No es tan diferente esto de subir a un barco de lo de pastorear borregos. Solo que, en este caso, los borregos somos nosotros. Porque eso es lo que parecemos, un rebaño de ovejas vestidas del Decathlon. Ni un poco de glamour, empezando por servidora, que está en pie desde la seis de la mañana para llegar a tiempo a Valencia y lleva la misma cara
” Fuentes www.elcorreo.com ”


