Qué calor y quienes pueden lo aprovechan hasta que dure, lo prolongan para que dure: ahora mismo en enero, en febrero, en marzo, quizá en abril todavía, quienes pueden se toman unos días, arman las valijas y, para algún lado, se van.
Primero hubo un abuelo.?Después, un hijo. Ahora, un nieto: se llama Cristian Tigero, un villamariense de 43 años que aprendió con los suyos y que trabaja en una agencia de viajes en avenida Hipólito Yrigoyen 85: un hombre que empezó en el rubro cuando tenía 14.
Ayer, unos minutos después de las 13, por teléfono, contó cómo viene la temporada.?Dijo que, quienes tienen el dinero, eligieron -en bus- el sur de Brasil: sobre todo Camboriú. Y Florianópolis.
Por otra parte, comentó que, aunque salieron vuelos a ciudades situadas más al noreste de Brasil, como?Río de Janeiro o Búzios, no se vendió como en una “temporada normal”.
Y agregó:?“Los impuestos que tiene hoy el argentino para salir del país han frenado un poco la venta en lo que es aéreo, porque no hay financiación con tarjeta, es todo en un solo pago”. Además, hizo referencia al movimiento “permanente” del dólar. “Cuando cotizás tenés que pagar todo rápido, porque si no se te modifican los costos. Entonces, eso hizo que, y es una opinión personal, mucha gente desistiese del viaje”, apuntó.

Como siempre, mencionó, en el país, destinos de la costa como Mar del Plata y Villa Gesell son los “que más salen”.
También, agregó, ya empezaron las consultas para viajar, en abril y mayo, al Caribe.
Luego expuso que si bien hay operadores de turismo que venden las sierras como alternativa, es común que los vecinos villamarienses las elijan para viajar durante el año: el finde largo, la escapadita. “La gente de Villa María apunta a otras provincias o afuera del país”, sostuvo.
En otro plano, él destacó que durante todo 2022 percibió los efectos de la pandemia en la gente. Los clientes iban a su oficina y preguntaban, directamente, qué viajes había.
Había necesidad: period urgente, para muchos, ir aquí o allá.
La pandemia sigue y, de todos modos, hablamos de pospandemia: tal vez sea una manera de sentir alivio, consuelo. Un modo de desahogarse. Y Tigero dijo -y remarcó- que, con la pospandemia, notó que la gente “volvió a las agencias de viaje”, tras un gran período en el que se contrató desde plataformas on-line. “Diría que las agencias de viaje reprogramaron el 100% de los pasajeros; ya está todo con normalidad”, precisó.
Diego Mignola, villamariense de 35 años que trabaja hace 10 en el rubro, en su oficina de calle Rivadavia 249, también hizo su análisis. Coincidió con Tigero en que, quienes buscan playa, se inclinaron por el sur de Brasil: en su caso, Camboriú y Canasvieiras. “Creo que tiene que ver con una cuestión de precios: hoy comer en la costa argentina está casi al mismo precio que comer al sur de Brasil”, dijo.

El fuerte de su agencia, de todos modos, son los destinos nacionales: se especializa en salidas grupales, en bus.
El panorama, expresó, “está bastante dividido”: aunque Mar del Plata se lleva buena parte de las miradas, las Cataratas del Iguazú, en el límite entre Misiones, el estado brasileño de Paraná y el departamento paraguayo de Ciudad del Este, y Bariloche, en Río?Negro, también son alternativas por las que se está optando.
Con respecto a las sierras como destino, refirió que se “trabaja todo el año”. Y añadió:?“Es un producto bastante interesante porque lo trabajás enero, marzo, septiembre, octubre. Las sierras o Villa de Merlo son económicos, para miniescapadas”.
Acerca de las consecuencias de la pandemia, recordó que hace un año y medio fue evidente el “boom, la desesperación” de la gente por viajar.
En las conversaciones con colegas, la situación se repetía. “Se vivía algo medio atípico, había boom de reservas y creo que hoy en día ya está más normalizado, mermó un poquito, se regularizó por así decirlo”, afirmó.
Nicolás García, 74 años y nacido en Alta Italia, La Pampa, llegó a Villa María a los 15: hace 35 años que está en el rubro. A media mañana, este martes, en su oficina de calle Leandro N. Alem 346 no pudo hablar: estaba con clientes.
Unas horas más tarde, alrededor de las 14, por teléfono, contó que él trabaja, habitualmente, con adultos mayores.
En primer lugar, dijo que maneja pocos viajes al exterior y que, principalmente, se mueve en lo nacional. En este sentido, resaltó que, en su caso, quienes se acercaron decidieron recorrer la costa y las sierras -localidades como?Villa Carlos Paz y La Falda-.
Sus clientes, como se dijo, son gente grande: en esta dirección, expresó que muchos, por el?COVID, son precavidos. Sin embargo, al mismo tiempo, expuso que las ganas que tienen de salir son “muchas”.
Así, para terminar, sostuvo que el steadiness que él puede hacer es “medianamente positivo”.
Luis Coronel es otro pampeano: tiene 81 años, nació en Caleufú, al sur del Departamento Rancul, y vino a la ciudad a los 28, cuando empezó a manejar un colectivo entre Villa María y Noetinger -atravesaba las localidades de Alto Alegre, Cintra y Chilibroste-. Lo hizo durante 12 años.
Ayer, en su oficina de bulevar Sarmiento 1346, habló sobre su experiencia: son más de 50 años dedicados a lo mismo.
“Hemos pasado una pandemia muy jodida, muy brava”, dijo en primer lugar. “Nos fuimos acomodando hasta que pudimos arrancar y salir”, agregó e indicó que “hasta el último día de 2022” trabajaron “muy, muy, muy bien”.
Y, sobre lo que se registra por estos días, manifestó:?“Pero, ¿qué pasa? Nos encontramos ahora con la contratación de los hoteles de Mar del Plata, de Salta que no congelan los precios”. “Está todo sin precio”, enfatiza. Y no solo eso: también le dicen que hay que “comprar la tira completa”.
Por si acaso, explicó de qué se habla cuando se habla de tira completa. “Sale un coche de acá el lunes, a los cuatro o cinco días vuelve y ahí tiene que salir el otro, cruzarse en la ruta”, describió. Dijo que es imposible “porque estamos viviendo una era media mala; mala en todo sentido”.
Él, todos los años “metía coches” a Mar del Plata. Este año no pudo arreglar: en realidad, solamente pudo sacar un viaje para febrero.?Son 60 personas, cinco noches, siete días, media pensión. Y es en el lodge con el que trabajan siempre, a unos 100 metros de la playa.
El 2022, insistió, fue “bueno en todo sentido”. Y, con nostalgia, recordó que, por ejemplo, en octubre, hacían el sur: Puerto Madryn, Trelew, ambas en Chubut. Hacían una seña de aproximadamente el 30% y les congelaban el precio.
Ahora, dijo Coronel, “la gente da vueltas, no sabe qué hacer”. La gente, manifestó, estaba acostumbrada: hacía una entrega y luego terminaba de pagar, en cuotas.
Después, confiado, sostuvo que piensa que en marzo la situación se va a estabilizar. “Tengo todos los viajes armados”, afirmó.
Por lo demás, dijo que se convenció de que, por estos meses, parece que no podrá ser. Pero no se resigna del todo: remarcó que con 81 años ya las pasó todas, que no le llama la atención, que se va a estabilizar esto, que la gente quiere viajar.
La gente quiere viajar.
Y viaja: hacía y hace tanta falta.
El viaje: un modo de moverse, de desplazarse.
Y tantas formas: planificarlo tanto, no planificarlo en absoluto. Que el viaje sea el camino, hacerlo porque sí, hacerlo para que suceda algo, hacerlo para que no suceda nada.
Hacerlo: ir. No más.
Noventa mil pesos en nafta
En el marco de las vacaciones de verano, son muchos los villamarienses que optaron, como señala la nota principal de esta página, el sur de Brasil para descansar. En este sentido, varias familias de la ciudad -al menos una decena- decidieron hacer el recorrido en auto y se estima que para desplazarse se necesita invertir aproximadamente unos 90 mil pesos en nafta.
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