De todas las formas de hacer el Camino de Santiago, subir a bordo de una flota de grandes veleros es sin duda la ms peliculera. “Y la ms dura”, aade uno de los peregrinos que est viviendo estos das la histrica ruta xacobea por mar. As se vive la Iacobus Maris.
Acaba de poner un pie en tierra firme tras recorrer 500 millas nuticas en un Mediterrneo enrabietado. Por eso Eduardo est “harto de agua” y con ganas de “probar la paella”, cube entre risas desde el puerto de Valencia. El onubense es uno de los peregrinos que estos das participan en una singular travesa martima hacia la ciudad del Apstol. Es la Iacobus Maris, la ruta xacobea ms larga de la historia que organiza la Fundacin Traslatio.
Lo ms extraordinario es que es una flota de grandes veleros. Eduardo est embarcado en el Atyla, una goleta inspirada en los buques del siglo XVIII. Junto al resto de tripulaciones acaba de terminar la primera etapa de la ruta: cinco das de navegacin entre Gnova (Italia) y Valencia marcados por la ilusin de la aventura… y el tormentn en el Golfo de Len. Y eso que este guardacostas onubense ni es ajeno al mar ni al Camino de Santiago, que ya ha realizado en tres ocasiones.
Esta vez quera hacer un camino “distinto”. La Iacobus Maris lo es. En esta flota hay goletas, buques escuela e incluso un barco de la Volvo Ocean Race. A bordo viajan unos peregrinos ms experimentados que otros, pero todos participan activamente en la navegacin.
“La experiencia es nica. Una maravilla. Vienes con una maleta llena de camisetas que ni te pones y la vas llenando de recuerdos, de atardeceres y de gente totalmente distinta, aunque en el fondo somos todos muy parecidos”.
Eso s, es una peregrinacin en toda regla, a la que se unen los rigores del mar. “Estos barcos clsicos tienen mucho trabajo“, explica Eduardo al otro lado del telfono. “Todo es muy fsico. El temporal ha sido una paliza y los aos no perdonan”.
El lunes cumpli 56 a bordo. “Lo celebramos con un bizcochito y luego con una tormenta como Dios manda”, sigue Eduardo, siempre risueo. Como ha hecho el Camino del Norte, el Francs y el Primitivo, el onubense puede comparar. “Esta credencial de peregrino va a estar bien ganada”, asegura aludiendo al pasaporte que se va sellando en cada etapa. “No me esperaba tanta dureza. Pero siempre es as: el Camino te va poniendo en tu sitio en cada momento, en cada curva o, en este caso, en cada ola o cada trozo de mar que recorres”.
A bordo del Atyla hay 15 marineros ms, entre tripulacin propiamente dicha y otros participantes. Pese a la rutina de vivir en un barco (“dormir, comer, pilotar… y otra vez a empezar”), se encuentran momentos para charlar y disfrutar en la cubierta.
“Es un equipo estupendo, muy competente”. Tambin, muy internacional. “Yo que soy de Lepe no he conseguido decir en castellano ms de cinco palabras seguidas”. En la goleta hay gente de Lituana, Estonia, Holanda, EEUU, Canad, Escocia y varios espaoles ms.
No todos son lobos de mar con experiencia. Al contrario. Alguno de los participantes nunca haba hecho navegacin a vela. Pero todos han llegado a la travesa preparados despus de recibir clases de maniobras y de ensayar el hombre al agua!. Porque no es, desde luego, un paseo en un crucero. “De glamuroso no tiene nada. Glamuroso sera poderse duchar todos los das. Aqu el da que te toca, y si la mar se pone brava, a pelear. En eso consiste el Camino: en poner un pie delante del otro“.
Una peregrinacin, al fin y al cabo. Los que han hecho el Camino conocen bien ese afn de superacin. Y la ruta Iacobus Maris, que conmemora el viaje del cuerpo del Apstol Santiago desde el puerto de Jaffa (hoy, Palestina) hasta Santiago, es un viaje en maysculas. Segn, la Fundacin Traslatio hoy sigue siendo la peregrinacin martima Xacobea ms larga de la historia.
La flota parte de nuevo el domingo de Valencia rumbo a Sevilla donde de nuevo los veleros abrirn sus puertas al pblico para que puedan visitarlos y conocer de cerca el trabajo que se realiza a bordo de estos buques. En cada nueva etapa se irn uniendo nuevos barcos hasta completar una flota de as soon as grandes veleros.
Todava hay plazas para enrolarse en alguna de las tres etapas que quedan, tal y como ha hecho Eduardo: de Valencia a Sevilla (del 3 al 8 de julio), de Sevilla a Oporto (del 10 al 16-17 de julio) y de Oporto a Vigo (del 22 al 24 de julio). Solo hay que elegir el tipo de barco en el que realizar la aventura. Y esperar buen viento y buena mar.
Para solicitar una plaza y enrolarse hay que visitar la internet de la ruta Iacobus Maris: iacobusmaris.org a. Los participantes debern elegir la etapa, el barco y seleccionar alguna de las plataformas de reserva, como Tall Ship Expertise o Sailwiz.
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