“Nadie está exento de padecer una trombosis del viajero”. Así lo advierte Juan Carlos Reverter, presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, en una entrevista concedida a La Razón.
El reputado médico aporta una serie de consejos para disminuir el riesgo de padecer esta afección cuando se viaja en un avión. Por ejemplo, recomienda “moverse regularmente levantándose del asiento cada dos o tres horas, contraer la musculatura de los gemelos para activar la circulación de retorno y mantener una buena hidratación”.
“En los individuos de mayor riesgo pueden emplearse medias de compresión por debajo de la rodilla y, en algunos pacientes de muy alto riesgo, se puede realizar una profilaxis breve con fármacos como las heparinas”, explica.
También informa de los síntomas, los cuales “pueden aparecer inmediatamente tras el viaje o ser más tardíos, incluso dos o tres semanas después”.
“Cuando se padece una trombosis de una extremidad inferior, suele sentirse dolor en la zona, hinchazón de la pierna, enrojecimiento y aumento de la temperatura de la piel. No es necesario que estén todos los síntomas a la vez. Si el trombo llega al pulmón en forma de embolia pulmonar, en función de su tamaño puede notarse ahogo, dolor en el pecho, taquicardia, esputos con sangre e incluso pérdida de conciencia. La aparición de estos síntomas después del viaje debe ponernos en alerta”, concluye.
” Fuentes www.preferente.com ”

