Se ha alumbrado una maravillosa hornada de milquinientistas europeos.
El asunto es importante, una suerte de reivindicación de los corredores del Viejo Continente, que así le discuten la supremacía a los africanos.
Los duelos entre Jakob Ingebrigtsen y Marcin Lewandowski recuperan otros tiempos, aquellos años ochenta y noventa, con Coe, Ovett, Cram y Elliott, y con Herold y Di Napoli. Y también, con los españoles, con Abascal, González y Cacho.
Ingebrigtsen y Lewandowski, noruego y polaco, se miran y se estimulan y se retan, y a su estela se abren paso otras fuerzas, una magnífica generación de especialistas españoles: ahí vienen Adrián Ben, Saúl Ordóñez, Mohamed Katir, Mariano García (ganó su ronda de los 800 m), Sergio Paniagua, Llorenç Gross sales y, en estos días en Torún, los más notables: Jesús Gómez e Ignacio Fontes.

Mariano García se adjudica su serie de los 800 m, en Torún
19 podios sumaba, hasta ayer, el 1.500 español en los Euro-indoor.
(…)
La de este viernes, la de los 1.500 m, period una batalla en dos frentes. De un lado, peleaban Ingebrigtsen y Lewandowski.
Y del otro, Gómez y Fontes.
Calle inside
El noruego ha gestionado una carrera de vértigo, pero había perdido temporalmente el oro al pisar por dentro del anillo
Cuando Ingebrigtsen mira a Lewandoswki, distingue a un ogro.
Lewandowski es polaco y corría en casa, y en estos años se ha convertido en la bestia negra del noruego: cada vez que el pequeño de los tres hermanos corredores (20 años) busca una proeza, Lewandowski se le mete de por medio.
Varias veces se lo ha hecho ya: una de ellas, en los Europeos indoor de 2019 (al arrebatarle el oro en los 1.500). Y otra, en los Mundiales al aire libre de ese mismo año (le había quitado el bronce en esa misma distancia).
¿Lo haría por tercera vez ahora, en estos días, en su casa y ante su escasa gente (se compite sin público en las gradas)?
La pregunta tenía su morbo, y anticipaba una batalla fascinante, ya un clásico del atletismo europeo, algo a analizar al milímetro. Se interpretaba que Ingebrigtsen necesitaba la velocidad de crucero, el ritmo que le acercase a los 3m35s, allí donde el arreón ultimate de Lewandowski, se presume, pierde eficiencia.
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Y eso, exactamente, ha ocurrido.
Lo que pasa es que se ha formado una montonera en el arranque, y Jakob Ingebrigtsen se ha metido en un jardín: mientras Lewandowski tomaba la cabeza, con la concept de ralentizarla, Ingebrigtsen, encerrado, pisaba el inside del anillo en la segunda curva.
Luego se abría paso en el mogollón, y aparecía en cabeza a los 300 m, pero los jueces le habían cazado: su suerte parecía estar echada.
Ha seguido la prueba, e Ingebrigtsen ha formado la fila india, con Lewandowski a su estela y los españoles maniobrando, y se han sucedido las vueltas en 29 segundos.
La prueba tomaba vuelo, apasionante para el espectador y un tormento para los atletas, que miraban a un lado y al otro sin hallar consuelo: Jakob Ingebrigtsen no les iba a dar tregua.
Plata y bronce
Jesús Gómez se conforma con el bronce, dejando en veinte la cifra histórica de podios españoles en los 1.500 m
Ha sido así hasta el ultimate: se han cruzado los 800 m en 1m57s y el kilómetro en 2m26s, y Lewandowski se mantenía tres metros por detrás de Ingebrigtsen y Jesús Gómez, a un paso del polaco, y así creían alcanzar la meta, oro (3m37s56), plata para el polaco (3m38s06), bronce para Gómez (3m38s47) y medalla de chocolate para Fontes (3m39s66), hasta que el vídeo marcaba sentencia: Ingebritsen perdía el oro, temporalmente descalificado, antes de verse luego recalificado, ya pasada la medianoche, tras el recurso de los noruegos.
Y los españoles tenían que conformarse con un podio, no dos.
Este sábado, Ingebrigtsen y Lewandowski vuelven a la pelea, ahora en las semifinales de los 3.000 m. Y con ellos, más españoles: Adel Mechaal y Mohamed Katir.
” Fuentes www.lavanguardia.com ”