Cuando andamos de viaje, sobre todo si se trata de un viaje de placer, tratamos de estar más libres, menos sujetos a imposiciones. Dicho en otras palabras, no queremos que nadie nos rompa los quinotos nos diga lo que tenemos que hacer.
Claro que esto sería deseable también en la «vida real», pero a veces las obligaciones académicas, laborales y de otros tipos terminan siendo justamente eso, obligaciones, con todo lo que ello implica.
Pero los establecimientos en los que nos alojamos o visitamos durante nuestros viajes tienen sus propias reglas, las cuales a veces nos imponen obligaciones a nosotros, como es el caso de los códigos de vestimenta o «dress codes«.
Algunos son ya sabidos de antemano, como es el caso de los sitios religiosos. Aquí vemos un cartel avisando sobre ello en Bangkok (en este caso incluso mencionan los tatuajes):

Recuerdo el otro día, en pleno verano italiano en la Piazza San Marco de la magnífica Venecia. Fuimos a visitar la Basílica y mi compañera de viaje tuvo que comprar no una, sino dos mantillas o pashminas (no sé bien como llamarlas): una para cubrir sus hombros y otra a modo de falda.
Otras veces nos encontramos con requisitos sobre la vestimenta inesperadamente, como en el restaurante de este hotel en el que estuvimos unos días en Mallorca. Eso sí, se comía muy bien 🙂

Me acuerdo también que me malhumoré una vez en un crucero (tema que da para hablar en detalle en otro post) porque había una «noche de gala» o algo así y se suponía que tenía que ir con saco, pantalones largos y algo por el estilo; cosa que no sucedió.

Y vos,
¿Cómo te llevás con los «códigos de vestimenta» que te imponen estando de viaje?
Nota: Esta publicación puede contener links de afiliación por los cuales recibimos una retribución económica en caso de que realicen una compra o contratación, sin esto implicar un gasto extra para ustedes. Más información.
” Fuentes www.infoviajera.com ”


