Estoy bastante seguro de que en artículos anteriores hemos hablado acerca del concepto de que cuando uno viaja pasa a vivir en otro lugar, ya sea por mucho o poco tiempo, pero vivir es una experiencia bastante integral, ¿no les parece?
Y en esa vida de viaje muchas veces sucede que uno tiene cierta disposición a probar cosas nuevas o curiosear lo que hacen los locales. Pues así fue como a mí se me «pegaron» muchas costumbres foráneas, como la de desayunar con aceitunas luego de visitar Grecia y Turquía o esta otra que ha calado un poco más profundo y me estaría costando dejar (mentira, no quiero dejarla): el vermú español.

¡Vamos! ¡Que el vermú o vermut tiene su historia y es más antigua y viene de otras latitudes! Según he podido investigar (mi investigación se basa en breves charlas con parroquianos), el vermú llega a España de mano de los italianos. ¡¿Cuándo no Italia haciendo llegar lo bueno de la gastronomía a distintos lugares del mundo?! Pero desde hace al menos un par de siglos está bien arraigado en España, de eso no hay duda.
Ahí es cuando caigo yo, víctima del vermú español. Que un vermucito con aceitunas en un barcito de la calle en Córdoba; que un vermú en un refinado restaurante; que un vermú en el bar más antiguo de España paseando por Sevilla.

Y ni hablar de cuando uno va a Granada y pide su vermucito (o bebida que sea) con la premeditada intención de recibir su tapita free of charge 😀

Bueno, que lo he confesado, España me ha dejado la costumbre (no lo llamaría vicio aún) del vermú. Es más, se me está terminando mi última botella de Yzaguirre, quizás el más clásico de los españoles.

Bueno, empecé yo, ahora cuenten ustedes:
¿Qué costumbres (casi vicios) te trajiste de tus viajes?
Por ejemplo, muchos de quienes viajan a USA no pueden resistirse y se traen varios de estos condimentos McCormick:

Le repito la pregunta:
¿Qué costumbres (casi vicios) te trajiste de tus viajes?
” Fuentes www.infoviajera.com ”


