Sevilla ya paga la tasa turística. Lo que ocurre es que todavía no la abonan los visitantes, sino que la pagamos los sevillanos que hemos visto cómo el centro histórico se ha convertido en un Parque Temático, en el que los nativos nos sentimos como extraños, ante tanta invasión de grupos con un guía delante y de bullas por las estrechas calles del barrio de Santa Cruz.
Calles antes desiertas y en silencio, con todo el encanto goyesco de que «el tiempo también pinta», están ahora masificadas, como de bullas de Semana Santa pero sin cofradías. Es una alta tasa la que hemos tenido que pagar para mantener, incluso en las peores circunstancias mundiales de la pandemia, la que pasa por ser nuestra primera industria, la que mantiene nuestro PIB, da empleos, asegura un …
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