Menekse Humphrey (48) y su esposo James (55) llaman cariñosamente “Putu” a su nueva caravana. Desde hace dos años es su vehículo, pero también su hogar. La pareja germano-estadounidense vivía antes en la ciudad alemana de Núremberg, pero encontró ahora un nuevo hogar en Australia. Al menos hasta que se sientan atraídos por otro punto del globo.
Los dos forman parte de un movimiento cada vez más grande conocido como “van life”: personas que cambian una vida con una dirección fija y trabajo en una oficina por una más despreocupada “on the road”, en la ruta. “Levantarse, hacerse un café en el coche vivienda y pensar: ‘¿qué haré hoy?’, eso es libertad”, cube James Humphrey.
Los amantes de la “van life” están unidos por el deseo de una vida menos acelerada y más easy. En las redes sociales, los miembros de esta comunidad comparten experiencias y consejos de viaje, así como movies de cómo armar el motorhome o el camper. También discuten acerca de los mejores lugares donde estacionarlos y sobre presupuestos de viaje.
“Nos reunimos alrededor de la hoguera o compartimos una cerveza por la noche”, cube Menekse Humphrey. “Quienes hacen la misma ruta se encuentran tarde o temprano”, añade.
Despertarse en la costa del Pacífico, ver ponerse el sol en Ayers Rock desde el vehículo o estacionar a la luz de las estrellas en el outback, como se conoce el inside remoto y semiárido de Australia, son apenas algunas de las posibilidades.
Muchos “van lifer” disfrutan de estar en el medio de Australia rodeados de naturaleza. Sin embargo, esta vida nómada también puede ser vista de forma algo distinta.
Para financiar este sueño, algunas personas trabajan y ahorran durante muchos años. Otros interrumpen sus viajes y toman trabajos temporarios o trabajan como freelancers en ocupaciones independientes del lugar donde se encuentren.
Los vehículos también difieren en confort y van de furgonetas pequeñas en las que apenas entra un colchón doble hasta caravanas modernas con cocina, lavadora y baño.
“Gracias a nuestro coche caravana somos completamente independientes”, explica Sue McLaurin (55) en conversación con dpa. Junto a su esposo, Nigel (58), viaja por Australia desde el inicio de la pandemia de coronavirus.
Su casa sobre ruedas tiene cocina, inodoro y ducha, así como paneles solares en el techo. “Generamos nuestra propia electricidad y podemos pasar la noche en cualquier lado. No necesitamos tiendas, solo tenemos que apagar el motor y ya estamos”, asegura Sue.
En realidad, esta maquilladora de Brisbane soñó durante varios años con viajar por el extranjero después de que egresara su hijo más pequeño. Pero antes de que pudiera concretar su sueño, llegó el coronavirus. En marzo de 2020, Australia cerró sus fronteras rigurosamente. Los viajes al exterior volvieron a autorizarse recién a principios de noviembre este año, y solo en algunos estados.
Sin embargo, la pandemia fue para Sue y Nigel el momento justo para comenzar una vida a bordo de la caravana, aunque no fuera en el extranjero. Ninguno de los dos puede trabajar actualmente en su profesión debido a la disaster. “Le dije a mi marido: ‘aprovechemos y compremos y equipemos la van (furgoneta) ahora'”, recuerda Sue.
En mayo de 2020 lograron concretar su plan. Nigel, piloto de helicópteros, acondicionó el vehículo y luego la pareja emprendió un viaje de cuatro meses por el tropical estado australiano de Queensland.
Estos “nómadas grises”, personas en edad de jubilación que viajan por Australia sin contar con una vivienda fija, existen desde hace tiempo en downunder, una forma coloquial de llamar al sureño país. Pero la pandemia de coronavirus hizo que el estilo de vida “van life” también se impusiera entre las generaciones más jóvenes.
Dado que los precios inmobiliarios y alquileres subieron, sobre todo en las ciudades, para algunos este estilo de vida se convirtió en una necesidad financiera.
Por otra parte, a muchos australianos con ganas de viajar no les quedó otra posibilidad que recorrer el inside del país debido al cierre de fronteras por la pandemia.
También las condiciones de trabajo más flexibles, que para muchos se convirtieron en norma durante la pandemia, hicieron más atractivo este estilo de vida. Quien solo necesita de un ordenador e Web para hacer su trabajo, puede hacerlo sin problemas desde su vehículo.
La oficina de estadística australiana no tiene datos precisos sobre cuántas personas viven en caravanas en Australia. Sin embargo, hace poco el canal ABC informó que en 2021 había registrados más de 772.000 casas rodantes y coches vivienda.
Sin embargo, la disaster derivada del coronavirus también dificultó los viajes de algunos nómadas australianos. “Estamos esperando todo el tiempo poder viajar de una vez a South o Western Australia”, cube Menekse Humphrey. Los dos estados siguen teniendo cerradas sus fronteras.
“Cuando se produjo el cierre en New South Wales tuvimos que alquilar una vivienda, ya que en ese entonces no se podía vivir en una caravana allí”, cuenta. Sue McLaurin y su esposo recuerdan que las plazas para acampar estaban totalmente ocupadas. “Debido a que los vehículos debían estacionar manteniendo una mayor distancia, había pocos lugares donde colocarlos”, añade.
La joven familia Excell, de South Australia, casi se olvidó de la pandemia en el norte de Queensland. “Apenas leemos noticias, apenas hay casos…, no nos enteramos de nada de la crisis”, comenta Sarah Excell (38).
Junto a su esposo Sam, de su misma edad, y su hija Eva, de tres años, viaja por Australia desde mayo con su casa rodante. La familia tomó la decisión de saltar hacia la libertad tras un golpe del destino: a Sam le diagnosticaron en febrero esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una grave enfermedad del sistema nervioso que debilita los músculos, lleva a la parálisis y finalmente a la muerte.
“Vendimos nuestra casa, compramos la casa rodante y salimos a la ruta”, cuenta Sarah. No tienen un plan. Simplemente quieren viajar mientras Sam pueda. Aún puede caminar con muletas y también conducir un coche. La familia espera poder seguir recorriendo Australia de esta forma por unos años.
“El estilo de vida sencillo nos hace bien, somos personas sencillas”, afirma Sarah. “Como familia, queremos vivir momentos que podamos recordar por siempre”, añade.
dpa
” Fuentes www.infobae.com ”
