Como cada año, el 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, fecha creada por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)
para reforzar la respuesta a la creciente amenaza a la salud que representa la diabetes, y que también recuerda el aniversario de Frederick Banting, quien descubrió la insulina en 1921 junto con Charles Best.
El lema 2021-2023 es el acceso a los cuidados de la diabetes, y en especial este 2022 se hace un llamado a educar para proteger el futuro. Si tomamos en cuenta que al 2021 se contaban aproximadamente 537 millones de adultos que viven con diabetes (y se estima que el número aumente a 643 millones para 2030), es indispensable destacar que aún hay millones de personas con esta enfermedad crónica que no pueden acceder a los cuidados que necesitan.
A más de 100 años de que se descubriera la insulina, hoy somos testigos de avances importantes en la investigación y desarrollo de nuevas insulinas, pero también de medicamentos y tecnologías que buscan mejorar el cuidado de la diabetes y que por tanto, deben estar al alcance de las personas que los necesitan.
Todas y todos podemos colaborar para aumentar las inversiones en los cuidados, la prevención y la detección temprana de la diabetes; para garantizar el acceso a educación continua y que los pacientes entiendan la enfermedad, mejoren su autocuidado y control a fin de evitar complicaciones; y para que el personal de salud cuenten con los conocimientos y las herramientas para mejorar la atención de la diabetes.
En la industria farmacéutica mantenemos el compromiso de seguir innovando y desarrollando soluciones de salud para las personas que viven con diabetes tipo 1 o tipo 2.
Tan solo en 2022 se cuentan más de 70 medicamentos en desarrollo, y que se encuentran en

ensayos clínicos o en fase de revisión por parte de la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU., FDA, para esta condición.
Los principales problemas de salud en 2022
El Ipsos Global Health Service Monitor es un estudio anual que analiza las principales preocupaciones de salud a nivel mundial, y explora la percepción que tienen las personas sobre qué tan preparados están sus sistemas de salud para afrontar los retos de salud.
La encuesta se llevó a cabo en 34 países (México incluido) a más de 23 mil adultos y estos son algunos de los principales hallazgos:
La covid-19 sigue siendo el mayor problema de salud que enfrentan las personas en todo el mundo, por tercer año consecutivo (47% a nivel mundial frente al 70% en 2021).
La salud mental se coloca como la segunda mayor preocupación entre las personas (36% frente al 31% del año anterior) y por primera vez está delante del cáncer en los informes de Ipsos.
El estrés también se menciona como uno de los principales problemas de salud (26%) y supera otras condiciones como la obesidad (22%).
Sobre las percepciones de los servicios de atención médica, el 53% de los encuestados cree que recibirá el mejor tratamiento. Sin embargo, solo 33% cree que su servicio de atención médica mejorará en los próximos años.
Si revisamos los países de América Latina, Brasil (31%), México (31%) y Perú (35%) describen su atención médica como deficiente.
Sobre los desafíos en la atención médica, tres de cada cinco personas en el mundo (66%) cree que su sistema de salud está sobrecargado
Cuatro de cada diez personas ve el acceso al tratamiento y los tiempos de espera como los
principales problemas en sus sistemas de salud
La falta de inversión en salud preventiva, el envejecimiento de las poblaciones y la burocracia, también figuran en la lista.
Sobre México:
Las enfermedades que más preocupan son la obesidad y el coronavirus, respectivamente. Llama la atención que, sobre la preocupación por la salud mental, México es el penúltimo lugar de los 34 países encuestados.
Los gobiernos, el sector privado y todos los actores del ecosistema de salud tenemos un papel que desempeñar para fortalecer los sistemas de salud y mejorar la atención para todas las personas.
Innovación y optimismo en el tratamiento del cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón ocupa el segundo lugar en incidencia mundial con más de dos millones de casos registrados en 2020 y se coloca solo por detrás del cáncer de mama. En México, de acuerdo con Globocan, se registraron 7 mil 588 nuevos casos y 7 mil 100 fallecimientos, convirtiéndose en uno de los diez tipos de cáncer con mayor impacto para la población.
Y si bien las cifras son impactantes, también podemos hablar de progreso en la lucha contra este tipo de cáncer. De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, los pacientes en EE.UU. viven más tiempo, ya que el 31% sobreviven 3 años después del diagnóstico en comparación con el 21% una década atrás. También, el 28% de los cánceres se detectaron en una etapa localizada en 2018 frente al 17% en 2004.
Parte de estos avances se puede explicar gracias a un mayor acceso a la atención y la detección, así como a la mejora en los tratamientos. En esta revisión publicada en The Oncologist, se enlistan los esfuerzos de décadas en ensayos clínicos que han dado como resultado nuevos

No obstante, tenemos que seguir mejorando todo el abordaje del cáncer de pulmón, desde las acciones de prevención y la consideración de todos los factores de riesgo, hasta el diagnóstico temprano y el acceso a terapias en las diferentes etapas de la enfermedad.
El futuro es esperanzador y con las 141 terapias en desarrollo para cáncer de pulmón, podemos ser optimistas y construir un mundo en el que esta enfermedad ya no signifique una sentencia de muerte.
Mecanismos de participación ciudadana en el sector salud
Te invitamos al conversatorio sobre el estudio “Mecanismos de participación ciudadana, sector salud”, elaborado por el Instituto para el Desarrollo Democrático y la Competitividad (IDdeco).
El documento contiene información y un análisis para conocer sobre los mecanismos e instrumentos de participación ciudadana en temas de salud y de otros sectores en nuestro país. Asimismo, se compartirán herramientas que pueden ser aprovechadas por instituciones públicas, empresas del sector privado, organizaciones de la sociedad civil, academia y comunidades.
Las empresas jugamos un papel fundamental para impulsar el desarrollo económico, político y social, pues esto se traduce en la mejora de la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas.
