El perro influencer y su dueño Pablo Muñoz Gabilondo publican ‘España con perro’ una guía en la que recomiendan más de 200 planes para hacer con mascota y consejos para viajar

En España hay 9,3 millones de perros censados. Una de cada cuatro familias en nuestro país convive con estos animales. Cada vez son más los que optan por disfrutar de sus vacaciones en compañía de sus mascotas. Los destinos turísticos lo saben. De hecho, el 26% de los destinos nacionales han comenzado a adaptar su oferta para acoger a este perfil emergente de usuario. Poco a poco empiezan a cambiar las normas de convivencia y la sociedad acepta que los perros educados puedan viajar, comer y dormir junto a sus amos sin complicar la vida al resto de la clientela, desterrando la thought de falta de higiene y salubridad. Lo cierto es que España no es Europa. Avanzamos despacio, pero avanzamos.
Pipper, el perro viajero influencer que lleva cuatro años dando la vuelta a España en busca de lugares canine pleasant, es testigo de esta evolución. Junto a su amo, Pablo Muñoz Gabilondo, este simpático Parson Russell Terrier ha dado la vuelta a España para promover la integración de las mascotas en transportes, hostelería, restauración y, por qué no, atracciones turísticas y culturales; una aventura que ha compartido en su net pipperontour.com y en sus redes sociales, donde cuenta con sus más de 100.000 seguidores. Fruto de esa experiencia, la pareja viajera acaba de publicar España con perro, un libro editado por Geoplaneta, en el que recomiendan más de 200 planes repartidos por toda la geografía española para hacer en familia y en compañía de nuestras mascotas.
Bajo la misma premisa de su net, Perros educados, bienvenidos, “el libro revisa, provincia a provincia, los medios de transporte, playas, museos, castillos y otras atracciones turísticas que ya aceptan viajeros con perros. Ofrece pistas y consejos que, sin duda, ayudarán a planear las vacaciones a quienes desean descubrir nuestra geografía en compañía de su mascota”, explica Pablo.
Contenido del libro
En sus 256 páginas, España con perro se estructura en dos partes. Por un lado, ofrece consejos para viajar con perro. Pablo y Pipper forman una peculiar pareja que ofrece consejos de comportamiento y pautas para preparar la maleta, elegir alojamiento, ir de restaurantes hacer senderismo, viajar en autocaravana y moverse en coche, avión, tren, metro, barco, incluso en autobús, en los destinos que está permitido (que no es en todos). Por supuesto, ahora que llega el verano, las playas y piscinas caninas también cuentan con un lugar destacado en el libro, como afirma Gabilondo, “Son uno de los recursos más demandados por las familias con perro”, matiza, al tiempo que se queja de su calidad. “Oficialmente, en el litoral español tenemos alrededor de 100 playas caninas, pero el 80% es absolutamente desaconsejable. Muchas son pedregales, las aguas no son aptas para el baño o los perros tienen que estar atados. Solo hay un 20% en condiciones, estamos hablando de unas 20 playas nada más”, se lamenta Gabilondo. “Entre esas 20 hay buenos ejemplos como las playas caninas de O’Grove, la costa de Lugo, la Costa Brava o Málaga”.
La segunda parte del libro se convierte en un viaje por las 52 provincias y ciudades autónomas españolas. Un periplo basado en la experiencia del autor que ha recorrido 50.000 kilómetros junto a Pipper para comprobar, in situ, cuáles son los mejores lugares canine pleasant de cada provincia. En esta sección, Pablo y Pipper recomiendan más de 200 planes y por supuesto, no se olvidan de recalcar la política de acceso al transporte público en cada destino y destaca aquellos casos en los que se facilita el esparcimiento canino en jardines públicos. Además, en cada destino se incluye un código QR que dirige a una selección actualizada de bares, cafés restaurantes y alojamientos que aceptan mascotas en su inside publicada en www.pipperontour.com.
Su primer perro
Si hace cuatro años le dicen a Pablo Muñoz Gabilondo que se iba a recorrer la geografía española en compañía de un Parson Russell Terrier para promocionar los principales destinos turísticos nacionales, habría puesto el grito en el cielo.
No se lo hubiera creído. Pero Pipper entró en su vida y la puso patas arriba. “Nunca había tenido perro y con él me he dado cuenta de que tener una mascota te hace más sociable, sales a la calle y siempre aparece alguien con quien hablar para preguntar una dirección o simplemente por el mero hecho de acercarse al perro. Es un vehículo de socialización y de integración”.
Pablo siempre quiso tener un perro, pero su madre le frenaba. “Requieren de muchos cuidados. Ya llegará el momento”, le decía. Ella, meses antes de morir, en Navidad le regaló un perro de peluche para que siguiera esperando, para que no se precipitara y “pudiera cuidar como se merece a ese futuro perro que terminó siendo Pipper”.
Desde que Pipper entró en su vida Pablo descubrió que los perros humanizan. “En esta sociedad en la que vivimos fagocitados por las pantallas en detrimento de las relaciones sociales, me he dado cuenta de que tener un perro te relaciona con la gente”.
Periodista y escritor, Pablo supo enseguida que además de la compañía tenía entre sus manos un nicho de mercado sin explotar. En ese momento, en los hogares españoles había cinco millones de perros a los que sus dueños tratan como uno más de la familia (en cuatro años casi se ha duplicado). El sector de la mascota en la economía española generaba un volumen de negocio de 1.000 millones de euros (En 2021 se cerró 1.550 millones de euros). Así que decidió convertir a Pipper en el primer perro turista que diera la vuelta a España buscando rincones canine pleasant.
Retos por alcanzar
Entre los retos que quedan por alcanzar, Pablo considera que hay que preparar las ciudades para el esparcimiento de las mascotas. “Cada vez hay más y no estaría mal que muchas ciudades copiaran la normativa de ciudades como Santiago, San Sebastián o Madrid que, en horas concretas, permiten que los perros estén sueltos en zonas verdes abiertas”. Respecto al transporte todavía tenemos mucho que prosperar, “solo en una docena de ciudades se permite subir a los autobuses urbanos con perro sin necesidad de transportín. Si hablamos del metro, ¿cómo es posible que llevemos años en Madrid y Barcelona permitiendo entrar con perro y en cambio en ciudades como Valencia y Sevilla todavía no se puede?”. Sostiene Gabilondo que la gran asignatura pendiente en el transporte sería “dejar de ser uno de los poquísimos países de la Unión Europea, por no decir casi el único, que prohíbe a perros de más de 10 kg utilizar el tren de media y larga distancia”.
Por otra parte, recomienda a los hosteleros que se informen puesto que en la mayor parte del país ellos son quienes tienen la libertad para aceptar clientes con perros educados en sus establecimientos. “Lo hemos comprobado en esta Vuelta a España. La mayoría cree que está prohibido y, hoy por hoy, solo hay dos destinos en los que de verdad está restringido. Santander y Pamplona son las únicas dos capitales en España que todavía prohíben entrar a perros educados en bares y restaurantes”.
No hace ni una semana que Aragón se bajó del carro. “Gracias a una iniciativa de Pipper, las Cortes de Aragón aprobaron por unanimidad que se dé libertad a los hosteleros para que decidan si quieren o no admitir mascotas”.
No todo van a ser derechos, los dueños de mascotas también deben cumplir con sus obligaciones y, sobre todo, respetar las normas. No se trata de imponer sino de conseguir una convivencia en paz y armonía. “Existe una gran minoría, pero una minoría entre más de nueve millones resulta una gran minoría, que no recoge los excrementos o, por ejemplo, que llevan al perro suelto por la calle cuando está prohibido. Yo he visto, con mis propios ojos, salir de un hotel en el que nos alojábamos a una persona con su perro y dejar que el perro mee en la puerta; también he visto a personas que van con su perro suelto por la calle y dejan que orinen en los escaparates, en las farolas o en el mobiliario urbano. El mobiliario urbano hay que respetarlo. Lo suyo es llevar una botella con agua y vinagre para limpiarlo. Otro ejemplo, los perros pueden entrar atados al Parque Nacional de Ordesa, una norma que pocos respetan y que ya ha provocado dos votaciones para prohibirlo. En la última ha salido mantener la norma por la mínima. En nuestras manos está que no terminen prohibiéndolo. Ese tipo de comportamientos va en nuestra contra”, concluye.
” Fuentes www.republica.com ”
