Estaba anunciado y el fin de semana ya comenzó, pero es este lunes cuando el corte de tres meses programado en Rodalies debido a las obras que se llevan a cabo en la Sagrera y en Sant Andreu pasa el examen de verdad. Es el primer día laborable con esta afectación, lo que supone que unas 73.000 personas se vean obligadas a cambiar sus hábitos de movilidad cotidiana. De estas, 41.500 corresponden a la línea del Maresme (R1), que a partir de mañana martes recuperará la normalidad y volverá a cortarse dos fines de semana (29-30 de octubre y 12-13 de noviembre). Otras 31.500 son del corredor de Granollers-Girona (R2 norte y R11), que tendrán que lidiar con la interrupción del servicio hasta el 10 de diciembre.
La estación barcelonesa de Sant Andreu Comtal es el epicentro de este corte, el mayor planificado en los últimos años. Desde buena mañana, los usuarios que han llegado a ella, ahora convertida en terminal, han tenido que seguir sus viajes hacia el centro de la capital catalana en el metro, ya sea tomando la L1 en la estación de Sant Andreu, que está a unos 200 metros, o en un bus lanzadera que funciona en las horas punta hasta La Sagrera-Meridiana, donde pueden cambiar a las líneas R3, R4 y R12 de Rodalies. La primera opción es la preferida por la gran mayoría. La segunda, que es complementaria para no sobrecargar el metro, period desconocida para muchos.

Sant Andreu Comtal se ha convertido en estacón terminal de las líneas R2 norte y R11 debido a los cortes

Acceso a la L1 del metro en Sant Andreu, sobrecargado por los viajeros procedentes de Rodalies
Judith es una de las afectadas. Poco después de las ocho de la mañana ha llegado a Sant Andreu Comtal procedente de Sant Celoni, donde reside. Trabaja en la Diagonal y habitualmente va en el tren hasta Passeig de Gràcia. “He salido con mucho tiempo de antelación y voy a ir en metro hasta La Sagrera, en la L1, y después cambiaré a la L5 hasta Diagonal, tardaré un buen rato más”, ha explicado en su transbordo del tren al subterráneo, resignada. “Comprendo que hay que hacer las obras -ha añadido-, pero este corte es un problema más para los usuarios, que ya estamos acostumbrados a los problemas del servicio, a las averías continuas”.
En la hora punta, cada vez que llega un tren -con una frecuencia de 15 minutos, lo que hace que se alternen las dos vías de la estación-, una riada de viajeros -en los convoyes pueden ir 700 o 800- se desplaza hacia la vecina plaza Orfila, donde está la estación del metro de Sant Andreu. El trayecto está señalizado. No hay pérdida. De todos modos, muchos no se fijan. Les basta con seguir a la gente. Es lo que ha hecho Toni, de Granollers, que ha sido previsor y ha tomado su tren una hora antes que de costumbre para no llegar tarde al trabajo, cercano a la estación de Sants, su destino ordinary. “Con el metro voy a tardar más, pero quizás no tanto, hoy es un día de prueba”, ha comentado.
La L1 del metro absorbe un número de viajeros inédito en Sant Andreu y abre tornos para evitar aglomeraciones
Para evacuar Sant Andreu Comtal con fluidez, se han abierto dos puertas laterales, de modo que el acceso principal, en el que están los tornos, se usa sólo para entrar. El acceso al metro a ratos se desborda ante tanta afluencia que llega de de golpe. Las barreras se han abierto para facilitarlo. El objetivo tanto en un caso como en el otro es evitar aglomeraciones que puedan ser peligrosas.
El dispositivo en laborable ha arrancado correctamente y sin problemas destacables, según la primera valoración que ha hecho Rodalies. Su directora, Mayte Castillo, que ha supervisado el funcionamiento en Sant Andreu Comtal, se ha mostrado “muy satisfecha”. Ha detallado que se han reestructurado más de 300 circulaciones de trenes y reorganizado el trabajo de más de 700 maquinistas “para que todo funcione como una seda, que es lo que estamos viendo”. Esta responsable de Renfe ha destacado también el despliegue de agentes de información que se ha hecho en las estaciones para resolver las dudas de los viajeros.
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” Fuentes www.lavanguardia.com ”
