Tras conocerse en una cena de gala en la ciudad de Georgetown, John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier, se enamoraron a primera vista dando inicio a esta legendaria relación. Después de poco más de dos años de noviazgo, la pareja anunció su compromiso el 25 de junio de 1953. El entonces senador y la bella fotógrafa contrajeron nupcias el 12 de septiembre de ese mismo año en Newport, Rhode Island, con una espectacular boda a la que acudieron más de 700 invitados entre políticos y figuras del medio artístico.
Tras la boda del año, la pareja de recién casados partió rumbo a tierras mexicanas, aventurándose al destino más romántico de la época, el emblemático puerto de Acapulco, Guerrero, famoso en todo el mundo por sus bellas e inigualables playas de mar azul y arena fresca de color dorado, con los atardeceres más espectaculares
para disfrutar de su ansiada luna de miel.
Poco menos de una semana bastó para que los Kennedy se enamoraran de este destino, prueba de ello
son las evidencias fotográficas pertenecientes a la librería JFK en la ciudad de Boston.
¿Qué hicieron los lunamieleros durante su estadía? El matrimonio visitó las conocidas playas de Caleta y Caletilla, lugares tradicionales como La Quebrada, restaurantes con una deslumbrante vista a la bahía y, además, disfrutó actividades de paseo a caballo, ski acuático y pesca, teniendo éxito en esta última al pescar un enorme pez vela de tres metros de longitud y 65 kilos, trofeo que terminaría siendo exhibido en el “Salón de los Peces” de la Casa Blanca.
Hoy en día, la visita de los Kennedy sigue siendo recordada como parte de la historia dorada del puerto, y motivo suficiente para que nuevas parejas de enamorados arriben a Acapulco esperando disfrutar de los mejores momentos de su vida.
