Desconectarse de la rutina es una necesidad que nos ayuda a lograr ese bienestar que, por momentos, tanto necesitamos. Y una buena manera de conseguirlo es meter una escapada a mitad del año, para bajar un cambio y renovar energías que dan equilibrio a nuestra vida. Quizá puedas aprovechar algunos días de las vacaciones de invierno escolares o sumarle algún día additional a un finde y escaparte al campo, el río, la sierra, el mar u otra ciudad. ¿Qué tener en cuenta?
Esta ciudad con ritmo a pueblo invita a contemplar el paisaje ondulado bonaerense con una infinidad de actividades ideales para toda la familia. Se encuentra a unas 3 horas y media de la ciudad de Buenos Aires y es un destino al que siempre querés volver, por la calidez de su gente y el abanico de atractivos. A los circuitos clásicos de Tandil que recorren los visitantes, como el parque Independencia, el monte Calvario, la Piedra Movediza, el monumento Don Quijote o el cerro Centinela, con su recorrido de 650 metros en aerosilla, se les han sumado estos últimos años novedosas propuestas para hacer actividades de aventura.
” Fuentes www.lanacion.com.ar ”
