com ”