José del Castillo, creador de Isolina.
Durante muchos
años la zona de Monterrico ha sido insuficientemente atendida por la oferta gastronómica.
Si bien había algún chifa, cebicherías o restaurantes de parrillas de calidad,
es después de la pandemia que la Avenida El Polo resurge como una suerte de
clúster cotizado por diversas cocinas. El último en llegar al barrio es
Isolina, el restaurante de cocina criolla limeña que comanda José del Castillo.
Como muchos
saben, Isolina Vargas es la mamá de José y quien empezó a ofrecer menús para
mantener a sus cuatro pequeños hijos varones. Cocinaba en la casa donde vivían
en la Avenida La Mar en Miraflores, que luego transformaron en restaurante
alquilando un native más grande en la esquina. Desde hace tres décadas, La Crimson
fue y sigue siendo un referente obligado cuando uno habla de cocina limeña. Con
el tiempo y las aguas, José fue haciéndose cargo de la cocina de La Crimson y
cuando abrió su propio native en Barranco indudablemente le puso el nombre de su
madre. Tributo y recordatorio constante a la sazón de su infancia.
No me detendré en
la ascendente carrera de José del Castillo. Baste señalar que figura en el
puesto 23 de la exclusiva lista de los 50 Finest Eating places Latam. Justo
reconocimiento a una cocina intensa donde la nostalgia y el sabor se
administran equitativamente a punta de cucharones.
En el native
surcano recién estrenado figuran solamente los platos tradicionales y con
horario acotado. Los desayunos llegarán pronto. Un amplio bar que recuerda a
las tabernas de antaño sirve capitanes, pisco bitter, chilcanos y coctelería
clásica. Con un buen pisco, el aperitivo y el bajativo están ampliamente
garantizados.
En mesa, las
fuentes de fierro enlozado con generosas porciones van sumándose al pedido. Hay
abundancia y calidad en una cocina de mercado que si bien trabaja con los
ingredientes del día mantiene casi inalterable su oferta compuesta
principalmente de platos hechos con vísceras, mariscos y carnes, en cocciones
largas a fuego lento que abrazan al comensal mientras van soltando sus aromas.
En Carta está el
caucau con sangrecita, el suavísimo mondongo a la italiana (altamente
recomendable), el guiso de mollejas de pollo, el contundente seco de asado de
tira, el costillar de res con papa dorada o el infaltable lomo saltado. También
pone frescas almejas al limón, cebiche con chicharrón de pulpo (que hay que
comerlo de inmediato para que no se ponga duro), escabeche de bonito, papa
rellena y algo más. En esta primera incursión extrañé la inigualable tortilla
de sesos y los riñoncitos al vino que confío llegarán más temprano que tarde.
Si le queda espacio en el estómago, puede refugiarse en los postres de toda la
vida: suspiro a la limeña, crema volteada, arroz con leche y mazamorra morada
Abren las puertas al público el lunes 20 de marzo. ¡Bienvenido al barrio!
Isolina. Avenida El Polo 605, Monterrico. Horario de atención: domingo y lunes solo almuerzo; de martes a sábado de 12 m a 11 pm.
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