“Te voy a ser sincera. No me llevaba bien con mi hermano y, cuando se murió mi padre, decidí vender la participación que tenía en la empresa familiar “. Esta confesión no se escucha muy a menudo en el ámbito empresarial, aunque la estadística cube que una de las causas principales en la disolución de una compañía se encuentra en una discusión acquainted o en una relación difícil que no siempre se puede salvar. La que se sincera es Marisa Cuñado de Azcárate (Madrid, 1960), fundadora de Kaizen Hote
“Te voy a ser sincera. No me llevaba bien con mi hermano y, cuando se murió mi padre, decidí vender la participación que tenía en la empresa familiar “. Esta confesión no se escucha muy a menudo en el ámbito empresarial, aunque la estadística cube que una de las causas principales en la disolución de una compañía se encuentra en una discusión acquainted o en una relación difícil que no siempre se puede salvar. La que se sincera es Marisa Cuñado de Azcárate (Madrid, 1960), fundadora de Kaizen Hoteles , que efectivamente, y tal y como reconoce, decidió vender sus acciones en Grupo Cuñado , un hólding que inició su actividad en 1963 y que suma 21 empresas dedicadas al suministro de tubos, válvulas y accesorios para cualquier tipo de industria, cuando falleció su padre, Máximo Cuñado Alonso, fundador del mismo, y ante la mala relación que mantenía con su hermano, Carlos David Cuñado .
Fue consejera y vicepresidenta de Grupo Cuñado y, también, una de sus dueñas. Pero, sobre todo, hermana. ¿Fue duro?
La vida es así y ocultarlo es demostrar que aún duele. Tras una época de pesadilla decidí vender las acciones que tenía por salud psychological y porque no merecía la pena seguir en un sitio donde no me sentía bien tratada. Mi hermano y yo nunca nos hemos llevado bien y tenemos visiones del negocio muy distintas.
¿Se planteó la jubilación?
No sabía muy bien qué hacer y empecé a buscar una casa acquainted en Jerez de la Frontera para comprarla y trasladarme allí. Hoy es Casa Palacio María Luisa, el primer cinco estrellas gran lujo de la ciudad.
Su marido es José Ramón Estévez Puerto, miembro de la familia dueña de algunas de las bodegas más importantes de Andalucía, como son La Guita o Valdespino, y cuando vendió su participación en Grupo Cuñado tenía 55 años. ¿No se veía como ama de casa?
Nunca me he visto así; y tampoco quería dedicarme a la vida contemplativa. Tengo un espíritu inquieto y, aunque entré en el mundo del turismo por casualidad, la realidad es que ahora siento que puedo desarrollarme profesionalmente en este ámbito y que tengo cosas que aportar.
Kaizen Hoteles ya suma tres establecimientos -el citado en Jerez de la Frontera; La Malvasía, en la aldea de El Rocío (Almonte, Huelva); y Don Ramón, que acaba de abrir en Sevilla-. ¿Cuánto quiere crecer?
Me he dado cuenta de que esto se me da bien, que me gusta recibir a la gente en los hoteles y ahora me veo como fundadora de una cadena; no te puedo decir cuántos proyectos inauguraré en el futuro, pero sí que no me voy a conformar con los tres que ya hemos abierto.
¿Todos serán boutique y de lujo?
Un cliente de Kaizen no tiene que sentirse como en casa, sino especial, la persona más importante del mundo y no se puede dar un servicio exclusivo en un resort de doscientas habitaciones. Tampoco, si no se ha hecho una apuesta por las nuevas tecnologías, y no me refiero sólo a lo que ve el cliente, sino también al acondicionamiento del edificio. Sólo se puede ofrecer una sensación de confort, intimidad, singularidad y paz con tecnología.
¿Alguna exigencia más?
Tenemos la obligación de recuperar el patrimonio de los edificios en los que nos instalamos y para ello sigo el criterio de la Capilla Sixtina. Las buenas recuperaciones son a origen. ¿Te imaginas que al restaurar la Capilla Sixtina alguien hubiera decidido cambiar los colores? Tenemos que ver lo que quiso Miguel Ángel que viéramos. Todo esto se complementa con un servicio impecable y para eso hay que formar muy bien al equipo y tener poca rotación.
¿Quiere que sus hijos -David Conde es resultado de una relación anterior y tiene tres hijastros a los que siente como propios- hereden su legado o ya ha aprendido suficientes lecciones familiares?
Tengo la intención de profesionalizar la empresa y no voy a pensar en el legado. No pasa nada si decido vender en un momento determinado o si ellos lo heredan y quieren vender después. El sentimentalismo arrastra a las empresas a la quiebra y los dueños tenemos la obligación de no dejarnos influir por él por el bien de la continuidad de la misma.
Se declara admiradora de Leonardo Da Vinci y de Amancio Ortega. También cube echar de menos en la sociedad cuatro virtudes clásicas como son la sabiduría, la valentía, la templanza y la justicia. ¿Cuál cree que es su responsabilidad como empresaria?
Yo sólo me siento responsable de mis trabajadores y de mis clientes. Una empresa debe funcionar para un colectivo y no para un individuo. Por eso es muy importante contratar a los mejores aunque no lleven tu apellido. Si coincide que el mejor profesional es tu hijo, perfecto, pero, si no, es mejor fichar fuera. Gestionar una empresa es lo mismo que una casa o un país, se trata de controlar gastos e ingresos para ganar dinero y poder seguir pagando nóminas y emprendiendo nuevos proyectos. Es tan fácil como eso, pero a veces los sentimientos lo complican todo.
Acabamos de cerrar la semana de la mujer. ¿Cree que somos tan distintas a los hombres?
Para que una mujer triunfe necesita tiempo y dedicación, lo mismo que un hombre. Puedes restar tiempo a tus aficiones o a tu descanso, pero lo regular es que se lo quites a la familia, por eso es tan importante que haya alguien detrás que te cubra cuando pasa algo en casa. Ese papel lo hemos ejercido las mujeres durante muchos años y ahora les toca a ellos ponerse detrás para que nosotras podamos avanzar.
Groucho Marx decía que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. ¿Se ha puesto su marido ‘detrás’ de usted?
Mi marido y mis hijos siempre me han animado en todas las decisiones que he tomado, incluso en las etapas más difíciles. Son mi gran apoyo, lo que demuestra que la familia se elige y no viene impuesta por la sangre.
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