Somos lo que comemos. Mejor dicho, somos lo que absorbemos, lo que vemos, tocamos, respiramos, sentimos, percibimos, pensamos, olemos y disfrutamos. Es decir, somos moléculas de energía con la capacidad de modificar nuestra salud para bien o para mal, con estímulos internos y externos. Nuestras células nos escuchan y cada una de ellas, se modifica en nuestro cuerpo a partir de las experiencias que vivimos y cómo las interpretamos, las cosas que nos decimos a diario, nuestra actividad física, los alimentos que comemos y la forma en que los absorbemos, cómo nos desintoxicamos, las radiaciones a las que estamos expuestos, el agua que bebemos y el aire que respiramos.
Hay quienes dicen que el cuerpo es un templo, yo más bien creo que es la herramienta más poderosa e importante para alcanzar la felicidad. El cuerpo está diseñado para apoyar a la mente y trabajar juntos para crear un estado de total plenitud, ya que la mente influencia cada célula del cuerpo. Cada vez que tenemos un pensamiento, sensación o algún sentimiento, el cuerpo responde, porque es un campo de energía e inteligencia conectado a nuestra mente.
La conexión entre mente y cuerpo es tan poderosa y perfecta que incluso podría alterar la forma en la que estás envejeciendo. Así es, el envejecimiento humano es modificable por nosotros mismos, lo podemos retrasar, adelantar o revertir.
Nuevos estudios demuestran la gran neuroplasticidad y capacidad del cerebro para crecer y cambiar en cualquier etapa de la vida, con un estilo de vida saludable. A pesar de nuestra predisposición genética y nuestra salud, nuestro proceso de envejecimiento no está predeterminado. Al tomar decisiones conscientes de nuestro comportamiento y estilo de vida, transformamos la experiencia de nuestro cuerpo y podemos cambiar nuestra edad biológica.
Y para lograrlo, también necesitas de autoconfianza y experimentar un cambio en tu estilo de vida que tenga un impacto sobre tus pensamientos, tu salud y la de tu familia y de tus pacientes o personas cercanas motivadas y educadas por ustedes.
Hay que entender que, con la edad, disminuyen las facultades mentales, así que necesitamos darle al cerebro la materia prima que necesita para su construcción a través de un estilo de vida integral que incluya una buena alimentación y suplementos nutricionales, calidad en el sueño, equilibrio hormonal, pensamientos saludables, ejercicio, manejo adecuado del estrés, meditación y respiraciones, una desintoxicación adecuada, eliminación de radiaciones como el electromagnetismo, así como construir relaciones interpersonales y profesionales saludables. En otras palabras, un proyecto de vida personal, nutricional, social, emocional, espiritual e intelectual.
A tu salud, repara, regenera y resetea para siempre tu cuerpo y tu vida.
