Uno de los veranos más caluroso de los que se recuerdan y todavía los pronósticos aseguran temperaturas elevadas para disfrutar de la playa con el agua del Mediterráneo rozando los 30 grados. El litoral de la Costa Blanca alicantina ofrece infinidad de rincones paradisíacos para hacer una escapada en septiembre.
Entre estos destinos, a continuación, una selección de cuatro espacios con atractivo que tal vez todavía escondan secretos por descubrir para algunos visitantes, o inspiren recuerdos de baños y experiencias en otros tiempos.

Bañistas en una pequeña embarcación disfrutan del agua en Tabarca
1. Isla de Tabarca
La isla poblada más pequeña de España tiene una playa principal junto a la zona de los restaurantes donde se degustan el típico caldero y otros arroces, y también ofrece para quienes buscan algo más de soledad varias calas recónditas de acceso más difícil, entre rocas.
Y quienes tengan la posibilidad de navegar hasta el archipiélago -hay varios islotes- podrán acercarse a una de las riquezas de la Naturaleza, reconocida como primera reserva marina de España (desde 1986) por la belleza de la posidonia.
En estos momentos, el Ayuntamiento de Alicante trabaja para la recuperación de su patrimonio arquitectónico y urbanístico centenario, en un conjunto con murallas de su pasado de mazmorras y piratas. También llama la atención del turista la Cueva del Llop Marí, refugio de un monstruo -según la leyenda- o sus torres y puertas en la zona habitada.

Playa de El Portet de Moraira
2. El Portet de Moraira
La salida al mar de la península del Cap d’Or se erige como un balcón imponente de vistas privilegiadas -de hecho, existe una ruta de los miradores-, donde también se disfruta de aguas cristalinas y area fina en la Playa de El Portet, pequeña y en forma de concha, tal como la describen desde el Patronato de Turismo Costa Blanca.
Además de tomar un baño sin agobios ni masificación, se puede aprovechar para alguna ruta submarina o excursión en kayak. Haciendo senderismo, queda cerca la torre vigía del Cap d’Or y una microrreserva de flora.
Dispone de acceso para barcos y una zona rocosa, aparte de las arenas, lo que amplía las posibilidades de ocio.

Dunas en el litoral de Guardamar del Segura, en una imagen de una guía de turismo difundida por el Patronato Costa Blanca
3. Playas de dunas en Guardamar del Segura
Un caso singular, las playas de dunas de Guardamar del Segura, cuyo origen se debe a la evolución caprichosa del suelo combinado con la mano del hombre, en este caso, por la emergencia que representaba el avance de la area hacia el municipio, desde el Mediterráneo.
Ocurrió en el siglo XIX, cuando se decidió plantar pinar, eucaliptos y palmeras para frenar esta invasión de las dunas, lo que ha conformado un litoral diferente y unique a lo que se encuentran los turistas en el resto de la provincia de Alicante.
De esta forma, el paseo hasta la playa se puede prolongar por un extenso bosque de 800 hectáreas desde el Parque Alfonso XIII, que ofrece protección de sombra a quienes no gustan de exponerse permanentemente al sol. En su conjunto, ocho playas de area dorada y fina con estos montículos icónicos de Guardamar del Segura.

Vista de la Cala Granadella de Xàbia
4. Cala Granadella
No en vano, Nationwide Geographic ha elegido la Cala Granadella como una de las dos mejores playas alicantinas (junto a Tabarca), por la belleza de su paisaje y sus aguas turquesa.
En el término de Xàbia, donde abundan otros espacios recomendables para conocer la rica flora de la comarca de Las Marinas, un vergel de cítricos y pinadas, esta pequeña cala seduce con sus piedras blancas y la cercanía majestuosa del paraje montañoso que lleva su mismo nombre.
Si además de darse un chapuzón, se quiere conocer algo de la vegetación de matorral bajo y fenarales que puebla este parque forestal, hay cerca de 700 hectáreas de monte rico en aromas, un entorno en el que incluso vive una especie de escarabajo que no se encuentra en ninguna otra parte de la Comunidad Valenciana.
” Fuentes www.abc.es ”