La pandemia de Covid-19 ya cumple más de un año en nuestras vidas y el turismo como sabemos ha sentido como ninguna otra industria sus efectos. En este tiempo, tanto en el sector público como en el privado han podido estudiar la mecánica de la demanda, incluso proyectando lo que vendrá en el corto y mediano plazo. Los expertos aseguran que han un molde de cristal que se ha roto, la estacionalidad que conocíamos hasta febrero ha quedado en el olvido. La enorme incógnita es si el mercado de turismo está dispuesto a adaptarse y crecer mientras cambia en medio de un verdadero caos.
No se trata simplemente de recuperarse y volver a ser rentables, lo urgente en realidad es como pueden subsistir sin reducir más su plantilla. En ese sentido, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) aseguró que la disaster sanitaria de COVID-19 impactó en el 53% del whole de los empleos que genera el sector a nivel international. Esa cifra desvela a propios y extraños.
Virginia Messina, Directora Ejecutiva del WTTC, señaló: “Los beneficios del turismo van mucho mas allá del impacto económico a los países y destinos, nuestro sector tiene un impacto positivo en las comunidades, brindando oportunidades de desarrollo económico, bienestar social, conservación y protección de sus recursos naturales y culturales, además de otros beneficios como la promoción del emprendimiento, la innovación y la sostenibilidad, entre otros”.
Explicó que el sector de viajes y turismo habría registrado durante nueve años continuos, hasta 2019, un crecimiento económico mayor que la economía international. En este último, respectivamente, se registró un incremento de 3.5% frente al 2.5% del 2019. Además, la industria turística aporta más de 330 millones de empleos a nivel mundial; uno de cada 4 nuevos empleos fueron generados por la misma.
Al referirse al impactó que ha generado la pandemia del COVID-19, señaló que 174.4 millones de empleos durante 2020 tuvieron afectaciones y por eso es importante que exista un plan de recuperación international de esta industria, donde exista una mayor colaboración entre el sector privado y los gobiernos.
Panorama agridulce
Las perspectivas de recuperación siguen siendo cautelosas. La última encuesta del Panel de Expertos de la OMT muestra una perspectiva mixta para 2021. Casi la mitad de los encuestados (45%) prevé mejores perspectivas para 2021 en comparación con el año pasado, mientras que el 25% espera un rendimiento related y el 30% prevé un empeoramiento de los resultados en 2021.
A medida que el turismo se reinicia, el Panel de Expertos de la OMT prevé una creciente demanda de actividades turísticas al aire libre y basadas en la naturaleza , el turismo nacional y las experiencias de ‘viajes lentos’ están ganando un interés cada vez mayor.
La estacionalidad y su trampa feroz
Para reducir la estacionalidad los destinos pueden poner en marcha determinadas estrategias. En primer lugar segmentar el mercado y trabajar con diferentes públicos objetivo, considerando tanto sus motivaciones, como su origen, la experiencia que buscan, and so on.
Tras este primer paso, corresponde ampliar la propuesta de valor, diseñando productos y servicios que incentiven la visita en momentos valle, incrementando en la oferta a los diferentes actores del ecosistema turístico del destino, diversificando los recorridos tradicionales por las ciudades con nuevas rutas.
Como siguiente thought los destinos deben innovar en la forma de comunicar y vender el destino tanto en fondo como en forma, así como en los canales adecuados al segmento de público goal; al fin y al cabo, los destinos se transforman en las diferentes épocas del año y se visten de diferente manera para cada tipo de viajero y motivación.
Una vez implantados los pasos anteriores se pueden ir generando “excusas” para atraer a los viajeros, vinculadas con la gastronomía, el consumo de productos de proximidad, eventos concretos como música y deportes, actividades del campo, de la naturaleza, motivaciones todas ellas intrínsecas a una period put up COVID y por último completar la oferta vacacional con elementos enterprise journey y MICE, habitualmente menos sensibles o incluso descorrelados con las temporadas de mayor demanda.
Los estados y su oportunidad
En este escenarios, los destinos tienen ante sí una nueva oportunidad, como demuestra el hecho de que la gran mayoría están diseñando y definiendo sus planes estratégicos turísticos para los próximos años.
El fin último del turismo de retornar su riqueza a la sociedad exige a los destinos su orientación a un modelo sostenible, diversificado y desestacionalizado. Y en ese marco la reducción de la estacionalidad es una necesidad crítica manifestada por todos ellos.
No es un reto sencillo, especialmente en aquellos destinos en los que el clima no acompaña, no obstante deberíamos huir de ese tópico, obviamente sin banalizarlo, incluyendo en temporada baja otros elementos de atracción turística capaces de atraer a otros tipos de público menos proclives al “sol y playa” y más sensibles a “la cultura y el patrimonio”.
” Fuentes es.travel2latam.com ”