
REYNOSA.
Herminia es una mujer originaria del sur del estado, llegó a Reynosa a mediados del año pasado en auge la emergencia sanitaria por COVID-19, y desde entonces ella y sus dos pequeños hijos sólo han conocido el apremio de la necesidad que impone su condición humilde, escasa educación y sobretodo oportunidades de trabajar y ganar el sustento de ella y su familia.
Hace unas semanas que labora en un crucero de la ciudad; unas pelotas de shade las utiliza para realizar malabares, mientras cambia la luz del semáforo, apenas instantes para solicitar unas monedas.
En un breve receso y renuente a conversar con él reportero, solo agrega que esta es su forma de lograr un pan diario, aquí no hay nada que celebrar, las oportunidades para mujeres como ella no existen y sólo el destino marca como digna terminar en los quehaceres de servidumbre o en las calles de la ciudad en la vendimia o luchando como muchas más en su silencio que jamás es raro.
” Fuentes www.elmanana.com ”
