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Los guepardos mataron a su presa y después se abalanzaron las camionetas de safari

Dimensión Noticias by Dimensión Noticias
enero 10, 2023
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Aproximadamente 60 vehículos esperan cerca del río Mara en Kenia mientras los ñus y las cebras se reúnen para cruzar el cauce del río como parte de su migración en la llanura del Serengueti que tiene lugar en el mes de agosto. (Simon Espley/The New York Times).


Aproximadamente 60 vehículos esperan cerca del río Mara en Kenia mientras los ñus y las cebras se reúnen para cruzar el cauce del río como parte de su migración en la llanura del Serengueti que tiene lugar en el mes de agosto. (Simon Espley/The New York Times).

Aproximadamente 60 vehículos esperan cerca del río Mara en Kenia mientras los ñus y las cebras se reúnen para cruzar el cauce del río como parte de su migración en la llanura del Serengueti que tiene lugar en el mes de agosto. (Simon Espley/The New York Instances).

El video salió a la luz más o menos en octubre. Filmado desde cierta distancia, muestra a un antílope pastando en la llanura africana. De pronto, dos guepardos salen corriendo hacia él y el antílope se echa a correr hacia la cámara. Pero los felinos son demasiado veloces, lo interceptan, lo derriban y empiezan a comer.

Casi en ese mismo instante, se desarrolla una segunda escena: empiezan a moverse unos vehículos de safari que han estado estacionados en el fondo. Un 4×4 de shade oscuro acelera y comienza a aproximarse a los animales. Luego, sale un vehículo tras otro, verde, blanco, marrón, en diversos estados de conservación. Se escuchan las voces de los guías dentro gritándose unos a otros. Algunos comienzan a tocar las bocinas. Los vehículos forman un círculo y maniobran para acomodarse mientras sus pasajeros sostienen sus teléfonos celulares y filman a los guepardos y su comida.

De fondo, se oye una voz femenina. “¿Acaso son idiotas?”, pregunta.

Este video se filmó en la Reserva Nacional Masái Mara, en Kenia, que es el hogar de muchos de los “cinco grandes” (leones, leopardos, elefantes, búfalos y rinocerontes) que los participantes en safaris tachan de su lista. Aún se desconoce la identidad de quien elaboró el video, así como de la fecha en que se filmó.

Originalmente, se compartió en una cuenta de Twitter con el nombre de @drumchronicles y ha sido visto más de 175.000 veces desde que apareció. Los guías y los conservacionistas que lo han visto dijeron que el video puso de relieve un problema que muchos de ellos han observado desde que el gobierno de Kenia comenzó a retirar la mayor parte de las restricciones de viaje derivadas de la pandemia: vehículos de safari llenos de turistas con teléfonos celulares en mano, conducidos por guías dispuestos a acercarse demasiado a los animales.

La aglomeración en los lugares populares de safari ya period un problema muy serio antes de la pandemia, pero conforme los turistas han vuelto a Kenia, el problema ha regresado a un ritmo preocupante y “parece estar acentuado por la demanda de viajes acumulada”, señaló Judy Kepher-Gona, directora del Programa de Viajes y Turismo Sustentables, una organización con sede en Kenia que ha hecho un llamado a que haya una vigilancia más estricta en esta reserva.

“Es muy triste que lo que vemos en este video sea la regla y no la excepción en la reserva Masái Mara”, comentó.

En febrero, una Toyota Land Cruiser que transportaba turistas se acercó tanto a una familia de guepardos, que el vehículo casi atropella a una de las crías.

Este problema, que los conservacionistas califican como “turismo agresivo”, precede a la pandemia, pero parece que ha empeorado, ya que los visitantes están ansiosos por captar momentos de Instagram y las agencias de viajes están tratando de compensar las pérdidas que tuvieron cuando el mundo se paralizó.

“Debido a esto, yo nunca volveré a ir a la reserva Masái Mara”, afirmó Michael Lorentz, un guía de safari que reside en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y lleva a los turistas a conocer Kenia. “De hecho, a mí y a mis clientes nos molesta mucho ver lo mal que se está tratando a los animales”.

Hay una gran necesidad de acercarse mucho

El deseo del ser humano de acercarse a los animales, sin importar lo peligroso que sea, es algo innato, explicó el profesor Philip Tedeschi, fundador del Instituto para la Conexión Humano-Animal de la Universidad de Denver, quien con frecuencia lleva a sus alumnos a Kenia.

“Es parte de nuestro ADN prestar atención especial a los organismos vivos”, aseveró.

Esto puede hacernos querer acercarnos demasiado a los animales —“literalmente poder ver sobre el hombro del animal mientras mata a su presa”— sin pensar que son seres sensibles cuyo comportamiento se altera con nuestra presencia, explicó.

Las consecuencias para los animales pueden ser catastróficas, señaló Tedeschi.

En Kenia, los guepardos —los más veloces de los grandes felinos, pero también de los más tímidos— con facilidad pueden ser ahuyentados de una presa que les costó mucho trabajo cazar aun cuando hayan pasado varios días sin comer. Los vehículos que se acercan demasiado pueden revelar la posición de un guepardo ante su presa o ante otros depredadores, lo que implica un desafío más para los animales que batallan para encontrar alimento debido a la sequía y a la disminución de su hábitat.

Una gran cantidad de vehículos y turistas en los aproximadamente 1500 kilómetros cuadrados de la reserva Masái Mara también amenazan la travesía anual de los mamíferos conocida como la Gran Migración, cuando más de un millón de ñus, junto con cebras y gacelas, pasan por la reserva en julio y agosto, los meses en los que hay más viajes a Kenia.

La Gran Migración ya estaba siendo amenazada por otros tipos de actividad humana, como desarrollos urbanos, nuevos asentamientos y cercados de granjas.

Los turistas que exigen asientos de primera fila están añadiendo presiones a los animales, cuya reacción tal vez sea viajar en manadas más pequeñas o desviarse de sus rutas establecidas para evitar ser embestidos por vehículos y turistas, comentó Benson Gitau, un guía keniano.

En busca de un mejor camino

El turismo es muy importante para muchas economías africanas. Se pronostica que para 2030, los viajes al continente generen más de 260.000 millones de dólares al año. De acuerdo con el Ministerio de Turismo y Vida Silvestre, antes de la pandemia, el turismo representaba casi el diez por ciento del producto interno bruto de Kenia.

En 2019, más de dos millones de personas visitaron Kenia, cantidad que se esperaba que aumentara más del siete por ciento en 2020, señaló el Ministerio de Turismo. Pero luego vino la pandemia y obligó a que cerraran los hoteles y los restaurantes y a que más del 80 por ciento de las empresas del sector turismo en el país despidieran a sus trabajadores. Y quienes no perdieron su empleo, según el Ministerio, muchas veces tuvieron que aceptar recortes salariales de hasta el 70 por ciento.

Durante la parte más difícil de la pandemia, muchos guías perdieron su empleo y tuvieron que usar sus vehículos como taxis o para repartir alimentos, comentó Gitau, el guía keniano que trabaja en el área de conservación de Loisaba, una reserva de vida silvestre de 23.000 hectáreas al norte de Nairobi.

Los turistas han regresado poco a poco, aunque en menor cantidad. Para la primavera de 2022, las llegadas de turistas internacionales en África fueron más del doble, en comparación con 2021. En octubre, Najib Balala, el entonces secretario de Turismo de Kenia, pronosticó de 1,4 a 1,5 millones de visitantes en el país para fines de 2022, en comparación con 870.000 en 2021.

Pero a medida que el país volvió a recibir visitantes, sus dirigentes comenzaron a reconsiderar la manera de gestionar el turismo en sus parques y reservas.

En mayo, el despacho de Balala publicó un informe de 130 páginas en el que pedía que hubiera una “nueva estrategia para el turismo”. Entre sus propuestas estaban aumentar los precios para entrar a la reserva Masái Mara en julio y agosto (en la actualidad, visitar el parque les cuesta hasta 80 dólares a los adultos no residentes) y limitar a 30 camas los nuevos alojamientos en los parques nacionales del país.

Según Masai Mara Journey, una agencia de viajes de Kenia, hay docenas de campamentos y hoteles en la reserva y en las áreas protegidas cercanas. Algunos campamentos y alojamientos de la reserva cuentan con hasta 200 camas, comentó Gitau.

Sin embargo, los conservacionistas y los guías afirman que, en la práctica, se han adoptado pocas, o ninguna, de las medidas propuestas por el ministerio.

El Ministerio de Turismo y Vida Silvestre, el cual en octubre cambió de directiva, no respondió a nuestros reiterados mensajes de solicitud de comentarios. El Servicio de Vida Silvestre de Kenia, una empresa estatal encargada de gestionar y conservar la vida silvestre del país, se rehusó a hacer comentarios.

Zebra Plains, uno de los operadores de recorridos turísticos cuyos vehículos pueden verse en el video, no respondió a las solicitudes para hacer comentarios. El video fue publicado en noviembre en la página de Fb de Zebra Plains por un usuario que se quejaba sobre la manera de manejar del conductor.

“Aunque nuestros clientes que fotografían suelen tener permisos todoterreno, eso no justifica la conducción entre otros vehículos ni en las zonas de avistamiento”, respondió la empresa en los comentarios. “Lo hablaremos con los guías correspondientes”.

Como la reserva Masái Mara está cada vez más sometida a presiones de los turistas, los conservacionistas han estado promoviendo el modelo “de conservación”, en el cual algunas parcelas privadas de tierra que son propiedad de comunidades locales, como los masáis, se rentan a las agencias de viajes, mismas que aceptan contratar a miembros de la comunidad como guías, administradores de los campamentos, private de cocina y de limpieza, y respetar reglas que incluyen límites a la cantidad de alojamientos y campamentos, así como a la cantidad de vehículos de turistas. Por ejemplo, el campamento más grande en el área de conservación de Loisaba aloja de 20 a 30 turistas, comentó Gitau.

Desde 2013, cuando se estableció la Asociación de Conservación de la Vida Silvestre de Masái Mara, unas 141.640 hectáreas de naturaleza colindante con la reserva Masái Mara han participado en este tipo de sociedad pública-privada.

Las investigaciones demuestran que a la vida salvaje le va mejor en los lugares donde el turismo está más controlado. Por ejemplo, según un informe de 2018 publicado en la revista científica Ecology and Evolution, las hembras de guepardo en la reserva Masái Mara criaron muchos menos cachorros que las guepardas en las áreas de conservación.

Al mismo tiempo, es importantísimo para las labores de conservación que la industria del turismo sea saludable en una región del mundo donde habitan algunas de las especies en mayor peligro de extinción, entre las cuales se encuentran los rinocerontes negros. El turismo les brinda a las comunidades locales un incentivo para proteger la vida silvestre y, debido a que hay pocas industrias que ofrecen empleos bien remunerados, muchos kenianos dependen del turismo como una forma de salir de la pobreza.

El objetivo debería ser mejorar el management y la vigilancia en la reserva Masái Mara, no desalentar los viajes, señaló Kepher-Gona.

Para ese fin, los visitantes tienen muchísimo poder, comentó. Pueden asegurarse de que las agencias de viajes tengan guías autorizados por la Asociación de Guías Profesionales de Safaris de Kenia y pedirles a los operadores de recorridos turísticos sus códigos deontológicos y preguntarles si sus guías se mantienen lejos de los animales para no molestarlos. Gitau afirmó que, como regla, un guía capacitado no debe acercarse más de 20 o 30 metros a una persecución. “Cuando llegamos, tenemos que apagar el motor, guardar silencio y contemplar la escena”, comentó.

© 2023 The New York Instances Firm

” Fuentes news.google.com ”

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