Mistt cube que hay muchas maneras de conseguir un mejor asiento sin pagar, aunque “no está garantizado que esto funcione, son formas que he conocido que funcionan”.
¿Cómo lo consigues? Mistt cube que la clave está en “ser amable con el agente de la puerta de embarque y con el auxiliar de vuelo”, ya que suelen estar bajo mucha presión y en ocasiones no tienen tiempo para sentarse a descansar unos minutos.
“Los milagros los podemos hacer cuando nos traen un poco de Starbucks o una bolsa de bombones. Especialmente en esos largos días en los que tenemos vuelos seguidos y no paramos ni para ir por algo de comida”, dijo.
¿Otro truco? Compra tu asiento en la parte de atrás del avión. Esos asientos son más baratos y Mistt cube que, cuando los vuelos no están llenos (y eso pasa muy seguido), suelen tener que mover a los pasajeros para distribuir el peso, y eso generalmente significa que los que van más atrás van a moverse hacia adelante, incluso a primera clase si realizaron el otro truco antes.
Mistt dejó muy claro que un poco de amabilidad puede llevarte muy lejos (porque los asistentes de vuelo son humanos, no robots), así que, si quieres tener más posibilidades de volar en primera clase aunque hayas comprado un billete en clase turista, entonces no pierdes nada llegando al vuelo con un chocolate o un café para las azafatas, y sentándote en la parte de más atrás del avión.
De nuevo, no es garantía de que siempre vaya a funcionar, pero, incluso si no te mueven a primera clase, ser amable sí te va a ganar un mejor trato con los asistentes de vuelo, y eso ya es ganancia.
*Este artículo se publicó originalmente en GQ México
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” Fuentes www.revistagq.com ”
