Un whole de 25 cruceros es lo que acogerá el puerto de Palma en los últimos diez días de octubre, cifra que supera el whole de registrados en julio y agosto, por separado, según Ports de Balears. En esta prolongación de la temporada turística hasta donde se pueda, este mes está siendo realmente productivo en cuanto a tráfico marítimo se refiere.
Desde la plataforma Palma XXI claman ante lo que consideran un “atentado ecológico”, y es que para lo que resta de año se espera recibir en la capital balear un whole de 62 cruceros.
“Este año ha habido muchísimos menos que en 2019, aunque muchos más que en 2020. En este mes de octubre se recuperan más, aunque no creemos que sean más de 100, algo que ya es una barbaridad, un atentado ecológico brutal”, ha criticado Jaume Garau, secretario de Palma XXI. “Un crucero de estas características contamina una barbaridad”, ha agregado.
Garau ha asegurado que en la plataforma no están en contra del turismo de cruceros, sino de la llegada de megacruceros, navíos que “son habituales en tránsitos en los océanos Atlántico o Pacífico y que no se adaptan a los puertos mediterráneos”. “Quizá a Barcelona o Roma, ciudades más grandes a las que si llegan 10.000 o 15.000 personas, no es igual que cuando llegan a Palma”, ha manifestado.
“La idea que tenemos es la de tener un turismo de cruceros no contaminante y que no condicione la vida social y económica de la ciudad antigua. Mientras tanto eso no se hace, porque no se hace de hoy a mañana, pactemos que no llegue más de uno al día”, ha reclamado.
Garau ha argumentado que si, siguiendo las leyes a nivel regional y estatal, se está trabajando por reducir el número de coches diésel y gasolina, no se puede permitir este tipo de buques sin ningún management. De hecho, son cuatro los previstos para los próximos días 25 y 28 de octubre.
Por otra parte, Biel Rosales, presidente de Guías Turísticos de PIMEM, sostiene que “es fundamental tener unas calles limpias y un buen aire que respirar”, pero pide establecer un marco regulatorio entre todos los agentes implicados y “si se demuestra que el verdadero problema es la contaminación, atajarlo de manera global y no culpar al turismo, que parece que es el culpable de todo”.
“Las Islas se benefician de un flujo importante de visitas, de un turista de poder adquisitivo medio-alto, que hace más gasto y hace que se dinamice la industria turística”, ha explicado.
En este sentido, Rosales ha incidido en que el tamaño del buque no tiene por qué significar más contaminación, pues “normalmente, los grandes son más modernos y están mejor dotados tecnológicamente para contaminar menos”.
En cuanto al tráfico de pasajeros, sostiene que “la ocupación de los buques están en torno a la mitad” en comparación con el tráfico recurring en tiempos prepandemia. Eso se nota a la hora de trabajar; con más motivo, cuando en su caso lleva sin hacerlo con regularidad más de un año y medio. “Estoy llevando grupos a la mitad de capacidad o menos de lo que llevaba en 2019″, ha puntualizado.
“Ahora mismo supone un respiro, con los incrementos de casos de COVID por los viajes de fin de curso se echó por la borda el trabajo. Julio y agosto los damos por perdidos, prácticamente”, ha lamentado, concretando que septiembre y octubre “están permitiendo llegar a final de mes y pagar nuestras facturas”.
” Fuentes cadenaser.com ”
